IDIOMA
La Revista de la OTAN se publica en español unas dos semanas después que en inglés a causa de la traducción.
ACERCA DE LA REVISTA DE LA OTAN
POLÍTICA SOBRE COLABORACIONES
INFORMACIÓN SOBRE COPYRIGHT
EQUIPO EDITORIAL
 RSS
ENVIAR ESTE ARTÍCULO A UN AMIGO
SUBSCRÍBASE A LA REVISTA DE LA OTAN
  

El nuevo Concepto Estratégico de la OTAN visto por los parlamentarios

Tanto el entorno estratégico como la propia OTAN han cambiado mucho desde que hace diez años se aprobó el actual Concepto Estratégico. Jan Petersen cree que deberían clarificarse las relaciones de la OTAN con el desarrollo, sus elementos no militares y sus áreas de actuación.

En 1999, casi no valía la pena mencionar el terrorismo; la OTAN todavía no se había planteado misiones fuera de su área tan ambiciosas como la de Afganistán, y nuestro proceso de ampliación estaba en sus inicios.

Pero en 2001 la OTAN invocó por primera vez el Artículo 5 en respuesta a los ataques terroristas del 11 de septiembre. En 2003 estaba ya embarcada en su misión fuera de área más difícil: Afganistán. Se han incorporado diez nuevos miembros y creado nuevas estructuras, asociaciones e iniciativas, como el Consejo OTAN-Rusia. Ahora la Alianza mantiene abiertas sus puertas a posibles nuevos miembros y socios, mientras desarrolla sus relaciones con los países vecinos y las otras organizaciones internacionales.

La OTAN es una alianza de democracias, y los parlamentos nacionales constituyen los principales canales de comunicación entre los ciudadanos de los países miembros y los dirigentes de la organización. A menudo los parlamentarios tienen que explicar a sus votantes por qué es tan importante emplear unos recursos escasos de seguridad y poner en riesgo la vida de sus soldados en operaciones lejanas.

Por eso creo que el nuevo Concepto Estratégico debería incluir algunas de las opiniones de los parlamentarios de los países de la OTAN. La Asamblea Parlamentaria de la OTAN está preparando sus comentarios sobre el nuevo Concepto Estratégico y he tenido el privilegio de ser nombrado Relator Especial para dicho proyecto.

El nuevo Concepto Estratégico será un documento-guía fundamental para la Alianza, pero al mismo tiempo debe resultar legible para el público y explicar con un lenguaje claro los valores de la Alianza y las amenazas a las que se enfrenta.

También debe establecer líneas de acción que hagan de la Alianza una organización más flexible, más capacitada para enfrentarse a los problemas emergentes. Mis comentarios no reflejan necesariamente la opinión de todos los miembros de la Asamblea, pero creo que muchos de ellos, por no decir la mayoría, los compartirían.

No podemos pedirles a nuestros ciudadanos que apoyen las misiones de la Alianza si no tenemos claros nuestros objetivos. Le debemos al público en general y especialmente a nuestros militares una explicación clara de los peligros a los que nos enfrentamos y las medidas adoptadas para mitigar los riesgos que comportan.

Si se repasa todo lo publicado sobre temas estratégicos resulta evidente que existe un amplio abanico de cuestiones que se incluyen en el apartado de la seguridad. Entre ellas podemos citar el medioambiente, el terrorismo, la proliferación, la seguridad de la información, la seguridad energética y muchas otras.

El nuevo Concepto Estratégico debería confirmar la estrecha vinculación que existe entre seguridad y desarrollo, y extraer las consiguientes conclusiones para el planeamiento y despliegue de las fuerzas armadas de la Alianza

Existe un amplio consenso sobre el hecho de que los retos estratégicos no se superan únicamente con soluciones puramente militares. Lo estamos viendo en Afganistán, donde los aspectos militares representan un componente necesario pero insuficiente de la situación general.

El nuevo Concepto Estratégico debería confirmar la estrecha vinculación que existe entre seguridad y desarrollo, y extraer las conclusiones consiguientes para el planeamiento y despliegue de las fuerzas armadas de la Alianza. Esa vinculación exige una cooperación lo más estrecha posible entre las autoridades políticas y militares durante el planeamiento y ejecución de las operaciones en ultramar. También implica impulsar los contactos y una mayor implicación con las organizaciones no gubernamentales.

Pero, en última instancia, la OTAN es una alianza política y militar; así que deberíamos evaluar cuidadosamente su papel frente a cada tipo de amenaza. El terrorismo internacional, por ejemplo, representa un problema grave de seguridad, especialmente por la posibilidad de que se aúnen las organizaciones extremistas internacionales y las armas de destrucción masiva. Y, sin embargo, no está claro que la OTAN sea la organización adecuada para enfrentarse a esta amenaza.

