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Armas ligeras: ¿armas de destrucción masiva?

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Chuck Parker fue testigo directo de los efectos de las armas ligeras cuando servía en Vietnam. Ahora es uno de los que desde la OTAN intentan evitar las malas prácticas y el uso indebido de estas armas, que aún siguen produciéndose.

 Subtítulos: / NO

El doctor Fred Chuck Parker fue testigo

directo de los efectos de las armas ligeras

cuando estuvo destinado en Vietnam.

Ahora dirige la Sección de Control y

Coordinación de Armamentos de la OTAN,

que intenta ayudar a los países

a enfrentarse a la amenaza

de las armas ligeras

sobrantes o inestables.

Hablamos de armas de destrucción masiva.

Según algunos, las armas ligeras son

verdaderas armas de destrucción masiva,

pues las armas de destrucción masiva

apenas pueden considerarse utilizables.

Son tan destructivas que esperamos

que no lleguen a usarse.

Desgraciadamente, las armas ligeras

son perfectamente utilizables.

El año pasado mataron

a 750.000 personas.

No hablamos de guerras, en dos tercios

de los casos no había ninguna guerra.

Hablamos de 200 millones

de armas. Es algo increíble.

Y calculamos que quizás

unos 70 millones de ellas

no tienen ninguna aplicación

que justifique su existencia.

¿Qué problemas provoca

el exceso de armas?

Surge un problema

con dos consecuencias.

Una es que, al haber tantas

y además estar mal almacenadas

y controladas, pueden robarlas.

Las armas que deberían garantizar

el poder del estado, desaparecen.

Nunca podremos librarnos de este problema

porque resulta demasiado lucrativo.

Pero podemos ponerles las cosas

más difíciles a los delincuentes.

¿Qué ocurre con las otras amenazas?

Otra cuestión es que se

almacenan de forma poco segura.

Y están mezcladas, así que no

se trata sólo de armas ligeras.

Se pone la munición de las armas

ligeras junto a la de la artillería,

y ambas quedan almacenadas juntas.

Ese material se deteriora con

el tiempo y se vuelve inestable.

Es inseguro. Así que

no sólo está el problema

de que alguien lo robe,

sin también el de la seguridad.

Las municiones pueden

explotar espontáneamente

o por un error humano.

En los últimos diez años,

en Norteamérica y Europa

se han producido 60 explosiones.

¿Se presta la suficiente atención

a la eliminación de los MANPADs?

Los efectos de un único MANPAD

que derribara un avión comercial...

no sólo se trataría de las muertes

de los que viajaban en el avión,

sino también de los efectos sobre

los viajes o la economía:

el tremendo efecto económico

a nivel mundial que

produciría el derribo de un avión

comercial con un MANPAD.

Son unas consecuencias tan graves

que no nos las podemos permitir.

Así que todo lo que no sea

la perfección resultará insuficiente.

¿Tenemos controlados todos los

sistemas portátiles existentes?

No. ¿Han desaparecido algunos? Sí.

¿Sigue resultando demasiado

caro el destruir las armas?

Cualquier sociedad que

intente progresar

se enfrentará al problema de las

armas ligeras y de pequeño calibre.

Y los costes son terribles. Si no

nos enfrentáramos a ellas,

su número iría creciendo, y lo haría

en progresión geométrica.

Nos veríamos obligados

a asumir el problema

con un coste que sería... se

dispararía respecto al coste actual.

No se trata de lo cuesta hacerlo,

sino de lo que costaría no hacerlo.

Sería terrible.

Muchos países piden

ayuda ahora porque

cuesta dinero ocuparse

de este problema. Así que...

Lo que tenemos es

un planteamiento gradual,

tanto en los esfuerzos de Naciones

Unidas como en los nuestros,

para intentar proponer soluciones

sencillas que mejoren la situación

y que después se puedan ir ampliando

hasta alcanzar la solución ideal.

¿Cómo colabora la Fundación de la OTAN?

