IDIOMA
La Revista de la OTAN se publica en español unas dos semanas después que en inglés a causa de la traducción.
ACERCA DE LA REVISTA DE LA OTAN
POLÍTICA SOBRE COLABORACIONES
INFORMACIÓN SOBRE COPYRIGHT
EQUIPO EDITORIAL
 RSS
ENVIAR ESTE ARTÍCULO A UN AMIGO
SUBSCRÍBASE A LA REVISTA DE LA OTAN
  

Get the Flash Player to see this player.

Vídeo entrevista con Ahmed Rashid

Los talibanes, ¿insurgentes o terroristas?

Ir directamente a la pregunta

PAUL KING (director de la Revista de la OTAN): Hoy me acompaña Ahmed Rashid para hablar sobre la forma en la que ha evolucionado el terrorismo, tanto a nivel global como en el caso particular de Afganistán.

El Sr. Rashid además de periodista experto en este tipo de cuestiones es también un autor de éxito. Ha escrito gran cantidad de obras sobre los talibanes, Al Qaeda y Afganistán.

Sea bienvenido, Sr. Rashid

AHMED RASHID (periodista y escritor): Gracias

Me gustaría comenzar intentando precisar qué es el terrorismo. En el diccionario ingles Oxford se define como una política consistente en utilizar el terror contra los que constituyen su objetivo, y también como el empleo de métodos de intimidación. ¿Está de acuerdo con la validez de esas definiciones en la sociedad actual, o tiene la suya propia?

Bueno, en mi opinión el terrorismo está dirigido básicamente contra la sociedad civil, los civiles, así que cualquier actuación que se cobre la vida de civiles y perturbe la sociedad civil es terrorismo.

Por supuesto que existe una diferencia muy tenue entre un luchador por la libertad y un terrorista, pero creo que en la sociedad actual después de la aparición de Al Qaeda ha surgido una distinción mucho más clara, que considera terroristas a los que matan civiles.

Usted escribió a finales del año pasado, con ocasión del quincuagésimo aniversario de Osama bin Laden, que Al Qaeda había establecido nuevas bases en Europa, África e Iraq, alistado a miles de nuevos reclutas de todas partes del mundo y resucitado el movimiento talibán dentro de Afganistán. ¿Cómo se explica que una organización que ha estado en el punto de mira del mundo entero durante los últimos siete años pueda conseguir todo eso?

Creo que los principales líderes siguen vivos, y eso es algo bastante notable si pensamos en ello. Me refiero al mismo Osama bin Laden y a Ayman al-Zawahiri, su número dos, que siguen vivos y activos en la frontera entre Pakistán y Afganistán a pesar de todos los esfuerzos de la comunidad internacional, los pakistaníes y todas las demás partes implicadas que intentan capturarlos.

Y en mi opinión eso les ha proporcionado un impulso enorme.

Hasta ahora se ha eliminado a un gran número de dirigentes de Al Qaeda de tercer y cuarto nivel, pero da la impresión de que son reemplazados muy rápidamente. Y parece como si tuvieran una cadena interminable de reemplazos, y eso creo que refleja la consolidación y crecimiento del movimiento, que cuenta con una capacidad casi infinita para regenerarse.

Permítame que me centre en los talibanes, que a mi entender presentan varias paradojas que me gustaría que me comentase.

En realidad se trata de si los talibanes son una organización terrorista o una contra… perdón, quiero decir una insurgencia. Por un lado vemos que usan técnicas terroristas como los ataques suicidas y los IED (dispositivos explosivos improvisados), pero por otro pueden lanzar a cientos de combatientes contra las tropas occidentales y llegar a controlar regiones enteras.

Un reciente informe de EEUU estimaba que hasta un 10 por ciento del territorio de Afganistán estaba en manos de los talibanes.

Así que, ¿sería usted capaz de determinar definitivamente si los talibanes constituyen una organización terrorista o un movimiento insurgente?

Pienso que son una mezcla de las dos cosas, y además se trata de un caso muy especial. En primer lugar, originalmente los talibanes eran afganos nacidos y criados en los campos de refugiados y educados en las madrazas (escuelas coránicas) de Pakistán.

