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Obama, elecciones y política exterior

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¿Qué relación existe entre los resultados de las elecciones de mitad de mandato y la futura política exterior de EEUU? ¿Qué piensan los votantes de los asuntos exteriores? La Revista de la OTAN pregunta a expertos y a gente de la calle su opinión sobre los cambios que se avecinan.

 Subtítulos: / NO

Igual que hicisteis en 2008, podéis

desafiar las creencias establecidas.

El Presidente Obama ha vuelto

a la campaña electoral.

No podéis vencer al gran capital.

No podéis elegir un tipo flacucho

con un nombre gracioso, Barack Obama.

No podéis enfrentaros

a nuestros grandes retos.

Todo el mundo decía: No, no podéis.

Y en 2008 les demostrasteis:

Si, podemos.

El 20 de enero de 2009,

cuando el Senador Obama

se convirtió en el Presidente Obama

justo en esas escaleras a mi espalda,

se le recibió como

un nuevo tipo de líder, con

una mayor perspectiva internacional,

que iba a cambiar la imagen

de EEUU en el mundo

y liderar de forma más consensuada.

Pero en las elecciones de mitad de mandato

a finales de 2010

son los asuntos interiores, no los exteriores,

los que dominan la agenda.

Podría pensarse que

su lema electoral pudo ser el mismo

que el del último presidente demócrata,

Bill Clinton, que decía sencillamente:

Es la economía, estúpido.

Y es el presidente el que

debe coger al toro por los cuernos.

Tenemos verdaderos problemas en casa.

Con una tasa de desempleo

que supera el 9%,

con la incertidumbre económica

por el descenso en la producción,

un problema que afrontan todos los países

occidentales, pero que aquí también es grave,

con los últimos

desastres financieros,

con la preocupación por el exceso

de gasto y la falta de inversiones,

con la jubilación de la generación

del baby boom,

con la tendencia alcista

del coste sanitario...

Júntelo todo, y entenderá por qué

los estadounidenses están inquietos

por la situación económica que

les ha tocado vivir.

Esta es una zona en la que

escasean los empleos.

Así que hay grupos de personas

que se ayudan unos a otros.

Pero, ¿cómo podría afectar

todo esto a su política exterior?

Al titular del cargo se le supone

responsable de ciertas cosas.

Por supuesto que la lista

empieza con la economía,

para después pasar a la situación

general de estabilidad en el mundo.

Un mundo conflictivo constituye un problema

para un presidente que quiere ser reelegido.

Incluso cuando los presidentes pretenden

concentrarse en las cuestiones internas,

que son las que

importan a los votantes;

por el mismo hecho de ser

presidentes de EEUU,

acaban siempre siendo

presidentes de política internacional.

No pueden evitar la política internacional.

El Presidente Obama tiene

una gran agenda de política exterior.

La economía es, con mucho,

la primera preocupación,

y eso incluye el comercio exterior

y las finanzas internacionales,

además de la política nacional tradicional.

Los tipos de cambio influyen en el comercio,

porque es muy fácil

darse cuenta de que

si una moneda está infravalorada

los productos de ese país serán más baratos

y competirán de forma más fácil e

injusta con los de los otras naciones

incluyendo los del país de cada uno.

Siempre me ha sorprendido ver

cómo los que tienen problemas

con las matemáticas en el colegio

comprenden perfectamente las cifras básicas

cuando afectan a su bolsillo.

¿Cómo esperan los votantes estadounidenses

que actúen los políticos recién elegidos

en lo relativo a política exterior?

¿Se puede esperar que la política exterior

salga ilesa del actual escenario

de enfrentamiento partidista en Washington?

Es un mito que ha ido creciendo,

el que en la política exterior de EEUU,

la política partidista se detiene en la orilla

-ese ha sido siempre el dicho-

y que de algún modo se

evitaba criticar al Presidente

si estaba interviniendo

en cuestiones internacionales

o viajando por el extranjero.

Ese mito es sólo eso, un mito.

No creo que haya existido

nunca una época dorada

de consenso bipartidista

en política exterior,

o, si la hubo, fue necesario

un Hitler para que existiera.

No es como si hubiéramos vivido

un largo periodo de cooperación mutua

sin acritud política

desde 1945.

El Partido Republicano

controla el Congreso

y puede adoptar una postura

obstruccionista en el Senado.

¿Usará su nuevo poder para bloquear

algunos de los objetivos políticos de Obama,

como el del control de armamentos?

No cabe la menor duda de que

pretenden debilitar al Presidente

y que no quieren darle ninguna victoria,

como se vio en el tema sanitario.

Están intentando evitarlo.

Y puede ser que decidan

que no quieren que

consiga una victoria en el tema

del control de armamentos,

pero para los republicanos

puede resultar un juego peligroso

lo de oponerse a todo lo que haga.

