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La Revista de la OTAN se publica en español unas dos semanas después que en inglés a causa de la traducción.
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¿Por qué debe preocuparnos Yemen?

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La Revista de la OTAN habla con Marisa Porges, ex asesora sobre lucha antiterrorista del gobierno de EEUU, sobre las amenazas que presenta, sufre y alberga Yemen.

 Subtítulos: / NO

Se ha convertido en la tormenta perfecta

por varias razones:

desde su gran población,

que crece a un ritmo sin precedentes

hasta el punto de que se espera

que se duplique

en unos 20 años, hasta el problema

de la enorme tasa de paro:

más del 40% de desempleo

y alrededor del 75% de subempleo.

Y mientras ocurría esto,

la ayuda al país y la atención

a sus diversos problemas,

tanto a nivel nacional,

desde el interior,

como desde los países vecinos

y la comunidad internacional,

se ha ido desinflando.

Creo que hace unos pocos años

hubiera sido posible

evitar que las cosas fueran de este modo.

Desgraciadamente no fue una prioridad

y quedó relegado en el olvido.

Y así hemos llegado a este punto

en el que se encamina hacia

la desintegración del estado.

Aunque existen ciertas similitudes,

la relación es bastante tenue.

La historia es muy diferente,

las raíces políticas son muy diferentes,

y la forma en la que vamos a tener

que implicarnos en el país también es diferente.

Y sin embargo hay tantos motivos

para preocuparse por Al Qaeda

en la Península Arábiga como

los tenía que haber habido con Al Qaeda,

con la digamos Al Qaeda central,

hace diez años en Afganistán.

Se han asentado como

la nueva marca de Al Qaeda en la región,

han ampliado su ámbito

estratégico más allá de Yemen

y la vecina Arabia Saudita,

así como su retórica y propaganda

y la forma en la que intentan

obtener protagonismo fuera de Yemen.

Han cambiado sus prioridades estratégicas,

igual que su sistema de reclutamiento,

su propaganda y

sus campañas mediáticas.

Incluso este verano han llegado

a publicar una revista en Internet,

escrita en inglés y dirigida

a personas que no hablan árabe,

a posibles reclutas de fuera de Yemen.

En mi opinión, esa sofisticación

y su capacidad para conseguir apoyos

tanto entre tribus de Yemen

como entre personas de fuera del país,

es algo que debemos

tener muy cuenta.

Existen informes contradictorios

sobre la organización interna en Al Qaeda

en la Península Arábiga,

y sus luchas de poder;

informes antiguos, anteriores

a su aparición como

nueva potencia regional,

sobre enfrentamientos entre

la vieja guardia de Al Qaeda

y los jóvenes, dirigidos

por Nasser al-Wuhayshi.

No está del todo claro,

ha habido informes

sobre una división del trabajo,

una estructura muy organizada

que les ha permitido soportar

los últimos ataques y detenciones.

Los informes indican que,

desde el punto de vista operativo

Al Qaeda central, en la región

paquistaní de las FATA,

se ha visto marginada,

al menos en las operaciones.

En los aspectos estratégicos e

ideológicos aún mantienen su influencia

sobre el mensaje de Al Qaeda,

el reclutamiento y la propaganda,

pero desde

una perspectiva operativa,

han sido hasta cierto puntos víctimas

de lo que podríamos llamar

el éxito de los esfuerzos occidentales,

y se han visto marginados.

No ocurre lo mismo con Al Qaeda

de la Península Arábiga.

Desde un punto de vista táctico

cuando se trata de la procedencia

de la próxima amenaza,

creo que la atención se está desplazando

hacia Yemen, y con razón.

Esperábamos encontrar

una respuesta discreta y...

la situación ha llegado

a tal extremo en Yemen

que eso ya no es posible.

Si adoptamos un planteamiento

basado solamente en la seguridad,

es decir, un enfoque totalmente

centrado en la seguridad,

con operaciones antiterroristas

dirigidas por EEUU y efectivos sobre el terreno,

entonces existen bastantes posibilidades

de provocar una fuerte reacción

que incrementaría la capacidad de

reclutamiento de Al Qaeda en el país

porque serviría para favorecer

el apoyo de los reclutas a su causa.

