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China y Occidente: ¿Conflictos informáticos?

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Este vídeo incluye material autorizado con derechos de autor de ITN/Reuters que sólo puede usarse en otras producciones con el permiso del titular de los derechos.

Tanto Occidente como China han resaltado la relevancia de Internet, pero de forma diferente. En este vídeo se describe la creciente importancia de los ciberataques mutuos y los esfuerzos de las dos partes para reforzar sus defensas.

 Subtítulos: / NO

Internet está en el meollo de este nuevo mundo globalizado.

Ofrece un montón de buenas oportunidades,

pero también puede ser el origen de nuevas amenazas.

Esas amenazas han provocado preocupación al más alto nivel.

Es evidente que la amenaza cibernética representa un serio reto

económico y de seguridad nacional para nuestro país.

Y que no estamos tan preparados como deberíamos.

Y los ciberataques constituyen un ejemplo excelente

porque pueden causar efectos devastadores

en la economía y estructuras de un país

sin que un solo soldado cruce la frontera.

Sin disparar un solo tiro.

Occidente y China se acusan mutuamente

de ser el origen de los ciberataques

de los que aseguran haber sido víctimas.

¿Estamos inmersos en una nueva guerra fría cibernética?

Guerra fría... quizás sea un poco fuerte llamarla así,

pero, desde luego, existe muchísima desconfianza mutua.

China ha priorizado los proyectos e inversiones en ciber capacidades.

Y tiene muchos planes para el desarrollo futuro

de una especie de ciber capacidad independiente

que sea autónoma de los servidores norteamericanos.

Los ataques se han centrado en objetivos financieros y políticos,

pero lo que preocupa es su posible uso militar.

Nuestra ventaja tecnológica es clave para el predominio militar de EEUU.

Pero nuestras redes se hallan bajo un ataque constante.

En el mundo actual los atentados terroristas pueden provenir

no sólo de extremistas con chalecos de explosivos,

sino del teclado de un ordenador:

un arma de perturbación masiva.

Es un aspecto importante para los asuntos militares y de seguridad.

Las dos partes han manifestado su preocupación

y su compromiso con la auto-protección

y la defensa de sus redes

y de sus infraestucturas tecnológicas

e informáticas.

Ambas partes mantienen cientos de miles

de funcionarios y militares trabajando en esa tarea.

La ciberguerra ocupa indudablemente un lugar importante

en el pensamiento militar chino: buscar el punto débil del enemigo.

La tecnología y la informática son claramente puntos débiles,

talones de Aquiles de las fuerzas armadas de EEUU.

Las dos partes están adquiriendo los equipos más modernos

y reclutando al personal más capacitado.

Incluso sé que en EEUU uno de los principales

expertos en seguridad informática

reconoce haber sido un antiguo hacker.

China ha realizado grandes inversiones en unidades de ciberguerra,

en nuevo software y hardware,

y creo que han avanzado más de lo que preveíamos.

Como era de esperar, la visión china respecto a Internet

es muy diferente a la de Occidente.

Xinghui Zhang es el responsable de la delegacion en Bruselas

del Diario de la Juventud China.

Recuerdo que el gobierno chino dejó muy clara

su oposición a cualquier tipo de ciberataque.

Ya se convirtió en ley: si alguien ejecuta un ciberataque

será castigado por los tribunales.

Y China ve el crecimiento de Internet de forma mucho más abierta

de lo que ocurre en Occidente.

Creo que el gobierno chino siempre aprecia y alienta

el desarrollo de la industria de Internet en el país.

También estamos a favor de una Internet más abierta

y de un mayor acceso a la información.

Un caso reciente y muy conocido

que puso en el candelero el uso de Internet en China fue

la amenaza de Google de abandonar el país cuando cuentas de Gmail

de activistas pro derechos humanos fueron presuntamente pirateadas.

Pero lo de Google es un caso particular.

La cuestión es que Google no consigue ganar dinero en China.

Está muy, muy cerca de fracasar

en la pugna con sus competidores chinos.