Pero como alianza de países democráticos debemos estar dispuestos a manifestar abiertamente que protegeremos a nuestros ciudadanos contra quienes se opongan violentamente a los principios y valores de nuestras sociedades. También debemos utilizar la OTAN como foro para intercambiar información y coordinar respuestas en caso de un ataque.

Resulta fácil elaborar una relación de todas las amenazas que pueden afectar a nuestra seguridad; lo difícil es determinar las áreas fundamentales en las que la OTAN debería representar un papel protagonista.

Y eso es lo que debe hacer el nuevo Concepto Estratégico.

Si definimos cualquier cosa como reto de seguridad que debe ser abordado por la OTAN nos arriesgamos a diseminar los recursos de la Alianza en una gama demasiado amplia de problemas. Pueden surgir infinitas cuestiones de seguridad diferentes, pero nuestros recursos son limitados.

Un aspecto que no debería resultar polémico es el desarrollo de capacidades militares para las misiones a las que nos enfrentamos como alianza

Los parlamentarios son también conscientes de lo limitado de los recursos. Por eso es tan importante que el nuevo Concepto Estratégico se centre en lo que la OTAN puede hacer bien: el planeamiento, entrenamiento y dirección de operaciones militares, así como las misiones humanitarias y de respuesta ante emergencias civiles.

Tenemos que entender que la OTAN no puede hacer de todo para todo el mundo, aunque sí puede servir como piedra angular esencial en ciertas tareas.

Un aspecto que no debería resultar polémico es el desarrollo de capacidades militares para las misiones a las que nos enfrentamos como alianza.

Algunos analistas presentan esta cuestión como un compromiso entre la defensa territorial y las capacidades expedicionarias. Sin embargo, prepararse para disuadir ataques militares en Europa y para ocuparse de problemas de seguridad en lugares lejanos no tienen que ser necesariamente misiones contrapuestas.

El Consejo del Atlántico Norte y el Comité Militar son entidades diferentes pero su fusión podría optimizar significativamente el proceso de toma de decisiones

Con independencia de que nuestras tropas estén desplegadas a 100 ó 5.000 kilómetros de sus bases, siguen necesitando equipamientos eficaces para comunicaciones, vigilancia y otros usos. Tienen que ser capaces de moverse rápidamente protegidos del fuego enemigo. Y lo que quizás sea lo más importante, deben recibir el entrenamiento adecuado para enfrentarse a una amplia gama de situaciones posibles.

También deberíamos mejorar la flexibilidad y capacidad de respuesta de las estructuras de toma de decisiones de la Alianza. El Consejo del Atlántico Norte y el Comité Militar son entidades diferentes pero su fusión podría optimizar significativamente el proceso de toma de decisiones.

Sabemos que el consenso constituye el núcleo del proceso de toma de decisiones de la Alianza, y así debe seguir ocurriendo cuando se trata de grandes cuestiones. Pero ¿es imprescindible el consenso a todos los niveles o podríamos beneficiarnos de un proceso alternativo en temas menos importantes? Es una pregunta que va ganando importancia a medida que crece la Alianza y aumenta nuestra interacción con otros actores internacionales como la Unión Europea y las Naciones Unidas.

También debemos de ocuparnos de la ampliación de la Alianza. Próximamente recibiremos a dos nuevos miembros, Albania y Croacia. Y en la Cumbre de Bucarest declaramos que Georgia y Ucrania podrían convertirse en miembros en el futuro. La Asamblea Parlamentaria de la OTAN ha ofrecido su total apoyo a un crecimiento rápido y amplio de la Alianza.

Precisamente la clave de la longevidad de la OTAN reside en haber demostrado que se trata de una organización flexible que mantiene su relevancia

Pero pronto tendremos que enfrentarnos al hecho de que la Alianza está limitada por su tratado fundacional. El Artículo 10 establece claramente que cualquier nación europea puede unirse a la Alianza, pero cada vez hay menos estados europeos fuera de ella. Así que el algún momento habrá que decidir si esa limitación geográfica sigue siendo válida y, si no fuera así, qué implicaciones tendría para el futuro de la Alianza.

El entorno estratégico ha cambiado enormemente, de ahí la necesidad de un nuevo Concepto Estratégico.

Precisamente la clave de la longevidad de la OTAN reside en haber demostrado que se trata de una organización flexible que mantiene su relevancia. Para garantizar que continua así el nuevo Concepto Estratégico debe establecer claramente los objetivos de la Alianza para guiarla en las próximas décadas.

Mantener la perspectiva global: La OTAN debe tener una idea clara, pero flexible, de su rumbo futuro

Cartel de bienvenida en el Centro de Entrenamiento Militar de Kabul

Compartir:    DiggIt   MySpace   Facebook   Delicious   Permalink