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La Cámara de Comercio Internacional estima que el contrabando supone un negocio de unos 650 mil millones de dólares anuales, una cifra que supera el PIB de muchos países.

© Reuters/Bogdan Cristel

El tabaco es uno de los productos de contrabando más habituales. En 2007 representó el 20% de los bienes decomisados en la UE.

© Reuters/Chaiwat Subprasom

El fraude con tarjetas de crédito ha llegado a ser una de las actividades favoritas de criminales y terroristas, hasta alcanzar en 2008 los 610 millones de libras (unos 700 millones de euros) tan sólo en Reino Unido.

© Reuters/Andy Clark

Aunque la marihuana deje menos margen de beneficio que la heroína, tiene un mercado más amplio. La Oficina de las Naciones Unidas para las Drogas y el Delito estima que entre 143 y 190 millones de personas la consumieron al menos una vez en 2007.

© Reuters/Enrique Marcarian

La cocaína ofrece un buen ejemplo de grupo que traspasa la frontera entre crimen organizado y terrorismo: las FARC colombianas. Sus operaciones se están extendiendo a África Occidental, un excelente punto de tránsito para el mercado europeo.

© Reuters/Edwin Montilva

Desgraciadamente, las FARC no están solas. Los talibanes constituyen otro grupo híbrido que se especializa a la vez en crimen organizado y terrorismo. Sus operaciones con opio y heroína se estiman en varios cientos de millones de dólares anuales.

© Reuters/Goran Tomasevic

La piratería es uno de los delitos más antiguos, pero su resurgir frente a las costas de Somalia es motivo de gran preocupación. Sus cifras se han incrementado abruptamente desde 2004, así como el alcance de sus ataques que al principio no se alejaban a más de cincuenta millas de la costa.

© Reuters/Ho New

El cibercrimen resulta atractivo para ambos tipos de delincuentes. Se consigue dinero fácilmente con la falsificación de cuentas y tarjetas, pero también puede consistir en ataques contra empresas, instituciones y países, por muy seguros que parezcan.

© Reuters/Vincent West

La Cámara de Comercio Internacional estima que el contrabando supone un negocio de unos 650 mil millones de dólares anuales, una cifra que supera el PIB de muchos países.

© Reuters/Bogdan Cristel

El tabaco es uno de los productos de contrabando más habituales. En 2007 representó el 20% de los bienes decomisados en la UE.

© Reuters/Chaiwat Subprasom

El fraude con tarjetas de crédito ha llegado a ser una de las actividades favoritas de criminales y terroristas, hasta alcanzar en 2008 los 610 millones de libras (unos 700 millones de euros) tan sólo en Reino Unido.

© Reuters/Andy Clark

Aunque la marihuana deje menos margen de beneficio que la heroína, tiene un mercado más amplio. La Oficina de las Naciones Unidas para las Drogas y el Delito estima que entre 143 y 190 millones de personas la consumieron al menos una vez en 2007.

© Reuters/Enrique Marcarian

La cocaína ofrece un buen ejemplo de grupo que traspasa la frontera entre crimen organizado y terrorismo: las FARC colombianas. Sus operaciones se están extendiendo a África Occidental, un excelente punto de tránsito para el mercado europeo.

© Reuters/Edwin Montilva

Desgraciadamente, las FARC no están solas. Los talibanes constituyen otro grupo híbrido que se especializa a la vez en crimen organizado y terrorismo. Sus operaciones con opio y heroína se estiman en varios cientos de millones de dólares anuales.

© Reuters/Goran Tomasevic

La piratería es uno de los delitos más antiguos, pero su resurgir frente a las costas de Somalia es motivo de gran preocupación. Sus cifras se han incrementado abruptamente desde 2004, así como el alcance de sus ataques que al principio no se alejaban a más de cincuenta millas de la costa.

© Reuters/Ho New

El cibercrimen resulta atractivo para ambos tipos de delincuentes. Se consigue dinero fácilmente con la falsificación de cuentas y tarjetas, pero también puede consistir en ataques contra empresas, instituciones y países, por muy seguros que parezcan.

© Reuters/Vincent West

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