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Mantener seguro el Mediterráneo - Cómo hacerlo

No se ha producido ni un solo incidente con detención de terroristas en el Mediterráneo desde el comienzo de las operaciones antiterroristas en 2001. En este artículo uno de los participantes nos explica cómo mantienen la seguridad marítima.

© Reuters - Christian Charisius

Si el nuevo entorno de seguridad favorece la diplomacia frente a la potencia de fuego, la cooperación frente a la coacción y la conectividad a la red frente al número, el brillante papel que desempeña la OTAN en el Mediterráneo ofrece una buena pauta para el futuro. Además de una gran autopista para el comercio marítimo, este mar representa un cruce de caminos histórico y estratégico, y sigue ofreciendo una magnífica oportunidad para conformar el futuro de la OTAN. Con la Operación Active Endeavour (OAE) actuando como catalizador, sus iniciativas en Supervisión del Entorno Marítimo (MSA) y Operaciones de Seguridad Marítima (MSO) han llevado a la OTAN a la primera línea de la comunidad marítima mundial en lo referente a aplicaciones tecnológicas y desarrollo de conceptos.

La misión principal de la OAE es disuadir, defender y desarticular el posible uso del mar Mediterráneo con propósitos terroristas. Desde su nacimiento a finales de 2001 ha sido la primera y hasta ahora única operación basada en el Artículo V, contando con un gran reto inherente: saber discriminar las actividades terroristas entre la infinidad de actividades marítimas.

Si con la Imagen de Situación del Espacio Aéreo (RAP) se pueden identificar casi instantáneamente los contactos comparándolos con patrones conocidos, en el entorno marítimo predomina la ambigüedad. El alcance de los sensores, el tiempo atmosférico, las limitaciones que imponen las aguas territoriales y el tamaño mismo del Mediterráneo, son factores que explican los retos del entorno. La Imagen de Situación Marítima (RMP) es mucho más complicada por el número y dispersión de embarcaciones que realizan actividades tanto legales como ilegales (no necesariamente relacionadas con el terrorismo) en este mar.

La red actual representa un salto espectacular en la capacidad de vigilancia frente a la situación de hace unos pocos años

Sin embargo, hay factores que favorecen la elaboración de una RMP del Mediterráneo: geográficamente se trata de un sistema de gran tamaño pero relativamente cerrado, con un número limitado de accesos (estrechos de Gibraltar y Dardanelos y canal de Suez) que pueden mantenerse estrechamente vigilados. Esta supervisión resulta especialmente eficaz cuando se coordinan los esfuerzos de los diferentes gobiernos y autoridades portuarias.

Desde el punto de vista político los países mediterráneos coinciden en que lo mejor para sus intereses es la puesta en común de la información y los recursos necesarios para desarrollar una RMP tan completo como sea posible.

Con este telón de fondo de factores geográficos y políticos, la formidable tarea del Cuartel General del Mando Marítimo (HQ MC) de Nápoles consiste en hallar la aguja de las actividades terroristas en el pajar del complejo mosaico de la vida marítima en el Mediterráneo. Al igual que el Comandante de la Fuerza de Intervención de la misión OAE, el HQMC de Nápoles ha trabajado en estrecha colaboración con otras entidades de la OTAN para desarrollar e implementar un conjunto de instrumentos de redes y procesos para el Control de Situación Marítima (MSA).

Con estos instrumentos los controladores del Centro de Operaciones Marítimas pueden procesar una enorme cantidad de datos recibidos de sensores costeros, marinos y aerotransportados. Algunos de ellos vienen en el formato de las señales del Sistema Automático de Identificación (AIS), que todas las embarcaciones comerciales de más de 300 toneladas están obligadas a transmitir. Con un conjunto de sensores interconectados y en continua expansión, situados en más de 15 países del Mediterráneo y el mar Negro, el sistema ofrece datos en tiempo real de una media de 8.000 contactos diarios.

