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Alimentos y seguridad – Preguntas y respuestas

La Revista de la OTAN proporciona una guía rápida para saber por qué el precio de los alimentos podría provocar un agravamiento de los conflictos y poner en peligro la estabilidad política.

© AP / Reporters

Durante el año pasado el precio del arroz subió más de un 70 por ciento, mientras que el trigo ha duplicado su coste, lo que ha provocado un efecto devastador sobre productos de primera necesidad como el pan. La soja, un alimento básico en muchos países, ha subido un 87 por ciento, y el maíz un 31 por ciento.

No existe una única razón, sino más bien un conjunto de factores interrelacionados. Una lista no exhaustiva de posibles causas sería:

  • el crecimiento de la población. Hay más bocas que alimentar y esta tendencia va a continuar. Para el año 2025 la población del planeta habrá aumentado en otros 1.600 millones de personas.
  • la dieta de esa misma población. La dieta de gran parte de la gente se está haciendo más abundante. A medida que aumenta el bienestar económico en países como China e India, cada vez hay más personas que consumen alimentos como la carne y sus derivados, lo que hace que tierras de cultivo se conviertan en pastos, con la lógica repercusión sobre los precios. También provoca un aumento de la demanda de cereales, tanto para los seres humanos como para el ganado.
  • la cuestión de si se usa la tierra para producir combustibles o comida. La seguridad energética se ha ido convirtiendo en una preocupación cada vez más importante, así que ha ido aumentando la cantidad de terreno dedicado a los biocombustibles. EEUU ha incrementado su producción de bioetanol de unos 5.000 millones de litros en 1998 a 35.000 millones el año pasado, y la tendencia sigue siendo creciente. Este efecto ha provocado a su vez una reducción de la producción de alimentos con el consiguiente aumento de precios en algunas zonas.
  • el efecto sobre la producción agrícola de un clima desfavorable . Por ejemplo, las cosechas australianas se han visto seriamente afectadas por la sequía. El Programa Mundial de Alimentos predice que los efectos desfavorables del clima harán disminuir el rendimiento de las cosechas en más de cuarenta países en desarrollo.
  • otros factores relacionados con la energía, como el aumento en el coste de productos agrícolas esenciales como los abonos y los derivados del petróleo, han provocado un aumento del coste de las cosechas.
  • la distorsión de los precios que se produce en Occidente (por ejemplo con la gran cantidad de subvenciones que recibe la producción agraria en Europa y EEUU) se menciona también en muchas ocasiones como otro factor que contribuye a este efecto.

  • En primer lugar hay que citar el temor por los posibles efectos que puedan tener esos precios sobre la estabilidad dentro de los diferentes países y en las regiones más inestables. Por ejemplo, en un informe publicado el pasado mes de marzo por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación se establecía que la agricultura de Oriente Medio probablemente sufra bastantes pérdidas a causa de las elevadas temperaturas, las sequías, las inundaciones y la degradación del terreno.
  • En segundo lugar, está el hecho de que la gente que más sufre por esas subidas de precio son los millones de pobres que viven en entornos urbanos, el mayor porcentaje de la población mundial actual. Para estas personas no se trata de una hambruna, en la que falta comida para todos. La comida está ahí, pero no pueden permitírsela.

Ya se han producido fuertes disturbios a causa de los precios de los alimentos en muchos países, entre ellos Haití (donde provocaron varias muertes) y Costa de Marfil (para ver una lista más detallada puede consultarse la galería fotográfica).

Los precios de los alimentos han afectado a todo el planeta: hasta el mes de abril de 2008 se habían producido manifestaciones de protesta en más de 30 países.

En general, todos los países que albergan a la población más pobre del planeta, pero en especial aquellos países o regiones que son importadores de alimentos. El continente africano ha sido uno de los más afectados, así como amplias zonas de Asia, Sudamérica y Centroamérica. En cambio, algunos países exportadores como Argentina, Canadá y Australia han podido mejorar su balanza comercial gracias a la subida de los alimentos.

Consulte el artículo específico que trata los efectos de la crisis sobre Afganistán

Existen otros campos en las que los precios de los alimentos pueden influir sobre la seguridad, como la energía, el comercio y la emigración.

  • Los dirigentes de Perú y Bolivia, Alan García y Evo Morales respectivamente, han vinculado este problema con el de la seguridad energética. Mantienen que la necesidad de garantizar un suministro estable de energía a través de los biocombustibles ha arrebatado tierras y recursos que se dedicaban a la obtención de los alimentos que necesitan los países en desarrollo. Por eso han reclamado que los gobiernos occidentales den prioridad a los alimentos frente a los combustibles.
  • En el campo comercial, muchos países han empezado a poner barreras a la exportación de ciertos productos alimenticios, lo que podría difundir una mayor inseguridad alimentaria en países y regiones que dependen de estos mismos productos. El Comisario Europeo de Comercio, Peter Mandelson, ha lanzado una advertencia contra este tipo de respuestas, que en su opinión no tienen “ningún sentido desde el punto de vista económico o de desarrollo”, y sólo aportan “una seguridad alimenticia ilusoria”.

    Las restricciones al comercio han tenido también su efecto sobre la seguridad. Por ejemplo, en Sri Lanka algunos comerciantes han acaparado existencias para evitar vender a los precios oficiales, más bajos, que impone el gobierno. Se ha creado un tribunal especial para sancionar a los comerciantes que vendan productos a precios superiores a los fijados, aunque puedan haberlos adquirido anteriormente a precios más altos. Esta situación se deriva de la decisión de otro país, India, de bloquear las exportaciones de todos los arroces que no sean de tipo basmati.

  • En cuanto a la emigración, antes de que estallara la crisis alimenticia los gobiernos europeos habían advertido sobre el riesgo de que la emigración masiva pudiera convertirse en un problema de seguridad. En ese momento la preocupación venía motivada por la emigración que pudiera provocar el cambio climático, mientras que ahora los temores se han disparado por las poblaciones que se desplazan en busca de comida y las reacciones hostiles que puedan producirse contra ellas, tal y como se ha visto en países como Sudáfrica, donde los emigrantes se han convertido en el principal blanco de los ataques de los últimos meses, con un saldo de cuarenta muertos y miles de personas que han perdido sus hogares o negocios.

Josette Sheeran, responsable del Programa Mundial de Alimentos, ha declarado que la situación actual del comercio alimentario debería haberse solucionado en unos tres o cuatro años, gracias al aumento de la producción y la autocorrección del mercado. Sin embargo, hasta que se produzca este efecto habrá millones de personas que sigan sufriendo a causa de la continua escalada en los precios de los alimentos.

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