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Entrevista: Jonas Gahr Store, Ministro de Asuntos Exteriores de Noruega

Entrevista: Jonas Gahr Store, Ministro de Asuntos Exteriores de Noruega

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El Ministro noruego de Asuntos Exteriores, Jonas Gahr Store, ha empleado buena parte de su tiempo explicando lo que ocurre en el Ártico, tanto dentro como fuera de la región.

En esta entrevista nos cuenta por qué cree que el Polo Norte se merece una mayor atención, y cuál es la mejor manera de que los países se unan para resolver las cuestiones que surgen en la zona.

Duración del vídeo: 16:32 minutos

 Subtítulos: Activar / Desactivar

Jonas Gahr Støre es el Ministro de Asuntos Exteriores de Noruega.

Siempre ha defendido apasionadamente que debe prestarse a los acontecimientos del Polo Norte la atención que se merecen.

Sr. Ministro, el grado de conocimiento sobre lo que ocurre en el Ártico y en el Polo Norte varía continuamente.

¿Dificulta eso el desarrollo de políticas sobre la cuestión?

No, más bien al contrario. Según aumenta el conocimiento, también lo hace la capacidad para elaborar políticas.

Eso sí, va resultando más complejo: cuánto más se conoce más conciencia hay de la complejidad...

de los retos y oportunidades en el Norte, que van del cambio climática a las rutas marítimas, la energía y las cuestiones legales.

Pero creo que en general un mayor grado de conocimiento es bueno para la elaboración de políticas, y conferencias

como ésta aumentan el conocimiento global y aportan el punto de vista de militares y civiles.

Así que debemos estar satisfechos, viendo como se desarrollan políticas importantes en Rusia,

la Unión Europea, por supuesto Noruega –llevamos en esto bastante tiempo– y EEUU,

respecto a la estrategia en el Ártico. Creo que éste es el momento justo, y que el curso de los acontecimientos es satisfactorio.

En esta región el ritmo del cambio está siendo muy rápido en muchos aspectos: físicos como la fusión de los casquetes polares,

económicos como la fluctuación de los precios del petróleo y ecológicos como la modificación de los hábitos migratorios de los peces.

¿Confía usted en que podemos adaptarnos a unos cambios tan rápidos?

Esta es una pregunta clave. Normalmente cuando se mezclan las rutas marítimas,

los recursos, y la gente con una escasez de recursos, tienes los ingredientes para un conflicto.

Pero también tienes los ingredientes para el progreso. Así que el gran reto para nosotros es

mantener el estatus actual del Polo Norte, es decir, evitar tensiones y conflictos.

Evitar que aumenten las tensiones, para poder conseguir todo lo que pretendemos.

Y esto se puede aplicar tanto a Noruega como a Rusia, EEUU, Canadá y el resto,

y por eso existe un ambiente de cooperación productivo y sin confrontaciones, y creo que tenemos el marco legal

en la legislación internacional, la Convención sobre Derecho Marítimo,

que establece los derechos y obligaciones de las naciones costeras, y las bases para resolver las diferencias.

En mi opinión de este foro tiene que surgir un mayor interés en la forma de solucionar las diferencias sin confrontaciones.

Se puede conseguir, y todos perderemos si no lo logramos.

Hoy se ha dicho aquí que puede haber competencia beneficiosa y competencia perjudicial.

¿Qué tenemos que hacer para garantizar que la competencia siga siendo beneficiosa?

Bueno, en mi opinión cuando... para favorecer el progreso de los países,

las compañías, o el sector privado, se necesitan reglas y normativas.

Y creo que eso es lo que acaba de ocurrir en la economía internacional,

porque si lo dejas caer, si lo dejas derrumbarse, te encuentras en una situación gravísima.

Por eso para los gobiernos debería ser una prioridad el tomar como punto de partida la Convención sobre Derecho Marítimo,

que aporta un montón de directrices sobre cómo resolver las diferencias,

y cómo abordar el problema de la elaboración de reglas y normativas.

Después tendremos que acudir a los organismos que definen las rutas marítimas, los procedimientos de búsqueda y rescate,

los acuerdos sobre explotación pesquera en aguas internacionales, y demás temas similares.

Y estamos trabajando en eso tomando la delantera, no a remolque de los acontecimientos.

Tenemos las herramientas necesarias para los políticos y los gobiernos.

