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Entrevista: Paddy Ashdown

Entrevistado por el director de la Revista de la OTAN, Paul King, Lord Ashdown nos explica hacia dónde se dirigen los Balcanes, y el papel a desempeñar por la comunidad internacional.

Lord Paddy Ashdown, antiguo soldado, diplomático y, lo más importante, Alto Representante en Bosnia-Herzegovina, reflexiona sobre los logros alcanzados en los Balcanes, y revisa los progresos –y los problemas– tanto en Bosnia como en Kosovo.

Duración del vídeo: 17.42

N.B.: Esta entrevista se grabó antes de la detención de Radovan Karadzic.

Ir directamente a la pregunta

¿Cuáles son las experiencias y lecciones adquiridas que en su opinión resultan más aplicables actualmente a los Balcanes?

Mire, yo creo que en los Balcanes ya no nos estamos ocupando de la estabilización de la paz. Esa época está ya superada; durante los primeros diez años, los años de Dayton, la cosa iba de estabilizar la paz, y logramos en ese aspecto un éxito extraordinario. Quiero decir que lo hicimos todo bien. Teníamos suficientes tropas, 60.000 efectivos, nos las arreglamos para dominar abrumadoramente el espacio de seguridad, y evitamos que el país volviera a entrar en guerra. Un logro espectacular si considera que durante la guerra en Bosnia la mitad de la población tuvo que abandonar su hogar, y el número de muertos rondó los 250.000. Creamos el entorno... nosotros, la OTAN, creamos el entorno que permitió que un millón de refugiados volvieran a sus hogares. Por primera vez después de la guerra los desplazados han podido volver a tomar posesión de sus casas. Así que esa etapa fue un verdadero éxito. Yo intervine al final de la época de Dayton, la época de la estabilización al principio de la era de Bruselas. Y la Unión Europea no constituye tan sólo una unión de ideas, sino también una unión de valores y estructuras. Una unión que crea las instituciones de un estado moderno. Pero eso no fue lo que se hizo, ni siquiera se intentó hacerlo, así que Dayton, que había sido de tan gran ayuda durante la fase de estabilización, se transformó en un obstáculo al convertir las estructuras de un país dividido en un búnker inamovible con 10 primeros ministros, 10 ministros del interior, y así sucesivamente.

Por eso mi tarea consistió en empezar a crear un estado funcional, aunque muy descentralizado. ¿Qué implicaba eso? Implicaba crear instituciones, empezando por un organismo recaudatorio, del IVA en nuestro caso, con mucha mayor rapidez de lo que se había hecho en cualquier otro país, y a pesar del fraccionamiento y división que sufría Bosnia. Y mi tarea incluía también la creación de juzgados, un cuerpo judicial, un marco legislativo, y un espacio político abierto.

Así que me puse manos a la obra, y conseguimos ciertos éxitos en algunos campos: combinamos los tres servicios de inteligencia en uno solo, bajo control parlamentario; unimos los dos ejércitos en uno, bajo el control estatal; y agrupamos los sistemas tributarios en un único sistema de IVA. Creamos una estructura judicial única que abarcaba todo el país. Pero todavía quedan muchas áreas pendientes de completarse, y tengo que decir que los desarrollos posteriores, digamos que en los últimos dos años, creo que han tenido más de retroceso que de avance.

En su libro describe las oportunidades que se presentan en la época dorada tras una gran victoria. ¿Cree que Kosovo ahora mismo, con su declaración de independencia y su nueva constitución, está viviendo su época dorada?

No de la misma forma. Quiero decir que la época dorada que describo es la que se produjo al principio de la fase de estabilización. Una vez que emprendimos el camino y empezamos a construir instituciones políticas el momento había quedado ya atrás.

La época dorada surge cuando tus tropas acaban de ocupar el territorio, como ocurrió en Kosovo. En ese momento estás a cargo de todo, tanto si te gusta como si no. ¿Qué tienes que hacer? No debes desperdiciarla, sino aprovecharla para hacer lo más urgente y necesario: establecer la seguridad. El éxito de la OTAN en Bosnia y en Kosovo consistió en la creación, en mi opinión de forma definitiva aunque se pudieron haber cometido algunos fallos, de un entorno de seguridad, y en la construcción de las instituciones que establecerían el Estado de Derecho.

El fallo en Iraq consistió en que no se creó ese entorno de seguridad en los primeros momentos, las primeras horas, los primeros días, las primeras semanas y meses tras haber ganado la guerra. Y no creo que Kosovo… en Kosovo ya se superó esa fase. Ahora se tiene que avanzar en un proceso más largo, difícil y tortuoso: la construcción de sus instituciones estatales.

