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Bucarest: un hito en la transformación de la OTAN

El Secretario General de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, describe el papel que, en su opinión, va a desempeñar la Cumbre de Bucarest dentro de la evolución de la Alianza

Los días 3 y 4 de abril la OTAN celebrará en Bucarest su próxima Cumbre.

Este acontecimiento forma parte de una serie de tres cumbres que se inició con la de Riga en 2006 y concluirá con la del sexagésimo aniversario de la OTAN el año próximo.

Dentro de este limitado ámbito temporal pretendemos acelerar de forma significativa la transformación de la OTAN. Con unas capacidades operativas más potentes y unas nuevas relaciones políticas con otras naciones e instituciones, la Alianza se convertirá en un proveedor de seguridad mucho más eficaz en un mundo cada vez más globalizado y peligroso.

Teniendo en cuenta el número de países participantes, la Cumbre de Bucarest será la mayor de las que haya celebrado la OTAN hasta ahora. Los jefes de estado y de gobierno de los 26 países miembros se reunirán con los representantes de los países Socios de diversas partes del mundo, y de algunas de las principales instituciones internacionales, para debatir nuevas formas de fomentar la seguridad.

Ninguna otra cosa podría resaltar de una forma más evidente el cambiante papel de la OTAN como centro neurálgico para coaliciones más amplias: un instrumento político-militar flexible que no está sólo al servicio de sus países miembros, sino también del resto de la comunidad internacional.

¿Cuáles serán las principales cuestiones a tratar en la Cumbre de Bucarest? Cuatro áreas destacan sobre el resto:

En primer lugar, las operaciones.

Nuestra próxima Cumbre se centrará primordialmente en los compromisos operativos de la Alianza. Más de 60.000 hombres y mujeres valientes están desplegados en las misiones y operaciones que dirige la OTAN en tres continentes diferentes. En Bucarest subrayaremos el compromiso de los 26 Aliados con el éxito de estas operaciones, y enviaremos un mensaje fuerte y claro de apoyo, sobre todo a la gente de Kosovo y Afganistán

En lo que se refiere a Kosovo, los Aliados han dejado claro que la KFOR seguirá allí en base a la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, salvo que el mismo Consejo decida lo contrario. Su misión sigue siendo la de garantizar un entorno seguro a toda la población de Kosovo

Pero también han resaltado que tiene que tratarse de un proceso controlado y coordinado. Los Balcanes se ubican en el mismo corazón de Europa, y resultan esenciales para su estabilidad. Queremos que todos los países de la región se integren con el resto de Europa. Por eso la OTAN seguirá ayudando a Kosovo para que pueda llegar a sostenerse por sí mismo, pero también continuará apoyando las reformas en Serbia, Bosnia- Herzegovina y Montenegro.

Debemos seguir ayudando a Afganistán para que pueda convertirse en un país estable, democrático y adecuadamente gobernado.

Afganistán representa un compromiso a largo plazo para la OTAN. Debemos seguir ayudando a Afganistán para que pueda convertirse en un país estable, democrático y adecuadamente gobernado, que no exporte terroristas, criminales y drogas ni a nuestros países ni al resto del mundo. Existen señales claras de progreso en diversas áreas: mejoras en la educación, crecimiento económico e instituciones que funcionan. El reto al que nos enfrentamos consiste en reforzar y mantener ese progreso.

Espero que en la Cumbre de Bucarest se acuerde una estrategia clara para nuestras actuaciones futuras en Afganistán, que incluya una fuerte presencia de la OTAN que subraye nuestro compromiso con el país; el perfeccionamiento del adiestramiento del Ejército Nacional Afgano para garantizar la preparación de los afganos para ocuparse de su propia seguridad; una mejor interacción con las organizaciones internacionales, especialmente Naciones Unidas y la Unión Europea, para asegurarnos de que la seguridad acompaña siempre a la reconstrucción y el desarrollo; y un llamamiento a todos los vecinos de este país para que apoyen nuestro objetivo común de un Afganistán estable y democrático.

Una segunda cuestión que ocupará también uno de los primeros lugares de la agenda de nuestra Cumbre es la ampliación de la OTAN.

Los Aliados se han comprometido a invitar en Bucarest a ingresar en la Alianza a aquellos países candidatos que cumplan los estándares fijados y que puedan contribuir a la seguridad euroatlántica. Hemos trabajado duro dentro del marco de nuestro Plan de Acción para la Adhesión (MAP) para ayudar a Albania, Croacia y la antigua República Yugoslava de Macedonia* en sus preparativos para el ingreso. Y está claro que si llegan a incorporarse a la Alianza, este hecho representará un gran paso en la integración euroatlántica de la región balcánica.

Cuando escribo estas palabras todo está aún pendiente de decidir. Los tres países tienen que seguir trabajando para ser merecedores de la invitación. Tal y como se ha hecho en las rondas previas de ampliación, lo que se apruebe en la Cumbre será al fin y al cabo una decisión política. Ni puedo ni quiero prejuzgar aquí y ahora una decisión que reflejará el consenso entre los 26 miembros actuales sobre la nueva etapa de ampliación de la OTAN. Pero resulta evidente que la OTAN no sufre de fatiga de ampliación, y espero que lo mismo pueda decirse de la Unión Europea. Porque la combinación de las ampliaciones de la OTAN y la UE es lo que ofrece, a largo plazo, la mejor garantía para la paz y estabilidad en nuestro continente.

