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El Tratado de No Proliferación: ¿El más importante del mundo?

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¿Llegarán a realizarse los ideales del TNP, o se irán volviendo obsoletos en un mundo cambiante? ¿Cómo puede imponer sus normativas, y ocuparse de los que las incumplen o de los actores no estatales? La Revista de la OTAN analiza cómo afronta el futuro un tratado fundamental.

 Subtítulos: / NO

El Tratado de No Proliferación tiene

más de 40 años y ha sido fundamental

para evitar que cada vez más países

lleguen a tener armamento nuclear.

El Tratado tiene muchos

partidarios y signatarios

y ha resistido el paso del tiempo

en un mundo en continuo cambio.

El TNP es el tratado mundial que

más adhesiones ha conseguido.

Ningún otro tratado

le supera en miembros.

El TNP fue un resultado

de la cooperación EEUU-URSS.

Durante la guerra fría estaban siempre

en desacuerdo y tenían miles de armas,

pero ambas superpotencias

estuvieron de acuerdo en este Tratado.

Hasta ahora 190 países

lo han suscrito.

Los abandonos representaron un revés,

y estuvieron relacionados con Iraq.

Libia y Corea del Norte fueron

los dos países que denunciaron el tratado.

Iraq y Libia volvieron a suscribirlo, así que

ahora nos enfrentamos a dos grandes problemas,

la cuestión iraní

y la cuestión de Corea del Norte.

El resto de los países se han mantenido

al margen de las armas nucleares.

Podría argumentarse que el sistema

funcionó relativamente bien con Irán.

Es cierto que Irán compró a Pakistán

algunas cosas que no debió adquirir,

pero al final le pillaron

y el sistema de alerta funcionó.

Hoy se presentan nuevas situaciones.

La ausencia de cualquier mención

al terrorismo nuclear es una laguna,

pero, a pesar de ello, sus virtudes

superan sus defectos.

Cuando se negoció, los países firmantes

no estaban, en mi opinión,

demasiado preocupados

por la cuestión de los actores no estatales.

Así que el TNP no dice nada

sobre el peligro del terrorismo nuclear.

El problema del TNP es que

tiene algunos puntos débiles,

y podemos hablar sobre ellos,

pero lo cierto es que si tuviéramos

que reinventarlo, no podríamos.

Creo que resultaría muy difícil encontrar

un tratado que no tenga lagunas.

La adhesión al TNP

no es universal,

y unos pocos países

firmantes del TNP

han violado las obligaciones

que les impone el Tratado.

Una debilidad desde su mismo inicio es

el funcionamiento por consenso del Tratado.

Así que los cambios

son altamente improbables.

La regla del consenso

puede llegar a ser agobiante

si se usa mal, como a veces ocurre.

Si celebras una conferencia

y decides que se rija por el consenso,

habrás conseguido así ponerte

tú mismo el lazo al cuello.

Otra verdadera dificultad

del Tratado es

la existencia de una tradición, aunque

no constituya una obligación legal,

de actuar por consenso.

Eso provoca que un solo país

o un pequeño grupo de países

tenga la posibilidad

de bloquear las decisiones consensuadas.

Creo que no existe ninguna posibilidad

de modificaciones oficiales al Tratado.

El proceso es tan engorroso

que resulta prácticamente imposible.

El que se permita a los países abandonar

el TNP, como hizo Corea del Norte,

irrita a muchos, pero será difícil

cambiar esas cláusulas.

De hecho, muchos países

piensan que se debería

hacer que fuera más difícil

para los países

obtener beneficios

de la pertenencia al TNP

manteniendo a la vez

la opción de retirarse

de forma fácil y rápida,

sin sufrir consecuencias.

La cláusula que permite retirarse

si existen motivos extraordinarios

existe también en muchos otros

tratados de desarme.

Sería muy difícil cambiarla.

Lo que ocurre es que

habrá más insistencia en que

cuando un país se retire del TNP

la cuestión se presente

ante el Consejo de Seguridad.

La humanidad entera

quiere que hagamos más,

que haya más progresos en el desarme,

más recortes de armamentos

y más transparencia.

Existen dudas sobre el cumplimiento.

Existen resentimientos entre los que

tienen armas nucleares y los que no.

Y sigue siendo complicado

imponer el cumplimiento de las cláusulas,

estando ya a la vista

un posible punto de inflexión.

La forma de controlar el cumplimiento

sigue siendo un gran problema.

Dicho esto, hay que considerar

que algunos países mantienen

que los países con armamento nuclear

no han cumplido todas las obligaciones del TNP.

La cuestión del control del cumplimiento

representa una gran dificultad.

No hay nada previsto para ello.

Hay que acudir

al Consejo de Seguridad.

Las grandes potencias emergentes,

como Brasil, Sudáfrica e India,

que no son miembros permanentes

del Consejo de Seguridad

y que se sienten más cercanos a Irán

y a los otros países en vías de desarrollo,

han decidido que quieren impulsar

las reglas de control del cumplimiento

del ordenamiento nuclear, o

que en caso contrario dirán:

"No, el ordenamiento nuclear

es una imposición de la guerra fría

con tintes coloniales y racistas."