¿Qué es más importante para los Balcanes: una democracia transparente o una estabilidad sostenible?

No creo que estemos en la fase de estabilización, que en mi opinión está ya superada. Quiero decir con eso que nadie en la región habla de volver a la guerra. Si ahora mismo existe alguna amenaza contra la seguridad en los Balcanes no se debe a la posibilidad de una agresión de uno u otro bando, serbios contra croatas y contra bosnios musulmanes. Eso ya quedó atrás, y nadie lo menciona porque resulta casi inconcebible que pudiese volver a ocurrir. Si existe una amenaza contra la seguridad, de seguro que proviene del crimen endémico y la corrupción a los más altos niveles. Se trata de un problema policial, no de estabilidad. Así que creo que hemos superado ampliamente esa fase.

¿Podría volver a estallar la guerra en los Balcanes? Bueno, nunca se puede decir nunca, pero al menos a corto plazo resulta improbable. Podría ocurrir que la región no consiguiera seguir progresando y acabara metiéndose en un agujero negro, dentro de la misma Europa puede producirse un agujero negro de criminalidad y desgobierno, esa sí que es una amenaza real, y tengo que decir que si pensamos en Bosnia, seguro, Serbia, con toda seguridad, me parece… Bosnia probablemente, Serbia con toda seguridad, me parece que en lo que se refiere al peligro de convertirse en un agujero negro de desgobierno, la evolución de los últimos meses ha supuesto un deterioro más que una mejora.

¿Cree que la balcanización de los Balcanes se ha detenido en Kosovo?

Confío en que el proceso resista. Creo que se puede confiar en que es algo ya superado. Quiero decir que aunque dicho así suene bastante duro, lo cierto es que Kosovo fue el último precio que Serbia tuvo que pagar por las locuras y brutalidades de Milosevic. ¿Podría producirse una nueva balcanización de los Balcanes? Creo que no sería posible.

Lo único que en mi opinión podría desatar de nuevo la guerra en los Balcanes sería algo como, por ejemplo, entregar a Serbia la República Srpska. ¿Qué haríamos entonces con la población musulmana mayoritaria de Srebrenica, que está regresando a sus hogares? O con Golgotha, donde también están volviendo los musulmanes, o Kozarac, el sitio donde se alzaron los antiguos campos de la muerte que tiene ahora una mayoría musulmana y concejos musulmanes.

Qué se haría con Brcko, que quizás molesta especialmente a los que les gustaría que eso sucediera, querrían verlo desaparecer… y, por cierto, Brcko es la institución multiétnica más eficaz de toda Bosnia, y está situada entre la República Srpska y Croatia.

Por eso no resultaría, y estoy totalmente convencido que sería un error por nuestra parte. Es la única cosa que en mi opinión podría volver a provocar una guerra en los Balcanes. Así que quiero dejar muy claro que debemos oponernos a toda costa a cualquier nuevo proceso de balcanización. Kosovo fue la excepción, el precio a pagar por las locuras de Milosevic. Pero los serbios tienen que darse cuenta, Belgrado tiene que darse cuenta de que es el último precio a pagar por la insensatez de ese régimen brutal.

¿Cree que el ingreso en la OTAN y en la UE puede servir como panacea en los Balcanes?

Creo que pueden ofrecer el único destino que garantiza una estructura global en cuyo interior se puede mantener el desarrollo y construir las instituciones de un estado Europeo. Quiero decir que la única cosa que fui capaz de utilizar para unir a todos los bosnios, sin distinción de etnia o ideología, es la perspectiva de convertirse en Europa, entrar en ella.

Y la verdad es que eso, el efecto de atracción de Bruselas, hizo mucho más para animarlos e impulsar la reforma de las instituciones que el tira y afloja y la amenaza de los poderes de Bonn del Alto Representante. Si se hicieron grandes cosas fue porque eran necesarias para entrar en la OTAN y en Europa. Y pienso que esa atracción resulta absolutamente imprescindible para los Balcanes.

Para ser sincero, lo que más me preocupa ahora es la percepción de que en los Balcanes esta atracción se ha debilitado significativamente en los dos o tres últimos años, y son muchos en los que lo han notado. Y la consecuencia lógica resulta ser que el potencial de Europa para dirigir e impulsar las cosas que deben hacerse también resulta significativamente disminuido en los Balcanes, porque mucha gente de la región ya no cree en él. Creen que Europa no les quiere.

