NATO REVIEW 2011
Edición 1: ¿Hambrientos a causa del clima?
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Redes sociales: ¿Poder para el pueblo?
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La Revista de la OTAN se publica en español unas dos semanas después que en inglés a causa de la traducción.
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Redes sociales: ¿Poder para el pueblo?
Se dice que las recientes revueltas en el Norte de África son la mejor demostración del poder de las redes sociales: unas revoluciones llenas de vídeos, SMS, blogs y otras comunicaciones. Pero ¿tuvieron un papel protagonista, o tan sólo secundario? La Revista de la OTAN analiza cuánto poder real le han dado a la gente.
El asesor en temas de innovación de Hillary Clinton explica cómo las redes sociales pueden influir sobre la forma de hacer política. Además de iniciar debates, reflejan el nuevo perfil y comportamiento de los votantes. Ahora les toca a los políticos reaccionar.
Se ha hablado mucho del papel de las redes sociales en la difusión de la democracia, pero ¿qué peligro pueden representar si caen en manos de los que se oponen a la libertad? ¿Pueden ser más eficaces contra la democracia que a su favor?
Algunos ven las redes sociales como una amenaza contra su seguridad. No son sólo personas o compañías, sino también gobiernos. ¿Por qué? ¿Hasta qué punto representan un flanco desprotegido?
Las redes sociales ¿facilitan los cambios políticos? ¿Es cierto que constituyen la fuerza que los provocó? Los expertos explican que las redes sociales han provocado grandes cambios, pero tienen sus limitaciones.
Han caído los gobiernos de Egipto y Túnez, mientras otros regímenes de la zona se preguntan cuánto tiempo más podrán resistir. ¿Hasta qué punto puede afirmarse que las redes sociales provocaron estos cambios?
Algunos sostienen que en Egipto se produjo la "Revolución 2.0". Will Heaven asegura que no es así, y aporta pruebas concluyentes de que Occidente contempla los sucesos de Egipto con una visión distorsionada.
Las redes sociales han provocado grandes cambios, y no debe subestimarse su influencia en las últimas revueltas, sostiene Susannah Vila. Pero estos mismos hechos indican que una de sus fortalezas –la ausencia de líderes– puede acabar siendo una de sus debilidades.

Las redes sociales ya no son una novedad. Tampoco el que se afirme que pueden provocar grandes cambios.

Aunque ahora esté de moda decir que desempeñaron un papel clave en las rebeliones de la primavera árabe, ya desde 2008 eran consideradas uno de los principales factores de cambio.

En ese mismo año la victoria de Barack Obama se debió en buena parte a una gran organización que se tradujo en un aumento de votos y apoyos, y en este sentido las redes sociales jugaron un papel clave.

Las redes sociales ya no son una novedad. Tampoco el que se afirme que pueden provocar grandes cambios.

Aunque ahora esté de moda decir que desempeñaron un papel clave en las rebeliones de la primavera árabe, ya desde 2008 eran consideradas uno de los principales factores de cambio.

En ese mismo año la victoria de Barack Obama se debió en buena parte a una gran organización que se tradujo en un aumento de votos y apoyos, y en este aspecto las redes sociales jugaron un papel clave. Su campaña creó una amplia red de ciber seguidores que organizaron la captación de votos, ayudaron a recaudar la cifra récord de 600 millones de dólares y crearon vídeos que recibieron millones de visitas en la red.

En 2009 despegaron los miniblogs de Twitter, y a finales de ese mismo año se produjeron las revueltas de Irán (tras unas elecciones calificadas de fraudulentas por los opositores), de las que se dijo que se habían iniciado en esta red social. Incluso Twitter llegó a declarar que había retrasado un mantenimiento programado para que los manifestantes iraníes pudieran usar sus servicios.

Evidentemente, las redes sociales tuvieron un cierto papel en lo ocurrido en Irán. Por ejemplo, la grabación con un móvil de los disparos que acabaron con la vida de la joven manifestante Neda circuló profusamente por la red y dio un impulso adicional a las protestas. El vídeo recibió millones de visitas en YouTube. Sin embargo, es difícil demostrar que el papel de las redes sociales haya sido fundamental. Como afirma Will Heaven en su artículo de este número, los bajos porcentajes de población con cuentas de Twitter parecen mostrar un escenario muy diferente.

Durante este año 2011 varios grandes medios de comunicación se han estado preguntando si las revueltas de Oriente Medio pueden considerarse "revoluciones Facebook". La Revista de la OTAN ha pedido a varios expertos su opinión al respecto, y su respuesta fue que había que mostrar más prudencia a la hora de atribuir a estas tecnologías (por muy innovadoras y motivadoras que sean) un papel clave en los sucesos que están cambiando el mundo.

Mientras les entrevistaba me recordaron varias veces que las redes sociales no existían a finales de 1980, durante las revueltas de la Plaza de Tiannamen, ni durante las de Europa Central y Oriental de los siguientes años, ni en muchas otras. Estas revoluciones alcanzaron diferentes grados de éxito, pero hay pocas pruebas de que su origen, triunfo o fracaso estuvieran determinados por las tecnologías de la comunicación.

Dejaré que diga la última palabra uno de los entrevistados, que declaró simplemente: “Sólo hay una cosa que pueda hacer una revolución: el pueblo”.

Paul King