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Piratería, puertos y estados en desintegración: ¿La primera línea frente al crimen organizado?

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Los puertos y mares desempeñan un papel protagonista ahora que el crimen organizado y los grupos terroristas necesitan mover sus mercancías por todo el mundo. La Revista de la OTAN estudia cómo se lucha en tierra y en los puertos, y cómo se combate a los piratas en el mar. Y llega a la conclusión de que los estados en desintegración representan un elemento esencial en las dos áreas.

Duración del vídeo: 8 minutos

 Subtítulos: / NO

Aunque vivamos en un mundo de comunicaciones instantáneas,

la navegación marítima sigue siendo relativamente lenta.

Aún así, resulta esencial para nuestra vida cotidiana.

La mayoría de los productos que tenemos en casa,

nuestra comida y nuestras ropas

vinieron en barco y desembarcaron en un puerto.

Y todos estos productos cotidianos que viajan por mar

no constituen la única razón para el interés del crimen organizado en puertos y barcos.

A veces tenemos acceso a informes de algunos países.

Por ejemplo, los Ángeles del Infierno canadienses y otras bandas de moteros

reciben productos a través de los principales puertos de mercancías.

También se ha hablado mucho sobre la influencia mafiosa en ciertos puertos mediterráneos.

Se conocen casos de robos de contenedores enteros, posiblemente con la complicidad de trabajadores portuarios.

El Capitán Rik Verhaegen es el responsable de la seguridad del puerto belga de Amberes.

Mi equipo se centra especialmente en el terrorismo.

Obviamente, somos conscientes de que algunas organizaciones terroristas se financian mediante actividades criminales.

Así que también nos ocupamos de ese tipo de actividades.

Si lo que buscan es la línea de frente en la batalla contra el crimen organizado,

han llegado al lugar correcto.

Estas son las vías de ferrocarril que entran al puerto de Amberes,

el segundo mayor de Europa.

El noventa por ciento del comercio mundial se mueve por vía marítima.

Y los grupos criminales necesitan transportar sus productos, por eso se interesan por los puertos.

Pero el puerto de Amberes ya se ha aplicado a la tarea

y además de aparatos sofisticados para buscar drogas y productos similares,

tiene escáneres como este detrás mío para garantizar

que se detecta inmediatamente cualquier material radioactivo que entre o salga por este puerto.

Se trata de subir el listón de dificultad.

Si existe un sistema de seguridad adecuado, resulta mucho más difícil realizar actividades ilegales

porque se tienen que enfrentar a muchos más obstáculos.

Hemos capturado varios alijos importantes últimamente.

Y además... creo que existe otro valor añadido.

Consiste en el hecho de que la policía judicial y la de aduanas cada vez colaboran más estrechamente.

Y detrás de mí se encuentra una de las mejores armas en la guerra contra el crimen organizado

en los puertos. Se trata de un escáner de contenedores.

Hace una radiografía del interior del contenedor y la compara

con la imagen que debería presentar la carga declarada.

Analiza la densidad. Así que no importa lo bien empaquetados que estén los productos,

si no son lo que se supone que son, este aparato nos lo dirá.

Y ya se han conseguido éxitos importantes.

Mire con atención al recuadro marcado en esta radiografía y verá bolsas de droga muy bien escondidas.

Y en esta otra, el escáner ha detectado que las mercancías legítimas ocupan sólo la parte trasera del contenedor

mientras que el resto son cigarrillos de contrabando.

El siguiente paso consistirá en el uso de escáneres que puedan diferenciar los diferentes productos orgánicos.

Así, si alguien declara transportar harina cuando lo que lleva en realidad es cocaína,

esos nuevos escáneres se darán cuenta de la discrepancia.

Pero no sólo se trata de nuevas tecnologías.

Una de las mejores formas de desarticular operaciones delictivas es la de recoger información.

