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Montenegro, la OTAN y la seguridad de un nuevo estado

Montenegro es uno de los países europeos más recientes. Una de las primeras cuestiones que tuvo que plantearse era si debía crear sus propias fuerzas armadas, y cómo hacerlo. Su ministro de defensa nos describe cómo se desarrolló este proceso, y la intervención de la OTAN en el mismo.

En el referendo que celebró Montenegro en mayo de 2006 el país recuperó la independencia inicialmente conseguida en el Congreso de Berlín de 1878.

Hay que reconocerles a los habitantes y gobiernos de Montenegro y Serbia el mérito de haber logrado culminar sin violencia todo el proceso que condujo a la independencia. Este tipo de acontecimientos suelen venir acompañados de sentimientos muy profundos, pero podemos proclamar con orgullo que esas emociones no provocaron conflictos, y estamos convencidos de que las nuevas relaciones entre nuestros dos países serán cada vez más prósperas e intensas.

Como ya conocen por experiencia propia varios miembros de la OTAN y la APP, la tarea de construir un nuevo estado independiente está llena de dificultades, que a menudo no se presentan hasta que no se ha empezado a desarrollar el proceso.

Una de las decisiones más importantes a adoptar por el gobierno montenegrino en 2006 era la de si el país iba a tener fuerzas armadas (FFAA) o no. En una nación de casi 700.000 habitantes, con una economía con problemas pero que va mejorando de forma sostenida y que carece de amenazas exteriores inminentes, era lógico que se cuestionara si el país necesitaba y podía permitirse unas FFAA. Sin embargo, la gran mayoría reconoce que la seguridad y estabilidad regionales siguen siendo muy frágiles, aunque hay confianza en que resulten alcanzables.

Si alguien se beneficia de una seguridad colectiva, debe contribuir a ella. No se puede vivir en una casa sin pagar alquiler ni mantenimiento.

Muchas personas dentro y fuera del gobierno creen que Montenegro no debe ser un país consumidor neto de seguridad, y que todas las naciones tienen su parte de responsabilidad de contribuir a la seguridad y estabilidad, tanto dentro como fuera de su ámbito regional. Si alguien se beneficia de una seguridad colectiva, debe contribuir a ella. No se puede vivir en una casa sin pagar alquiler ni mantenimiento.

Por eso se decidió que un sistema de defensa montenegrino no sólo serviría para la defensa nacional y las respuestas ante crisis, sino también para la cooperación en defensa dentro y fuera de la región, lo que ayudaría a mejorar la seguridad y estabilidad.

Sería falso, e increíble para quien conozca cómo funciona cualquier gobierno, sugerir que existió un consenso total a la hora de aprobar la creación de un estamento de defensa con unas FFAA de tamaño modesto (unos 2.400 efectivos); pero al final se llegó a esa decisión, alentada por el éxito en la cooperación en defensa mantenida durante tanto tiempo por los miembros de la OTAN. Uno de los objetivos fijados fue el aprender de este éxito, y contribuir a su sostenimiento.

Justo después de la celebración del referendo un pequeño grupo de militares de alta graduación que habían pertenecido a las fuerzas armadas de la unión de Serbia y Montenegro emprendieron la tarea de crear las FFAA montenegrinas. En noviembre de 2006 se constituyó el primer Ministerio de Defensa (MD) de Montenegro.

El MD nació prácticamente de la nada: hubo que crear todo un marco legislativo y reglamentario, además de los sistemas de elaboración de planes y presupuestos de defensa, con sus políticas y procedimientos correspondientes.

El término “reforma de la defensa” ha llegado a ser tan habitual que casi todo el mundo lo usa para referirse a nuestro MD; pero lo cierto es que ese ministerio se está “formando”, más que “reformando”.

No se puede decir exactamente lo mismo para el ejército, pues se están llevando a cabo reformas en el estamento militar en paralelo a la constitución de las nuevas FFAA. Una buena parte de los sistemas, políticas y marcos regulatorios utilizados se basan en los ya existentes durante la unión de Serbia y Montenegro, y en la actualidad nuestras fuerzas armadas están inmersas en un proceso de reforma de estos sistemas heredados para adaptarlos a las prácticas democráticas.

Mientras seguimos avanzando en el proceso de formación de unas FFAA profesionales, se empiezan a vislumbrar ya algunos resultados: una mayor competencia de los mandos, un adiestramiento más eficaz, y un aumento de la moral de las tropas. Nuestras fuerzas armadas se sienten cada vez más orgullosas de sí mismas y, lo que es más importante, también el pueblo montenegrino se enorgullece cada vez más de ellas. Esperamos que esta tendencia continúe según vaya aumentando nuestra implicación en la Asociación para la Paz (APP) con la ayuda de la OTAN y otros socios internacionales.

En lo relativo a la seguridad y estabilidad, somos conscientes de que nuestra región todavía no está fuera de peligro.

También somos conscientes de que el éxito de cualquier organización depende en gran medida de las personas que la integran. Se ha contratado un buen número de jóvenes que en su mayoría tienen un buen dominio del inglés, y hemos procurado sacar el máximo partido posible de nuestros mandos militares, destinando al MD a oficiales experimentados que además de realizar sus tareas pueden ayudar al personal del ministerio que nunca ha tenido contacto previo con las exigencias de un estamento de defensa.