Tenemos la oportunidad, así que ahora es el momento de lograr un impulso colectivo para actuar.

Y para aprovechar esta oportunidad.

¿Cree usted que el Polo Norte es un tema global?

Buena pregunta. El Consejo del Ártico reúne a los países costeros de este mar, junto con Finlandia, Suecia e Islandia.

Pero las cuestiones que se presentan en el Ártico son globales, como ha mencionado. Eso es lo más fascinante del asunto.

Aquí, en la OTAN hablamos sobre la indivisibilidad de la seguridad.

Se trata de un concepto principalmente geográfico, todos vamos en el mismo barco en lo que se refiere a seguridad.

Pero ahora contemplamos la indivisibilidad de la seguridad desde un punto de vista temático.

El calentamiento global es una cuestión interdependiente, no importa en qué lugar del planeta se viva.

Así que, en mi opinión, tenemos que identificar los organismos en los que se aprueban las normativas,

donde se elaboran las políticas y se fraguan y adoptan las decisiones. Y no son siempre los mismos.

Tenemos que aceptar que no existe un solo organismo para cuestiones árticas donde todos nos reunamos y establezcamos las reglas.

Por ejemplo, para ocuparnos del transporte tenemos que acudir a la IMO, o a los organismos de las NU.

Pero el Consejo del Ártico constituye un organismo privilegiado para que los países más afectados

se pongan de acuerdo sobre esos procedimientos, que después llevaremos ante los organismos correspondientes.

El que la Unión Europea esté elaborando su estrategia sobre el Ártico es algo bueno y positivo,

porque gran parte de lo está decidiendo la UE resulta relevante para el Ártico.

Lo mismo puede decirse de EEUU, Canadá o Rusia, por supuesto.

Existe el riesgo de que algunos problemas se deban únicamente a una mala comprensión de la situación del Polo Norte

porque cuatro países del Ártico son Aliados de la OTAN, y el otro es Rusia.

Bueno, creo que están los hechos y la forma de percibirlos. Lo que trato de resaltar en mis intervenciones

es que aún tenemos la mentalidad de guerra fría, cuando algunas zonas del Ártico estaban en el ojo del huracán,

como nuestra frontera con Rusia, donde se unía Oriente con Occidente.

Ahora tenemos que darnos cuenta de que vivimos en otra época,

en la que la mayoría de los riesgos no son exclusivos de ningún país, ni tampoco competencia única de los militares.

Se trata de retos cívico-militares y plurinacionales, y desde el punto de vista noruego,

para la mayoría de ellos Rusia es parte de la solución, no del problema.

Pero tampoco nos hacemos falsas ilusiones. Somos vecinos de Rusia, que tiene una gran capacidad militar,

en una zona en la que está aumentando su actividad militar, y por ese motivo necesitamos a la OTAN.

Pero creo que tenemos que actualizar nuestros planteamientos y darnos cuenta

de que realmente se trata de una nueva época para esta región y lo que debemos hacer

es ampliar los procedimientos de cooperación con Rusia.

Por eso en Noruega somos muy escépticos ante la idea de que cuando surgen diferencias con Rusia

la intentemos "castigar" limitando el diálogo y los contactos.

El Consejo OTAN-Rusia es un recurso para resolver las diferencias en el que mantenemos posturas comunes

así que cerrando esos canales nos perjudicamos a nosotros mismos

Se trata de un reto para nosotros, y en realidad es también un reto para Rusia.

Tenemos que esperar y celebrar que Rusia se comporte como un socio moderno y constructivo.

En el Ártico se pueden probar cosas nuevas, creo que es un ensayo pionero, se ha dicho aquí que se trata de

comprobar nuestra capacidad para aplicar políticas modernas, adaptadas a los retos actuales.

¿Cómo calificaría el grado de cooperación con Rusia?

Desde el punto de vista noruego, siempre hemos mantenido unas relaciones bilaterales correctas con Rusia.

Noruega ha estado en paz con Rusia desde hace mil años. Es algo que no debe olvidarse.

Pero otros vecinos de Rusia dentro de la OTAN han tenido relaciones históricas muy diferentes con ella.

Yo tengo que dar a conocer dentro de la OTAN mi experiencia, la de mi país, que es una experiencia de paz.

Pasamos unos años muy difíciles durante la guerra fría, pero al mismo tiempo

nos las arreglamos para mantener unas relaciones de vecindad correctas.

