¿A quién protege realmente el proteccionismo?

La depresión financiera mundial podría provocar un giro hacia el nacionalismo económico.

(Reuters)

Peter Holmes analiza la posibilidad de que la mezcla explosiva de proteccionismo, extremismo y conflictividad de los años 30 pudiera repetirse a causa de la crisis financiera actual.

Muchos economistas creen que la pesadilla política de los años 30 se debió a un exceso de proteccionismo que agravó la depresión al reducir el comercio, provocando un desempleo masivo y, en última instancia, la aparición de la agresión fascista.

Los economistas e historiadores han establecido los vínculos entre la evolución económica y los conflictos posteriores. Adam Tooze sostenía que el expansionismo nazi obedecía a motivos económicos, mientras que otros sugieren que el conflicto militar entre EEUU y Japón estuvo en gran parte provocado por el bloqueo norteamericano a este último país.

La vieja idea de que “si las mercancías no cruzan las fronteras, lo harán los soldados” constituyó una de las fuerzas impulsoras de la creación del GATT y la UE

La vieja idea de que “si las mercancías no cruzan las fronteras, lo harán los soldados” constituyó una de las fuerzas impulsoras de la creación del GATT y la UE. La Unión Europea se inició con la Comunidad Europea del Carbón y el Acero, creada para gestionar conjuntamente los recursos que Francia y Alemania se habían disputado desde siempre.

Pero los escépticos, aún reconociendo que hubo causas económicas que favorecieron la inestabilidad, consideran que el proteccionismo fue sólo una causa secundaria. En una reciente conferencia en Londres el premio Nobel de Economía Paul Krugman calificó de “mentira piadosa” el que la depresión de los años 1930 fuese causada por el proteccionismo. En su opinión la crisis de los años 30 fue debida a las macropolíticas deflacionistas y la única forma de salir de la crisis actual será mediante el estímulo fiscal.

Wikipedia

El proteccionismo comercial ¿podría provocar una depresión similar a la de los años 30?

No se trata de negar que la crisis vaya a tener un enorme efecto sobre el comercio. En realidad la caída del comercio y la producción desde 2007 ha seguido la misma pauta que en 1929. Ni pretendemos negar que el proteccionismo constituya un peligro. Pero resulta al mismo tiempo tranquilizador y aterrador lo mucho que ha descendido el comercio sin que haya habido un proteccionismo masivo.

La parte tranquilizadora es el último Aviso sobre el Comercio Global publicado (http://www.globaltradealert.org) que señala menos medidas proteccionistas adoptadas por los países de las que podrían temerse.

Sin embargo la parte aterradora se refiere a lo mucho y rápido que ha descendido el comercio. Las exportaciones de China durante el mes de mayo bajaron un 26% frente al mismo mes del año pasado. Las exportaciones de India disminuyeron un 30% respecto al último año (aunque la velocidad de decrecimiento va descendiendo). Hasta ahora los casos conocidos de proteccionismo se han mantenido dentro de las reglas, por ejemplo protecciones compatibles con la normativa de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que cumplen la letra, si no el espíritu, de los reglamentos de la organización.

Krugman estaba de acuerdo con Peter Sutherland (antiguo Director General de la OMC) en que el libre comercio dependía más que nada de cuestiones sistémicas y potencialmente relacionadas con la seguridad. El sistema de la OMC sería el mejor ejemplo de la aplicación del Derecho en las relaciones internacionales. Si llegase a peligrar estaría en juego mucho más que la simple pérdida de los beneficios de la especialización económica.

China es con mucho el país más amenazado. El desempleo iba camino de alcanzar máximos históricos en enero

La amenaza proteccionista puede poner en peligro el nuevo régimen mundial regulado que estamos impulsando. Pero el colapso comercial constituye por sí mismo una gran amenaza para la estabilidad y, por tanto, para la seguridad.

China es con mucho el país más amenazado. El desempleo iba camino de alcanzar máximos históricos en enero y los que acaben este año sus estudios universitarios van a tener dificultades para encontrar trabajo. China sigue creciendo, pero necesita mantener un incremento anual del PIB superior al 6% para evitar el aumento del desempleo.