Evidentemente, también representa para nosotros un valor añadido... Si este puerto es digamos, seguro...

pero no tienes coordinación, estás favoreciendo a los criminales.

Si tienes coordinación, si eres capaz de reunir todos los datos,

si alguien puede acceder a toda la información disponible y decir: "Aquí hay algo".

Entonces es que vas por el buen camino.

Aunque el crimen organizado portuario sea probablemente el principal negocio,

ahora mismo es la piratería la que acapara los titulares.

Tenemos el modelo somalí, con barcos lentos y de poco valor secuestrados

para obtener un rescate. Y tenemos el modelo de crimen organizado del Lejano Oriente

donde las pruebas indican que las Triadas han estado implicadas

en acciones de piratería contra barcos y cargamentos de gran valor.

Y, a pesar de los titulares, la piratería puede ser un problema aún mayor de lo que aparenta,

pues no se sabe qué porcentaje de casos se llega a conocer.

En muchos países las víctimas sencillamente no se molestan en informar de los ataques,

porque ¿qué sentido tiene volver a retrasar tu barco varios días?

Nadie cree que la policía local pueda hacer nada útil.

Los ataques piratas en las costas somalíes subieron de sólo dos en 2004 a más de sesenta en 2008.

¿Tienen alguna relación esos ataques con los grupos terroristas islámicos del país?

La milicia islamista más activa en Somalia es un grupo llamado Al-Shabaab.

Algunos expertos creen que puede estar obteniendo algún tipo de beneficios de todo esto.

Pero yo, personalmente, no creo que las pruebas sean concluyentes.

Existen también pruebas que indican que los islamistas no aprueban la piratería.

Ahora mismo en Somalia la segunda o tercera fuente de divisas extranjeras

son los rescates que obtienen los piratas. Así que Al-Shabaab y otros grupos similares

acabarán por darse cuenta y preguntarse:

"¿Podríamos sacar nosotros dinero de todo esto?"

Pero creo que lo más probable es que la gran mayoría de la piratería, o incluso la totalidad de ella,

siga siendo una empresa criminal con objetivos económicos, no políticos o religiosos.

Aunque no haya pruebas de un relación directa, la desintegración estatal en Somalia ha demostrado ser una grave amenaza de seguridad.

Si recordamos los atentados contra las embajadas de EEUU en Kenia y Tanzania

existen indicios de que se prepararon en bases somalíes.

En Somalia la piratería coexiste con grupos como Al-Shabaab,

y aunque no existan pruebas fiables de que los dos grupos mantengan algún tipo

de cooperación operativa, lo cierto es que ambos se benefician de su mutua existencia, pues

desestabilizan el país y permiten que los piratas actúen prácticamente sin oposición.

Pero puede haber un lado bueno. Paradójicamente, Somalia puede ser

un estado en tal grado de desintegración

que resulte demasiado caótico para que puedan actuar los principales grupos terroristas y criminales.

Resulta bastante convincente el argumento de que Somalia

tiene un nivel tal de anarquía que Al-Qaeda se ve incapaz de actuar.

Dicho de otro modo, los terroristas necesitan un mínimo de infraestructuras

y de contacto y comunicaciones con el mundo exterior.

Mientras no haya una solución en tierra, tampoco la habrá para la piratería en el mar.

Todos mis interlocutores, tanto del campo de la seguridad como del transporte marítimo,

dicen que la solución pasa por arreglar la situación de Somalia.

Las aguas somalíes son demasiado importantes como para ignorarlas.

Por ellas pasan mercancías con origen y destino en Europa, China y la India.

Se han emprendido grandes operaciones contra la piratería, pero su alcance es limitado.

Como me dijo una vez un almirante, el problema es que harían falta por lo menos 300 barcos

en el Golfo de Adén para garantizar que no se produjera ningún ataque pirata.

Y probablemente se necesitaría el doble para proteger el Océano Índico.

Y no existen seiscientos o novecientos barcos disponibles en todo el mundo.

