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La Revista de la OTAN se publica en español unas dos semanas después que en inglés a causa de la traducción.
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Cocinar para el planeta

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El nuevo ascenso de las temperaturas terrestres –y la forma en que se materializa– tendrá una gran influencia sobre los alimentos. La Revista de la OTAN pregunta a varios expertos cómo afectará al modo en que los países planifican la seguridad, cómo evolucionará la disponibilidad de agua y alimentos, y los efectos que tendrán las políticas actuales.

 Subtítulos: / NO

¿Qué consecuencias puede tener

un aumento de la inseguridad alimentaria?

Creo que aún no hemos entendido

la magnitud y urgencia

del problema de la seguridad alimentaria

y su relación con el agua, el cambio climático,

la falta de tierra y la transformación

de terrenos de cultivo a otros usos.

Cada noche hay 216.000 personas más

a los que dar de cenar.

Y eso acaba suponiendo

una mayor presión sobre los recursos.

En cierto modo, es demasiado tarde para solucionarlo.

Se va solucionando por sí solo, pero

habrá 2.000 millones de personas más

antes de que se detenga el crecimiento poblacional.

Ya no estamos en la situación de los 70 u 80,

cuando la población crecía exponencialmente.

La población mundial se ha más que

triplicado desde la Segunda Guerra Mundial.

De 2.0000 a casi 7.000 millones.

Ya nunca se va a volver a duplicar.

¿Qué importancia tiene el crecimiento de la población?

En los países en desarrollo, el gran salto

estriba en la planificación familiar.

Hay más de 200 millones de mujeres

que quieren planificar sus familias

pero no tienen acceso a servicios

de planificación familiar.

Así que vamos hacia los 9.000 millones,

y eso es una catástrofe.

Incluso sin el cambio climático,

sin el calentamiento global,

es difícil decir cómo se va a alimentar

a los últimos 2.000 millones.

Debemos tratar a la tierra como

un recurso extremadamente valioso

que no debe ser desviado para otros fines.

La mayoría de los países desarrollados

no pueden alimentarse a sí mismos.

Importan comida. Es más barato.

Tenemos que proteger nuestros recursos alimenticios

pero eso no significa que tengamos que impedir

que esa gente siga robando patatas.

¿Qué papel desempeñará el agua?

La tierra sin agua no vale nada.

La mitad del mundo vive en países donde

los acuíferos están bajando de nivel

así que en muchos de ellos, como China e India,

se han creado burbujas económicas alimenticias,

porque se puede bombear más agua

y ampliar la producción de comida,

pero cuando se agotan los acuíferos

el bombeo se limita a su velocidad de recuperación.

Esos países están llegando al límite de su producción.

Cuando necesitan más agua para las ciudades

se la arrebatan a la agricultura,

e importan cereales para compensar esa pérdida.

El nivel de los acuíferos está descendiendo

tan rápido en tantos países

que cuando empiecen a agotarse

los efectos se van a expandir por todo el mercado.

¿Comida... o combustible?

El desvío masivo de cereales a la producción

de combustible para automóviles

el año pasado, cuando cosechamos

más de 400 millones de toneladas de cereales,

de los que unos 100 millones

se envían a las destilerías de etanol.

Los cereales cuestan más que el petróleo

porque si el precio del petróleo sube

se destinarán más cereales

a la economía energética, y habrá

menos para la economía alimentaria.

Así que los 900 millones de automovilistas del mundo

están compitiendo con los 2.000 millones

de personas más pobres

por la producción de cereales,

y la diferencia entre ellos

es la diferencia entre unos ingresos

de 30.000 dólares anuales

y otros de sólo 3.000 dólares.

Es fácil ver quién va a ganar

si no intervienen los gobiernos.

Si queremos tener una verdadera oportunidad

de salvar la capa de hielo de Groenlandia

hemos de reducir en un 80% las emisiones

de dióxido de carbono en 2020,

no en 2050, que es la fecha que

prefieren manejar los políticos.

Así que no queda mucho tiempo

para reducir las emisiones.

¿Qué consecuencias puede tener

un aumento de la inseguridad alimentaria?

Creo que aún no hemos entendido

la magnitud y urgencia

del problema de la seguridad alimentaria

y su relación con el agua, el cambio climático,

la falta de tierra y la transformación

de terrenos de cultivo a otros usos.

Cada noche hay 216.000 personas más

a los que dar de cenar.

Y eso acaba suponiendo

una mayor presión sobre los recursos.

En cierto modo, es demasiado tarde para solucionarlo.

Se va solucionando por sí solo, pero

habrá 2.000 millones de personas más

antes de que se detenga el crecimiento poblacional.

Ya no estamos en la situación de los 70 u 80,

cuando la población crecía exponencialmente.

La población mundial se ha más que

triplicado desde la Segunda Guerra Mundial.

De 2.0000 a casi 7.000 millones.

Ya nunca se va a volver a duplicar.

¿Qué importancia tiene el crecimiento de la población?

En los países en desarrollo, el gran salto

estriba en la planificación familiar.

Hay más de 200 millones de mujeres

que quieren planificar sus familias

pero no tienen acceso a servicios

de planificación familiar.

Así que vamos hacia los 9.000 millones,

y eso es una catástrofe.

Incluso sin el cambio climático,

sin el calentamiento global,

es difícil decir cómo se va a alimentar

a los últimos 2.000 millones.

Debemos tratar a la tierra como

un recurso extremadamente valioso

que no debe ser desviado para otros fines.

La mayoría de los países desarrollados

no pueden alimentarse a sí mismos.

Importan comida. Es más barato.

Tenemos que proteger nuestros recursos alimenticios

pero eso no significa que tengamos que impedir

que esa gente siga robando patatas.

¿Qué papel desempeñará el agua?

La tierra sin agua no vale nada.

La mitad del mundo vive en países donde

los acuíferos están bajando de nivel

así que en muchos de ellos, como China e India,

se han creado burbujas económicas alimenticias,

porque se puede bombear más agua

y ampliar la producción de comida,

pero cuando se agotan los acuíferos

el bombeo se limita a su velocidad de recuperación.

Esos países están llegando al límite de su producción.

Cuando necesitan más agua para las ciudades

se la arrebatan a la agricultura,

e importan cereales para compensar esa pérdida.

El nivel de los acuíferos está descendiendo

tan rápido en tantos países

que cuando empiecen a agotarse

los efectos se van a expandir por todo el mercado.

¿Comida... o combustible?

El desvío masivo de cereales a la producción

de combustible para automóviles

el año pasado, cuando cosechamos

más de 400 millones de toneladas de cereales,

de los que unos 100 millones

se envían a las destilerías de etanol.

Los cereales cuestan más que el petróleo

porque si el precio del petróleo sube

se destinarán más cereales

a la economía energética, y habrá

menos para la economía alimentaria.

Así que los 900 millones de automovilistas del mundo

están compitiendo con los 2.000 millones

de personas más pobres

por la producción de cereales,

y la diferencia entre ellos

es la diferencia entre unos ingresos

de 30.000 dólares anuales

y otros de sólo 3.000 dólares.

Es fácil ver quién va a ganar

si no intervienen los gobiernos.

Si queremos tener una verdadera oportunidad

de salvar la capa de hielo de Groenlandia

hemos de reducir en un 80% las emisiones

de dióxido de carbono en 2020,

no en 2050, que es la fecha que

prefieren manejar los políticos.

Así que no queda mucho tiempo

para reducir las emisiones.

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