Revista de la OTAN 2009
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Ley, orden y elecciones en Afganistán
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La Revista de la OTAN se publica en español unas dos semanas después que en inglés a causa de la traducción.
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Ley, orden y elecciones en Afganistán
Afganistán no puede avanzar sin ley ni orden. Incluso sin contar con la insurgencia, las drogas y el crimen, su sistema legal tiene grandes problemas como la corrupción, la falta de confianza en la judicatura, un sistema extraoficial muy asentado y las amenazas de los talibanes. En este número afganos y occidentales examinan el mejor modo de volver a instaurar la ley y el orden en el país, y cómo pueden contribuir a ello las elecciones de este año.
La Revista de la OTAN entrevista a la primera y única mujer gobernadora de Afganistán sobre la percepción general en su país respecto a las mujeres, la religión y el turismo.
El gobernador de la provincia de Farah, Roohul Amin, expone sus opiniones sobre las próximas elecciones, el efecto del cultivo de amapola en la actualidad y lo que le podría suceder a los talibanes.
Sari Kouvo asegura que para detener la espiral de desconfianza de los afganos hacia sus instituciones hace falta mucho más que pequeños retoques del sistema legal.
David Nauta revisa las necesidades del sistema judicial afgano, desde la corrupción a las deficiencias de las prisiones. Y llega a la conclusión de que la falta de coordinación puede ser el gran problema.
Christian Dennys relata su experiencia sobre la forma en que los afganos han instaurado la ley y el orden a través de consejos locales.
Ante la convocatoria de elecciones en Afganistán para finales de año, el profesor Wadir Safi explica por qué cree que los problemas de seguridad podrían eclipsar todo el proceso.
Las próximas elecciones afganas pueden unir o dividir a los afganos. El Dr. Mayoddin Mehdi analiza los posibles escenarios finales.

Los talibanes son muy buenos vendedores. Usan técnicas modernas, emiten mensajes influyentes y hacen ofertas que muchos no pueden rechazar, al menos si quieren seguir vivos. Uno de los "servicios" que intentan siempre vender en Afganistán es el del mantenimiento de la ley y el orden.

Aunque parezca irónico, los talibanes pueden presumir de un buen historial en la aplicación de la justicia, aunque fuera de una forma ciega, sumaria y a menudo instantánea. Basta con observar lo que ocurrió cuando fueron derrocados a finales de 2001: una de las primeras consecuencias fue que las agencias de ayuda de las Naciones Unidas se quejaron de que se había producido un desmoronamiento de la ley y el orden hasta un punto que bordeaba la anarquía. Las agencias tuvieron que contemplar cómo saqueaban sus oficinas, robaban sus vehículos y atacaban a su personal.

Comenzó entonces un proceso que aún continúa: la sustitución y reconstrucción del sistema policial y judicial de Afganistán. Actualmente la amenaza no reside tan sólo en los intentos de los talibanes de trastocar e inutilizar el nuevo orden afgano, sino también en la amenaza interna de la corrupción, y la falta de adiestramento y accesibilidad. Se trata de un terreno en el que resulta muy necesaria la actuación de la comunidad internacional.

Hasta ahora, el sistema extraoficial de resolución de conflictos del país ha funcionado adecuadamente. Pero ¿cómo puede pasar Afganistán de un método y una cultura tradicionales basados en consejos locales a una justicia moderna y codificada? Esta en la cuestión que tratan muchos de los colaboradores de este número. También analizan el efecto que pueden tener las elecciones de este año para la promoción de la ley y el orden.

Lo que está claro es ninguno de ellos se traga las promesas de los talibanes.

Paul King