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¿Qué, dónde y quién será importante para la seguridad en 2011?

Se eligen tres preguntas sobre las grandes cuestiones de seguridad del año próximo, se plantean a cuatro expertos y comentaristas, se recopilan sus respuestas y se obtiene un abanico de puntos de vista de diversos grupos, edades y nacionalidades respecto a los 12 meses que nos esperan. Aquí le ofrecemos los resultados.

Leo Cendrowicz escribe en la revista TIME

Leo Cendrowicz

¿Qué área (geográfica o temática) cree que planteará la mayor amenaza de seguridad en 2011?

En 2011 la proliferación nuclear será la mayor amenaza de seguridad. Ha sido una preocupación desde hace mucho tiempo, y espero que no se materialice, ni este año ni después. Resulta imprescindible una estrategia global multilateral que permita un acceso seguro a la energía nuclear civil, y el acuerdo de reducción de armamentos del año pasado entre Rusia y EEUU, conseguido tras meses de negociaciones, fue de gran importancia al respecto. Durante décadas los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad han distribuido unos 20.000 kg de uranio altamente enriquecido (suficiente para 800 armas nucleares) entre 50 países tan diferentes como Australia, Jamaica y Vietnam. Pero lo realmente preocupante es que ese material nuclear pueda caer en malas manos. En el mundo existen otras cuestiones de seguridad, que combinadas con las armas nucleares se convertirían en problemas terribles: fundamentalismo religioso (Irán, Iraq, Afganistán), estados dictatoriales (Corea del Norte), radicales (Hamás, Hezbolá), e incluso piratas (Somalia). Las actividades del paquistaní A Q Khan demuestran que algunos científicos criminales –o semi oficiales, según algunas opiniones– tienen pocos escrúpulos en lo relativo a la proliferación.

¿Quién cree que desempeñará un papel crucial en las relaciones internacionales en 2011?

Barack Obama. Puede parecer obvio el elegir al presidente norteamericano, y esto no significa que no haya influido hasta ahora en la escena mundial. Pero tras las elecciones de mitad de mandato podrá dedicar más tiempo a las cuestiones internacionales. Aunque su prestigio haya menguado un tanto en estos dos años, todavía puede ser extraordinariamente efectivo. Y a pesar de lo que se dice sobre el auge de sus rivales –como China o India– nadie concentra la atención mundial como lo hace él.

La seguridad y las relaciones internacionales, ¿serán mejores o peores a finales de 2011? ¿Por qué?

Algunas tendencias y acontecimientos harán que el mundo sea más seguro, otras no. En la nueva era con Rusia las relaciones con este país tan quisquilloso parecen haberse calmado provisionalmente, pero las soluciones para problemas como Irán y Corea del Norte parecen tan esquivas como siempre. La piratería en el Cuerno de África aparentemente desciende, pero los ciberataques aumentan. Al Qaeda parece estar en baja a finales de 2010, pero basta con que ocurra otra atrocidad (por ejemplo, en el décimo aniversario del 11-S) para que vuelva a encabezar la agenda política. El principal barómetro será sin duda Afganistán: Obama ha prometido comenzar la retirada a partir de julio de 2011, pero ¿qué pasará si la seguridad sobre el terreno no ha mejorado respecto a 2009, antes de su anuncio del incremento de tropas? ¿Cumplirá su promesa y reconocerá que la misión ha fracasado, o se negará a ceder y mantendrá el rumbo trazado?

Lawrence S. Kaplan es profesor de la Universidad de Georgetown y Director Emérito del Centro Lyman L. Lemnitzer de Estudios sobre la OTAN y la Unión Europea de la Universidad Estatal de Kent

Lawrence S. Kaplan

¿Qué área (geográfica o temática) cree que planteará la mayor amenaza de seguridad en 2011?

Irán y Corea son los candidatos favoritos para mayor amenaza de seguridad en 2011. El rumbo inalterable hacia la capacidad nuclear que sigue el primero podría desencadenar una respuesta militar de Israel o Estados Unidos, mientras que las provocaciones de Corea del Norte podrían desembocar en una guerra con Corea del Sur que implicaría a China y EEUU. Pero la amenaza de seguridad más probable reside en Afganistán y Pakistán: dos estados débiles, atenazados por la corrupción y bajo la amenaza de los talibanes. La caída del gobierno de Barzai en Afganistán tendría un efecto devastador sobre la presencia de la OTAN en el país, aceleraría la retirada de los Aliados y perjudicaría los planes de la Alianza para solucionar la guerra. Pakistán puede representar una amenaza aún mayor, no sólo por los talibanes sino también por la posibilidad de que el gobierno cayera ante una oposición islamista que se haría con armas nucleares. Un escenario de pesadilla que afectaría al mundo entero. La India, otra potencia nuclear en el sur de Asia, podría iniciar una guerra nuclear; China, que cada vez se muestra más influyente en Asia, seguramente se implicaría en una guerra entre India y Pakistán; y EEUU, que ha apostado por un Pakistán pacífico y vuelto hacia Occidente, se vería atrapado en el conflicto.