Hemos sido capaces de pescar juntos el bacalao en el mar de Barents,

que explotamos al 50 % gestionando conjuntamente los recursos y las cuotas de capturas.

Y ahora nos tenemos que ocupar de la frontera. En 1990 la cruzaron 3.000 personas.

El año pasado fueron 105.000

Así que hay un proceso de integración en marcha y pienso que Noruega puede hacer

una importante contribución a las relaciones de la OTAN con Rusia aportando esa experiencia.

Además, necesitamos abrir más canales entre la OTAN,

la UE y Occidente, y Rusia.

Y creo que es de ese modo como debemos de buscar una integración,

que incluya expectativas sobre el comportamiento de las partes y un gran énfasis en las políticas.

En mi opinión hemos avanzado bastante, pero aún nos queda mucho por hacer.

Noruega puso en marcha en 1993 la Corporación del mar de Barents

que reúne a los países costeros de ese mar, cooperando a nivel gubernamental,

pero también a las comunidades locales de la parte más septentrional de nuestros países.

Es la primera vez que se les permite acceder a la cooperación internacional

Se trata de una forma muy novedosa y productiva de trabajar e implicar a Rusia.

¿Cree usted que la ciencia debe tener un lugar especial dentro de esta cooperación?

Por supuesto. Y para Noruega, como país costero que desarrolla

una gestión de recursos polifacética, la ciencia resulta esencial.

Por eso me planteo el modo en que planificamos nuestras exploraciones energéticas, si tenemos suficiente conocimiento,

en especial de cuestiones de seguridad, para explorar estas nuevas aguas.

Noruega ha ido avanzando gradualmente desde la parte sur hacia el norte

desde el mar del Norte hasta el mar de Barents.

Y estamos en una zona de la que desconocemos muchísimas cosas.

Si preguntamos a expertos en cuestiones oceánicas y cambio climático,

creo que debemos creerlos cuando nos dicen que hay muchas cosas que aún no conocemos.

Tenemos que invertir en ese conocimiento.

Y la realidad que observamos, al menos los noruegos, es por ejemplo

Svalbard, que antes era una comunidad minera, y ahora apenas depende de la minería

sino del turismo y, también en buena parte, de la investigación.

Se está convirtiendo en una estación de investigación, tanto europea como mundial

con una ubicación e infraestructuras únicas para monitorizar el cambio climático,

y realizar todo tipo de observaciones, climatológicas y de otros tipos.

Así que resulta un verdadero reto, realmente excitante

Vamos a celebrar el Año Internacional de los Polos, de la investigación polar,

y tenemos que reunir una buena cantidad de nuevos conocimientos y retos

para que nuestros científicos sigan trabajando en ellos.

¿Cree que tenemos los equipos y el adiestramiento necesarios para afrontar los problemas del Polo Norte?

Bueno, tal y como ya he dicho, ninguno de estos retos es exclusivamente militar

Son a la vez civiles y militares. Así que tenemos que evaluar nuestras capacidades

tanto civiles como militares.

Por ejemplo, en lo relativo a la supervisión que se necesita para gestionar las grandes áreas oceánicas

que se están abriendo, no podemos basarnos tan sólo en la vigilancia militar,

sino usar también capacidades civiles de supervisión como la meteorológica, por ejemplo. Hay que combinarlas.

Ahora mismo desarrollamos un proyecto a nivel de prototipo denominado Barents Watch,

que se plantea cómo podemos reunir esos recursos de observación para conseguir

la imagen completa de las actividades en esta enorme zona oceánica.

En caso de accidente, ¿cuál es la base de búsqueda y rescate más cercana?

¿Hacia dónde se desplazan las corrientes? Y así con todo lo demás.

Y respecto a los aspectos militares, me gustaría volver a resaltar

que no existen respuestas militares para los retos y riesgos que afrontamos.

Porque tienen una naturaleza política, y nuestras respuestas deben adaptarse al carácter de los retos.

Pero en vista de la creciente presencia, actividad y tráfico en la zona,

yo plantearía, desde el punto de vista noruego, que

también tenemos que estar presentes militarmente.

Así que nuestra nueva capacidad, cinco nuevas fragatas capaces de operar en grandes zonas marítimas,

aumentarán la estabilidad regional, no porque sean un recurso militar con mandato militar,

sino porque tienen la capacidad de estar presentes allí.

