Donde vienen a hablar los expertos

El Teniente General Caldwell, ex Comandante de la Misión de Adiestramiento de la OTAN en Afganistán (NTM-A), dando un discurso en la ceremonia de graduación de la Policía Nacional Afgana (ANP). © ISAF

Trabajo en equipo, transparencia y transición en Afganistán

Cuando en noviembre de 2009 se creó la Misión de Adiestramiento de la OTAN en Afganistán (NTM-A), nuestro objetivo era trabajar en equipo con los afganos para crear el futuro de un Afganistán seguro y estable. Guiándonos por las lecciones aprendidas con la experiencia soviética y los esfuerzos internacionales previos, la NTM-A adoptó una nueva mentalidad basada en el trabajo en equipo, la transparencia y la transición.

A pesar de las dificultades que presentaba el elevado número de instructores necesario, el planteamiento unificado bajo bandera de la OTAN funcionó adecuadamente. En dos años pasamos de 30 instructores a más de 1.800, y a los dos primeros países se les han unido otros 33 (siendo Ucrania y El Salvador los últimos en incorporarse). Están previstos otros 600 instructores para marzo de 2012, y con la seguridad de que aumentarán.

Con el aporte adicional que supone la financiación que proporcionan otros socios de la OTAN y de fuera de ella, como Japón y Emiratos Árabes Unidos, las ventajas de la dirección unificada de la Alianza pueden apreciarse en la creciente profesionalización del ejército, la aviación y la policía de Afganistán.

Durante los dos primeros años de vida de la NTM-A el ejército afgano aumentó sus fuerzas en 75.000 hombres, y la policía en 45.000. Se prevé que su fuerza combinada se incremente en otros 47.000 efectivos de aquí a noviembre de 2012, y que el personal de la fuerza aérea se haya casi triplicado para 2016.

Aunque el ejército y la policía afganos aún no han acabado de desarrollar sus capacidades en áreas como logística, técnicas anti-IDE (artefactos explosivos improvisados) y recursos humanos, lo cierto es que van cumpliendo el programa para asumir la responsabilidad de la seguridad de todo el país cuando la ISAF (Fuerza Internacional de Ayuda a la Seguridad) se la transfiera a finales de diciembre de 2014. Tal y como acordaron la OTAN y Afganistán en la Cumbre de Lisboa del otoño pasado, las funciones de adiestramiento, asesoramiento y ayuda continuarán a través de la Misión de Adiestramiento de la OTAN en Afganistán (NTM-A).

Un instructor del ejército estadounidense de la Misión de Adiestramiento de la OTAN en Afganistán (NTM-A) enseña a un recluta afgano. © ISAF

El compromiso de la OTAN con el adiestramiento del ejército, la aviación y la policía afganos queda patente en los 70 campos de entrenamiento que gestiona la NTM-A. Por ejemplo, en el Centro de Adiestramiento Militar de Kabul trabaja a diario personal de diez países en la instrucción de entre 8.000 y 12.000 soldados afganos en 40 cursos diferentes. Entre ellos el Adiestramiento Básico de Combate para los nuevos reclutas, la formación de suboficiales, las escuelas para futuros oficiales masculinos y femeninos, y las escuelas de especialistas para formación logística, jurídica o de comunicaciones.

El que la OTAN asumiera la responsabilidad de la formación del ejército y la policía afganos supuso una notable mejora cualitativa, claramente perceptible en aspectos como puntería, disciplina y retención de personal. Además, los instructores de la OTAN aportaron capacidades esenciales de las que se carecía anteriormente, como mantenimiento de helicópteros, sanidad y policía civil. También se mejoró la proporción entre instructores y alumnos.

Antes de la creación de la NTM-A era frecuente que a los policías se asignaran tareas antes de que hubieran recibido un grado suficiente de instrucción, cuya calidad general variaba además de una región a otra. Ahora, gracias a un acuerdo entre el Ministerio de Interior afgano, la NTM-A, EUPOL (la policía europea) y el Equipo de Proyecto de la policía alemana existe un currículo común para el adiestramiento.

Se ha ampliado el adiestramiento básico de patrulla de seis a ocho semanas, y el nuevo programa de instrucción incorpora más formación sobre derechos humanos y género, más actividades de alfabetización y nuevas enseñanzas sobre transparencia y responsabilidad. Estas mejoras no hubieran sido posibles sin un esfuerzo internacional concertado que ha unificado las actuaciones y obtenido el máximo beneficio de unos recursos escasos.

El nuevo programa de instrucción incorpora más formación sobre derechos humanos y género, más actividades de alfabetización y nuevas enseñanzas sobre transparencia y responsabilidad

La NTM-A ha permitido un mayor control sobre la formación de la policía civil. El año pasado el número de policías civiles asignados aumentó de 168 a 525 efectivos, destinados al cuartel general de Camp Eggers y a las instalaciones de adiestramiento repartidas por todo Afganistán, que aportan sus conocimientos y profesionalidad a la Policía Nacional Afgana. Mientras la NTM-A entra en su tercer año de vida hay ciertas áreas que precisan de atención continuada para posibilitar una transición de la dirección de la seguridad a finales de 2014: la formación de los instructores afganos, la creación de cuadros de mando, el fomento de la alfabetización y la profesionalización, y el desarrollo de instituciones perdurables y sistemas sostenibles.

