IDIOMA
La Revista de la OTAN se publica en español unas dos semanas después que en inglés a causa de la traducción.
ACERCA DE LA REVISTA DE LA OTAN
POLÍTICA SOBRE COLABORACIONES
INFORMACIÓN SOBRE COPYRIGHT
EQUIPO EDITORIAL
 RSS
ENVIAR ESTE ARTÍCULO A UN AMIGO
SUSCRÍBASE A LA REVISTA DE LA OTAN
  

Redes sociales: ¿La primera línea de ciberdefensa?

Algunos ven las redes sociales como una amenaza contra su seguridad. No son sólo personas o compañías, sino también gobiernos. ¿Por qué? ¿Hasta qué punto representan un flanco desprotegido?

En los últimos meses los responsables políticos de los países miembros de la UE y la OTAN manifestaron su determinación de enfrentarse a las ciberamenazas. Pero a pesar de sus buenas intenciones les está costando incluso definir exactamente qué es la ciberdefensa.

Es fácil ver dónde está el problema. Maeve Dion, Coordinadora de Programa del Centro de Protección de Infraestructuras de la Facultad de Derecho de la Universidad George Mason, observa que "para un país, la ciberdefensa puede ser principalmente un esfuerzo militar para protegerse contra ciberataques y responder frente a ellos, mientras que para otro puede incluir las acciones de prevención y respuesta para reducir los daños cibernéticos producidos por accidentes o desastres naturales".

Las definiciones siguen siendo difusas y no tienen en cuenta el papel de los cibercanales “civiles” dentro de la sociedad, en especial las redes sociales.

No resulta en absoluto sorprendente, dado que hasta ahora los debates sobre ciberseguridad se han iniciado a partir de conflictos en los que se sospechaba que los autores contaban con algún tipo de implicación gubernamental.

En abril de 2007 las instituciones de Estonia se vieron paralizadas por una avalancha de ciberataques tras la reubicación de un memorial y varias tumbas de soldados soviéticos en Tallin.

Ese mismo año el ordenador de la Canciller alemana Merkel y la base de datos del Pentágono fueron víctimas de ciberataques cuyos rastros señalaban hacia un mismo país.

El segundo semestre de 2010 el virus Stuxnet infectó en Irán unos 30.000 sistemas industriales de control e impidió la puesta en marcha de una nueva central energética. Los informes sobre esos incidentes apuntaban hacia un enemigo externo o una organización con apoyo gubernamental, con el propósito de interrumpir directamente las comunicaciones u obtener información sensible.

Más del 90 por ciento de las infraestructuras físicas de la Red son propiedad de empresas privadas

Y además existe una nueva frontera que va más allá del tradicional terreno de batalla entre estados soberanos y que introduce una capa adicional de complejidad en la ciberseguridad. Las redes sociales han alcanzado un papel protagonista indiscutible en la sociedad: Facebook, por sí sola, tiene más de 600 millones de usuarios activos y 100 mil millones de visitas diarias. Estas redes han creado un nuevo entorno de interacción sin limitaciones, gracias en gran parte a su relativa independencia respecto al sector público.

El ex Director de la Inteligencia Nacional, Mike McConnell, nos recuerda que “más del 90 por ciento de las infraestructuras físicas de la Red son propiedad de empresas privadas”. De hecho, Internet ha crecido en su mayor parte de forma natural y anárquica.

A causa de su naturaleza ambigua y extraoficial las redes sociales se han convertido en un refugio para la libertad de expresión.

Eso se ha podido apreciar claramente este año en el Norte de África: en el centro de Tunicia hay pintadas de “Gracias Facebook”, un reconocimiento al papel de las redes sociales en la “revolución de los jazmines”.

En Egipto un ejecutivo de marketing de Google, Wael Ghonim, usó Facebook para informar a una audiencia cada vez más amplia sobre la brutalidad policial.

Y en Libia el movimiento anti Gadafi subió a la Red vídeos de los aviones del dictador atacando su propio pueblo, no sólo para movilizar a la población del país sino también para presionar a la comunidad internacional.

En cualquier caso, sería imprudente creer que el auge de los medios sociales va a ser siempre beneficioso para Occidente y para la difusión de la democracia. Aunque muchas compañías han sabido aprovechar las posibilidades de las redes sociales como nuevos mercados, en el Informe sobre amenazas contra la seguridad de Sophos se dice que más del 60% de las empresas creen que Facebook representa una amenaza para su seguridad. Las plataformas sociales atraen a ciberdelincuentes en busca objetivos fáciles entre los usuarios incautos.