La red actual representa un salto espectacular en la capacidad de vigilancia frente a la situación de hace unos pocos años. Con tanta información disponible la tendencia en el MSA consiste en desarrollar herramientas que comparen en tiempo real los datos transmitidos con los de la base de datos para confirmar la información del contacto: nombre, número de registro, cargamento, propietario, puertos anteriores y próximos, etc. Estos instrumentos permiten que los controladores se centren en los contactos anómalos y que los analistas marítimos y de inteligencia se concentren en los comportamientos irregulares para obtener el máximo rendimiento de unos recursos limitados.

Los vuelos de los AWACS han impulsado el desarrollo de las relaciones mutuas y la adopción de nuevas técnicas

Sabiendo que los sensores costeros son parte integral del Control de Situación Marítima y que los países están interesados en acceder a los datos originales almacenados en el sistema, el HQ MC de Nápoles ha convertido la expansión de esta red en un pilar de las relaciones con los países socios, principalmente dentro del marco del Diálogo Mediterráneo. Esta iniciativa, que se basa en verdaderos intereses compartidos, ha mostrado una gran eficacia para el desarrollo de relaciones que a menudo han desembocado en otras áreas de cooperación militar. Y los esfuerzos nacionales como la Operación Black Sea Harmony de Turquía, la Operación Constant Vigilance de Italia o la Operación Levrier hispano-francesa, así como los esfuerzos internacionales como la Misión de Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL), han proporcionado buenas oportunidades de cooperación fructífera a nivel táctico.

© Reuters - Ho New

Los sensores aerotransportados incrementan significativamente la capacidad de vigilancia en el Mediterráneo, sobre todo en zonas fuera del alcance de los sensores costeros. El HQ MC MAR de Nápoles sigue usando también las Aeronaves de Patrulla Marina que aportan varios países de la OTAN para misiones de la OAE. Además, aparatos E-3 del Escuadrón de Alerta Aérea Aerotransportada de la OTAN (NAEW) y de contribuciones nacionales han realizado diversas misiones durante el año pasado para ayudar a elaborar una RMP para la OAE. Los vuelos de los AWACS han fomentado el desarrollo de las relaciones entre los componentes de los distintos estados mayores y la adopción de nuevas técnicas y procedimientos, lo que ha tenido un efecto positivo sobre la operatividad conjunta de la Alianza.

El HQ MC de Nápoles también procura que los dos Grupos Marítimos Permanentes de la OTAN (SNMG) y los dos Grupos Permanentes de Contramedidas para Minas de la OTAN (SNMCMG) proporcionen un nivel elevado de MSA en ciertas áreas. Esos esfuerzos, denominados "Operaciones en Oleada", tienen entre una y dos semanas de duración y se diseñan para conseguir efectos de vigilancia o disuasión, dependiendo de los activos disponibles, la ubicación geográfica y las prioridades de las operaciones de información.

Durante esas Operaciones en Oleada la OTAN ha usado también activos navales de países de la OTAN que normalmente no contribuyen al SNMG-2 ni al SNMCG-2, ambos basados en el Mediterráneo, como Polonia, Bulgaria y Rumanía. Así se obtiene un marco real y exigente en el que la unidades de la OTAN puedan practicar la interoperatividad. Además, países de fuera del ámbito de la OTAN como Ucrania y Rusia, han aportado fuerzas a las Operaciones en Oleada de la OAE, proporcionando oportunidades valiosas para la cooperación, la interoperatividad y el conocimiento mutuo, además de ayudar a una misión importante del mundo real.

El Centro de Operaciones Marítimas del HQ MC de Nápoles recoge informaciones anómalas no relacionadas con el terrorismo pero de interés para las autoridades de los países de la región

El Centro de Operaciones Marítimas del HQ MC de Nápoles recoge informaciones anómalas no relacionadas con el terrorismo pero de interés para las autoridades de los países de la región. No siempre está claro si estas informaciones son indicadores de actividades ilegales o simples errores en los datos del AIS transmitidos. Pero más de una vez han servido para que las autoridades nacionales puedan proteger los intereses de seguridad de su país. Y, lo que es más importante, este intercambio de información fomenta la comprensión y confianza mutuas, y la conciencia de la importancia de la puesta en común. Según vayan evolucionando las herramientas del MSA, probablemente la Alianza vaya convirtiéndose en un socio apetecible para las entidades nacionales y multinacionales que quieran compartir información sobre los patrones marítimos en el Mediterráneo.