Y creo que tenemos que discutir en el seno de la OTAN cómo compartir nuestros recursos,

nuestros puntos de vista y nuestra capacidad simplemente de mantener allí una presencia y

mantener la estabilidad y lo que siempre ha sido el trabajo de la OTAN, la disuasión.

Que seamos capaces de prevenir lo que no queremos que ocurra.

¿Podría ocurrir que la mayor presencia militar en la región fuera malinterpretada

por otros países y provocara algún tipo de respuesta por su parte?

Bueno, empecemos con ese otro país, que es Rusia.

Que actualmente tiene una gran capacidad en el norte.

Siempre han tenido una capacidad estratégica, y ahora están modernizando su flota,

y su aviación, y reanudando sus actividades.

No creemos que esto vaya en principio dirigido contra un país o grupo de países en concreto.

Pero para Rusia constituye una forma de recuperar su presencia.

Tenemos que seguir esa cuestión con mucho cuidado, y reaccionar de forma adecuada.

Pero evitando una espiral que pueda desembocar en un enfrentamiento militar

porque no existen soluciones militares para los retos que afrontamos,

y estoy totalmente seguro de que los objetivos que Rusia quiere conseguir realmente

en su parte del Ártico se beneficiarán de la cooperación y la ausencia de tensiones.

Pero como usted ha mencionado, para evitar malos entendimientos

hay que aumentar la comunicación. Y no se trata de hacerse falsas ilusiones, pero

si aumentas la comunicación consigues una mejor base para tu propio análisis,

para tu comprensión de lo que piensan los del otro lado.

En lo relativo al diálogo el acuerdo del año pasado en Ilulissat es claramente un primer paso,

pero, ¿cree que es suficiente para una comprensión mutua sostenible?

Bueno, se trató de una ocasión excepcional en la que los cinco países costeros que carecen

de una institución propia que los integre, se reunieron en su calidad de países costeros.

Resulta significativo que sus cinco ministros de asuntos exteriores

se manifestaran de forma concertada sobre una cuestión como esa.

Pero eso no quiere decir que constituyamos una institución u organismo.

Nos reunimos de forma excepcional como países costeros.

Y ahora estamos llevando la Declaración de Ilulissat a nuestros parlamentos,

a nuestros escenarios políticos nacionales, y al Consejo del Ártico, para afianzarla.

Y habrá notado que he especificado claramente que no vamos a crear

un foro exclusivo para los países costeros.

Nos gustaría mantener el papel del Consejo del Ártico.

Por eso llevaremos allí la Declaración de Ilulissat, porque se trata básicamente de reiterar la importancia

de la Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho Marítimo, y de estipular

que desarrollaremos reglas, normativas y políticas sobre esa base.

El finlandés Martti Ahtisaari, premio Nóbel de la paz, ha dicho

que según te vas moviendo más al norte, menos problemas encuentras.

Ahora que se ha descubierto que el Polo Norte alberga muchas riquezas,

¿cree que la frase sigue siendo cierta?

Creo que se trata de una declaración optimista que me gustaría compartir.

Siempre he sido prudente porque creo que hay que ser pragmático y realista en estos temas.

No hay que engañarse sobre lo que puede provocar la competencia entre seres humanos.

Pero creo que lo que señala Martti Ahtisaari representa una experiencia real.

Y es algo que yo he experimentado siempre en el Consejo del mar de Barents,

en el Consejo del Ártico, y en todas esas instituciones regionales en las que tanto estamos progresando.

Estamos siendo capaces de trabajar pragmáticamente en cuestiones transfronterizas,

en mejorar la cooperación económica, científica y regional, evitando meternos

en cualquier tipo de disputa geopolítica a gran escala.

Y puede que tenga también que ver con el hecho de las cosas en el norte son serias y frías.

Se tiene que trabajar con dedicación si se quiere conseguir algo.

Todos tenemos esa experiencia común. Y yo siempre he sentido

un gran respeto por Rusia debido a su actuación histórica en el Ártico.

Rusia es el mayor país de la región si consideramos la longitud de sus costas,

con una larga y honrosa historia de exploraciones polares.

Así que en los temas del Ártico debemos aproximarnos a Rusia desde ese punto de vista.

Pero tampoco debemos engañarnos: ellos intentan salvaguardar sus intereses.

Pero el reto, volviendo al inicio de todo, consiste en que, como ya he mencionado,

éste es el mejor momento para discutir sobre el Polo Norte con el mínimo de tensión posible.

