IDIOMA
La Revista de la OTAN se publica en español unas dos semanas después que en inglés a causa de la traducción.
ACERCA DE LA REVISTA DE LA OTAN
POLÍTICA SOBRE COLABORACIONES
INFORMACIÓN SOBRE COPYRIGHT
EQUIPO EDITORIAL
 RSS
ENVIAR ESTE ARTÍCULO A UN AMIGO
SUSCRÍBASE A LA REVISTA DE LA OTAN
  

"Las mujeres son ya soldados de primera línea - sin armas"

Get the Flash Player to see this player.

Margot Wallstrom, representante especial de las NU para la violencia sexual en los conflictos, explica la terrible implicación de la mujeres en las guerras -tanto si les gusta como si no-, así como los problemas pendientes, la importancia de la acción judicial y su decepción por los escasos progresos conseguidos.

 Subtítulos: / NO

¿Cómo describiría los progresos

alcanzados en lo referente a esta Resolución?

Diría que han sido bastante lentos e irregulares.

Creo que sigue sin haber mujeres mediadoras y negociadoras.

Siguen sin estar representadas

donde se adoptan las grandes decisiones

al menos a los niveles que esperábamos hace diez años.

Creo que este tema sigue sin estar considerado

como un verdadero problema de política de seguridad,

el analizar el papel de la mujer,

y hasta ahora sólo diecinueve países

han adoptado planes de actuación nacionales.

Eso no es bueno.

¿Cree que la ausencia de progresos

se ha debido a una falta de voluntad política?

Sí, creo que falta voluntad política

en algunos centros de decisiones

y eso es, por supuesto, una cuestión

de equilibrio de poderes e influencias.

Por ese motivo será siempre una cuestión controvertida y difícil.

Así que se trata de una lucha por los derechos de las mujeres.

Uno de los aspectos mencionados en la Resolución

es el deseo de ver más mujeres

en puestos de responsabilidad.

En algunos países africanos como Liberia y Sierra Leona

hay ahora mujeres en puestos de máxima responsabilidad.

¿Cree usted que el efecto esperado de aumentar

la presencia femenina en puestos de toma de decisiones

ha ido cambiando las actitudes al respecto?

Por supuesto. Ahora en todo el mundo

hay mujeres en esos puestos,

como Ellen Johnson Sirleaf, Presidente de Liberia,

porque se reciben indicaciones muy claras, desde arriba,

de que hay que respetar a las mujeres,

y que éstas tienen un papel que desempeñar.

Y creo que así se establece un precedente importantísimo.

También pienso que hace falta

una especie de masa crítica femenina

para garantizar que los problemas

que preocupan a las mujeres,

como la sanidad, la igualdad de derechos,

así como la protección a los niños y este tipo de cosas,

se han tenido en cuenta y va a haber cambios.

¿Qué importancia cree que tiene la participación de la mujer

en el ejército, en las fuerzas armadas?

Se puede aplicar lo mismo,

y es uno de los asuntos que hemos estado discutiendo

tras los terribles sucesos en el este de la RDC.

Si hubiera habido más mujeres policías

o soldados en el mantenimiento de la paz,

a las víctimas les hubiera resultado

más fácil contactar con ellas

para contarles lo que les había ocurrido.

También implica cambios sobre el terreno,

algo realmente importante.

Por ejemplo, creo que muchos países europeos tienen

una mayor concienciación respecto a la igualdad de sexos.

Es probable que también puedan ofrecer

adiestramiento y ayuda en estos temas

a los soldados y policías de países que colaboran con las NU.

Algunos han señalado

que las condiciones previas al estallido de la violencia

y la lucha contra esas condiciones, mejorando la educación

o reduciendo la pobreza, son lo más importante

para prevenir la violencia contra las mujeres en los conflictos.

Otros se inclinan por la persecución legal,

mejorando los procesos judiciales

para castigar a los que cometen esos crímenes.

¿Cómo valora la importancia respectivadel antes y el después?

Hay que ocuparse de todas esas cosas al mismo tiempo.