Actualmente existen unos 300.000

desplazados internos,

además de 200.000 refugiados

de origen africano en el sur del país,

según el informe de las NU

del pasado verano,

de los que 170.000 son somalíes

Así que tenemos

refugiados en el sur

y desplazados internos en el norte

a causa de la rebelión,

y una situación socioeconómica

y de gobernabilidad

en la que los yemeníes no pueden

ocuparse del problema por sí solos.

Los saudíes están preocupados

por los movimientos de personas

a través de sus fronteras

y han empleado mucho dinero,

tiempo y trabajo

para levantar barreras contra inmigrantes,

contrabandistas y criminales fronterizos.

Los últimos datos que recuerdo, en 2008,

hablaban de 65.000 inmigrantes ilegales

y contrabandistas, en su mayoría yemeníes,

detenidos cuando cruzaban la frontera

en un periodo de unos pocos meses.

Y esta preocupación no para de crecer.

Es probable que esta sea

la causa principal del conflicto.

Se han publicado informes

sobre crímenes

y asesinatos cometidos

a causa de la escasez de agua

y enfrentamientos originados

por el uso de pozos y acuíferos.

Sana’a probablemente sea la primera capital

del mundo que se quede sin agua.

Y no existe, al menos por ahora,

ninguna estrategia gubernamental eficaz

para gestionar los recursos hídricos

y hacer frente al problema.

El problema del petróleo está

afectando al presupuesto estatal

y a la capacidad del gobierno para

pagar a las tribus, entregar sobornos

y mantener y financiar

tanto la guerra en el norte

como el movimiento secesionista

en el sur y la lucha contra Al Qaeda.

Pero la cuestión del agua

está afectando ya a la población

y a muchos ciudadanos

de forma cotidiana.

El gobierno ha sostenido y sigue

sosteniendo una lucha difícil

sembrada de corrupción,

nepotismo, y toda un historia

que incluye intentos de asimilar

a Al Qaeda y acuerdos de caballeros

entre el gobierno

y esa organización.

Hay que iniciar reformas políticas.

En este momento, tanto la situación

de seguridad como la económica,

y la misma imagen del país lo hacen

muy poco apetecible para los turistas.

Desgraciadamente, creo que harán

falta varios años para superar esto

a pesar de los esfuerzos

de los países del GCC

para construir hoteles y complejos turísticos,

todavía en fase muy inicial,

pero ciertas partes del país,

creo que, desgraciadamente,

seguirán siendo

un destino desconocido

hasta que mejore

la situación de seguridad.

Se ha convertido en la tormenta perfecta

por varias razones:

desde su gran población,

que crece a un ritmo sin precedentes

hasta el punto de que se espera

que se duplique

en unos 20 años, hasta el problema

de la enorme tasa de paro:

más del 40% de desempleo

y alrededor del 75% de subempleo.

Y mientras ocurría esto,

la ayuda al país y la atención

a sus diversos problemas,

tanto a nivel nacional,

desde el interior,

como desde los países vecinos

y la comunidad internacional,

se ha ido desinflando.

Creo que hace unos pocos años

hubiera sido posible

evitar que las cosas fueran de este modo.

Desgraciadamente no fue una prioridad

y quedó relegado en el olvido.

Y así hemos llegado a este punto

en el que se encamina hacia

la desintegración del estado.

Aunque existen ciertas similitudes,

la relación es bastante tenue.

La historia es muy diferente,

las raíces políticas son muy diferentes,

y la forma en la que vamos a tener

que implicarnos en el país también es diferente.

Y sin embargo hay tantos motivos

para preocuparse por Al Qaeda

en la Península Arábiga como

los tenía que haber habido con Al Qaeda,

con la digamos Al Qaeda central,

hace diez años en Afganistán.

Se han asentado como

la nueva marca de Al Qaeda en la región,

han ampliado su ámbito

estratégico más allá de Yemen

y la vecina Arabia Saudita,

así como su retórica y propaganda

y la forma en la que intentan

obtener protagonismo fuera de Yemen.

Han cambiado sus prioridades estratégicas,

igual que su sistema de reclutamiento,

su propaganda y

sus campañas mediáticas.

Incluso este verano han llegado

a publicar una revista en Internet,

escrita en inglés y dirigida

a personas que no hablan árabe,

a posibles reclutas de fuera de Yemen.

En mi opinión, esa sofisticación

y su capacidad para conseguir apoyos

tanto entre tribus de Yemen

como entre personas de fuera del país,

es algo que debemos

tener muy cuenta.