Las armadas de países diferentes, de la OTAN, la UE, China y Rusia

trabajan conjuntamente de una forma nunca vista en la historia naval.

Y eso me resulta muy alentador.

Podría conseguirse una disuasión eficaz,

pero no una disuasión cien por cien efectiva.

Aunque vivamos en un mundo de comunicaciones instantáneas,

la navegación marítima sigue siendo relativamente lenta.

Aún así, resulta esencial para nuestra vida cotidiana.

La mayoría de los productos que tenemos en casa,

nuestra comida y nuestras ropas

vinieron en barco y desembarcaron en un puerto.

Y todos estos productos cotidianos que viajan por mar

no constituen la única razón para el interés del crimen organizado en puertos y barcos.

A veces tenemos acceso a informes de algunos países.

Por ejemplo, los Ángeles del Infierno canadienses y otras bandas de moteros

reciben productos a través de los principales puertos de mercancías.

También se ha hablado mucho sobre la influencia mafiosa en ciertos puertos mediterráneos.

Se conocen casos de robos de contenedores enteros, posiblemente con la complicidad de trabajadores portuarios.

El Capitán Rik Verhaegen es el responsable de la seguridad del puerto belga de Amberes.

Mi equipo se centra especialmente en el terrorismo.

Obviamente, somos conscientes de que algunas organizaciones terroristas se financian mediante actividades criminales.

Así que también nos ocupamos de ese tipo de actividades.

Si lo que buscan es la línea de frente en la batalla contra el crimen organizado,

han llegado al lugar correcto.

Estas son las vías de ferrocarril que entran al puerto de Amberes,

el segundo mayor de Europa.

El noventa por ciento del comercio mundial se mueve por vía marítima.

Y los grupos criminales necesitan transportar sus productos, por eso se interesan por los puertos.

Pero el puerto de Amberes ya se ha aplicado a la tarea

y además de aparatos sofisticados para buscar drogas y productos similares,

tiene escáneres como este detrás mío para garantizar

que se detecta inmediatamente cualquier material radioactivo que entre o salga por este puerto.

Se trata de subir el listón de dificultad.

Si existe un sistema de seguridad adecuado, resulta mucho más difícil realizar actividades ilegales

porque se tienen que enfrentar a muchos más obstáculos.

Hemos capturado varios alijos importantes últimamente.

Y además... creo que existe otro valor añadido.

Consiste en el hecho de que la policía judicial y la de aduanas cada vez colaboran más estrechamente.

Y detrás de mí se encuentra una de las mejores armas en la guerra contra el crimen organizado

en los puertos. Se trata de un escáner de contenedores.

Hace una radiografía del interior del contenedor y la compara

con la imagen que debería presentar la carga declarada.

Analiza la densidad. Así que no importa lo bien empaquetados que estén los productos,

si no son lo que se supone que son, este aparato nos lo dirá.

Y ya se han conseguido éxitos importantes.

Mire con atención al recuadro marcado en esta radiografía y verá bolsas de droga muy bien escondidas.

Y en esta otra, el escáner ha detectado que las mercancías legítimas ocupan sólo la parte trasera del contenedor

mientras que el resto son cigarrillos de contrabando.

El siguiente paso consistirá en el uso de escáneres que puedan diferenciar los diferentes productos orgánicos.

Así, si alguien declara transportar harina cuando lo que lleva en realidad es cocaína,

esos nuevos escáneres se darán cuenta de la discrepancia.

Pero no sólo se trata de nuevas tecnologías.

Una de las mejores formas de desarticular operaciones delictivas es la de recoger información.

Evidentemente, también representa para nosotros un valor añadido... Si este puerto es digamos, seguro...

pero no tienes coordinación, estás favoreciendo a los criminales.

Si tienes coordinación, si eres capaz de reunir todos los datos,

si alguien puede acceder a toda la información disponible y decir: "Aquí hay algo".

Entonces es que vas por el buen camino.