Y ¿cómo a presentar los 100 mil

millones de dólares gastados en Afganistán

mientras la economía interior

sigue resintiéndose?

Aunque al votante medio pueda no gustarle

que se gasten 100 mil millones al año,

para él no se trata del argumento

principal en lo referente a Afganistán,

y lo mismo ocurre con la cuestión

de su liderazgo.

¿Hasta qué punto Obama

tiene que vigilar a su espalda?

¿Va a ser un viaje accidentado?

¿El país está girando a la derecha?

De nuevo la respuesta

reside en los votantes.

Así que hemos hablado con expertos

y analistas de Washington DC

sobre cómo perciben la visión

que se tiene desde Norteamérica,

pero una cosa que

se suele resaltar

es que las cosas se ven de forma

diferente desde fuera de Washington

Así que salimos de la ciudad

por la famosa Ruta 66

para hablar con el ciudadano de la calle

sobre cómo ve él las cosas.

Hemos parado en una ciudad pequeña:

Marshall, en Virginia,

un estado clave, escenario de una victoria

sorprendente de Obama en 2008.

Hemos preguntado a los votantes

si es la política nacional de Obama

o la internacional, lo más importante

para decidir si le apoyan o no.

La nacional.

- Y ¿qué parte, en especial?

Bueno, el programa sanitario

es muy importante.

Y que la gente vuelva

a tener trabajo.

Incluso en una ciudad pequeña como ésta

queda clara la diversidad de opiniones.

Bueno, me preocupan las dos

porque lo que ha hecho aquí,

en este país,

es lo que preocupa

a los estadounidenses.

Y si no es capaz de hacerlo

bien dentro del país,

¿qué puede hacer por nosotros

a nivel internacional?

También hemos preguntado a la gente

cómo ve esas políticas desde la elección de Obama.

He viajado un poco

desde que fue elegido,

y es verdad que en los países que visité

había grandes esperanzas

de que su llegada al poder

supondría un verdadero cambio.

El Congreso y el Senado

se han mantenido juntos

y han hecho todo lo que él quería,

no lo que quería

el pueblo norteamericano.

De eso va el Tea Party.

No sé si estamos haciendo demasiado,

llevamos una carga muy pesada.

Creo que todos tenemos

que dar un paso adelante,

sobre todo con lo que está

pasando en otras partes del mundo.

Siempre parece, o al menos me

lo parece a mí, que EEUU

es el primero que acude

a ayudar a los demás países.

Pero, al final, parece que volvemos a

lo de que toda política es política local.

Sigo creyendo que los asuntos locales,

las cuestiones nacionales,

van a ser las que

de verdad cuenten.

Igual que hicisteis en 2008, podéis

desafiar las creencias establecidas.

El Presidente Obama ha vuelto

a la campaña electoral.

No podéis vencer al gran capital.

No podéis elegir un tipo flacucho

con un nombre gracioso, Barack Obama.

No podéis enfrentaros

a nuestros grandes retos.

Todo el mundo decía: No, no podéis.

Y en 2008 les demostrasteis:

Si, podemos.

El 20 de enero de 2009,

cuando el Senador Obama

se convirtió en el Presidente Obama

justo en esas escaleras a mi espalda,

se le recibió como

un nuevo tipo de líder, con

una mayor perspectiva internacional,

que iba a cambiar la imagen

de EEUU en el mundo

y liderar de forma más consensuada.

Pero en las elecciones de mitad de mandato

a finales de 2010

son los asuntos interiores, no los exteriores,

los que dominan la agenda.

Podría pensarse que

su lema electoral pudo ser el mismo

que el del último presidente demócrata,

Bill Clinton, que decía sencillamente:

Es la economía, estúpido.

Y es el presidente el que

debe coger al toro por los cuernos.

Tenemos verdaderos problemas en casa.

Con una tasa de desempleo

que supera el 9%,

con la incertidumbre económica

por el descenso en la producción,

un problema que afrontan todos los países

occidentales, pero que aquí también es grave,

con los últimos

desastres financieros,

con la preocupación por el exceso

de gasto y la falta de inversiones,

con la jubilación de la generación

del baby boom,

con la tendencia alcista

del coste sanitario...

Júntelo todo, y entenderá por qué

los estadounidenses están inquietos

por la situación económica que

les ha tocado vivir.

Esta es una zona en la que

escasean los empleos.

Así que hay grupos de personas

que se ayudan unos a otros.

Pero, ¿cómo podría afectar

todo esto a su política exterior?

Al titular del cargo se le supone

responsable de ciertas cosas.

Por supuesto que la lista

empieza con la economía,

para después pasar a la situación

general de estabilidad en el mundo.

Un mundo conflictivo constituye un problema

para un presidente que quiere ser reelegido.

Incluso cuando los presidentes pretenden

concentrarse en las cuestiones internas,

que son las que

importan a los votantes;

por el mismo hecho de ser

presidentes de EEUU,

acaban siempre siendo

presidentes de política internacional.