Y existen posibilidades de cooperar, llegar a acuerdos y

avanzar juntos, que deberían satisfacer los intereses de todas las partes.

Y no se trata de algo que se dice para quedar bien,

sino que creo que constituye una buena descripción de la situación actual.

Sr. Ministro, muchas gracias.

Gracias a usted.

Jonas Gahr Støre es el Ministro de Asuntos Exteriores de Noruega.

Siempre ha defendido apasionadamente que debe prestarse a los acontecimientos del Polo Norte la atención que se merecen.

Sr. Ministro, el grado de conocimiento sobre lo que ocurre en el Ártico y en el Polo Norte varía continuamente.

¿Dificulta eso el desarrollo de políticas sobre la cuestión?

No, más bien al contrario. Según aumenta el conocimiento, también lo hace la capacidad para elaborar políticas.

Eso sí, va resultando más complejo: cuánto más se conoce más conciencia hay de la complejidad...

de los retos y oportunidades en el Norte, que van del cambio climática a las rutas marítimas, la energía y las cuestiones legales.

Pero creo que en general un mayor grado de conocimiento es bueno para la elaboración de políticas, y conferencias

como ésta aumentan el conocimiento global y aportan el punto de vista de militares y civiles.

Así que debemos estar satisfechos, viendo como se desarrollan políticas importantes en Rusia,

la Unión Europea, por supuesto Noruega –llevamos en esto bastante tiempo– y EEUU,

respecto a la estrategia en el Ártico. Creo que éste es el momento justo, y que el curso de los acontecimientos es satisfactorio.

En esta región el ritmo del cambio está siendo muy rápido en muchos aspectos: físicos como la fusión de los casquetes polares,

económicos como la fluctuación de los precios del petróleo y ecológicos como la modificación de los hábitos migratorios de los peces.

¿Confía usted en que podemos adaptarnos a unos cambios tan rápidos?

Esta es una pregunta clave. Normalmente cuando se mezclan las rutas marítimas,

los recursos, y la gente con una escasez de recursos, tienes los ingredientes para un conflicto.

Pero también tienes los ingredientes para el progreso. Así que el gran reto para nosotros es

mantener el estatus actual del Polo Norte, es decir, evitar tensiones y conflictos.

Evitar que aumenten las tensiones, para poder conseguir todo lo que pretendemos.

Y esto se puede aplicar tanto a Noruega como a Rusia, EEUU, Canadá y el resto,

y por eso existe un ambiente de cooperación productivo y sin confrontaciones, y creo que tenemos el marco legal

en la legislación internacional, la Convención sobre Derecho Marítimo,

que establece los derechos y obligaciones de las naciones costeras, y las bases para resolver las diferencias.

En mi opinión de este foro tiene que surgir un mayor interés en la forma de solucionar las diferencias sin confrontaciones.

Se puede conseguir, y todos perderemos si no lo logramos.

Hoy se ha dicho aquí que puede haber competencia beneficiosa y competencia perjudicial.

¿Qué tenemos que hacer para garantizar que la competencia siga siendo beneficiosa?

Bueno, en mi opinión cuando... para favorecer el progreso de los países,

las compañías, o el sector privado, se necesitan reglas y normativas.

Y creo que eso es lo que acaba de ocurrir en la economía internacional,

porque si lo dejas caer, si lo dejas derrumbarse, te encuentras en una situación gravísima.

Por eso para los gobiernos debería ser una prioridad el tomar como punto de partida la Convención sobre Derecho Marítimo,

que aporta un montón de directrices sobre cómo resolver las diferencias,

y cómo abordar el problema de la elaboración de reglas y normativas.

Después tendremos que acudir a los organismos que definen las rutas marítimas, los procedimientos de búsqueda y rescate,

los acuerdos sobre explotación pesquera en aguas internacionales, y demás temas similares.

Y estamos trabajando en eso tomando la delantera, no a remolque de los acontecimientos.

Tenemos las herramientas necesarias para los políticos y los gobiernos.

Tenemos la oportunidad, así que ahora es el momento de lograr un impulso colectivo para actuar.

Y para aprovechar esta oportunidad.

¿Cree usted que el Polo Norte es un tema global?

Buena pregunta. El Consejo del Ártico reúne a los países costeros de este mar, junto con Finlandia, Suecia e Islandia.