La creación de un control democrático sobre las fuerzas armadas y unas mejores prácticas democráticas dentro del ministerio constituyen dos esfuerzos que se refuerzan mutuamente.

Durante este año el MD presentó al parlamento su primer Informe Anual, en el que se detallaban todas las actividades realizadas durante su primer año de vida. El ministerio se halla inmerso en el proceso de introducción de diversas iniciativas como la creación de mecanismos eficaces que potencien una comunicación fluida y habitual entre el MD y el parlamento.

Al igual que el MD debe ser consciente de las necesidades de información del parlamento y procurar satisfacerlas, también el parlamento debe mejorar su conocimiento del estamento de defensa: hacia dónde vamos, cómo pensamos llegar hasta allí, qué recursos hacen falta y por qué. Nuestras iniciativas pretenden atender ambas necesidades.

A finales de 2007 se creó una Estrategia de Comunicaciones cuyo objetivo era aumentar el apoyo de la opinión pública montenegrina a la integración en la OTAN, informando de los costes y beneficios del proceso. Ahora empezamos a cosechar los frutos de las actividades asociadas a esta estrategia, y estamos intensificando nuestros esfuerzos en ese campo.

No nos hacemos falsas ilusiones: enfrentarse a los retos que se nos presentan no será una tarea fácil ni de corta duración.

El gobierno montenegrino decidió desde el mismo inicio del proceso que desembocó en la independencia que tenía una tarea a realizar en la consecución de soluciones a largo plazo para los retos de seguridad del nuevo país, de la región, y del resto del mundo –hasta donde alcancen los recursos disponibles.

También tuvimos claro que en la OTAN los diferentes países trabajan conjuntamente, comparten recursos y desarrollan políticas consensuadas que refuerzan la seguridad de todos los miembros. La determinación de conseguir el ingreso primero en la APP, y en última instancia en la OTAN, no provino de una decisión repentina o precipitada.

Éramos plenamente conscientes de la contribución realizada por la Alianza a la paz, seguridad, estabilidad y prosperidad de Europa Occidental, y también sabíamos que a pesar de que a lo largo de los años habían surgido diferencias importantes entre sus miembros, en cada ocasión se había llegado a compromisos que resolvían dichas diferencias. Se trataba de un proceso que reforzaba la defensa y seguridad colectivas.

Podíamos ver cómo la seguridad y la estabilidad aportaban la base necesaria para el desarrollo económico, el aumento de las inversiones internas y externas y el crecimiento sostenido del bienestar social de los países miembros.

El gobierno de Montenegro quiere que su pueblo tenga un futuro mejor: un futuro de paz, seguridad y estabilidad, como un mayor bienestar social y económico. Aunque aún no estemos seguros del coste detallado que supondrá el ingreso en la OTAN, seguimos siendo dolorosamente conscientes del precio pagado por la inseguridad, la inestabilidad y la devastación de la guerra en nuestra región. Nos estamos esforzando en garantizar que nuestra gente no tenga que volver a soportar jamás este tipo de costes.

En lo relativo a la seguridad y estabilidad, somos conscientes de que nuestra región todavía no está fuera de peligro. Pero creemos, al igual que otros países de la zona, que el camino más prometedor para alcanzar ese fin pasa por la integración en la OTAN.

La Cumbre de Bucarest de abril de 2008 representó un hito para Montenegro en su búsqueda de la paz y la estabilidad regionales. Nos complació especialmente el reconocimiento por parte de los dirigentes de la Alianza del éxito conseguido hasta ahora por nuestro país en su incorporación a la APP.

La APP nos ha ofrecido la oportunidad de beneficiarnos de la experiencia de casi veinte años de trabajo y conocimiento adquiridos por la OTAN y sus Socios en la ayuda a la transformación de sus sistemas democráticos de gobierno. Se trata de lecciones de un valor inestimable para Montenegro a la hora de orientar sus esfuerzos, no sólo en las reformas actuales de su ejército, sino también en el desarrollo de su Ministerio de Defensa.

La base del éxito de la Alianza reside en la buena disposición de la organización, sus miembros individuales y los países Socios de la APP para ayudar a Montenegro dentro de una verdadera asociación. Nuestro reto consiste en gestionar este apoyo con eficacia, de acuerdo con nuestras prioridades y sin saturar la capacidad de nuestro personal para asimilar esta ayuda.

No nos hacemos falsas ilusiones: enfrentarse a los retos que se nos presentan no será una tarea fácil ni de corta duración.

Pero estamos comprometidos con este esfuerzo y tenemos el firme convencimiento de que, aunque Montenegro sea un país pequeño, tiene suficiente capacidad para contribuir a la tarea, y pretendemos utilizar esa capacidad para lograr un efecto significativo.

Boro Vučinić durante una reunión en la sede de la OTAN.

El resultado final: el proceso de deliberación previa, decisión y actuación final ha posibilitado que Montenegro consiga tener sus propias fuerzas armadas.

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