En mi opinión, con la excepción de Croacia que evoluciona en esto de forma diferente al resto, en este momento uno de los principales factores desestabilizadores en los Balcanes es el debilitamiento, el evidente debilitamiento de esa atracción que ejercía Bruselas, y la también evidente falta de entusiasmo que muestran muchos gobiernos europeos a la hora de plantear seriamente la incorporación de los Balcanes a la Unión Europea. Mientras esto siga así, nuestra capacidad de impulsar las reformas en la zona se verá seriamente perjudicada, y al final pagaremos el precio de ello. No se trata de un país muy lejano, como dijo alguien una vez, del que apenas necesitemos nada. Se trata de una cuestión central, porque los Balcanes son el frente de batalla en nuestra lucha contra el crimen en nuestras propias ciudades, y si permitimos que se conviertan en un agujero negro entonces… bueno, ellos pagarán un precio, un precio muy caro, pero nosotros tendremos que pagarlo también, así que no debemos olvidar que en todo esto nos jugamos nuestros propios intereses.

¿Cree que los Balcanes han alcanzado ya la fase en la que sus problemas son los mismos que los de cualquier otro país europeo normal?

No. Todavía falta mucho para llegar a eso, no debemos olvidar que tiene que pasar bastante tiempo hasta que se desvanezcan los odios de una guerra, y a veces pasamos eso por alto. Hicieron falta 200 años para cicatrizar las heridas de la guerra civil inglesa, y si pensamos en la política norteamericana actual veremos que todavía pueden apreciarse algunos efectos de su guerra civil, después de casi 150 años.

No puedes borrar las enemistades surgidas durante diez años de sangrientas destrucciones en tan sólo unas semanas. Así que será cuestión de años, por supuesto que hará falta bastante tiempo, pero tengo muy claro que en este momento los Balcanes están progresando, aunque más lentamente de lo que me gustaría, y a veces entrecortadamente, hacia ese objetivo. Y ese es el único futuro posible para ellos, y por su propio interés Europa debería asegurarse de que culminan el viaje.

Pero existen algunas fuerzas, que a veces están situadas demasiado cerca del gobierno de Belgrado, que creen, y en mi opinión se trata de un desvarío, que Rusia puede ser una alternativa, y que pueden reemplazar a Bruselas por Moscú. Es una insensatez, al menos desde mi punto de vista, que quieran convencer a su propio pueblo de que existe de verdad esa alternativa.

¿Va a aportar Moscú a la reconstrucción de Serbia las inversiones que Bruselas ha comprometido ya, y que seguirá ampliando? No, por supuesto que no lo hará. Ni por asomo. ¿Abandonará Moscú a Belgrado si le conviene hacerlo, como hicieron ya antes en la época de Milosevic y Primakoff? Es probable.

Basta con hacer un pequeño experimento: pásese por cualquier embajada europea en una tarde de jueves en Belgrado: Austria, Alemania, Reino Unido, Francia. Cuente el número de gente haciendo cola en el exterior para conseguir un visado para Europa. Vaya luego a la embajada rusa y vea cuántos quieren ir a Moscú, y tendrá una respuesta.

La verdad es que los que pretenden que Serbia puede tener un destino alternativo a la integración en la Unión Europea entrando en la esfera de influencia rusa no sólo están equivocados, sino total y absolutamente equivocados en todo lo que les están diciendo a los serbios.

¿Cuál es en su opinión la razón por la que Ratko Mladic y Karadzic no han sido detenidos aún?

Bueno, la respuesta fácil es que nos encanta flagelarnos y decir que todo es culpa nuestra. Es cierto que tenemos el ejército más poderoso de la zona, y que tendríamos que esforzarnos al máximo para asegurarnos de que se completa esta tarea.

Pero no podemos completarla sin ayuda local. La cosa es que en mi época… sabe, todo el mundo hablaba sobre lo que quizás hubiera ocurrido. ¿Hizo Holbrooke un trato con Karadzic? No lo sé. Holbrooke no me ha dicho nada.

¿Hicieron un trato con los franceses porque éstos no querían que Karadzic llegara al poder por algo ocurrido cuando el general Janvier estaba en Srebrenica? No lo sé, yo sólo he oído rumores.

Lo único que le puedo decir es que cuando yo estuve allí la OTAN y todos sus países miembros estaban totalmente comprometidos y aportaron recursos para localizar a Karadzic y Mladic. Lo que faltó no fue el esfuerzo o la voluntad de la OTAN, sino la colaboración serbia.