Hay que dejar claro que se trata de un crimen,

de algo ilegal, de que se produce

una violación de los derechos humanos

cada vez que hay una violación,

y que es algo que debe acabar.

Eso significa que hay que acabar

la impunidad, pues si el mensaje

es que pueden librarse, dejando humilladas a las mujeres

mientras los violadores escapan sin castigo,

entonces está claro que no podremos

acabar con esta situación.

Tenemos que hacerlo,

pero al mismo tiempo hay que trabajar

a largo plazo para cambiar las condiciones

que provocan las guerras y conflictos

porque hemos de ser conscientes de que

ha cambiado también la naturaleza de las guerras.

Es muy inusual que haya dos ejércitos

bien entrenados y equipados

luchando en un territorio respetando las reglas de la guerra

o las convenciones que regulan la forma de combatir.

Hoy en día lo habitual son

los disturbios civiles, los estados fallidos.

Y eso implica que las víctimas son civiles.

En las guerras modernas la mayoría

de las víctimas son mujeres y niños.

Así que las mujeres se han convertido

en soldados de primera línea

pero sin armas, y sus cuerpos son el campo de batalla.

Esto es algo criminal, no cultural, es criminal,

y hay que tratarlo como un crimen.

Desgraciadamente, constituye una táctica o arma de guerra

silenciosa, eficaz y barata, y es importante

decir que no se usa sólo en África.

También ocurre en sitios como Asia.

En esta oficina recibimos informes de todo el mundo

referentes a Nepal, a las mujeres de ese país,

o a Colombia. Y hay otros ejemplos.

Es un punto importante, porque está claro que nos centramos

en la violencia sexual en los conflictos,

pero no sólo afecta a zonas en guerra.

Según algunos informes, también se usa como técnica

de intimidación contra grupos opositores.

Efectivamente, lo hemos visto

algunos sitios tras las elecciones.

Por ejemplo, en Kenia y Guinea.

Es una forma de castigar

a los adversarios políticos o a la oposición.

Parece increíble lo que ocurrió en Kenia

pero se trata de hechos documentados, bien documentados.

Así que no podemos descartar que pueda ocurrir lo mismo

en un país como Liberia, que acaba de salir de un conflicto.

Así que hemos advertido contra estas conductas

en las campañas electorales.

Usted ha hablado del silencio cómplice.

¿No cree que uno de los principales problemas es

que se trata de crímenes

que suelen pasar desapercibidos?

Muchos crímenes contra la humanidad reciben una gran cobertura,

pero estos pasan casi desapercibidos,

sin cobertura mediática.

Suele caer un manto de silencio sobre las víctimas,

que quizás por eso se sienten marcadas.

Creo que la naturaleza de este crimen, la violación de los derechos humanos,

es lo que deja marcadas y humilladas a las mujeres.

La impunidad se convierte en norma.

Y eso es lo que tenemos que cambiar.

También por eso creo que el debate surgido

tras los últimos incidentes en la RDC indica que

algo está cambiando en la reacción internacional ante estos crímenes.

El clamor de protestas y condenas de tantos países,

partidos políticos y gobiernos,

creo que indica que nos movemos en otra dirección.

Y mi nombramiento, el hecho de que

haya una Representante Especial

trabajando en este problema, nos da

una oportunidad de cambiar las cosas.

Como ha mencionado, tenemos que perseguir a los autores,

o todo lo dicho sobre acabar con la impunidad no significará nada.

¿Qué van a hacer las NU en el tema de la persecución del delito,

y sobre la actuación judicial concertada?

Bueno, por supuesto en este caso tienen que trabajar

con los gobiernos locales, en la RDC y en otros sitios.

Tienen que asegurarse de que

esos gobiernos asumen la responsabilidad

de detener a los autores y juzgarles por sus crímenes.

En este momento creo que debemos ofrecer nuestra ayuda

para encontrar a los criminales, perseguirlos,

y adoptar una postura más activa en el conflicto en la RDC.

También para conseguir todo el interés

y la diligencia del gobierno.