La Fundación representa

una herramienta muy útil

porque permite que países que

pueden hacer una aportación pequeña,

y que quizás no la realizan

porque es demasiado pequeña,

puedan poner en común

sus contribuciones,

que serán administradas por nuestra

Agencia de Mantenimiento y Suministros,

que tiene grandes conocimientos

en este campo, y que se asegurará

de que el dinero se gasta como

se supone que debe gastarse.

Y aquí están los resultados:

Hemos destruido 427.000 armas

ligeras y de pequeño calibre,

Hemos destruido105 millones

de balas y proyectiles.

2 millones de granadas de mano.

Y hemos destruido 24.000 toneladas

de municiones de otros tipos.

Y recordará que dije que las municiones

se almacenan incorrectamente,

no sólo las de armas ligeras, sino

también granadas de fusil, morteros,

munición de artillería,

todo almacenado junto.

Hemos destruido mil MANPADs

y 9.000 cohetes y misiles.

¿Cómo se ha enfrentado la OTAN

a este problema en Afganistán?

Iniciamos un proyecto hace

tres años, en mayo de 2008,

que completamos el pasado mes

de abril, sobre seguridad física

y gestión de arsenales en Afganistán.

La idea consiste en trabajar

en una capacidad afgana

para que puedan hacerlo por sí mismos

en vez de hacerlo nosotros.

Parte de este proyecto se ha concretado

en la construcción de 12 depósitos

que cumplen todas

las normas internacionales,

en los que pueden almacenarse

400 palés de municiones,

con instalaciones de mantenimiento

para ocuparse de ellas.

Y hemos realizado una gran cantidad

de cursos para especialistas.

Así que creemos que los afganos

están en mucha mejor situación

para ocuparse de esto por sí mismos.

¿Cómo resumiría el trabajo

de la OTAN en este campo?

La OTAN no lo dirige. No ordenamos

a nadie que haga nada.

Ponemos en contacto a receptores

y donantes, damos a conocer las necesidades

y ayudamos a los donantes a usar

su dinero con más eficacia, lo que...

El dinero escasea en estos tiempos.

Creemos que centrándonos

en resultados prácticos y útiles

es como podemos ayudar.

El doctor Fred Chuck Parker fue testigo

directo de los efectos de las armas ligeras

cuando estuvo destinado en Vietnam.

Ahora dirige la Sección de Control y

Coordinación de Armamentos de la OTAN,

que intenta ayudar a los países

a enfrentarse a la amenaza

de las armas ligeras

sobrantes o inestables.

Hablamos de armas de destrucción masiva.

Según algunos, las armas ligeras son

verdaderas armas de destrucción masiva,

pues las armas de destrucción masiva

apenas pueden considerarse utilizables.

Son tan destructivas que esperamos

que no lleguen a usarse.

Desgraciadamente, las armas ligeras

son perfectamente utilizables.

El año pasado mataron

a 750.000 personas.

No hablamos de guerras, en dos tercios

de los casos no había ninguna guerra.

Hablamos de 200 millones

de armas. Es algo increíble.

Y calculamos que quizás

unos 70 millones de ellas

no tienen ninguna aplicación

que justifique su existencia.

¿Qué problemas provoca

el exceso de armas?

Surge un problema

con dos consecuencias.

Una es que, al haber tantas

y además estar mal almacenadas

y controladas, pueden robarlas.

Las armas que deberían garantizar

el poder del estado, desaparecen.

Nunca podremos librarnos de este problema

porque resulta demasiado lucrativo.

Pero podemos ponerles las cosas

más difíciles a los delincuentes.

¿Qué ocurre con las otras amenazas?

Otra cuestión es que se

almacenan de forma poco segura.

Y están mezcladas, así que no

se trata sólo de armas ligeras.

Se pone la munición de las armas

ligeras junto a la de la artillería,

y ambas quedan almacenadas juntas.

Ese material se deteriora con

el tiempo y se vuelve inestable.

Es inseguro. Así que

no sólo está el problema

de que alguien lo robe,

sin también el de la seguridad.