Y la verdad es que mientras Banja Luka siga sin cooperar adecuadamente, y Belgrado haga lo mismo, resultará muy improbable que se consiga detenerlos. Y por eso creo que en vez de acusarnos a nosotros mismos –y no digo que no hayamos cometido errores– y preguntarnos por qué fue culpa nuestra, y por qué no conseguimos detenerlos, deberíamos de asegurarnos que la gente que intervenga sea la gente que tiene que intervenir, y que inicialmente problemas por parte de Banja Luka, y tengo que decir que probablemente haya vuelto a pasar algo parecido más recientemente, que tuvimos que superar en la época en la que estuve allí, lo que nos costó bastantes esfuerzos políticos, y creo que ahora el problema está en Belgrado.

Lo que quiero decir con eso es que si Belgrado quisiera enviar a Mladic a La Haya, lo haría. Y sospecho que goza de la protección de elementos renegados dentro de las fuerzas de seguridad serbias. No digo que estén bajo el control de Belgrado, pero sí que Belgrado podría pararles. Y si la Iglesia Ortodoxa serbia quisiera que Karadzic compareciera en La Haya, lo conseguirían. Así que esa es la gente a la que tenemos que presionar.

Y si siento pena por algo es porque por motivos que me resultan muy difíciles de comprender tanto Europa como la OTAN, en una actuación que lamento profundamente, han reducido su presión sobre Serbia y sus instituciones, y sobre Banja Luka, para obligarles a cumplir sus compromisos internacionales y con el Tribunal de La Haya. Por eso sospecho que Karadzic y Mladic están hoy igual de lejos de comparecer en La Haya de lo que estaban al final de la guerra.

¿Y por qué piensa que han reducido la presión?

Mire, tengo que ser muy claro en ese punto. Creo que se trata de una serie de desafortunados errores de cálculo por parte de algunos países occidentales, y Bruselas no es inmune a estos errores. Están tan obsesionados con un problema relativamente pequeño y circunstancial como es el de Kosovo que creen que lo mejor es aplacar a Serbia para rebajar la tensión en ese lugar.

Kosovo no es el problema a largo plazo; en cinco o diez años será un enclave pequeño y curioso y pensaremos tan poco en él como en Schleswig-Holstein a finales del siglo XIX.

La verdad es que se trata de un problema difícil y peligroso, pero sólo existía una solución y solamente hay una solución viable. Así que el verdadero problema no es Kosovo, sino cómo evitamos que Serbia, por una parte, y Bosnia, por otra, se vean arrastradas hacia el agujero negro del desgobierno y la corrupción. Por eso no teníamos que haber aflojado la presión.

Me entristece comprobar que durante el último año toda la política de los Balcanes se ha convertido en un apéndice de la política en Kosovo, y hemos intentado que todo esté tranquilo en el resto de la región para que podamos ocuparnos de Kosovo. Se trata de un error, al menos en mi opinión. Los resultados no han sido los esperados, un reforzamiento de los moderados en Serbia, sino más bien –y eso suele ocurrir cuando se intenta apaciguar– el reforzamiento de las fuerzas radicales serbias. Por eso pienso que ha sido una política errónea, y siento que no se haya cambiado.

A partir de ahora, ¿dejará de tener el término Balcanes otro significado aparte del puramente geográfico?

Bueno, creo que ocurrirá lo mismo que con Europa Occidental. Es algo parecido a cuando se habla de la Galia; se trata de una especie de término común para agrupar cosas o problemas similares. Pero puede ocurrir que haya divergencias muy grandes en la evolución, a mejor o a peor, de países de la zona como por ejemplo Croacia y Albania.

Pero creo que es importante porque es una forma de referirse a una región, y en una Europa de regiones eso es algo importante. Además, también resulta importante por otra razón aún más poderosa, y es que si hay algo que Europa ha hecho mal en los Balcanes es tratar los problemas de cada país como si fueran una cuestión individual y aislada. Se puede tener una política bosnia, o croata, o serbia, pero hay que tener también una para Kosovo o Macedonia. Y no debería ser así, deberíamos tener un planteamiento regional, porque solamente contemplando las cosas desde el punto de vista general de la zona se puede crear una política regional, y dentro de ella los demás problemas tendrían una solución mucho mejor. De todas formas, el término Balcanes quizás sea demasiado amplio, pues llega a incluir Rumanía, Bulgaria e incluso Grecia, así que yo particularmente prefiero hablar de los Balcanes Occidentales.

Pero se trata de un término importante, aunque sólo fuera para poder decirle a Europa que debería tener un política para todo el conjunto de los Balcanes Occidentales, y no un paquete de políticas individuales.

Muchas gracias por esta entrevista con la Revista de la OTAN.

De nada.

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