De forma conjunta e inseparable con las Operaciones en Oleada de la OAE, el HQ MC de Nápoles lleva a cabo una potente campaña de Operaciones de Información (IO) encaminada a informar a la comunidad marítima sobre las actividades de la OTAN para evitar que los terroristas hagan uso del mar. Estas IO maximizan los efectos de disuasión y desarticulación al avisar a los propietarios y operadores de buques comerciales de que la Alianza patrulla activamente el Mediterráneo y vigila estrechamente todos los patrones de actividad marítima. Otro de los objetivos de la campaña de IO consiste en informar a los patrones de los grandes buques de que la Alianza está dispuesta a responder y a proporcionarles instrucciones y puntos de contacto en los que puedan dar parte de los comportamientos sospechosos que observen, con lo que se amplía aún más la red de información.

Utilizando la experiencia de la OAE, el HQ MC de Nápoles amplió su alcance en 2008 al asumir el mando de la primera actuación de la OTAN contra la piratería, la Operación Allied Provider (OAP), alrededor del Cuerno de África. El SNMG-2 operó durante tres meses bajo el mando del HQ MC de Nápoles en el golfo de Adén y las costas de Somalia para dar seguridad a los barcos del Programa Mundial de Alimentos (WFP) de las Naciones Unidas (NU) que transportaban ayuda humanitaria a ese país y para realizar patrullas contra la piratería en las rutas marítimas, una operación que se organizó en tan sólo dos semanas tras la decisión del entonces Secretario General de ayudar a las entregas del WFP a Somalia. Esta rápida respuesta militar ante un imperativo marítimo ofrece un ejemplo clásico de la agilidad de las fuerzas marítimas en general, y de los Grupos Marítimos Permanentes de la OTAN, en particular.

El éxito de la OAP desembocó, en parte, en el compromiso ahora ya permanente de la OTAN con la lucha contra la piratería, que se inició con esa operación para convertirse después en la Operación Allied Protector, con un mandato más centrado en la piratería. Después de la transferencia de responsabilidad al HQ MC de Northwood en 2009, la operación siguió evolucionando hasta la actual contribución a los esfuerzos internacionales en la lucha contra la piratería en el Cuerno de África y el océano Índico: la Operación Ocean Shield (OOS).

Los instrumentos del Control de Situación Marítima prometen ser mucho más adaptables a las amenazas futuras que los torpedos o los misiles navales de crucero

Mientras el HQ MC de Nápoles y el HQ MC de Northwood siguen desarrollando los instrumentos, organización y doctrina necesarios para enfrentarse a la actividad de terroristas y piratas en alta mar, debemos preguntarnos si estaremos bien situados para las amenazas emergentes en los mares del futuro. Al no existir ningún posible rival que esté a nuestra altura en el mar, parece que deberíamos seguir concentrándonos en comprender los patrones generales de la actividad marítima.

Quizás las amenazas y riesgos asociadas con las actividades navales ilegales como el tráfico de drogas, el contrabando de armas, el tráfico de seres humanos y la emigración ilegal lleguen a crecer tanto que superen la capacidad de las agencias policiales nacionales. En este caso los instrumentos del MSA y su capacidad para distinguir a los buenos de los malos en el mar, forjada en el yunque primero de la OAE y ahora de la OOS, estarán en su mayor parte disponibles en ese momento. Aunque las armadas de la OTAN deben mantener sus capacidades para las misiones navales tradicionales, los instrumentos del Control de Situación Marítima prometen ser mucho más adaptables a las amenazas futuras que los torpedos o los misiles navales de crucero.

Mientras tanto, la comunidad marítima de la OTAN seguirá ejerciendo su influencia sobre el marco legal, desarrollando su doctrina, adaptando los medios a los fines y perfeccionando sus tácticas para que los mares resulten lo menos acogedores posible para terroristas y piratas.

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