En tercer lugar, nuestra Cumbre de Bucarest debe avanzar en la transformación de la OTAN.

Eso significa la adaptación de las estructuras y capacidades de la Alianza al nuevo entorno de seguridad. Evidentemente, no todos los retos de seguridad precisan de soluciones militares, pero la capacidad militar ha sido, y con toda seguridad seguirá siendo, esencial para enfrentarse a muchos de ellos. Por eso resulta fundamental que la OTAN mantenga su carácter militar, y que los países miembros sigan realizando las inversiones necesarias para que nuestras fuerzas sean más flexibles y utilizables, dándoles los equipamientos que necesiten para hacer su trabajo.

... resulta fundamental que la OTAN mantenga su carácter militar, y que los países miembros sigan realizando las inversiones necesarias para que nuestras fuerzas sean más flexibles y utilizables, dándoles los equipamientos que necesiten para hacer su trabajo.

Al tiempo que reforzamos nuestra capacidad para cumplir los requisitos actuales, tenemos que mirar al futuro y prepararnos para los nuevos retos de seguridad. En vista de la proliferación de armas de destrucción masiva y de sus medios de lanzamiento, hemos decidido volver a plantearnos la defensa de misiles, y analizar posibles formas de complementar el sistema que Estados Unidos ha estado debatiendo con Polonia y la República Checa con los programas actualmente en desarrollo por parte de la OTAN

Pero también estamos estudiando posibles alternativas para mejorar la protección de nuestras infraestructuras energéticas y que la OTAN pueda aportar valor añadido a los esfuerzos de la comunidad internacional en pro de una mayor seguridad energética. Además, estamos desarrollando políticas que mejoren la protección de los sistemas informáticos esenciales de la Alianza contra las redes criminales que se mueven por Internet y contra posibles ciberataques.

La cuarta, y última, cuestión de la Cumbre de Bucarest que me gustaría destacar es el desarrollo de las relaciones de asociación de la OTAN.

Durante los últimos 15 años la OTAN ha ayudado a países de toda Europa, que no son miembros de la organización, en sus esfuerzos para superar el difícil reto de las reformas, y con ello ha dado un fuerte impulso a la seguridad y estabilidad de nuestro continente.

Muchos de nuestros Socios euroatlánticos han demostrado su firme determinación de convertirse en proveedores de seguridad, en vez de simples consumidores, aportando unas valiosas contribuciones a las misiones y operaciones de la OTAN. Y la Alianza, por su parte, tiene un enorme interés en continuar su política de asociación, para adaptarla aún más a las necesidades y requisitos de nuestros Socios euroatlánticos e implicarles en mayor grado en las actuaciones frente a los retos de seguridad actuales. Al mismo tiempo que nuestra Cumbre de Bucarest, se celebrará una reunión con nuestros Socios euroatlánticos, que representará una excelente oportunidad de estrechar el contacto con todos los Socios de Europa y Asia Central.

Rusia forma parte integrante de este esfuerzo de asociación, y espero con verdadero interés su participación en la Cumbre de Bucarest. A pesar de la dura retórica que ha utilizado recientemente y su posición en cuestiones como Kosovo y el Tratado sobre Fuerzas Convencionales en Europa, este país ocupa un lugar especial entre los Socios de la OTAN. Valoramos positivamente nuestro diálogo franco y constructivo con Rusia y queremos continuarlo, incluso sobre aquellos temas en los que no estamos de acuerdo, para seguir buscando un terreno común de entendimiento. En lo que se refiere a la OTAN, no existen “líneas rojas” ni límites respecto al punto que pueda llegar a alcanzar nuestra relación.

Por último, también queremos potenciar la red de asociaciones de la OTAN fuera del área euroatlántica. Sigue aumentando el interés de la Alianza respecto a regiones como el Norte de África, Oriente Medio y el Pacífico Asiático, y eso se debe a una buena razón. Los países de esas zonas han observando cuidadosamente la evolución de la OTAN, y han llegado a la conclusión de que muchas de las operaciones de la organización benefician su propia seguridad, y por tanto, les conviene trabajar en equipo con la Alianza. Nosotros, por nuestra parte, tenemos que conseguir que eso sea posible, comprometiéndonos con el diálogo, abriendo nuevas vías de cooperación y potenciando la interoperatividad de nuestras fuerzas con las de los países interesados.

Y ahora ¿qué va a pasar después de Bucarest?

Tal y como mencioné al comienzo del artículo, la Cumbre de Bucarest no será un acontecimiento aislado: avanzará en la ejecución de muchas de las decisiones aprobadas en la anterior Cumbre de Riga y aportará decisiones que se irán implementando en los meses próximos. El próximo año, en el que la OTAN celebrará su sexagésimo aniversario, haremos que su transformación avance otro gran paso hacia adelante. Creo que para ello deberíamos decidir el reconsiderar sus fundamentos conceptuales, posiblemente iniciando los trabajos para la elaboración de un nuevo Concepto Estratégico. Este documento debería dejar establecido por qué la OTAN es algo único, cómo se está transformando y cómo va a afrontar los retos de seguridad fundamentales que se alzan ante nosotros. Reforzará nuestro propósito común, y garantizará que nuestra opinión pública siga comprendiendo lo que es la OTAN, y que la organización siga siendo importante para sus necesidades de seguridad.

El Sr. Jaap de Hoop Scheffer, Secretario General de la OTAN

El Secretario General de la OTAN conversa con miembros de las tropas desplegadas en tierra

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