NATO REVIEW 2011
Edición 3: La importancia de los socios de la OTAN
Edición 4: Armas pequeñas, gran impacto
Este número:
Relaciones OTAN-Rusia: 20 años después de la URSS
En el próximo número Los Balcanes tras Mladic: ¿una nueva seguridad?
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La Revista de la OTAN se publica en español unas dos semanas después que en inglés a causa de la traducción.
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Relaciones OTAN-Rusia: 20 años después de la URSS
La OTAN y Rusia colaboran en Afganistán, antiterrorismo, búsqueda y rescate, y otros muchos campos. ¿Cuál es el problema, entonces? Analizamos desde ambas perspectivas lo que ha ido bien –o no tan bien– en las relaciones OTAN-Rusia, que quizás tengan que cambiar pronto.
¿Qué opinan los expertos rusos sobre el desarrollo de las relaciones entre la OTAN y Rusia en defensa de misiles, Afganistán y otras cuestiones de seguridad? Presentamos los resultados de una encuesta de la Iniciativa Atlántica a expertos rusos.
James Sherr, de Chatham House, afirma que la diferente visión que tienen de sus relaciones la OTAN y Rusia sigue produciendo resultados indeseados. En su opinión, mientras eso no se resuelva la cooperación no conseguirá una verdadera armonía.
Robert Pszczel es el rostro de la OTAN en Rusia. Como director de su Oficina de Información en Moscú debate y escucha opiniones sobre las relaciones OTAN-Rusia. En el artículo explica cómo está el ambiente, y por qué es positivo ser optimista.
Ya es hora de que Rusia y la OTAN dejen de mirarse a través del prisma de la guerra fría, según Fyodor Lukyanov. Los retos del siglo XXI exigen que ambas partes cuestionen los prejuicios heredados del siglo XX.
La relación entre Rusia y la OTAN parece condenada a altibajos constantes, sostiene Konstantin Eggert. Pero las otras relaciones regionales de Rusia puede que pronto lleguen a dominar su agenda de seguridad.
Andrew Monaghan explica que se han conseguido grandes avances en la cooperación práctica entre la OTAN y Rusia, pero ambas siguen sin alcanzar un consenso real y completo sobre sus roles respectivos.

20 años construyendo puentes.

Ahora que se conmemora el desmoronamiento de la Unión Soviética hace ya 20 años, parece adecuado recordar las palabras de Winston Churchill.

Puede que a algunos les parezca poco apropiado el usar ese discurso fundamental que pronunció en Fulton (Missouri) hace 65 años, con el que añadió al léxico común el término “Telón de Acero”.

Pero al leer los artículos de este número no pude evitar recordar uno de sus comentarios ingeniosos sobre la educación. “A muchos nos gusta aprender”, dijo, “pero a pocos nos gusta que nos enseñen”.

Ahora que se conmemora el desmoronamiento de la Unión Soviética hace ya 20 años, parece adecuado recordar las palabras de Winston Churchill.

Puede que a algunos les parezca poco apropiado el usar ese discurso fundamental que pronunció en Fulton (Missouri) hace 65 años, con el que añadió al léxico común el término “Telón de Acero”.

Pero al leer los artículos de este número no pude evitar recordar uno de sus comentarios ingeniosos sobre la educación. “A muchos nos gusta aprender”, dijo, “pero a pocos nos gusta que nos enseñen”.

Quizás esa sea la dinámica en la que se hallan inmersas las relaciones entre la OTAN y Rusia. Ambas tienen mucho que ofrecer, y lo saben.

Las dos partes han conseguido grandes progresos en la cooperación práctica, pero parece que aún no han decidido quién dirige la relación y hacia dónde lo hace. Ni siquiera si es necesario que sea una sola la que la dirija.

En cierto modo, considerar a Rusia y a la OTAN como socios al mismo nivel es como mezclar peras y manzanas:

  • La historia de Rusia abarca muchos siglos, la OTAN tiene tan sólo 62 años.
  • Rusia es un estado soberano, la OTAN es una alianza.
  • Además, Rusia se ha defendido con éxito de ataques como los de los ejércitos de Napoleón o los blindados de Hitler. Ningún país de la OTAN ha sido invadido tras su ingreso.

Pero Rusia constituyó el núcleo de un imperio ya desaparecido, la Unión Soviética, y la OTAN fue su contrapeso occidental.

Desde la desaparición de la Unión Soviética las dos partes han dejado claro que no se consideran enemigas, y han incrementado su cooperación. Pero ahora, 65 años después del discurso de Churchill en EEUU, sigue en pie la pregunta: ¿sigue cerniéndose la sombra de sus antiguas relaciones sobre las actuales?

Paul King