Y espero que ahora la ICC de La Haya

se ocupará de los casos principales.

Respecto al castigo judicial,

¿le preocupa que se pueda acabar

enviando un mensaje contradictorio al respecto?

Bueno, así es como están las cosas

y así han funcionado hasta ahora.

Apenas ha habido detenciones o procesamientos

por esta clase de crímenes.

Creo que vamos a cambiar eso,

y que esta vez se perseguirá a los autores de los delitos.

Y pienso que es importante que se investigue

toda la cadena de mando,

porque existen responsabilidades de los mandos, y esta vez

los soldados rasos no serán

los únicos detenidos o encarcelados,

sino también los coroneles, y los mandos de todos los niveles.

Y realmente pienso que así se envía un mensaje tal que

en el momento en que quede claro que son actos inaceptables

y que serán castigados, bien por la justicia militar

o por la sociedad civil y el sistema judicial de cada país,

en ese mismo momento empezaremos

a ser capaces de poner fin a la impunidad.

Se trata de disuadir.

¿Cree que las NU tienen un papel a desempeñar

en la ayuda a las víctimas para

recuperarse de la experiencia sufrida?

Por supuesto, se trata de un papel importante

ayudando a las víctimas

y tratando el tema abiertamente.

Explicando que esas mujeres no tienen que sentirse avergonzadas,

que no deben seguir siendo víctimas.

Las mujeres son el principal agente de cambio en sus países,

tienen que desempeñar un papel importantísimo

en sus comunidades y sociedades.

Y también creo que intentaremos clarificar, o explicar

que para la sociedad supone un coste mucho más alto

cuando esto le ocurre a tantas mujeres.

Un coste para el desarrollo social y económico de esos países.

Que llevará mucho más tiempo,

como se ha visto en Liberia, por ejemplo.

De acuerdo, una última pregunta.

Tras haber vuelto a leer la Resolución 1325 del CSNU,

¿cómo la reescribiría hoy, si tuviera que hacerlo?

Creo que hay poco que reescribir.

Pienso que debemos poner en práctica

la idea básica de la resolución:

garantizar que se cuenta con la mujeres,

que se les permite manifestar sus opiniones,

que están representadas, que se sientan en la mesa,

que se les nombra mediadoras y negociadoras,

y que se cuenta con ellas como agentes del cambio y de la paz.

Sin las mujeres, no se puede tener seguridad;

sin seguridad para las mujeres no puede haber seguridad.

¿Cómo describiría los progresos

alcanzados en lo referente a esta Resolución?

Diría que han sido bastante lentos e irregulares.

Creo que sigue sin haber mujeres mediadoras y negociadoras.

Siguen sin estar representadas

donde se adoptan las grandes decisiones

al menos a los niveles que esperábamos hace diez años.

Creo que este tema sigue sin estar considerado

como un verdadero problema de política de seguridad,

el analizar el papel de la mujer,

y hasta ahora sólo diecinueve países

han adoptado planes de actuación nacionales.

Eso no es bueno.

¿Cree que la ausencia de progresos

se ha debido a una falta de voluntad política?

Sí, creo que falta voluntad política

en algunos centros de decisiones

y eso es, por supuesto, una cuestión

de equilibrio de poderes e influencias.

Por ese motivo será siempre una cuestión controvertida y difícil.

Así que se trata de una lucha por los derechos de las mujeres.

Uno de los aspectos mencionados en la Resolución

es el deseo de ver más mujeres

en puestos de responsabilidad.

En algunos países africanos como Liberia y Sierra Leona

hay ahora mujeres en puestos de máxima responsabilidad.

¿Cree usted que el efecto esperado de aumentar

la presencia femenina en puestos de toma de decisiones

ha ido cambiando las actitudes al respecto?

Por supuesto. Ahora en todo el mundo

hay mujeres en esos puestos,

como Ellen Johnson Sirleaf, Presidente de Liberia,

porque se reciben indicaciones muy claras, desde arriba,

de que hay que respetar a las mujeres,

y que éstas tienen un papel que desempeñar.