En China la mayoría lo ve como una estrategia comercial

para darse a conocer en el país.

Tras el anuncio de su posible salida de China,

incluso en lugares remotos del campo

en los que nadie conocía a Google,

intentaron averiguar en la red quién era Google,

y por qué hacía eso.

Así que quizás se trate de

una buena campaña comercial de Google en China.

Pero a pesar de los desmentidos chinos, para los observadores

resulta difícil de creer que algunos ataques se produjeran

sin ninguna intervención gubernamental.

La verdad es que no acabo de creerme esa teoría

de que el gobierno chino no está implicado.

La frontera entre el gobierno y el mundo empresarial,

o incluso la sociedad civil, es siempre muy borrosa.

Muchos de los principales implicados están situados

en universidades y compañías privadas

en cierto modo vinculadas a organismos gubernamentales.

Según China, Occidente se precipita denunciando no sólo las ciber amenazas,

sino también la forma en que permite el acceso a Internet.

Para los países Occidentales si el gobierno chino

hace cualquier cosa, aunque sólo sean regulaciones

o directrices, respecto a Internet,

siempre se trata, según ellos, de censura.

Creo que existe un gran desacuerdo entre China

y los países occidentales.

Pero en China pensamos que debe haber algún tipo de regulación.

Por ejemplo, tenemos que parar todas esas páginas de sexo

porque influyen negativamente sobre los niños.

Y también tenemos que parar los sitios web

que intentan organizar actos terroristas.

Aunque Internet nos beneficia a todos en nuestra vida cotidiana,

el gran problema es que todavía no existe un acuerdo internacional

sobre cómo puede usarse.

Quizás sea este el momento de que todos los implicados lo arreglen.

A lo mejor un grupo internacional podría dedicarse a

establecer algún tipo de regulación,

aceptada universalmente, para el flujo de información en Internet.

Creo que ya es hora de que empecemos a abordar este asunto

como una cuestión de defensa y seguridad prioritaria para todos.

Y eso implica tratarla casi como

si fuera un tema tradicional de control de armamentos.

¿Por qué no intentamos desarrollar un diálogo

y un código de conducta, o un tratado sobre desarme

para controlar este elemento

que creo que todos consideramos de alto riesgo?

Internet está en el meollo de este nuevo mundo globalizado.

Ofrece un montón de buenas oportunidades,

pero también puede ser el origen de nuevas amenazas.

Esas amenazas han provocado preocupación al más alto nivel.

Es evidente que la amenaza cibernética representa un serio reto

económico y de seguridad nacional para nuestro país.

Y que no estamos tan preparados como deberíamos.

Y los ciberataques constituyen un ejemplo excelente

porque pueden causar efectos devastadores

en la economía y estructuras de un país

sin que un solo soldado cruce la frontera.

Sin disparar un solo tiro.

Occidente y China se acusan mutuamente

de ser el origen de los ciberataques

de los que aseguran haber sido víctimas.

¿Estamos inmersos en una nueva guerra fría cibernética?

Guerra fría... quizás sea un poco fuerte llamarla así,

pero, desde luego, existe muchísima desconfianza mutua.

China ha priorizado los proyectos e inversiones en ciber capacidades.

Y tiene muchos planes para el desarrollo futuro

de una especie de ciber capacidad independiente

que sea autónoma de los servidores norteamericanos.

Los ataques se han centrado en objetivos financieros y políticos,

pero lo que preocupa es su posible uso militar.

Nuestra ventaja tecnológica es clave para el predominio militar de EEUU.

Pero nuestras redes se hallan bajo un ataque constante.

En el mundo actual los atentados terroristas pueden provenir

no sólo de extremistas con chalecos de explosivos,

sino del teclado de un ordenador:

un arma de perturbación masiva.

Es un aspecto importante para los asuntos militares y de seguridad.

Las dos partes han manifestado su preocupación

y su compromiso con la auto-protección

y la defensa de sus redes

y de sus infraestucturas tecnológicas

e informáticas.