Destacamento conjunto de abanderados en Camp Eggers (Kabul) durante la ceremonia de relevo del Sargento Mayor al mando en la NTM-A. © ISAF

Los logros obtenidos en los dos últimos años por la NTM-A en la creación de una instrucción básica quedan de manifiesto en la calidad de las fuerzas afganas desplegadas. Los afganos van asumiendo la dirección de su seguridad y ganándose la confianza de la gente, pero para que estos logros perduren resulta esencial la formación de los instructores afganos. Actualmente hay más de 3.200 instructores ya formados que según la programación asumirán la dirección del adiestramiento básico en diciembre de 2012. Aunque los instructores de la coalición seguirán siendo necesarios para supervisar el adiestramiento básico y ocuparse de la formación especializada, ya se han puesto los cimientos de la transición institucional.

En los dos últimos años se ha avanzado mucho en el adiestramiento y formación del personal del ejército y la policía afganos: el número de oficiales y suboficiales de la policía aumentó de 42.500 a 61.850. Ahora que ya funcionan las escuelas de adiestramiento está previsto llegar a los 83.400 mandos policiales a mediados de 2012.

Lo mismo puede decirse del ejército: desde 2009 el número de oficiales y suboficiales pasó de 40.900 a 66.800, y se prevé que alcance los 86.500. Si la instrucción y la formación son esenciales para crear líderes, la experiencia resulta insustituible, y exige tiempo. Para paliar la falta de mandos hay que seguir insistiendo en el apoyo a iniciativas como la Academia Militar Nacional de Afganistán, la Academia de la Policía Nacional Afgana e iniciativas como la de “Sandhurst en la arena”, una academia de cadetes dirigida por Reino Unido y cuyo inicio de actividades está previsto a principios de 2013.

Los afganos van asumiendo la dirección de su seguridad y ganándose la confianza de la gente. Para que estos logros perduren resulta esencial la formación de los instructores afganos

El Teniente General Caldwell charla con varios reclutas afganos que asisten a su curso obligatorio de alfabetización. © ISAF

Una lección fundamental de estos dos últimos años es la importancia de la alfabetización para conseguir militares y policías profesionales y capacitados. Tras décadas de guerra y de un sistema educativo diezmado, sólo el 14 por ciento de los hombres y mujeres en edad militar están alfabetizados.

Por eso a principios de 2010 la NTM-A aceptó que la alfabetización era un reto y trabajó en estrecha colaboración con organismos internacionales y el Ministerio del Interior afgano para educar a la “generación perdida”. Con un coste de unos 33 dólares por persona, más de 125.000 afganos han aprendido a leer, escribir y contar mediante un programa obligatorio de alfabetización. Para 2012 alrededor del 50% de los militares y policías estarán alfabetizados, de modo que los soldados podrán comprobar los pases de seguridad en los controles y los policías hacer inventarios de vehículos. Y todos ellos podrán contar su salario mensual, ayudando así a poner coto a la rapacidad de la corrupción.

Gracias a estos esfuerzos los reclutas afganos pueden elegir entre varios cursos avanzados o de orientación profesional para convertirse en ingenieros, artilleros o especialistas en logística. Con la creación de 12 escuelas de especialistas y formación profesional durante el año pasado la NTM-A está empezando a desarrollar los conocimientos y unidades que posibilitarán que las fuerzas afganas realicen por sí mismas esas funciones esenciales. Todo ello como parte de un proceso escalonado que incluye formación avanzada en logística, temas financieros, comunicaciones, recursos humanos, inteligencia, artillería, ingeniería y otras funciones igualmente importantes. Según se vayan desplegando esos especialistas y unidades de apoyo las ANSF irán alcanzando una composición perfectamente equilibrada que aumentará su capacidad para el apoyo y sostenimiento de sus fuerzas, permitiendo así la implementación de operaciones independientes.

Como pudimos aprender de la experiencia soviética, sin una formación de elementos locales y una capacidad básica de mantenimiento el sistema se colapsará cuando cese la ayuda internacional, así que es esencial que la comunidad internacional aporte equipos y formación que cumplan los criterios de capacidad, asequibilidad y sostenibilidad para Afganistán.

Una parte de esta tarea consiste en apoyar el desarrollo económico afgano mediante las compras de defensa dentro del primer Programa de la OTAN y Afganistán, que ya ha logrado crear unos 17.000 empleos y reducir los costes. Por ejemplo, fabricar botas en Afganistán cuesta la mitad que producirlas en EEUU y enviarlas allí, y su calidad es idéntica gracias a la contribución de expertos académicos y empresariales estadounidenses que colaboraron con las compañías afganas. Además, la ayuda a las fábricas de botas afganas ha facilitado el desarrollo de una incipiente industria del calzado en el país.

"Hace treinta años EEUU ayudó a los afganos a reconquistar su país tras la invasión soviética. Con la retirada de las tropas soviéticas proclamamos la victoria y no nos preocupamos de ayudarles a construir un país estable con unas fuerzas de seguridad eficaces. El 11 de septiembre de 2001 descubrimos las trágicas consecuencias que podía tener ese desinterés. Se trata de una lección que no podemos permitir que se repita."

En 2011 dos senadores estadounidenses, Carl Levin yJack Reed, escribieron : “Hace treinta años EEUU ayudó a los afganos a reconquistar su país tras la invasión soviética. Con la retirada de las tropas soviéticas proclamamos la victoria y no nos preocupamos de ayudarles a construir un país estable con unas fuerzas de seguridad eficaces. El 11 de septiembre de 2001 descubrimos las trágicas consecuencias que podía tener ese desinterés. Se trata de una lección que no podemos permitir que se repita.” El mantenimiento de la colaboración una vez concluida la transición en 2014 mediante el apoyo continuo de la OTAN y EEUU constituye un requisito esencial para evitar repetir los errores del pasado.

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Sobre el autor

El Teniente General William B. Caldwell IV, del ejército estadounidense, ha sido el primer Comandante de la Misión de Adiestramiento de la OTAN en Afganistán (NTM-A), en la que ha estado destinado desde noviembre de 2009 a octubre de 2011.

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