China ha denunciado el proteccionismo y ha adoptado una política fiscal expansiva. Recuerdo haber oído recalcar a un asesor del gobierno chino: “todos hemos aprendido la lección de los años 30, ¿verdad?”

Reuters

En China el desempleo ha alcanzado máximos históricos, y representa una amenaza potencial para la estabilidad y la seguridad.

Pero si la crisis se expande y desemboca en un malestar social persistente el partido comunista se verá forzado a adoptar una línea dura de represión de la disidencia y reconsiderar las estrategias favorables al libre comercio y otras medidas de liberalización económica.

Resulta difícil predecir si la nueva fortaleza financiera china le llevará a colisionar con Estados Unidos. China no parece tener otra alternativa que mantener sus dólares, pero si esto le condujera a una frustración grave podrían producirse represalias políticas. La Organización de Cooperación de Shanghai, que reúne a Rusia, China y otros países de Asia Central, podría desempeñar un importante papel, especialmente si Irán ingresase en ella tal y como está previsto.

Para el resto de los países del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) el impacto de la crisis es más complejo. Brasil tiene un sistema financiero más conservador y una menor dependencia del comercio internacional, pero su producción industrial cayó en picado a finales de 2008.

Rusia se ve más afectada por el precio del petróleo que por el volumen de sus exportaciones industriales o las posibles consecuencias de la inestabilidad financiera. Los efectos internos podrían tener consecuencias externas.

A pesar de la caída de sus exportaciones India corre un menor riesgo financiero. Pero los movimientos separatistas del país podrían aprovecharse de la crisis, lo que se traduciría en inestabilidad exterior. Aunque parece poco probable cualquier vinculación con el proteccionismo.

Pakistán podría resultar más vulnerable. Su industria se ve amenazada por la posibilidad de un acuerdo de libre comercio entre la UE e India, y podrían producirse represalias políticas si la UE no atendiera sus aspiraciones de lograr la apertura de alguna clase de mercado paralelo.

La zona meridional del Mediterráneo constituye otra región muy vulnerable. Argelia se encuentra en una posición similar a la de Rusia. El fundamentalismo islámico puede verse favorecido por la existencia de un gran número de jóvenes desempleados, sobre todo porque los grupos islámicos son los únicos que proporcionan servicios de asistencia social.

Mi interpretación de la situación es que, tal y como opina Paul Krugman, los peores escenarios parecen hoy menos probables que hace seis meses. Aunque las cosas sigan empeorando, la crisis va disminuyendo su velocidad (por ejemplo, se ha informado que en mayo han aumentado las inversiones en China).

Krugman también afirmó que pueden ser necesarios nuevos estímulos fiscales. Si se puede hallar una macro política que funcione utilizando los instrumentos ya existentes, podríamos conseguir evitar el peor estímulo fiscal de todos: el rearme. Pero ahora mismo parece que las presiones serán para reducir más que para incrementar el gasto militar (al menos en Occidente) cuando lo peor haya pasado ya.

Un proteccionismo al estilo de 1930 empeoraría aún más la situación económica y supondría un tremendo peligro político

La inestabilidad económica podría desembocar en un aumento del nacionalismo económico y tal vez también del político, con el riesgo de conflictos que ello conlleva. Actualmente las voces a favor del proteccionismo son más fuertes en EEUU que en la UE, pero existe una seria posibilidad de que surjan disensiones políticas. Por ahora se sigue manteniendo la retórica de la cooperación.

Esta crisis podría tener efectos desproporcionados sobre los países en vías de desarrollo y desestabilizar aún más países inestables pero de gran importancia estratégica, como Pakistán. Y la reordenación del poder económico mundial que ha quedado en evidencia con la crisis seguramente tenga implicaciones para el equilibrio estratégico global.

En resumen, la crisis puede provocar inestabilidad política interna en cualquier parte del mundo. El comercio ha sufrido un duro golpe. Un proteccionismo al estilo de 1930 empeoraría aún más la situación económica y supondría un tremendo peligro político. Pero todo esto podría evitarse si (y se trata de un sí muy grande) se puede controlar la parte macroeconómica de la crisis.

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