Ambas partes mantienen cientos de miles

de funcionarios y militares trabajando en esa tarea.

La ciberguerra ocupa indudablemente un lugar importante

en el pensamiento militar chino: buscar el punto débil del enemigo.

La tecnología y la informática son claramente puntos débiles,

talones de Aquiles de las fuerzas armadas de EEUU.

Las dos partes están adquiriendo los equipos más modernos

y reclutando al personal más capacitado.

Incluso sé que en EEUU uno de los principales

expertos en seguridad informática

reconoce haber sido un antiguo hacker.

China ha realizado grandes inversiones en unidades de ciberguerra,

en nuevo software y hardware,

y creo que han avanzado más de lo que preveíamos.

Como era de esperar, la visión china respecto a Internet

es muy diferente a la de Occidente.

Xinghui Zhang es el responsable de la delegacion en Bruselas

del Diario de la Juventud China.

Recuerdo que el gobierno chino dejó muy clara

su oposición a cualquier tipo de ciberataque.

Ya se convirtió en ley: si alguien ejecuta un ciberataque

será castigado por los tribunales.

Y China ve el crecimiento de Internet de forma mucho más abierta

de lo que ocurre en Occidente.

Creo que el gobierno chino siempre aprecia y alienta

el desarrollo de la industria de Internet en el país.

También estamos a favor de una Internet más abierta

y de un mayor acceso a la información.

Un caso reciente y muy conocido

que puso en el candelero el uso de Internet en China fue

la amenaza de Google de abandonar el país cuando cuentas de Gmail

de activistas pro derechos humanos fueron presuntamente pirateadas.

Pero lo de Google es un caso particular.

La cuestión es que Google no consigue ganar dinero en China.

Está muy, muy cerca de fracasar

en la pugna con sus competidores chinos.

En China la mayoría lo ve como una estrategia comercial

para darse a conocer en el país.

Tras el anuncio de su posible salida de China,

incluso en lugares remotos del campo

en los que nadie conocía a Google,

intentaron averiguar en la red quién era Google,

y por qué hacía eso.

Así que quizás se trate de

una buena campaña comercial de Google en China.

Pero a pesar de los desmentidos chinos, para los observadores

resulta difícil de creer que algunos ataques se produjeran

sin ninguna intervención gubernamental.

La verdad es que no acabo de creerme esa teoría

de que el gobierno chino no está implicado.

La frontera entre el gobierno y el mundo empresarial,

o incluso la sociedad civil, es siempre muy borrosa.

Muchos de los principales implicados están situados

en universidades y compañías privadas

en cierto modo vinculadas a organismos gubernamentales.

Según China, Occidente se precipita denunciando no sólo las ciber amenazas,

sino también la forma en que permite el acceso a Internet.

Para los países Occidentales si el gobierno chino

hace cualquier cosa, aunque sólo sean regulaciones

o directrices, respecto a Internet,

siempre se trata, según ellos, de censura.

Creo que existe un gran desacuerdo entre China

y los países occidentales.

Pero en China pensamos que debe haber algún tipo de regulación.

Por ejemplo, tenemos que parar todas esas páginas de sexo

porque influyen negativamente sobre los niños.

Y también tenemos que parar los sitios web

que intentan organizar actos terroristas.

Aunque Internet nos beneficia a todos en nuestra vida cotidiana,

el gran problema es que todavía no existe un acuerdo internacional

sobre cómo puede usarse.

Quizás sea este el momento de que todos los implicados lo arreglen.

A lo mejor un grupo internacional podría dedicarse a

establecer algún tipo de regulación,

aceptada universalmente, para el flujo de información en Internet.

Creo que ya es hora de que empecemos a abordar este asunto

como una cuestión de defensa y seguridad prioritaria para todos.

Y eso implica tratarla casi como

si fuera un tema tradicional de control de armamentos.

¿Por qué no intentamos desarrollar un diálogo

y un código de conducta, o un tratado sobre desarme

para controlar este elemento

que creo que todos consideramos de alto riesgo?

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