¿Quién cree que desempeñará un papel crucial en las relaciones internacionales en 2011?

El candidato lógico para desempeñar un papel crucial en las relaciones internacionales en 2011 es EEUU, que sigue siendo la única superpotencia mundial, pero existen dudas sobre si será el actor principal el próximo año. Ha vivido por encima de sus posibilidades durante mucho tiempo, y ahora el dólar puede ser sustituido como divisa internacional por otra moneda. Su ejército sigue siendo poderoso, pero las reducciones previstas del presupuesto del Pentágono limitarán su alcance. El impedimento más importante puede ser la política exterior de una administración Obama debilitada. China podría asumir ese papel crucial: siendo la nación más poblada del mundo, tiene ya la segunda economía mundial, con previsiones de un crecimiento aún mayor en 2011. Sus ambiciones exceden al ámbito asiático en la búsqueda de materias primas, llegando hasta Latinoamérica y África, donde ha tenido una influencia significativa en las sociedades de esos continentes. China podría llegar a ser un factor de intermediación en algunos conflictos regionales, sobre todo por su ascendiente sobre Corea del Norte, pero también un elemento desestabilizador por sus enfrentamientos con Japón y Taiwán, además de por la manipulación de su divisa para inundar los mercados internacionales con productos a precios artificiales. Su papel en 2011 puede ser positivo o negativo, pero en todo caso crucial.

La seguridad y las relaciones internacionales, ¿serán mejores o peores a finales de 2011? ¿Por qué?

La situación mundial en 2011 puede que no sea muy distinta de la de 2011. Si existen diferencias, probablemente sea a peor, dependiendo del resultado de las crisis actuales: Unión Europea, Pakistán y Corea. Irán puede volver a ser protagonista según vaya desarrollando su programa nuclear. Pero existen también elementos favorables que pueden abrirse camino en 2011: lo más prometedor quizás sean los acuerdos entre Rusia y EEUU sobre la amenaza terrorista en general y sobre Irán en particular.

El Dr. Bates Gill es Gerente y Director Ejecutivo del Instituto Internacional de Investigaciones sobre la Paz de Estocolmo (SIPRI) y coeditor de un libro reciente titulado “'Governing the Bomb: Civilian Control and Democratic Accountability of Nuclear Weapons”

Dr. Bates Gill

¿Qué área (geográfica o temática) cree que planteará la mayor amenaza de seguridad en 2011?

Geográficamente, los principales problemas de seguridad probablemente aparezcan en la franja que se inicia en el mar Rojo y el golfo de Adén (incluyendo Sudán, Somalia y Yemen) y se curva hacia el noreste abarcando Iraq, Irán, Afganistán, Pakistán, el Cáucaso y Asia Central. Además, tanto las personas particulares como las sociedades seguirán sufriendo violencias y amenazas continuadas y desestabilizadoras por parte de actores no estatales: organizaciones terroristas, milicias y bandas criminales. Allá donde coincidan ambos problemas será donde aparecerán los retos de seguridad más importantes de 2011. Parece improbable que se produzcan grandes conflictos entre estados, aunque si no existiera una respuesta internacional eficaz un enfrentamiento bélico entre Sudán y un nuevo país creado a partir de su región meridional podría dar un trágico desmentido a esta predicción. Pero, en términos generales, la violencia y las amenazas se dirigirán primordialmente contra civiles inocentes y provendrán mayoritariamente de actores no estatales, aunque también de estados y sus representantes, y se producirán principalmente en países inmersos en conflictos y luchas civiles.

¿Quién cree que desempeñará un papel crucial en las relaciones internacionales en 2011?

Mucha gente, desde responsables políticos hasta personas desconocidas, influirá sobre la seguridad mundial y aparecerá en los titulares de la prensa internacional en 2011. Pero quienes probablemente desempeñen un papel crucial en diversas cuestiones acuciantes de seguridad son Hu Jintao y el resto de los miembros de la dirección colectiva del Partido Comunista Chino (CCP), aunque ellos preferirían que no viéramos las cosas bajo ese punto de vista. Pekín puede desear “mantener un perfil bajo” para lograr un “mundo en armonía”, pero los crecientes y cada vez más complejos intereses diplomáticos, económicos y de seguridad implican solicitudes internas y externas de intervención china. Las decisiones adoptadas por Hu y sus colegas tendrán una importancia crítica a corto y largo plazo, para bien o para mal, sobre lo que ocurra en Sudán, Irán, Corea del Norte y Pakistán, entre otros lugares conflictivos. Además, el pequeño grupo de personas que dirige el CCP tomará decisiones sobre retos interiores y de política exterior que configurarán la forma en la que China surja como gran potencia -¿responsable? ¿constructiva? ¿enérgica? – un hecho cuyas implicaciones influirán profundamente, aunque al principio puede que discretamente, en la seguridad global en 2011 y durante bastante tiempo más.

