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Cómo ven a la OTAN en Rusia (una lección de optimismo)

Robert Pszczel, director de la Oficina de Información de la OTAN en Moscú

Robert Pszczel es el rostro de la OTAN en Rusia. Como director de su Oficina de Información en Moscú debate y escucha opiniones sobre la evolución de las relaciones OTAN-Rusia. En el artículo explica cómo está el ambiente, y por qué es positivo ser optimista.

Empecemos con unos pocos ejemplos de la vida real.

Muestra número uno: En la encuesta realizada por el Centro Levada en enero de 2011 el 23% de los rusos describía a la OTAN como un adversario (los rebeldes chechenos encabezaban la lista con un 43%, seguidos por EEUU con un 28%).

Muestra número dos: Al menos una vez por semana se pueden leer en los periódicos rusos informaciones con titulares como “desaparición de la OTAN”, “bombardeos criminales de civiles por los aviones aliados”, “la OTAN rechaza las propuestas rusas”, u otros similares.

Muestra número tres: Extraída de mi propia experiencia en Rusia. Tras acabar un largo programa de televisión en el que debatí con otros invitados el problema del terrorismo internacional, el presentador me contó que las llamadas de los espectadores eran tan hostiles hacia la organización que represento que habían preferido no emitirlas.

Bueno, seamos sinceros: no resulta un panorama muy alentador. Estos hechos son el resultado de ciertos estereotipos persistentes respecto a la OTAN. Veamos algunos de ellos.

Uno de los estereotipos rusos respecto a la OTAN sostiene que la infraestructura militar de la Alianza está cercando a la Federación Rusa

El primero se basa en el mito de una supuesta desigualdad histórica. Si la OTAN fue en esencia un contrapeso del Pacto de Varsovia durante la guerra fría, y éste ha desaparecido ya, ¿por qué sigue existiendo la Alianza? Lo más curioso es que este punto de vista no es exclusivo de la gente de más edad, sino que lo expresan personalidades públicas y comentaristas con un recuerdo realmente escaso de los 60 o incluso de los 80.

En el pasado: una reunión de los países del Pacto de Varsovia.

El segundo estereotipo se centra en lo que la OTAN supuestamente hace o pretende hacerle a Rusia. Los ingredientes principales de este punto de vista son la acusación de que la infraestructura militar de la Alianza está cercando a la Federación Rusa, la rusofobia que perciben en muchos Aliados (sobre todo en los más recientes), y las sospechas de que cada iniciativa de la OTAN en regiones cercanas a Rusia (Europa Oriental o Asia Central) refleja su intención de perjudicar los intereses rusos en la zona.

La tercera crítica se refiere a las actuales misiones y operaciones militares de la OTAN, como las de Afganistán o Libia. Las actuaciones de la Alianza se consideran ilegítimas, ineficaces, una amenaza a la paz internacional… o todo lo anterior a la vez.

Por ejemplo, no es inusual ver manifestantes frente a la Oficina de Información de la OTAN en Moscú con pancartas que califican a los Aliados de “fascistas criminales que matan a libios inocentes” o que sencillamente exigen que “la OTAN salga de Afganistán”.

Estos mitos (porque se trata de mitos) se resisten a desaparecer. Logran colarse en el debate público ruso y enfrentarse a los funcionarios de la OTAN o de los Aliados que intervienen en debates con representantes de la opinión pública rusa. Es evidente que no sirven de ninguna ayuda y que hacen aún más difícil la tarea de fomentar la confianza mutua.

Por tanto, ¿existen motivos para sentir desánimo y pesimismo al enfrentarse al problema de la percepción rusa de la OTAN? Aunque parece justificado sentirse desilusionado cuando muchos rusos presentan a la Alianza de forma tendenciosa e injusta, mi respuesta global es un no categórico. Hay motivo suficiente para seguir siendo firmemente optimistas.

Creo que muchos rusos simplemente saben poco de la Alianza actual y a veces aún menos de la cooperación OTAN-Rusia. Según vayan disponiendo de más información, esperamos que también irán cambiando sus percepciones

Estas encuestas pueden ser exactas, pero tanto ellas como otras similares muestran que la hostilidad aún existente va disminuyendo en porcentajes de dos dígitos.

Además, va extendiéndose una visión positiva de los países Aliados tomados individualmente (por ejemplo, en la citada encuesta de Levada el 60% de los rusos tenía una percepción positiva de EUU).

