La primavera árabe: ¿y ah
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La primavera árabe: ¿y ahora qué?
Preguntado si la revolución francesa fue un éxito, Zhou Enlai -aunque a veces se atribuye a Ho Chi Minh- contestó que aún era pronto para afirmarlo. Entonces, ¿por qué tanta prisa en valorar la primavera árabe? ¿Cómo saber si ha sido realmente un éxito? ¿Qué implican los cambios para los que se ocupan de la región, como la OTAN? En este número vamos a analizar lo ocurrido durante la primavera árabe, qué cosas funcionaron, cuáles no, y por qué.
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A veces las palabras no pueden describir una historia como las imágenes. Le presentamos algunas de las fotos más impactantes de las revueltas de la primavera árabe que muestran su gente, sus luchas y, finalmente, sus éxitos.
Dos minutos para narrar la caída de un régimen que duró 42 años; una caída que llevó a los libios de la protesta a la conquista.
Viajando por los países de la primavera árabe Barak Barfi ha visto diferentes interpretaciones de la palabra libertad, frustraciones que sólo cambian sus objetivos, y problemas nuevos que sustituyen a los viejos. Han desaparecido los regímenes, pero no las sociedades, estructuras y problemas que crearon durante décadas.
Hace dos años en una pequeña rotonda egipcia llamada “Plaza de la liberación” se reunieron unos cientos de personas para protestar contra el gobierno de Hosni Mubarak. El Dr. H.A. Hellyer analiza cómo 18 días más tarde esa plaza entró en la historia con su nombre árabe: Tahrir.
¿Qué implica la primavera árabe para la OTAN? Jean Loup Samaan analiza si la Alianza debe modificar su planteamiento respecto a los países árabes tras ella, qué podría cambiarse y cómo superar los obstáculos.
¿Nuevo en la Revista?

¿Fue la seguridad un elemento fundamental de la primavera árabe? La versión comunmente aceptada es que millones de personas lucharon por lograr una mayor libertad en toda la región, y que persiguiendo ese objetivo los manifestantes entregaron su tiempo, su esfuerzo y, a menudo, su sangre para derrocar unas dictaduras corruptas.

Pero desde el primer momento estaba claro que una de las mejores cartas que podían jugar los regímenes era que el orden, cualquier tipo de orden, iba a ser una víctima del proceso. Hosni Mubarak jugó claramente esa carta cuando ordenó a la policía que se retirase de las calles durante un periodo especialmente delicado de las revueltas egipcias del año pasado. De pronto, gente que llevaba años anhelando la libertad tenía que preocuparse por su seguridad y la de sus familiares.

¿Fue la seguridad un elemento fundamental de la primavera árabe? La versión comunmente aceptada es que millones de personas lucharon por lograr una mayor libertad en toda la región, y que persiguiendo ese objetivo los manifestantes entregaron su tiempo, su esfuerzo y, a menudo, su sangre para derrocar unas dictaduras corruptas.

Pero desde el primer momento estaba claro que una de las mejores cartas que podían jugar los regímenes era que el orden, cualquier tipo de orden, iba a ser una víctima del proceso. Hosni Mubarak jugó claramente esa carta cuando ordenó a la policía que se retirase de las calles durante un periodo especialmente delicado de las revueltas egipcias del año pasado. De pronto, gente que llevaba años anhelando la libertad tenía que preocuparse por su seguridad y la de sus familiares.

En Egipto muchos reaccionaron asumiendo tareas de protección en sus propios barrios, pero en otros países como Libia el vacío de seguridad lo llenaron las milicias, y hay países y regiones que aún no han salido de esa fase. Transcurrido más de un año desde la caída de algunos de los regímenes más corruptos de la región seguimos preguntándonos cómo pasar al siguiente nivel.

Y estas dudas se enfrentan ahora a un escenario preocupante.

En Libia las milicias –en algunos casos presuntamente vinculadas a grupos islámicos extremistas– estuvieron implicadas en la muerte del embajador estadounidense y otros tres miembros de su personal en Bengasi, hace tan sólo tres meses. En Egipto hubo manifestaciones en la plaza de Tahrir y frente al Palacio Presidencial exigiendo que Mohammed Morsi anulara el decreto que le concedía poderes casi absolutos. Por su parte, Internacional Transparency acaba de publicar su Índice de Percepción de la Corrupción de 2012, que no es precisamente una lectura alentadora.

Desgraciadamente, muchos de los países de la primavera árabe han seguido bajando en los rankings de corrupción: Egipto y Túnez han perdido puestos, y Siria ha caído en picado. Quizás haya que centrarse en las pocas buenas noticias, como las pequeñas mejoras en Siria. Pero cuando se desarrollaban las revueltas hace más de un año pocos habrían esperado estar celebrando hoy tan sólo un puñado de buenas noticias.

En este número de la Revista de la OTAN analizamos si las expectativas de la primavera árabe estaban (y siguen estando) sobrevaloradas. También planteamos cómo podrían verse afectadas la seguridad en general y la Alianza en particular, y qué grandes retos permanecen en pie para los que quieren que la primavera árabe siga viva.

Paul King

citas
George Santayana (16 de diciembre de 1863 – 26 de septiembre de 1952),
filósofo, ensayista, poeta y novelista.
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