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Tierras raras: ¿El petróleo de 2011?

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En este momento está viendo un producto obtenido a partir de las tierras raras, que se usan en monitores, móviles y otras muchas aplicaciones cotidianas. Y resultan imprescindibles para la mayoría de las energías alternativas, como los paneles solares, así que todos las necesitamos. Pero el 97% del suministro mundial lo controla actualmente un solo país. ¿Qué va a ocurrir? Preguntamos a un experto sobre este tema.

 Subtítulos: / NO

Unos pocos elementos de la tabla periódica hacen que los coches

híbridos y eléctricos, aerogeneradores, paneles solares, equipos de IRM,

y otras varias tecnologías limpias, sean posibles.

Actualmente, China aporta el 97% de la producción de tierras raras.

No sólo suministra el material en bruto,

sino también el producto acabado.

Fabrica las turbinas, las pilas y la electrónica.

No son tan raras. Si cava un agujero en su jardín,

probablemente encuentre tierras raras.

En principio tenemos suministro de sobra, por ahora.

Se convirtieron en una leyenda.

Y las leyendas provocan confusión, sobre todo en nuevos campos científicos.

Los que sí es raro es encontrarlas en cantidades rentables,

es decir, con la concentración necesaria,

porque hacen falta tecnologías bastante especiales

para extraer esos materiales.

Sus precios han ido subiendo los últimos años

según aparecían las nuevas aplicaciones

y últimamente China ha impuesto cuotas a la exportación

de su producción de tierras raras.

Quieren mejorar sus procedimientos medioambientales

y tienen una demanda interna con un gran crecimiento

y a la que quieren satisfacer antes que nada.

No es cuestión de precio, sino de disponibilidad.

A veces, el mercado se ha dejado arrastrar por los precios.

Pero lo de los precios puede solucionarse.

Es algo estratégico. Las nuevas tecnologías y directrices

pretender implementar tecnologías limpias,

prescindir del petróleo, limpiar el medio ambiente, etcétera.

Hace poco se produjeron incidentes políticos,

como el del pesquero entre Japón y China, que por motivos

administrativos o políticos, retrasó la entregas de tierras raras.

Los chinos han estado intentando estimularnos

en los últimos cinco años. Han dicho:

Vamos a imponer embargos, tenemos nuestra propia demanda,

dense prisa y muévanse.

El sector privado es el que más se ha estado moviendo.

Corporaciones como Molycorp, Avalon,

Lynas Corporation,

y otras varias, son conscientes de esta necesidad.

Las compañías japonesas, las toyotas e hitachis,

se han dado cuenta, y han empezado a actuar.

Los gobiernos han estado a la altura de las circunstancias:

Esperen, existen cuestiones más amplias,como

desequilibrios comerciales estratégicos, embargos, divisas, precios.

Hay recursos abundantes. Es un sector relativamente pequeño,

que se prevé que alcance las 185.000 toneladas anuales en 2015,

no es muy grande, y cuatro, cinco

o seis fabricantes de Occidente deben ser suficientes

para impulsar la tecnología.

Esto no es cobre, ni diamantes,

se trata del uso final, el valor añadido que aporta,

las posibilidades que ofrece a esas otras tecnologías.

Incluso si encontrásemos un yacimiento ahora

llevaría 10 ó 20 años ponerlo en producción.

Y eso con suerte.

Unos pocos elementos de la tabla periódica hacen que los coches

híbridos y eléctricos, aerogeneradores, paneles solares, equipos de IRM,

y otras varias tecnologías limpias, sean posibles.

Actualmente, China aporta el 97% de la producción de tierras raras.

No sólo suministra el material en bruto,

sino también el producto acabado.

Fabrica las turbinas, las pilas y la electrónica.

No son tan raras. Si cava un agujero en su jardín,

probablemente encuentre tierras raras.

En principio tenemos suministro de sobra, por ahora.

Se convirtieron en una leyenda.

Y las leyendas provocan confusión, sobre todo en nuevos campos científicos.

Los que sí es raro es encontrarlas en cantidades rentables,

es decir, con la concentración necesaria,

porque hacen falta tecnologías bastante especiales

para extraer esos materiales.

Sus precios han ido subiendo los últimos años

según aparecían las nuevas aplicaciones

y últimamente China ha impuesto cuotas a la exportación

de su producción de tierras raras.

Quieren mejorar sus procedimientos medioambientales

y tienen una demanda interna con un gran crecimiento

y a la que quieren satisfacer antes que nada.

No es cuestión de precio, sino de disponibilidad.

A veces, el mercado se ha dejado arrastrar por los precios.

Pero lo de los precios puede solucionarse.

Es algo estratégico. Las nuevas tecnologías y directrices

pretender implementar tecnologías limpias,

prescindir del petróleo, limpiar el medio ambiente, etcétera.

Hace poco se produjeron incidentes políticos,

como el del pesquero entre Japón y China, que por motivos

administrativos o políticos, retrasó la entregas de tierras raras.

Los chinos han estado intentando estimularnos

en los últimos cinco años. Han dicho:

Vamos a imponer embargos, tenemos nuestra propia demanda,

dense prisa y muévanse.

El sector privado es el que más se ha estado moviendo.

Corporaciones como Molycorp, Avalon,

Lynas Corporation,

y otras varias, son conscientes de esta necesidad.

Las compañías japonesas, las toyotas e hitachis,

se han dado cuenta, y han empezado a actuar.

Los gobiernos han estado a la altura de las circunstancias:

Esperen, existen cuestiones más amplias,como

desequilibrios comerciales estratégicos, embargos, divisas, precios.

Hay recursos abundantes. Es un sector relativamente pequeño,

que se prevé que alcance las 185.000 toneladas anuales en 2015,

no es muy grande, y cuatro, cinco

o seis fabricantes de Occidente deben ser suficientes

para impulsar la tecnología.

Esto no es cobre, ni diamantes,

se trata del uso final, el valor añadido que aporta,

las posibilidades que ofrece a esas otras tecnologías.

Incluso si encontrásemos un yacimiento ahora

llevaría 10 ó 20 años ponerlo en producción.

Y eso con suerte.

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