"No vamos a aceptar

ni a poner nuestro dinero

para aplicar este régimen." Si eso ocurre,

se llegará a un punto de inflexión

que puede desembocar

en la anarquía nuclear.

La Conferencia de Revisión tiene lugar

en Nueva York en mayo de 2010.

¿Qué cuestiones se van a debatir,

qué importancia tendrá el desarme,

y cómo se podrá conseguir

que todos los países se incorporen al TNP?

Realmente pienso que en cierto modo

las cuestiones de desarme serán

las más fáciles de revolver en la conferencia,

y que encontraremos

unas dificultades mucho mayores,

y veremos saltar muchas más chispas,

en cuestiones relativas al uso pacífico,

el denominado derecho inalienable

y las cuestiones de no proliferación.

La única forma de avanzar consiste

en comprender que India, Pakistán e Israel

no van a firmar el TNP

y renunciar a sus armas nucleares,

ni de forma individual,

ni los tres a la vez.

La única forma de resolver este problema

es hacerlo dentro del contexto

del proyecto de desarme

nuclear mundial

del que hablan

el Presidente Obama y otros.

Si India, Pakistán e Israel

se incorporan al proceso

será en los aspectos de desarme

y en cómo se incorpororán al proceso

si se llega a un cero global de armas nucleares

que incluya a EEUU, China y Rusia.

El TNP no puede presumir

de ser el único motivo

de que no haya habido una mayor proliferación,

pero sí que ha sido un factor importante.

La mayoría de los países

firmantes del TNP

seguirían sin hacerse con armas nucleares

aunque no existiera el Tratado,

pero la barrera legal

constituye un obstáculo adicional.

Hay muchos otros.

Algunos tienen garantías de seguridad

a través de alianzas,

otros muchos no pueden

desarrollar armas nucleares

al carecer de la tecnología necesaria,

pero hay países

como Suecia, Austria o Suiza,

que no están en ninguna alianza

ni tienen ningún paraguas de seguridad,

pero aún así nos interesa

que no se mantengan al margen.

Una serpiente venenosa

corre el riesgo de que la maten

incluso aunque no ataque a nadie.

Y, finalmente, como nota positiva,

los países que tienen armas nucleares

no se han mostrado arrogantes al respecto,

al menos por el momento.

Los que han adquirido

armas nucleares hasta ahora

las han manejado con bastante responsabilidad.

Quizás los de Corea del Norte

sean los que se han mostrado

un poco más imprudentes al respecto.

No es algo de lo que

me gustaría depender,

así que tenemos que intentarlo todo

para convencer a Corea del Norte e Irán

para que no intenten obtener armas nucleares

y a los otros para que renuncien a ellas.

El Tratado de No Proliferación tiene

más de 40 años y ha sido fundamental

para evitar que cada vez más países

lleguen a tener armamento nuclear.

El Tratado tiene muchos

partidarios y signatarios

y ha resistido el paso del tiempo

en un mundo en continuo cambio.

El TNP es el tratado mundial que

más adhesiones ha conseguido.

Ningún otro tratado

le supera en miembros.

El TNP fue un resultado

de la cooperación EEUU-URSS.

Durante la guerra fría estaban siempre

en desacuerdo y tenían miles de armas,

pero ambas superpotencias

estuvieron de acuerdo en este Tratado.

Hasta ahora 190 países

lo han suscrito.

Los abandonos representaron un revés,

y estuvieron relacionados con Iraq.

Libia y Corea del Norte fueron

los dos países que denunciaron el tratado.

Iraq y Libia volvieron a suscribirlo, así que

ahora nos enfrentamos a dos grandes problemas,

la cuestión iraní

y la cuestión de Corea del Norte.

El resto de los países se han mantenido

al margen de las armas nucleares.

Podría argumentarse que el sistema

funcionó relativamente bien con Irán.

Es cierto que Irán compró a Pakistán

algunas cosas que no debió adquirir,

pero al final le pillaron

y el sistema de alerta funcionó.

Hoy se presentan nuevas situaciones.

La ausencia de cualquier mención

al terrorismo nuclear es una laguna,

pero, a pesar de ello, sus virtudes

superan sus defectos.

Cuando se negoció, los países firmantes

no estaban, en mi opinión,

demasiado preocupados

por la cuestión de los actores no estatales.

Así que el TNP no dice nada

sobre el peligro del terrorismo nuclear.

El problema del TNP es que

tiene algunos puntos débiles,

y podemos hablar sobre ellos,

pero lo cierto es que si tuviéramos

que reinventarlo, no podríamos.

Creo que resultaría muy difícil encontrar

un tratado que no tenga lagunas.

La adhesión al TNP

no es universal,

y unos pocos países

firmantes del TNP

han violado las obligaciones

que les impone el Tratado.

Una debilidad desde su mismo inicio es

el funcionamiento por consenso del Tratado.

Así que los cambios

son altamente improbables.

La regla del consenso

puede llegar a ser agobiante

si se usa mal, como a veces ocurre.