Existen informes contradictorios

sobre la organización interna en Al Qaeda

en la Península Arábiga,

y sus luchas de poder;

informes antiguos, anteriores

a su aparición como

nueva potencia regional,

sobre enfrentamientos entre

la vieja guardia de Al Qaeda

y los jóvenes, dirigidos

por Nasser al-Wuhayshi.

No está del todo claro,

ha habido informes

sobre una división del trabajo,

una estructura muy organizada

que les ha permitido soportar

los últimos ataques y detenciones.

Los informes indican que,

desde el punto de vista operativo

Al Qaeda central, en la región

paquistaní de las FATA,

se ha visto marginada,

al menos en las operaciones.

En los aspectos estratégicos e

ideológicos aún mantienen su influencia

sobre el mensaje de Al Qaeda,

el reclutamiento y la propaganda,

pero desde

una perspectiva operativa,

han sido hasta cierto puntos víctimas

de lo que podríamos llamar

el éxito de los esfuerzos occidentales,

y se han visto marginados.

No ocurre lo mismo con Al Qaeda

de la Península Arábiga.

Desde un punto de vista táctico

cuando se trata de la procedencia

de la próxima amenaza,

creo que la atención se está desplazando

hacia Yemen, y con razón.

Esperábamos encontrar

una respuesta discreta y...

la situación ha llegado

a tal extremo en Yemen

que eso ya no es posible.

Si adoptamos un planteamiento

basado solamente en la seguridad,

es decir, un enfoque totalmente

centrado en la seguridad,

con operaciones antiterroristas

dirigidas por EEUU y efectivos sobre el terreno,

entonces existen bastantes posibilidades

de provocar una fuerte reacción

que incrementaría la capacidad de

reclutamiento de Al Qaeda en el país

porque serviría para favorecer

el apoyo de los reclutas a su causa.

Actualmente existen unos 300.000

desplazados internos,

además de 200.000 refugiados

de origen africano en el sur del país,

según el informe de las NU

del pasado verano,

de los que 170.000 son somalíes

Así que tenemos

refugiados en el sur

y desplazados internos en el norte

a causa de la rebelión,

y una situación socioeconómica

y de gobernabilidad

en la que los yemeníes no pueden

ocuparse del problema por sí solos.

Los saudíes están preocupados

por los movimientos de personas

a través de sus fronteras

y han empleado mucho dinero,

tiempo y trabajo

para levantar barreras contra inmigrantes,

contrabandistas y criminales fronterizos.

Los últimos datos que recuerdo, en 2008,

hablaban de 65.000 inmigrantes ilegales

y contrabandistas, en su mayoría yemeníes,

detenidos cuando cruzaban la frontera

en un periodo de unos pocos meses.

Y esta preocupación no para de crecer.

Es probable que esta sea

la causa principal del conflicto.

Se han publicado informes

sobre crímenes

y asesinatos cometidos

a causa de la escasez de agua

y enfrentamientos originados

por el uso de pozos y acuíferos.

Sana’a probablemente sea la primera capital

del mundo que se quede sin agua.

Y no existe, al menos por ahora,

ninguna estrategia gubernamental eficaz

para gestionar los recursos hídricos

y hacer frente al problema.

El problema del petróleo está

afectando al presupuesto estatal

y a la capacidad del gobierno para

pagar a las tribus, entregar sobornos

y mantener y financiar

tanto la guerra en el norte

como el movimiento secesionista

en el sur y la lucha contra Al Qaeda.

Pero la cuestión del agua

está afectando ya a la población

y a muchos ciudadanos

de forma cotidiana.

El gobierno ha sostenido y sigue

sosteniendo una lucha difícil

sembrada de corrupción,

nepotismo, y toda un historia

que incluye intentos de asimilar

a Al Qaeda y acuerdos de caballeros

entre el gobierno

y esa organización.

Hay que iniciar reformas políticas.

En este momento, tanto la situación

de seguridad como la económica,

y la misma imagen del país lo hacen

muy poco apetecible para los turistas.

Desgraciadamente, creo que harán

falta varios años para superar esto

a pesar de los esfuerzos

de los países del GCC

para construir hoteles y complejos turísticos,

todavía en fase muy inicial,

pero ciertas partes del país,

creo que, desgraciadamente,

seguirán siendo

un destino desconocido

hasta que mejore

la situación de seguridad.

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