Y creo que así se establece un precedente importantísimo.

También pienso que hace falta

una especie de masa crítica femenina

para garantizar que los problemas

que preocupan a las mujeres,

como la sanidad, la igualdad de derechos,

así como la protección a los niños y este tipo de cosas,

se han tenido en cuenta y va a haber cambios.

¿Qué importancia cree que tiene la participación de la mujer

en el ejército, en las fuerzas armadas?

Se puede aplicar lo mismo,

y es uno de los asuntos que hemos estado discutiendo

tras los terribles sucesos en el este de la RDC.

Si hubiera habido más mujeres policías

o soldados en el mantenimiento de la paz,

a las víctimas les hubiera resultado

más fácil contactar con ellas

para contarles lo que les había ocurrido.

También implica cambios sobre el terreno,

algo realmente importante.

Por ejemplo, creo que muchos países europeos tienen

una mayor concienciación respecto a la igualdad de sexos.

Es probable que también puedan ofrecer

adiestramiento y ayuda en estos temas

a los soldados y policías de países que colaboran con las NU.

Algunos han señalado

que las condiciones previas al estallido de la violencia

y la lucha contra esas condiciones, mejorando la educación

o reduciendo la pobreza, son lo más importante

para prevenir la violencia contra las mujeres en los conflictos.

Otros se inclinan por la persecución legal,

mejorando los procesos judiciales

para castigar a los que cometen esos crímenes.

¿Cómo valora la importancia respectivadel antes y el después?

Hay que ocuparse de todas esas cosas al mismo tiempo.

Hay que dejar claro que se trata de un crimen,

de algo ilegal, de que se produce

una violación de los derechos humanos

cada vez que hay una violación,

y que es algo que debe acabar.

Eso significa que hay que acabar

la impunidad, pues si el mensaje

es que pueden librarse, dejando humilladas a las mujeres

mientras los violadores escapan sin castigo,

entonces está claro que no podremos

acabar con esta situación.

Tenemos que hacerlo,

pero al mismo tiempo hay que trabajar

a largo plazo para cambiar las condiciones

que provocan las guerras y conflictos

porque hemos de ser conscientes de que

ha cambiado también la naturaleza de las guerras.

Es muy inusual que haya dos ejércitos

bien entrenados y equipados

luchando en un territorio respetando las reglas de la guerra

o las convenciones que regulan la forma de combatir.

Hoy en día lo habitual son

los disturbios civiles, los estados fallidos.

Y eso implica que las víctimas son civiles.

En las guerras modernas la mayoría

de las víctimas son mujeres y niños.

Así que las mujeres se han convertido

en soldados de primera línea

pero sin armas, y sus cuerpos son el campo de batalla.

Esto es algo criminal, no cultural, es criminal,

y hay que tratarlo como un crimen.

Desgraciadamente, constituye una táctica o arma de guerra

silenciosa, eficaz y barata, y es importante

decir que no se usa sólo en África.

También ocurre en sitios como Asia.

En esta oficina recibimos informes de todo el mundo

referentes a Nepal, a las mujeres de ese país,

o a Colombia. Y hay otros ejemplos.

Es un punto importante, porque está claro que nos centramos

en la violencia sexual en los conflictos,

pero no sólo afecta a zonas en guerra.

Según algunos informes, también se usa como técnica

de intimidación contra grupos opositores.

Efectivamente, lo hemos visto

algunos sitios tras las elecciones.

Por ejemplo, en Kenia y Guinea.

Es una forma de castigar

a los adversarios políticos o a la oposición.

Parece increíble lo que ocurrió en Kenia

pero se trata de hechos documentados, bien documentados.

Así que no podemos descartar que pueda ocurrir lo mismo

en un país como Liberia, que acaba de salir de un conflicto.

Así que hemos advertido contra estas conductas

en las campañas electorales.

Usted ha hablado del silencio cómplice.

¿No cree que uno de los principales problemas es

que se trata de crímenes

que suelen pasar desapercibidos?

Muchos crímenes contra la humanidad reciben una gran cobertura,

pero estos pasan casi desapercibidos,

sin cobertura mediática.