Eso los convirtió en una fuerza transnacional, capaz de operar por igual en los dos países. Pueden luchar en uno y mantener el otro como su santuario, o viceversa.

En mi opinión el segundo problema que plantean los talibanes consiste en que nunca han vivido bajo ningún tipo de control estatal, en el sentido de que ni Afganistán ni Pakistán los han controlado nunca.

Y tampoco han vivido bajo el régimen tradicional de la sociedad tribal pastún, así que se han convertido en una especie de masa indefinida de gente que nunca ha conocido ninguna autoridad aparte de la de los extremistas. Y creo que eso es lo que les hace completamente únicos. No se trata de que se estén transformando… quiero decir, no se trata de que sean de esa clase de nacionalistas, de terroristas o insurgentes nacionalistas. Pienso que son una mezcla de todas esas cosas, precisamente porque sus mismos orígenes han sido así de confusos.

Otra paradoja, o al menos dicotomía, sobre la que me gustaría preguntarle: el periodista de la BBC John Simpson dijo que la táctica de los talibanes consistía en hacer que la población piense que no existe ningún lugar seguro. Es decir, aumentar el sentimiento de terror.

Unos pocos meses más tarde su colega David Loyn contó que en una de las aldeas afganas que visitó la gente le dijo que ahora que estaban bajo el control de los talibanes la seguridad había mejorado mucho.

Así que, ¿cómo es posible que una organización terrorista, o al menos una que ha asesinado, mutilado y oprimido a tanta gente, pueda conseguir que la gente se sienta más segura?

Bueno, pienso que lo que ellos saben hacer es utilizar el terror como táctica para obtener el control de la gente, llegar a dominarla y aterrorizarla hasta una completa sumisión, para asegurarse de que las tropas extranjeras y el gobierno afgano no tengan acceso a ninguna información sobre la zona en la que se han establecido.

Pero después pasan a aplicar su propio concepto de justicia inmediata. En mi opinión Afganistán sufre en gran medida por la inexistencia de una verdadera justicia, y en eso coinciden todos los estratos sociales. Puede tratarse de cualquier cosa, de la comida o de los colegios a los que acudir, pero al final se resume en la pregunta de quién va a resolver la infinidad de disputas internas surgidas en una sociedad que ha sufrido treinta años de guerra. Disputas sobre tierras, mujeres, dinero; sobre todo tipo de cosas.

Y los talibanes ofrecen una especie de justicia inmediata, que la mayoría de la población considera justa porque se basa en la sharia y en la ley islámica.

A nosotros nos puede parecer una justicia muy brutal, pero a ellos les resulta conocida y cercana, y por eso aunque los talibanes puedan aterrorizar a la gente hasta dominarla, luego se ganan rápidamente su lealtad dándoles justicia, aunque sea el único beneficio que reciben.

Hemos podido ver en las guerras mantenidas por los talibanes en el pasado que resulta bastante habitual, tanto antes como ahora, ver a gente que cambia de bando. Muchas veces puede que lo hagan por simple conveniencia. ¿Cómo casan esas conductas con las nuevas técnicas de los terroristas suicidas? ¿Está ganando adeptos la yihad dentro de la organización de los talibanes?

Creo que lo que hemos podido contemplar desde 2005 y 2006 es una gran reorganización del movimiento talibán original, que resurgió en 2003. En esta reorganización pienso que contribuyó en gran medida Al Qaeda, con un tráfico continuo de ida y vuelta hasta Iraq y hasta Pakistán. Así que los talibanes han importado muchas de las tácticas utilizadas por Al Qaeda y otras organizaciones, que resultan totalmente nuevas en Afganistán. Los naturales del país llevan treinta años de guerra, pero nunca habían usado de esta forma las tácticas de terrorismo suicida. Ahora lo están haciendo. Tampoco se habían usado en Pakistán, y ahora los talibanes también lo están haciendo.

