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AIEA: ¿La agencia mundial más importante?

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Para asegurarnos de que los países y organizaciones no incumplen la normativa nuclear internacional, hace falta un vigilante: la Agencia Internacional de la Energía Atómica. Pero ¿tiene el dinero, el respeto y la libertad necesarios para realizar sus funciones?

 Subtítulos: / NO

Al Qaeda y la comunidad internacional

tienen un área de interés común:

Averiguar dónde hay material

nuclear poco vigilado.

Tenemos una idea aproximada de

cuánto material de este tipo existe.

Para impedir que lleguen hasta él

tenemos que saber dónde está.

¿Cuánto sabemos al respecto?

No es ni con mucho

tanto como nos gustaría,

porque ha existido tradicionalmente

una gran falta de transparencia

de los países sobre este tipo

de datos críticos para la seguridad

y no están dispuestos a entregarlos, ni siquiera

a organismos internacionales como la AIEA.

Dentro del trío de protección física,

control e inventario, el punto débil

es el del inventario. La actuación

de muchos países ha sido deficiente.

Hay mucho material

sin inventariar.

Pregunté a los directivos

de la AIEA qué pensaban

sobre el grado de conocimiento

que tenemos sobre su paradero.

¿Tenemos información suficiente

sobre la ubicación de esos materiales,

el estado en que se encuentran,

y si están bien protegidos?

Nuestra base de datos sobre

el tráfico ilegal se inició en 1995.

Y en los últimos años

incorporamos más o menos

unos 150 nuevos informes

anuales a nuestra base de datos.

Entre 2002 y 2009

recogimos 1.400 informaciones

que resultan muy útiles

para analizar y definir respuestas.

No sería exagerado decir

que el trabajo de la AIEA

podría ser la base de las actuaciones

en pos de un mundo no nuclearizado.

Sus verificaciones serán decisivas

para aportar conocimientos y

argumentos convincentes.

Las verificaciones y acciones correctoras

serán esenciales para el desarme global.

Y tendrán cada vez más importancia

según aumente la esperanza de que

los arsenales se reduzcan.

Van a resultar de suma importancia

si queremos convencer a los países

del desarme nuclear total.

Nadie va a hacerlo

si no confían en que

los que engañen serán descubiertos

y a continuación

los recursos internacionales globales

se van ocupar de ellos.

Pero la verificación sin sanciones

nunca conseguirá cambiar las conductas.

Creo que la verificación está sobrevalorada.

Aunque sea muy importante,

debemos preguntarnos:

¿Qué ocurre cuando comprobamos

que alguien nos está engañando?

El problema son las sanciones,

que las grandes potencias estén dispuestas

a ocuparse de los que incumplan las normas.

La duda es, ¿quién hará de policía?

No parece que vaya a ser la AIEA.

¿Podrían ser ustedes la agencia policial

que mencionaba el Presidente Obama?

Ese cometido no es nuestro.

La responsabilidad recae

sobre los países miembros,

que deben garantizar la seguridad

nuclear contando con nuestra ayuda.

En cualquier caso, la opinión general

es que a la AIEA le faltan recursos

para su tarea de contribuir a avanzar

hacia el desarme nuclear total.

El mismo papel de la AIEA, sus

funciones de asesoramiento y apoyo,

que puede desempeñar dando

a conocer las estrategias

y permitiendo que la gente comprenda

lo que están haciendo los países,

tendría una enorme importancia.

Y por supuesto necesita más recursos,

tanto para inspecciones

y laboratorios,

como para elaborar políticas,

o, si se prefiere, implementarlas.

Es una obligación que la comunidad

internacional no puede seguir eludiendo.

La AIEA es con mucho

la mejor organización, la más

profesional y mejor equipada

que tenemos.

Necesitan un nuevo y mejor

laboratorio de análisis,

pues éste constituye un elemento

fundamental para la organización

Y necesitan más personal.

También necesitan que los países

miembros les aporten inteligencia.

Y ese es un tema sensible.

El problema de los recursos

es algo que la dirección de la AIEA

está deseando poner de relieve.

Trabajamos con un presupuesto

fijo y contribuciones voluntarias.

El presupuesto fijo es de

sólo 3,2 millones de dólares.

Representa el 20% del total,

un porcentaje demasiado bajo.

Un nuevo protocolo aportó

nuevas normas para las inspecciones

que les dieron mayor alcance,

pero siguen existiendo obstáculos.

Una gran desventaja de las normas

vigentes en Iraq en 1990

es que, en principio, sólo podíamos

visitar las instalaciones declaradas,

y sólo en sus partes esenciales.

Eso resultaba demasiado restrictivo.

Creo que se podría hacer más.

Por ejemplo, aún tienen que pedir

visados para los inspectores de la AIEA,

algo que no ocurre con los inspectores

químicos. Me parece absurdo.

Piense que el permitir la entrada

de inspectores sigue siendo

algo problemático para algunos países.

Aunque seguramente les beneficie.

Las inspecciones locales

en países soberanos

son algo relativamente

reciente.

Y en gran medida se iniciaron

con la AIEA.

En el pasado los países

hubieran protestado, diciendo:

¿Inspectores extranjeros?

Somos un país soberano.

Así que las cosas han

cambiado mucho.

Yo solía decirles: No lo vean como

una intrusión, sino como un servicio.