Suele caer un manto de silencio sobre las víctimas,

que quizás por eso se sienten marcadas.

Creo que la naturaleza de este crimen, la violación de los derechos humanos,

es lo que deja marcadas y humilladas a las mujeres.

La impunidad se convierte en norma.

Y eso es lo que tenemos que cambiar.

También por eso creo que el debate surgido

tras los últimos incidentes en la RDC indica que

algo está cambiando en la reacción internacional ante estos crímenes.

El clamor de protestas y condenas de tantos países,

partidos políticos y gobiernos,

creo que indica que nos movemos en otra dirección.

Y mi nombramiento, el hecho de que

haya una Representante Especial

trabajando en este problema, nos da

una oportunidad de cambiar las cosas.

Como ha mencionado, tenemos que perseguir a los autores,

o todo lo dicho sobre acabar con la impunidad no significará nada.

¿Qué van a hacer las NU en el tema de la persecución del delito,

y sobre la actuación judicial concertada?

Bueno, por supuesto en este caso tienen que trabajar

con los gobiernos locales, en la RDC y en otros sitios.

Tienen que asegurarse de que

esos gobiernos asumen la responsabilidad

de detener a los autores y juzgarles por sus crímenes.

En este momento creo que debemos ofrecer nuestra ayuda

para encontrar a los criminales, perseguirlos,

y adoptar una postura más activa en el conflicto en la RDC.

También para conseguir todo el interés

y la diligencia del gobierno.

Y espero que ahora la ICC de La Haya

se ocupará de los casos principales.

Respecto al castigo judicial,

¿le preocupa que se pueda acabar

enviando un mensaje contradictorio al respecto?

Bueno, así es como están las cosas

y así han funcionado hasta ahora.

Apenas ha habido detenciones o procesamientos

por esta clase de crímenes.

Creo que vamos a cambiar eso,

y que esta vez se perseguirá a los autores de los delitos.

Y pienso que es importante que se investigue

toda la cadena de mando,

porque existen responsabilidades de los mandos, y esta vez

los soldados rasos no serán

los únicos detenidos o encarcelados,

sino también los coroneles, y los mandos de todos los niveles.

Y realmente pienso que así se envía un mensaje tal que

en el momento en que quede claro que son actos inaceptables

y que serán castigados, bien por la justicia militar

o por la sociedad civil y el sistema judicial de cada país,

en ese mismo momento empezaremos

a ser capaces de poner fin a la impunidad.

Se trata de disuadir.

¿Cree que las NU tienen un papel a desempeñar

en la ayuda a las víctimas para

recuperarse de la experiencia sufrida?

Por supuesto, se trata de un papel importante

ayudando a las víctimas

y tratando el tema abiertamente.

Explicando que esas mujeres no tienen que sentirse avergonzadas,

que no deben seguir siendo víctimas.

Las mujeres son el principal agente de cambio en sus países,

tienen que desempeñar un papel importantísimo

en sus comunidades y sociedades.

Y también creo que intentaremos clarificar, o explicar

que para la sociedad supone un coste mucho más alto

cuando esto le ocurre a tantas mujeres.

Un coste para el desarrollo social y económico de esos países.

Que llevará mucho más tiempo,

como se ha visto en Liberia, por ejemplo.

De acuerdo, una última pregunta.

Tras haber vuelto a leer la Resolución 1325 del CSNU,

¿cómo la reescribiría hoy, si tuviera que hacerlo?

Creo que hay poco que reescribir.

Pienso que debemos poner en práctica

la idea básica de la resolución:

garantizar que se cuenta con la mujeres,

que se les permite manifestar sus opiniones,

que están representadas, que se sientan en la mesa,

que se les nombra mediadoras y negociadoras,

y que se cuenta con ellas como agentes del cambio y de la paz.

Sin las mujeres, no se puede tener seguridad;

sin seguridad para las mujeres no puede haber seguridad.

Compartir:    DiggIt   MySpace   Facebook   Delicious   Permalink