En mi opinión esto se debe, en parte, a que su movimiento tiene ahora mucha más ideología. Antes la mayoría de ellos no creían en la yihad mundial ni en la filosofía de bin Laden, pero ahora hacen mucho más énfasis en esa idea de la yihad global y en los otros conceptos de Al Qaeda, y menos en las creencias tradicionales de los talibanes.

En lo que se refiere a los que se siguen uniendo a los talibanes, se han dado muchas justificaciones para su conducta: la lentitud del cambio, la corrupción, la presencia extranjera y, por supuesto, el hecho de que Pakistán sea también uno de los países más pobres del mundo. ¿Cuáles cree que son los incentivos más convincentes para los nuevos reclutas?

Lo primero que tenemos que entender es que los talibanes representan un movimiento pastún, fuertemente enraizado en este grupo étnico repartido entre Pakistán y Afganistán (unos cuarenta millones en el primer país, y otros quince en el segundo). Así que Pakistán ofrece un campo de reclutamiento dos o tres veces mayor que Afganistán.

Esta especie de cinturón tribal fronterizo poblado por pastunes ha sufrido en los últimos años una tremenda pobreza, la ausencia de cualquier tipo de control estatal y la carencia de instalaciones estatales, en ambos lados de la frontera. Y esta situación resultaba más sangrante en el caso de Pakistán, que al menos constituía un estado viable y funcional, pero incapaz de ofrecer a la gente las infraestructuras necesarias.

Y lo que se ha producido es una crisis completa de la autoridad estatal, reemplazada por las madrazas, los mulás, los partidos religiosos y, en el caso de Afganistán, los talibanes. Dicho de otro modo, se trata de personas criadas entre la total de ausencia de infraestructuras o de ayudas estatales, y que habían decidido pasarse al extremo contrario y actuar sobre la base de la sharia islámica.

No tienen planes económicos, educativos o de simple desarrollo social, pero creen en un sistema en el que se impone la ley islámica completa y justamente.

Pero esto no aporta ningún beneficio económico, y por eso creo que hacia el final del régimen talibán, en los años 2000 y 2001, muchos afganos se sentían enormemente desilusionados con él.

En una respuesta anterior citó a Iraq como ejemplo, y hemos podido ver que en este país muchos ciudadanos se muestran cansados y hartos de la inestabilidad y la inseguridad, provocadas en gran parte por grupos relacionados con Al Qaeda, y han acabado volviéndose contra la organización y creando grupos paramilitares para combatirla.

A la vista de los elementos extranjeros presentes en Afganistán, ¿cree que puede ocurrir allí algo parecido?

Desgraciadamente no se puede comparar la situación de Iraq con la de Afganistán, pues el gobierno iraquí, valga lo que valga, es mucho más poderoso que el afgano. Antes de la guerra Iraq era un estado con su burocracia, gobierno, sistema judicial, etc.

Pero en el caso de Afganistán, ¿cuál es la alternativa? No puedes confiar en un gobierno afgano que no tiene la menor presencia en gran parte del país, y que no constituye en absoluto una entidad funcional. Puede que haya algunos burócratas que representen al gobierno, pero lo cierto es que no pueden hacer nada a favor de la gente: ni servicios, ni trabajo. No tienen dinero para el desarrollo, ni para nada más.

Así que el problema en Afganistán consiste en la falta de alternativas de la gente que rechaza a los talibanes. No quieren caer en los brazos de los extranjeros y sus tropas, pero tampoco tienen un gobierno en el que confiar. Ahí está el gran problema. Existe un gran grupo de población pastún que finge apoyar a los talibanes sencillamente porque no tienen ninguna otra opción.

Me gustaría que ahora analizáramos el terrorismo dentro del contexto internacional. Usted ha calificado a algunos grupos terroristas de organizaciones transnacionales, que están claramente por encima de las fronteras. ¿Qué cree que ha pasado? ¿Cómo ha podido ocurrir esto?