Además, el atentado mortal de Arid Uka contra dos soldados estadounidenses en el aeropuerto de Frankfurt pone de manifiesto las implicaciones genéricas de seguridad de las redes sociales. El joven kosovar planeó su ataque de forma totalmente autónoma, alentado por los vídeos de un predicador de Frankfurt, Sheikh Abdullatif, que sus amigos compartían en Facebook. ¿Para qué viajar para recibir instrucciones sobre cómo propagar el terror si en Internet, sobre todo en las redes sociales, tenemos acceso a entrenamiento a domicilio?

También los gobiernos democráticos occidentales vigilan Internet

La expansión de las redes sociales ha permitido la difusión y recogida de información sin ningún control. Los internautas, que pueden publicar información sin ninguna protección o recurso judicial, se han tenido que enfrentar últimamente a las acciones defensivas de los gobiernos.

El intento de la administración de Mubarak de silenciar a los rebeldes clausurando Internet y los móviles durante casi cinco días llegó demasiado tarde. Sin embargo, en China las manifestaciones dominicales convocadas por la comunidad internauta se vieron rápidamente reprimidas por los sistemas de censura en la red.

También los gobiernos democráticos occidentales vigilan Internet: en Estonia se creó una nueva brigada informática justo antes de las elecciones generales para “supervisar el tráfico de Internet”, según declaró Heiki Sibul, presidente de la comisión electoral nacional.

Por último, el Mando Central de EEUU ha empezado a utilizar un software para controlar páginas de redes sociales usadas por terroristas. A la vista de los movimientos de los yihadistas en esas redes la firma de seguridad californiana Ntrepid ha desarrollado un programa que simula perfiles falsos con los que se pretende atraer al próximo Irhabi 007 (un joven marroquí condenado en Reino Unido por incitar a la comisión de atentados terroristas a través de Internet).

Los agentes de seguridad cada vez están más presentes en las redes sociales actuales, ya sea enfrentándose a posibles ciberagresiones o simplemente extrayendo inteligencia de fuentes abiertas.

Entonces, ¿por qué esas ciberestrategias se siguen manteniendo al margen de las redes sociales? Cualquier gobernante democrático tiene motivos para preocuparse por la posibilidad de entrar en ese aspecto “civil” de la ciberseguridad: las medidas de ciberdefensa pueden entrar en conflicto con los derechos civiles de los ciudadanos de la OTAN y la UE por dos motivos principales:

  • En primer lugar, una presencia preventiva de seguridad en la red –vigilancia en busca de posibles delincuentes en Internet– podría ser considerada una violación del derecho a la intimidad y a la libertad de expresión.
  • En segundo lugar, si no se es muy cuidadoso este tipo de medidas rozan el uso de medios militares para controlar la población propia. El Mando Central de EEUU ha resuelto este problema manteniéndose apartado de las redes que sean propiedad de empresas estadounidenses como Facebook, Youtube, Twitter y Reddit. Sin embargo, se trata de una práctica que no está consagrada por ningún estándar internacional de ciberseguridad.

Además de los conflictos transnacionales entre estados, las redes sociales también movilizan las bases populares contra sus propios gobiernos

Desde Tallin hasta Frankfurt, la presión directa que pueden ejercer las redes sociales sobre los ciudadanos parece estar fuera de toda duda. Se han convertido en un medio capaz de potenciar la voluntad popular contra la tiranía, pero que también permite que aumente el número de ataques de naturaleza ambigua. Puede difundir información donde ésta escasea, ofrecer a los criminales comunes nuevas posibilidades y una ruta de escape, y permitir que los gobiernos lleven a cabo operaciones camufladas como acciones de particulares.

Además de los conflictos transnacionales entre estados, las redes sociales también movilizan las bases populares contra sus propios gobiernos.

A pesar del protagonismo de las redes sociales en los países de la OTAN y la UE, las democracias occidentales se enfrentan a la necesidad de reducir los riesgos que presentan para su ciberseguridad.

Se necesita un debate novedoso y abierto sobre el tema que no rehúya tratar el papel de estas redes. El primer paso consiste en un enfoque común y una estrategia conjunta de los países de la UE y la OTAN, que protejan a sus ciudadanos frente a los riesgos puntuales que presenten sin limitar las oportunidades de expresión creativa que poseen.

Compartir    DiggIt   MySpace   Facebook   Delicious   Permalink