Las municiones pueden

explotar espontáneamente

o por un error humano.

En los últimos diez años,

en Norteamérica y Europa

se han producido 60 explosiones.

¿Se presta la suficiente atención

a la eliminación de los MANPADs?

Los efectos de un único MANPAD

que derribara un avión comercial...

no sólo se trataría de las muertes

de los que viajaban en el avión,

sino también de los efectos sobre

los viajes o la economía:

el tremendo efecto económico

a nivel mundial que

produciría el derribo de un avión

comercial con un MANPAD.

Son unas consecuencias tan graves

que no nos las podemos permitir.

Así que todo lo que no sea

la perfección resultará insuficiente.

¿Tenemos controlados todos los

sistemas portátiles existentes?

No. ¿Han desaparecido algunos? Sí.

¿Sigue resultando demasiado

caro el destruir las armas?

Cualquier sociedad que

intente progresar

se enfrentará al problema de las

armas ligeras y de pequeño calibre.

Y los costes son terribles. Si no

nos enfrentáramos a ellas,

su número iría creciendo, y lo haría

en progresión geométrica.

Nos veríamos obligados

a asumir el problema

con un coste que sería... se

dispararía respecto al coste actual.

No se trata de lo cuesta hacerlo,

sino de lo que costaría no hacerlo.

Sería terrible.

Muchos países piden

ayuda ahora porque

cuesta dinero ocuparse

de este problema. Así que...

Lo que tenemos es

un planteamiento gradual,

tanto en los esfuerzos de Naciones

Unidas como en los nuestros,

para intentar proponer soluciones

sencillas que mejoren la situación

y que después se puedan ir ampliando

hasta alcanzar la solución ideal.

¿Cómo colabora la Fundación de la OTAN?

La Fundación representa

una herramienta muy útil

porque permite que países que

pueden hacer una aportación pequeña,

y que quizás no la realizan

porque es demasiado pequeña,

puedan poner en común

sus contribuciones,

que serán administradas por nuestra

Agencia de Mantenimiento y Suministros,

que tiene grandes conocimientos

en este campo, y que se asegurará

de que el dinero se gasta como

se supone que debe gastarse.

Y aquí están los resultados:

Hemos destruido 427.000 armas

ligeras y de pequeño calibre,

Hemos destruido105 millones

de balas y proyectiles.

2 millones de granadas de mano.

Y hemos destruido 24.000 toneladas

de municiones de otros tipos.

Y recordará que dije que las municiones

se almacenan incorrectamente,

no sólo las de armas ligeras, sino

también granadas de fusil, morteros,

munición de artillería,

todo almacenado junto.

Hemos destruido mil MANPADs

y 9.000 cohetes y misiles.

¿Cómo se ha enfrentado la OTAN

a este problema en Afganistán?

Iniciamos un proyecto hace

tres años, en mayo de 2008,

que completamos el pasado mes

de abril, sobre seguridad física

y gestión de arsenales en Afganistán.

La idea consiste en trabajar

en una capacidad afgana

para que puedan hacerlo por sí mismos

en vez de hacerlo nosotros.

Parte de este proyecto se ha concretado

en la construcción de 12 depósitos

que cumplen todas

las normas internacionales,

en los que pueden almacenarse

400 palés de municiones,

con instalaciones de mantenimiento

para ocuparse de ellas.

Y hemos realizado una gran cantidad

de cursos para especialistas.

Así que creemos que los afganos

están en mucha mejor situación

para ocuparse de esto por sí mismos.

¿Cómo resumiría el trabajo

de la OTAN en este campo?

La OTAN no lo dirige. No ordenamos

a nadie que haga nada.

Ponemos en contacto a receptores

y donantes, damos a conocer las necesidades

y ayudamos a los donantes a usar

su dinero con más eficacia, lo que...

El dinero escasea en estos tiempos.

Creemos que centrándonos

en resultados prácticos y útiles

es como podemos ayudar.

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