Y aunque algún telespectador sienta la tentación de expresar opiniones desfavorables respecto a la Alianza, no se aprecia en Rusia ningún sentimiento de hostilidad o falta de respeto. Por el contrario, cuando debato sobre la OTAN con funcionarios, expertos, parlamentarios o incluso gente de la calle, siempre he tenido enfrente a personas que, aún sin estar de acuerdo conmigo, quieren esforzarse en llegar a un entendimiento muto. Dicho de otro modo, cada debate sirve para debilitar un poco más el muro de estereotipos.

En el presente: un ejercicio antiterrorista conjunto.

Creo que esto se explica por el hecho (respaldado por las encuestas) de que muchos rusos simplemente saben poco de la Alianza actual y a veces aún menos de la cooperación OTAN-Rusia. Según vayan disponiendo de más información, esperamos que también irán cambiando sus percepciones.

Y hay señales visibles de que está aumentando el interés en llenar esos huecos.

Los mismos periódicos que usan titulares negativos en sus informaciones sobre la OTAN dedican un montón de espacio a la cooperación dentro del NRC (Consejo OTAN-Rusia) y publican análisis sofisticados sobre las políticas y actuaciones de los Aliados. Cualquier proyecto conjunto de la OTAN y Rusia con interés periodístico tiene asegurada una excelente cobertura.

Eso es lo que ocurrió con las primeras maniobras antiterroristas celebradas este año dentro de la Iniciativa de Cooperación en el Espacio Aéreo (CAI). Todas las cadenas de televisión rusas mostraron imágenes de cazas de su país escoltando a un avión de transporte polaco, para después hacer lo mismo con sus homólogos turcos. Los telespectadores pudieron ver reportajes sobre el éxito de la demostración de capacidades navales de Rusia y los Aliados en el ejercicio de rescate submarino Bold Monarch, realizado frente a las costas españolas.

Esto es algo muy importante desde el punto de vista de la opinión pública, que se va dando cuenta de las consecuencias reales de las conclusiones históricas adoptadas el año pasado en la Cumbre de Lisboa, cuando el Presidente Medvédev y los dirigentes de la Alianza decidieron iniciar el recorrido hacia una asociación estratégica. Con una agenda de cooperación que va siendo cada vez más abultada según van pasando los meses, también aumentarán las oportunidades de apreciar los beneficios de esta nueva asociación.

Los proyectos de asociación relacionados con la tarea conjunta de la estabilidad de Afganistán (acuerdos de tránsito, soporte técnico a helicópteros, entrenamiento conjunto de expertos en lucha antidroga de la región, etc) se consideran historias de interés. Al igual que el esfuerzo común de Rusia y los Aliados para desarrollar tecnologías de detección de artefactos explosivos improvisados y otras formas de compartir la experiencia antiterrorista. La opinión pública rusa valora la cooperación en campos como la lucha contra la piratería, los planes de emergencias civiles o los retos de seguridad como la proliferación de WMD.

Además, el alto nivel del diálogo político (reuniones de ministros de exteriores y defensa, invitación a todos los embajadores del NRC a una reunión con el Presidente Medvédev en Sochi, y el ritmo creciente de los intercambios parlamentarios) contribuye en gran medida a cambiar la actitud del público respecto a la implicación con la OTAN. Este evidente interés político en avanzar de forma constructiva le demuestra al ruso de la calle (y al público de los países Aliados) que sus dirigentes están dispuestos a trabajar en pos de una asociación estratégica, una relación moderna adecuada para nuestro tiempo.

¿Basta con esto para eliminar los estereotipos y las percepciones injustas sobre la OTAN? ¿Podemos convencer a nuestros socios rusos de que la Alianza es definitivamente un instrumento para la paz y estabilidad internacionales que busca la amistad de Rusia? No de forma inmediata, por supuesto. Hará falta más diálogo, más debates realistas y más trabajo práctico conjunto para conseguir un cambio satisfactorio y duradero. Sin embargo, cada proyecto de asociación nos acerca un poco más a ese objetivo.

Estoy convencido de que al final la mejor garantía de éxito en esta empresa es el mismo pueblo ruso, que posee una capacidad única para juzgar a los demás usando tanto el corazón como el cerebro.

La sinceridad y simpatía rusas son cualidades de las que se enorgullecen los habitantes de Moscú, San Petersburgo o Kazán. La OTAN es, y seguirá siendo, un socio honesto y firme para Rusia, y estoy seguro que ese país acabará reconociendo este hecho.

En cuanto al cerebro, no es casualidad que los ajedrecistas y matemáticos rusos gocen de tan alta estima en todo el mundo. Si se analiza exhaustivamente la lógica de la cooperación OTAN-Rusia, se verá que no se trata de una jugada aventurada sino de una ecuación irrebatible de interés mutuo.

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