Si celebras una conferencia

y decides que se rija por el consenso,

habrás conseguido así ponerte

tú mismo el lazo al cuello.

Otra verdadera dificultad

del Tratado es

la existencia de una tradición, aunque

no constituya una obligación legal,

de actuar por consenso.

Eso provoca que un solo país

o un pequeño grupo de países

tenga la posibilidad

de bloquear las decisiones consensuadas.

Creo que no existe ninguna posibilidad

de modificaciones oficiales al Tratado.

El proceso es tan engorroso

que resulta prácticamente imposible.

El que se permita a los países abandonar

el TNP, como hizo Corea del Norte,

irrita a muchos, pero será difícil

cambiar esas cláusulas.

De hecho, muchos países

piensan que se debería

hacer que fuera más difícil

para los países

obtener beneficios

de la pertenencia al TNP

manteniendo a la vez

la opción de retirarse

de forma fácil y rápida,

sin sufrir consecuencias.

La cláusula que permite retirarse

si existen motivos extraordinarios

existe también en muchos otros

tratados de desarme.

Sería muy difícil cambiarla.

Lo que ocurre es que

habrá más insistencia en que

cuando un país se retire del TNP

la cuestión se presente

ante el Consejo de Seguridad.

La humanidad entera

quiere que hagamos más,

que haya más progresos en el desarme,

más recortes de armamentos

y más transparencia.

Existen dudas sobre el cumplimiento.

Existen resentimientos entre los que

tienen armas nucleares y los que no.

Y sigue siendo complicado

imponer el cumplimiento de las cláusulas,

estando ya a la vista

un posible punto de inflexión.

La forma de controlar el cumplimiento

sigue siendo un gran problema.

Dicho esto, hay que considerar

que algunos países mantienen

que los países con armamento nuclear

no han cumplido todas las obligaciones del TNP.

La cuestión del control del cumplimiento

representa una gran dificultad.

No hay nada previsto para ello.

Hay que acudir

al Consejo de Seguridad.

Las grandes potencias emergentes,

como Brasil, Sudáfrica e India,

que no son miembros permanentes

del Consejo de Seguridad

y que se sienten más cercanos a Irán

y a los otros países en vías de desarrollo,

han decidido que quieren impulsar

las reglas de control del cumplimiento

del ordenamiento nuclear, o

que en caso contrario dirán:

"No, el ordenamiento nuclear

es una imposición de la guerra fría

con tintes coloniales y racistas."

"No vamos a aceptar

ni a poner nuestro dinero

para aplicar este régimen." Si eso ocurre,

se llegará a un punto de inflexión

que puede desembocar

en la anarquía nuclear.

La Conferencia de Revisión tiene lugar

en Nueva York en mayo de 2010.

¿Qué cuestiones se van a debatir,

qué importancia tendrá el desarme,

y cómo se podrá conseguir

que todos los países se incorporen al TNP?

Realmente pienso que en cierto modo

las cuestiones de desarme serán

las más fáciles de revolver en la conferencia,

y que encontraremos

unas dificultades mucho mayores,

y veremos saltar muchas más chispas,

en cuestiones relativas al uso pacífico,

el denominado derecho inalienable

y las cuestiones de no proliferación.

La única forma de avanzar consiste

en comprender que India, Pakistán e Israel

no van a firmar el TNP

y renunciar a sus armas nucleares,

ni de forma individual,

ni los tres a la vez.

La única forma de resolver este problema

es hacerlo dentro del contexto

del proyecto de desarme

nuclear mundial

del que hablan

el Presidente Obama y otros.

Si India, Pakistán e Israel

se incorporan al proceso

será en los aspectos de desarme

y en cómo se incorpororán al proceso

si se llega a un cero global de armas nucleares

que incluya a EEUU, China y Rusia.

El TNP no puede presumir

de ser el único motivo

de que no haya habido una mayor proliferación,

pero sí que ha sido un factor importante.

La mayoría de los países

firmantes del TNP

seguirían sin hacerse con armas nucleares

aunque no existiera el Tratado,

pero la barrera legal

constituye un obstáculo adicional.

Hay muchos otros.

Algunos tienen garantías de seguridad

a través de alianzas,

otros muchos no pueden

desarrollar armas nucleares

al carecer de la tecnología necesaria,

pero hay países

como Suecia, Austria o Suiza,

que no están en ninguna alianza

ni tienen ningún paraguas de seguridad,

pero aún así nos interesa

que no se mantengan al margen.

Una serpiente venenosa

corre el riesgo de que la maten

incluso aunque no ataque a nadie.

Y, finalmente, como nota positiva,

los países que tienen armas nucleares

no se han mostrado arrogantes al respecto,

al menos por el momento.

Los que han adquirido

armas nucleares hasta ahora

las han manejado con bastante responsabilidad.

Quizás los de Corea del Norte

sean los que se han mostrado

un poco más imprudentes al respecto.

No es algo de lo que

me gustaría depender,

así que tenemos que intentarlo todo

para convencer a Corea del Norte e Irán

para que no intenten obtener armas nucleares

y a los otros para que renuncien a ellas.

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