Pero las cuestiones que se presentan en el Ártico son globales, como ha mencionado. Eso es lo más fascinante del asunto.

Aquí, en la OTAN hablamos sobre la indivisibilidad de la seguridad.

Se trata de un concepto principalmente geográfico, todos vamos en el mismo barco en lo que se refiere a seguridad.

Pero ahora contemplamos la indivisibilidad de la seguridad desde un punto de vista temático.

El calentamiento global es una cuestión interdependiente, no importa en qué lugar del planeta se viva.

Así que, en mi opinión, tenemos que identificar los organismos en los que se aprueban las normativas,

donde se elaboran las políticas y se fraguan y adoptan las decisiones. Y no son siempre los mismos.

Tenemos que aceptar que no existe un solo organismo para cuestiones árticas donde todos nos reunamos y establezcamos las reglas.

Por ejemplo, para ocuparnos del transporte tenemos que acudir a la IMO, o a los organismos de las NU.

Pero el Consejo del Ártico constituye un organismo privilegiado para que los países más afectados

se pongan de acuerdo sobre esos procedimientos, que después llevaremos ante los organismos correspondientes.

El que la Unión Europea esté elaborando su estrategia sobre el Ártico es algo bueno y positivo,

porque gran parte de lo está decidiendo la UE resulta relevante para el Ártico.

Lo mismo puede decirse de EEUU, Canadá o Rusia, por supuesto.

Existe el riesgo de que algunos problemas se deban únicamente a una mala comprensión de la situación del Polo Norte

porque cuatro países del Ártico son Aliados de la OTAN, y el otro es Rusia.

Bueno, creo que están los hechos y la forma de percibirlos. Lo que trato de resaltar en mis intervenciones

es que aún tenemos la mentalidad de guerra fría, cuando algunas zonas del Ártico estaban en el ojo del huracán,

como nuestra frontera con Rusia, donde se unía Oriente con Occidente.

Ahora tenemos que darnos cuenta de que vivimos en otra época,

en la que la mayoría de los riesgos no son exclusivos de ningún país, ni tampoco competencia única de los militares.

Se trata de retos cívico-militares y plurinacionales, y desde el punto de vista noruego,

para la mayoría de ellos Rusia es parte de la solución, no del problema.

Pero tampoco nos hacemos falsas ilusiones. Somos vecinos de Rusia, que tiene una gran capacidad militar,

en una zona en la que está aumentando su actividad militar, y por ese motivo necesitamos a la OTAN.

Pero creo que tenemos que actualizar nuestros planteamientos y darnos cuenta

de que realmente se trata de una nueva época para esta región y lo que debemos hacer

es ampliar los procedimientos de cooperación con Rusia.

Por eso en Noruega somos muy escépticos ante la idea de que cuando surgen diferencias con Rusia

la intentemos "castigar" limitando el diálogo y los contactos.

El Consejo OTAN-Rusia es un recurso para resolver las diferencias en el que mantenemos posturas comunes

así que cerrando esos canales nos perjudicamos a nosotros mismos

Se trata de un reto para nosotros, y en realidad es también un reto para Rusia.

Tenemos que esperar y celebrar que Rusia se comporte como un socio moderno y constructivo.

En el Ártico se pueden probar cosas nuevas, creo que es un ensayo pionero, se ha dicho aquí que se trata de

comprobar nuestra capacidad para aplicar políticas modernas, adaptadas a los retos actuales.

¿Cómo calificaría el grado de cooperación con Rusia?

Desde el punto de vista noruego, siempre hemos mantenido unas relaciones bilaterales correctas con Rusia.

Noruega ha estado en paz con Rusia desde hace mil años. Es algo que no debe olvidarse.

Pero otros vecinos de Rusia dentro de la OTAN han tenido relaciones históricas muy diferentes con ella.

Yo tengo que dar a conocer dentro de la OTAN mi experiencia, la de mi país, que es una experiencia de paz.

Pasamos unos años muy difíciles durante la guerra fría, pero al mismo tiempo

nos las arreglamos para mantener unas relaciones de vecindad correctas.

Hemos sido capaces de pescar juntos el bacalao en el mar de Barents,

que explotamos al 50 % gestionando conjuntamente los recursos y las cuotas de capturas.

Y ahora nos tenemos que ocupar de la frontera. En 1990 la cruzaron 3.000 personas.