Bueno, hay que recordar que la parte del mundo de la que procedo, es decir, Pakistán, Afganistán y Asia Central, constituye una región con fronteras muy porosas, que al fin y al cabo fueron definidas por dos imperios coloniales, el británico y el ruso zarista. No se tuvieron en cuenta a los grupos étnicos que vivían allí, y que se han visto separados por esas mismas fronteras: los pastunes, los punjabíes, los baluchis, los uzbecos y los tayikos. No existe ni un solo grupo étnico en la región que pueda decir que tiene un estado propio.

Y eso representa una enorme debilidad, y ahora estamos viviendo sus consecuencias; aunque haya pasado un siglo desde la era colonial, sufrimos las secuelas de lo que se hizo entonces.

Además, creo que la existencia de unas fronteras tan porosas facilita los movimientos de la gente y el tráfico de armas, municiones, dinero, drogas, etc. Y todo eso sirve para alimentar el movimiento. Así que, en mi opinión, existe ahora mismo un gran problema estructural en esta región.

Quiero decir con esto que ahora existen talibanes afganos y talibanes pakistaníes, pero mañana pueden aparecer talibanes de Asia Central.

Si me permite proponer un ejemplo de lo que ocurre en nuestra parte del mundo, en lo referente a los elementos transnacionales, a finales de febrero Mohammed Hamid fue condenado por alistar a jóvenes londinenses dispuestos a combatir en Afganistán. Pero también los reclutaba para llevar a cabo actos terroristas en Europa. Incluso les dijo a sus combatientes que, dado que los soldados occidentales habían llevado la guerra a su patria, resultaba “halaal”, es decir, permisible, que ellos lo hicieran aquí. No se trata de un incidente aislado, como usted bien sabe. Ha habido casos similares en otros países europeos.

Al Qaeda justificó el 11-S aludiendo a la lucha palestina. ¿Cree que las organizaciones terroristas actuales están empezando a utilizar a Afganistán de una forma parecida?

Es probable que sí, porque creo que los grupos extremistas van propagando que los occidentales llegaron prometiendo reconstruir el país e impulsar el desarrollo, y esto no ha ocurrido. Lo cierto es que Occidente está matando afganos… a todavía más afganos. Está usando bombas y una potencia de fuego extraordinaria para enfrentarse a un pequeño grupo de insurgentes.

Así que Afganistán se ha convertido en un perfecto ejemplo de la percepción que tienen algunos, los más extremistas si usted quiere considerarlo así, del fracaso de Occidente. Unas políticas erróneas y extremistas, un uso desproporcionado de la fuerza, y el desprecio mostrado hacia la cultura y población local… todo eso constituye una especie de arquetipo del que se aprovechan los terroristas.

Y mi última pregunta: usted ha realizado predicciones muy acertadas en el pasado, así que me gustaría aprovechar el que está aquí y preguntarle cómo cree que evolucionará el terrorismo transnacional en los próximos años.

Creo que va crecer de una forma desorbitada, simplemente porque ahora existen zonas de Pakistán que sirven de base para el desarrollo de Al Qaeda, lo que no ocurría antes. Si repasamos lo sucedido en los últimos seis meses y nos fijamos en los complots desarticulados en muchas partes de Europa como Alemania, España, Inglaterra y Dinamarca, veremos que en casi todos los casos se puede seguir su rastro hasta las áreas tribales de Pakistán.

Y pienso que vamos a ser testigos de una gran expansión de todo esto, pues no ocurría nada comparable hace tan sólo dos o tres años. Y si ocurriera, Dios no lo quiera, que entre tantos intentos fracasados hubiera uno que tuviera éxito y llegase a matar a miles o cientos de personas en Europa o Estados Unidos, lo más probable es que ese complot tuviera también su origen en las áreas tribales de Pakistán. Y eso provocaría evidentemente una enorme crisis internacional porque afectará en gran medida a Pakistán, o al menos a grandes extensiones de su territorio que se convertirán en campo de batalla de la lucha antiterrorista.

KING: Sr. Hamid, gracias por atender a la Revista de la OTAN.

RASHID: Muchas gracias.

Compartir:    DiggIt   MySpace   Facebook   Delicious   Permalink