Aunque el crimen organizado portuario sea probablemente el principal negocio,

ahora mismo es la piratería la que acapara los titulares.

Tenemos el modelo somalí, con barcos lentos y de poco valor secuestrados

para obtener un rescate. Y tenemos el modelo de crimen organizado del Lejano Oriente

donde las pruebas indican que las Triadas han estado implicadas

en acciones de piratería contra barcos y cargamentos de gran valor.

Y, a pesar de los titulares, la piratería puede ser un problema aún mayor de lo que aparenta,

pues no se sabe qué porcentaje de casos se llega a conocer.

En muchos países las víctimas sencillamente no se molestan en informar de los ataques,

porque ¿qué sentido tiene volver a retrasar tu barco varios días?

Nadie cree que la policía local pueda hacer nada útil.

Los ataques piratas en las costas somalíes subieron de sólo dos en 2004 a más de sesenta en 2008.

¿Tienen alguna relación esos ataques con los grupos terroristas islámicos del país?

La milicia islamista más activa en Somalia es un grupo llamado Al-Shabaab.

Algunos expertos creen que puede estar obteniendo algún tipo de beneficios de todo esto.

Pero yo, personalmente, no creo que las pruebas sean concluyentes.

Existen también pruebas que indican que los islamistas no aprueban la piratería.

Ahora mismo en Somalia la segunda o tercera fuente de divisas extranjeras

son los rescates que obtienen los piratas. Así que Al-Shabaab y otros grupos similares

acabarán por darse cuenta y preguntarse:

"¿Podríamos sacar nosotros dinero de todo esto?"

Pero creo que lo más probable es que la gran mayoría de la piratería, o incluso la totalidad de ella,

siga siendo una empresa criminal con objetivos económicos, no políticos o religiosos.

Aunque no haya pruebas de un relación directa, la desintegración estatal en Somalia ha demostrado ser una grave amenaza de seguridad.

Si recordamos los atentados contra las embajadas de EEUU en Kenia y Tanzania

existen indicios de que se prepararon en bases somalíes.

En Somalia la piratería coexiste con grupos como Al-Shabaab,

y aunque no existan pruebas fiables de que los dos grupos mantengan algún tipo

de cooperación operativa, lo cierto es que ambos se benefician de su mutua existencia, pues

desestabilizan el país y permiten que los piratas actúen prácticamente sin oposición.

Pero puede haber un lado bueno. Paradójicamente, Somalia puede ser

un estado en tal grado de desintegración

que resulte demasiado caótico para que puedan actuar los principales grupos terroristas y criminales.

Resulta bastante convincente el argumento de que Somalia

tiene un nivel tal de anarquía que Al-Qaeda se ve incapaz de actuar.

Dicho de otro modo, los terroristas necesitan un mínimo de infraestructuras

y de contacto y comunicaciones con el mundo exterior.

Mientras no haya una solución en tierra, tampoco la habrá para la piratería en el mar.

Todos mis interlocutores, tanto del campo de la seguridad como del transporte marítimo,

dicen que la solución pasa por arreglar la situación de Somalia.

Las aguas somalíes son demasiado importantes como para ignorarlas.

Por ellas pasan mercancías con origen y destino en Europa, China y la India.

Se han emprendido grandes operaciones contra la piratería, pero su alcance es limitado.

Como me dijo una vez un almirante, el problema es que harían falta por lo menos 300 barcos

en el Golfo de Adén para garantizar que no se produjera ningún ataque pirata.

Y probablemente se necesitaría el doble para proteger el Océano Índico.

Y no existen seiscientos o novecientos barcos disponibles en todo el mundo.

Las armadas de países diferentes, de la OTAN, la UE, China y Rusia

trabajan conjuntamente de una forma nunca vista en la historia naval.

Y eso me resulta muy alentador.

Podría conseguirse una disuasión eficaz,

pero no una disuasión cien por cien efectiva.

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