El año pasado fueron 105.000

Así que hay un proceso de integración en marcha y pienso que Noruega puede hacer

una importante contribución a las relaciones de la OTAN con Rusia aportando esa experiencia.

Además, necesitamos abrir más canales entre la OTAN,

la UE y Occidente, y Rusia.

Y creo que es de ese modo como debemos de buscar una integración,

que incluya expectativas sobre el comportamiento de las partes y un gran énfasis en las políticas.

En mi opinión hemos avanzado bastante, pero aún nos queda mucho por hacer.

Noruega puso en marcha en 1993 la Corporación del mar de Barents

que reúne a los países costeros de ese mar, cooperando a nivel gubernamental,

pero también a las comunidades locales de la parte más septentrional de nuestros países.

Es la primera vez que se les permite acceder a la cooperación internacional

Se trata de una forma muy novedosa y productiva de trabajar e implicar a Rusia.

¿Cree usted que la ciencia debe tener un lugar especial dentro de esta cooperación?

Por supuesto. Y para Noruega, como país costero que desarrolla

una gestión de recursos polifacética, la ciencia resulta esencial.

Por eso me planteo el modo en que planificamos nuestras exploraciones energéticas, si tenemos suficiente conocimiento,

en especial de cuestiones de seguridad, para explorar estas nuevas aguas.

Noruega ha ido avanzando gradualmente desde la parte sur hacia el norte

desde el mar del Norte hasta el mar de Barents.

Y estamos en una zona de la que desconocemos muchísimas cosas.

Si preguntamos a expertos en cuestiones oceánicas y cambio climático,

creo que debemos creerlos cuando nos dicen que hay muchas cosas que aún no conocemos.

Tenemos que invertir en ese conocimiento.

Y la realidad que observamos, al menos los noruegos, es por ejemplo

Svalbard, que antes era una comunidad minera, y ahora apenas depende de la minería

sino del turismo y, también en buena parte, de la investigación.

Se está convirtiendo en una estación de investigación, tanto europea como mundial

con una ubicación e infraestructuras únicas para monitorizar el cambio climático,

y realizar todo tipo de observaciones, climatológicas y de otros tipos.

Así que resulta un verdadero reto, realmente excitante

Vamos a celebrar el Año Internacional de los Polos, de la investigación polar,

y tenemos que reunir una buena cantidad de nuevos conocimientos y retos

para que nuestros científicos sigan trabajando en ellos.

¿Cree que tenemos los equipos y el adiestramiento necesarios para afrontar los problemas del Polo Norte?

Bueno, tal y como ya he dicho, ninguno de estos retos es exclusivamente militar

Son a la vez civiles y militares. Así que tenemos que evaluar nuestras capacidades

tanto civiles como militares.

Por ejemplo, en lo relativo a la supervisión que se necesita para gestionar las grandes áreas oceánicas

que se están abriendo, no podemos basarnos tan sólo en la vigilancia militar,

sino usar también capacidades civiles de supervisión como la meteorológica, por ejemplo. Hay que combinarlas.

Ahora mismo desarrollamos un proyecto a nivel de prototipo denominado Barents Watch,

que se plantea cómo podemos reunir esos recursos de observación para conseguir

la imagen completa de las actividades en esta enorme zona oceánica.

En caso de accidente, ¿cuál es la base de búsqueda y rescate más cercana?

¿Hacia dónde se desplazan las corrientes? Y así con todo lo demás.

Y respecto a los aspectos militares, me gustaría volver a resaltar

que no existen respuestas militares para los retos y riesgos que afrontamos.

Porque tienen una naturaleza política, y nuestras respuestas deben adaptarse al carácter de los retos.

Pero en vista de la creciente presencia, actividad y tráfico en la zona,

yo plantearía, desde el punto de vista noruego, que

también tenemos que estar presentes militarmente.

Así que nuestra nueva capacidad, cinco nuevas fragatas capaces de operar en grandes zonas marítimas,

aumentarán la estabilidad regional, no porque sean un recurso militar con mandato militar,

sino porque tienen la capacidad de estar presentes allí.

Y creo que tenemos que discutir en el seno de la OTAN cómo compartir nuestros recursos,

nuestros puntos de vista y nuestra capacidad simplemente de mantener allí una presencia y

mantener la estabilidad y lo que siempre ha sido el trabajo de la OTAN, la disuasión.

Que seamos capaces de prevenir lo que no queremos que ocurra.