No pueden evitar la política internacional.

El Presidente Obama tiene

una gran agenda de política exterior.

La economía es, con mucho,

la primera preocupación,

y eso incluye el comercio exterior

y las finanzas internacionales,

además de la política nacional tradicional.

Los tipos de cambio influyen en el comercio,

porque es muy fácil

darse cuenta de que

si una moneda está infravalorada

los productos de ese país serán más baratos

y competirán de forma más fácil e

injusta con los de los otras naciones

incluyendo los del país de cada uno.

Siempre me ha sorprendido ver

cómo los que tienen problemas

con las matemáticas en el colegio

comprenden perfectamente las cifras básicas

cuando afectan a su bolsillo.

¿Cómo esperan los votantes estadounidenses

que actúen los políticos recién elegidos

en lo relativo a política exterior?

¿Se puede esperar que la política exterior

salga ilesa del actual escenario

de enfrentamiento partidista en Washington?

Es un mito que ha ido creciendo,

el que en la política exterior de EEUU,

la política partidista se detiene en la orilla

-ese ha sido siempre el dicho-

y que de algún modo se

evitaba criticar al Presidente

si estaba interviniendo

en cuestiones internacionales

o viajando por el extranjero.

Ese mito es sólo eso, un mito.

No creo que haya existido

nunca una época dorada

de consenso bipartidista

en política exterior,

o, si la hubo, fue necesario

un Hitler para que existiera.

No es como si hubiéramos vivido

un largo periodo de cooperación mutua

sin acritud política

desde 1945.

El Partido Republicano

controla el Congreso

y puede adoptar una postura

obstruccionista en el Senado.

¿Usará su nuevo poder para bloquear

algunos de los objetivos políticos de Obama,

como el del control de armamentos?

No cabe la menor duda de que

pretenden debilitar al Presidente

y que no quieren darle ninguna victoria,

como se vio en el tema sanitario.

Están intentando evitarlo.

Y puede ser que decidan

que no quieren que

consiga una victoria en el tema

del control de armamentos,

pero para los republicanos

puede resultar un juego peligroso

lo de oponerse a todo lo que haga.

Y ¿cómo a presentar los 100 mil

millones de dólares gastados en Afganistán

mientras la economía interior

sigue resintiéndose?

Aunque al votante medio pueda no gustarle

que se gasten 100 mil millones al año,

para él no se trata del argumento

principal en lo referente a Afganistán,

y lo mismo ocurre con la cuestión

de su liderazgo.

¿Hasta qué punto Obama

tiene que vigilar a su espalda?

¿Va a ser un viaje accidentado?

¿El país está girando a la derecha?

De nuevo la respuesta

reside en los votantes.

Así que hemos hablado con expertos

y analistas de Washington DC

sobre cómo perciben la visión

que se tiene desde Norteamérica,

pero una cosa que

se suele resaltar

es que las cosas se ven de forma

diferente desde fuera de Washington

Así que salimos de la ciudad

por la famosa Ruta 66

para hablar con el ciudadano de la calle

sobre cómo ve él las cosas.

Hemos parado en una ciudad pequeña:

Marshall, en Virginia,

un estado clave, escenario de una victoria

sorprendente de Obama en 2008.

Hemos preguntado a los votantes

si es la política nacional de Obama

o la internacional, lo más importante

para decidir si le apoyan o no.

La nacional.

- Y ¿qué parte, en especial?

Bueno, el programa sanitario

es muy importante.

Y que la gente vuelva

a tener trabajo.

Incluso en una ciudad pequeña como ésta

queda clara la diversidad de opiniones.

Bueno, me preocupan las dos

porque lo que ha hecho aquí,

en este país,

es lo que preocupa

a los estadounidenses.

Y si no es capaz de hacerlo

bien dentro del país,

¿qué puede hacer por nosotros

a nivel internacional?

También hemos preguntado a la gente

cómo ve esas políticas desde la elección de Obama.

He viajado un poco

desde que fue elegido,

y es verdad que en los países que visité

había grandes esperanzas

de que su llegada al poder

supondría un verdadero cambio.

El Congreso y el Senado

se han mantenido juntos

y han hecho todo lo que él quería,

no lo que quería

el pueblo norteamericano.

De eso va el Tea Party.

No sé si estamos haciendo demasiado,

llevamos una carga muy pesada.

Creo que todos tenemos

que dar un paso adelante,

sobre todo con lo que está

pasando en otras partes del mundo.

Siempre parece, o al menos me

lo parece a mí, que EEUU

es el primero que acude

a ayudar a los demás países.

Pero, al final, parece que volvemos a

lo de que toda política es política local.

Sigo creyendo que los asuntos locales,

las cuestiones nacionales,

van a ser las que

de verdad cuenten.

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