Si los inspectores han estado aquí

con total libertad de movimientos

y al acabar dicen que todo está

bien, eso les dará una credibilidad

que ustedes no obtendrían

si declararan lo mismo.

Al Qaeda y la comunidad internacional

tienen un área de interés común:

Averiguar dónde hay material

nuclear poco vigilado.

Tenemos una idea aproximada de

cuánto material de este tipo existe.

Para impedir que lleguen hasta él

tenemos que saber dónde está.

¿Cuánto sabemos al respecto?

No es ni con mucho

tanto como nos gustaría,

porque ha existido tradicionalmente

una gran falta de transparencia

de los países sobre este tipo

de datos críticos para la seguridad

y no están dispuestos a entregarlos, ni siquiera

a organismos internacionales como la AIEA.

Dentro del trío de protección física,

control e inventario, el punto débil

es el del inventario. La actuación

de muchos países ha sido deficiente.

Hay mucho material

sin inventariar.

Pregunté a los directivos

de la AIEA qué pensaban

sobre el grado de conocimiento

que tenemos sobre su paradero.

¿Tenemos información suficiente

sobre la ubicación de esos materiales,

el estado en que se encuentran,

y si están bien protegidos?

Nuestra base de datos sobre

el tráfico ilegal se inició en 1995.

Y en los últimos años

incorporamos más o menos

unos 150 nuevos informes

anuales a nuestra base de datos.

Entre 2002 y 2009

recogimos 1.400 informaciones

que resultan muy útiles

para analizar y definir respuestas.

No sería exagerado decir

que el trabajo de la AIEA

podría ser la base de las actuaciones

en pos de un mundo no nuclearizado.

Sus verificaciones serán decisivas

para aportar conocimientos y

argumentos convincentes.

Las verificaciones y acciones correctoras

serán esenciales para el desarme global.

Y tendrán cada vez más importancia

según aumente la esperanza de que

los arsenales se reduzcan.

Van a resultar de suma importancia

si queremos convencer a los países

del desarme nuclear total.

Nadie va a hacerlo

si no confían en que

los que engañen serán descubiertos

y a continuación

los recursos internacionales globales

se van ocupar de ellos.

Pero la verificación sin sanciones

nunca conseguirá cambiar las conductas.

Creo que la verificación está sobrevalorada.

Aunque sea muy importante,

debemos preguntarnos:

¿Qué ocurre cuando comprobamos

que alguien nos está engañando?

El problema son las sanciones,

que las grandes potencias estén dispuestas

a ocuparse de los que incumplan las normas.

La duda es, ¿quién hará de policía?

No parece que vaya a ser la AIEA.

¿Podrían ser ustedes la agencia policial

que mencionaba el Presidente Obama?

Ese cometido no es nuestro.

La responsabilidad recae

sobre los países miembros,

que deben garantizar la seguridad

nuclear contando con nuestra ayuda.

En cualquier caso, la opinión general

es que a la AIEA le faltan recursos

para su tarea de contribuir a avanzar

hacia el desarme nuclear total.

El mismo papel de la AIEA, sus

funciones de asesoramiento y apoyo,

que puede desempeñar dando

a conocer las estrategias

y permitiendo que la gente comprenda

lo que están haciendo los países,

tendría una enorme importancia.

Y por supuesto necesita más recursos,

tanto para inspecciones

y laboratorios,

como para elaborar políticas,

o, si se prefiere, implementarlas.

Es una obligación que la comunidad

internacional no puede seguir eludiendo.

La AIEA es con mucho

la mejor organización, la más

profesional y mejor equipada

que tenemos.

Necesitan un nuevo y mejor

laboratorio de análisis,

pues éste constituye un elemento

fundamental para la organización

Y necesitan más personal.

También necesitan que los países

miembros les aporten inteligencia.

Y ese es un tema sensible.

El problema de los recursos

es algo que la dirección de la AIEA

está deseando poner de relieve.

Trabajamos con un presupuesto

fijo y contribuciones voluntarias.

El presupuesto fijo es de

sólo 3,2 millones de dólares.

Representa el 20% del total,

un porcentaje demasiado bajo.

Un nuevo protocolo aportó

nuevas normas para las inspecciones

que les dieron mayor alcance,

pero siguen existiendo obstáculos.

Una gran desventaja de las normas

vigentes en Iraq en 1990

es que, en principio, sólo podíamos

visitar las instalaciones declaradas,

y sólo en sus partes esenciales.

Eso resultaba demasiado restrictivo.

Creo que se podría hacer más.

Por ejemplo, aún tienen que pedir

visados para los inspectores de la AIEA,

algo que no ocurre con los inspectores

químicos. Me parece absurdo.

Piense que el permitir la entrada

de inspectores sigue siendo

algo problemático para algunos países.

Aunque seguramente les beneficie.

Las inspecciones locales

en países soberanos

son algo relativamente

reciente.

Y en gran medida se iniciaron

con la AIEA.

En el pasado los países

hubieran protestado, diciendo:

¿Inspectores extranjeros?

Somos un país soberano.

Así que las cosas han

cambiado mucho.

Yo solía decirles: No lo vean como

una intrusión, sino como un servicio.

Si los inspectores han estado aquí

con total libertad de movimientos

y al acabar dicen que todo está

bien, eso les dará una credibilidad

que ustedes no obtendrían

si declararan lo mismo.

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