La seguridad y las relaciones internacionales, ¿serán mejores o peores a finales de 2011? ¿Por qué?

La situación global de seguridad será más difícil y problemática según avance 2011. Y con una situación global de seguridad que se caracteriza por una creciente “difusión” –difusión de poder entre los grandes estados del sistema internacional, de armas y tecnologías sensibles, y constante cesión de medios violentos a los actores no estatales– las instituciones ya de por sí frágiles y defectuosas que pretenden enfrentarse a estos retos nacionales e internacionales se verán aún más incapaces de hacerlo. Estas tendencias llevan años desarrollándose, y se han visto exacerbadas por la crisis financiera mundial, el estancamiento económico y las consiguientes medidas de austeridad que afectan a la mayor parte del mundo y que han debilitado la voluntad y capacidad de los principales actores –especialmente los occidentales, tanto en Europa como en Norteamérica– para desempeñar un papel más importante y eficaz como garantes de la seguridad global y regional. En 2011, y en los años siguientes, la comunidad internacional probablemente afronte las difíciles consecuencias del debilitamiento de la gestión global de la seguridad en un mundo cada vez más inseguro.

Thomas Renard es investigador del Programa “Europa en el mundo” de Egmont (Real Instituto de Relaciones Internacionales) y Socio senior del Centro para la Cooperación Antiterrorista Global

Thomas Renard

¿Qué área (geográfica o temática) cree que planteará la mayor amenaza de seguridad en 2011?

Las dos cuestiones principales que seguirán encabezando la agenda de seguridad en 2011 representan dos clases muy diferentes de amenaza (una es “tradicional”, la otra es “nueva”), que deben ser tratadas de forma diferente. Una entraría dentro de la categoría de “estados nucleares delincuentes”, con una especial atención a la evolución de la situación interna y regional de Irán y Corea del Norte, pero vigilando también atentamente lo que ocurre con la seguridad de las instalaciones nucleares de Pakistán. La otra gran cuestión es la ciberseguridad, tal y como nos acaba de recordar Wikileaks. Apenas estamos empezando a evaluar y comprender nuestro grado de vulnerabilidad ante los ciberataques, de dónde provienen estos (estados o grupos pequeños) y cuáles pueden ser sus posibles objetivos. Por un lado, la amenaza nuclear parece más importante: puede desencadenar una carrera de armamentos, facilitar la proliferación nuclear, desestabilizar regiones frágiles e incluso, en el peor escenario posible, desembocar en una escalada nuclear. Por otro lado, existe la posibilidad de que la situación continúe más o menos estable en ese terreno, mientras que podemos estar seguros de que los ciberataques no sólo no se van a detener, sino que pueden incluso aumentar su magnitud y frecuencia, con unas consecuencias aún pendientes de evaluar.

¿Quién cree que desempeñará un papel crucial en las relaciones internacionales en 2011?

Dentro de un entorno global cada vez más caracterizado por la interconectividad y la multipolaridad, casi ningún problema puede abordarse de forma unilateral. En este sentido, EEUU tendrá que compartir la carga de la estabilidad global con un número creciente de actores, incluyendo las potencias emergentes (como China) en la mayoría de las cuestiones, pero también potencias dotadas de liderazgo (como Brasil o Turquía) en algunas cuestiones específicas, e incluso, a veces, organizaciones regionales (como la UE).

China y Rusia desempeñarán un papel crucial en las dos amenazas mencionadas anteriormente (nuclear y cibernética). Un papel que puede ser positivo (por ejemplo, si ambos se implican constructivamente con Corea del Norte e Irán, respectivamente) o negativo (si se producen más ciberataques provenientes de esos dos países, dejando aparte la cuestión de si esos ataques están controlados por los gobiernos, que no es lo que se discute ahora).

La seguridad y las relaciones internacionales, ¿serán mejores o peores a finales de 2011? ¿Por qué?

La decadencia continuada de la hegemonía norteamericana (en lo referente a poderío relativo y legitimidad absoluta) supone una tendencia preocupante para la seguridad internacional. De hecho, EEUU ya no es la única superpotencia, sino que cada vez comparte más el poder global con actores emergentes, aunque todavía predomine en la mayoría de las cuestiones internacionales. Esto tendrá al menos dos consecuencias previsibles sobre la seguridad internacional: 1) EEUU actuará con menos frecuencia como superpotencia global benevolente (porque simplemente no puede permitirse el lujo de seguir haciéndolo así, ahora que su política internacional se ha vuelto más competitiva y menos altruista) lo que inevitablemente provocará que la resolución de los problemas mundiales sea más complicada; y 2) dado que EEUU no puede (o no quiere) seguir actuando como el “policía mundial”, ¿quién va a ejercer ese papel? Si no hay nadie que disuada a los regímenes u organizaciones de llevar a cabo sus planes malvados, o que restaure el orden en época de crisis, entonces podría desatarse un caos que prolifere rápidamente a nivel local o, lo que es peor, regional.

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