¿Podría ocurrir que la mayor presencia militar en la región fuera malinterpretada

por otros países y provocara algún tipo de respuesta por su parte?

Bueno, empecemos con ese otro país, que es Rusia.

Que actualmente tiene una gran capacidad en el norte.

Siempre han tenido una capacidad estratégica, y ahora están modernizando su flota,

y su aviación, y reanudando sus actividades.

No creemos que esto vaya en principio dirigido contra un país o grupo de países en concreto.

Pero para Rusia constituye una forma de recuperar su presencia.

Tenemos que seguir esa cuestión con mucho cuidado, y reaccionar de forma adecuada.

Pero evitando una espiral que pueda desembocar en un enfrentamiento militar

porque no existen soluciones militares para los retos que afrontamos,

y estoy totalmente seguro de que los objetivos que Rusia quiere conseguir realmente

en su parte del Ártico se beneficiarán de la cooperación y la ausencia de tensiones.

Pero como usted ha mencionado, para evitar malos entendimientos

hay que aumentar la comunicación. Y no se trata de hacerse falsas ilusiones, pero

si aumentas la comunicación consigues una mejor base para tu propio análisis,

para tu comprensión de lo que piensan los del otro lado.

En lo relativo al diálogo el acuerdo del año pasado en Ilulissat es claramente un primer paso,

pero, ¿cree que es suficiente para una comprensión mutua sostenible?

Bueno, se trató de una ocasión excepcional en la que los cinco países costeros que carecen

de una institución propia que los integre, se reunieron en su calidad de países costeros.

Resulta significativo que sus cinco ministros de asuntos exteriores

se manifestaran de forma concertada sobre una cuestión como esa.

Pero eso no quiere decir que constituyamos una institución u organismo.

Nos reunimos de forma excepcional como países costeros.

Y ahora estamos llevando la Declaración de Ilulissat a nuestros parlamentos,

a nuestros escenarios políticos nacionales, y al Consejo del Ártico, para afianzarla.

Y habrá notado que he especificado claramente que no vamos a crear

un foro exclusivo para los países costeros.

Nos gustaría mantener el papel del Consejo del Ártico.

Por eso llevaremos allí la Declaración de Ilulissat, porque se trata básicamente de reiterar la importancia

de la Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho Marítimo, y de estipular

que desarrollaremos reglas, normativas y políticas sobre esa base.

El finlandés Martti Ahtisaari, premio Nóbel de la paz, ha dicho

que según te vas moviendo más al norte, menos problemas encuentras.

Ahora que se ha descubierto que el Polo Norte alberga muchas riquezas,

¿cree que la frase sigue siendo cierta?

Creo que se trata de una declaración optimista que me gustaría compartir.

Siempre he sido prudente porque creo que hay que ser pragmático y realista en estos temas.

No hay que engañarse sobre lo que puede provocar la competencia entre seres humanos.

Pero creo que lo que señala Martti Ahtisaari representa una experiencia real.

Y es algo que yo he experimentado siempre en el Consejo del mar de Barents,

en el Consejo del Ártico, y en todas esas instituciones regionales en las que tanto estamos progresando.

Estamos siendo capaces de trabajar pragmáticamente en cuestiones transfronterizas,

en mejorar la cooperación económica, científica y regional, evitando meternos

en cualquier tipo de disputa geopolítica a gran escala.

Y puede que tenga también que ver con el hecho de las cosas en el norte son serias y frías.

Se tiene que trabajar con dedicación si se quiere conseguir algo.

Todos tenemos esa experiencia común. Y yo siempre he sentido

un gran respeto por Rusia debido a su actuación histórica en el Ártico.

Rusia es el mayor país de la región si consideramos la longitud de sus costas,

con una larga y honrosa historia de exploraciones polares.

Así que en los temas del Ártico debemos aproximarnos a Rusia desde ese punto de vista.

Pero tampoco debemos engañarnos: ellos intentan salvaguardar sus intereses.

Pero el reto, volviendo al inicio de todo, consiste en que, como ya he mencionado,

éste es el mejor momento para discutir sobre el Polo Norte con el mínimo de tensión posible.

Y existen posibilidades de cooperar, llegar a acuerdos y

avanzar juntos, que deberían satisfacer los intereses de todas las partes.

Y no se trata de algo que se dice para quedar bien,

sino que creo que constituye una buena descripción de la situación actual.

Sr. Ministro, muchas gracias.

Gracias a usted.

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