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Cuando era joven solía escribir un poco sobre el mundo: mi mundo y el mundo que me rodeaba. Después, gracias al acceso a las nuevas tecnologías y a Internet, empecé a comprender muchas cosas que para mí resultaban nuevas.

Recuerdo que poco después oí por primera vez la palabra "blog", durante una clase de inglés. Encontré el primer servicio de blogs en persa, y un viejo amigo me enseñó su bitácora personal, que me produjo una enorme impresión.

En 2004 dirigía una revista satírica con caricaturas, que cerraron los fundamentalistas islámicos. Ya no podía escribir utilizando mi verdadero nombre, y durante unos cuantos meses estuve en peligro y tuve que mantenerme en constante movimiento.

Pero no podía quedarme callado, así que empecé a escribir otra vez una bitácora. Durante las primeras semanas recibí muchas contestaciones desde fuera de Afganistán de personas que leían mi blog, que les gustaba mucho porque resultaba difícil encontrar informaciones independientes referentes a Afganistán.

Yo escribía en persa y en inglés, y pronto hubo una gran cantidad de lectores visitando ambos blogs. En 2005 gané el premio "Reporteros sin fronteras" a la libertad de expresión en bitácoras.

Comencé a animar a los jóvenes afganos a crear sus propios blogs. Fundé y organicé la Asociación Afgana de Autores de Bitácoras –www.afghanpenlog.com (en persa) y http://afghanpenlog-en.blogspot.com (en inglés) –para promover los blogs en mi país. El resultado fue Afghan Penlog, una red de autores de bitácoras afganos.

Estoy organizando en Kabul el primer seminario de trabajo sobre la redacción de bitácoras para estudiantes y periodistas. Su objetivo consiste en desarrollar los medios de comunicación digitales afganos mediante los blogs. Actualmente carecemos de una prensa totalmente libre, así que podemos llenar ese vacío utilizando las bitácoras. Con ellas podemos ejercer nuestra libertad de expresión e ir construyendo el camino hacia la democracia.

Empecé a compaginar la redacción de bitácoras con las colaboraciones en diversos periódicos y revistas, tanto en Afganistán como en el extranjero. He escrito sobre la discriminación, la desigualdad y las injusticias que aquí hemos sufrido millones de personas. Durante décadas, la tierra en la que nací se convirtió en una tierra de dolor e injusticia por culpa de los señores de la guerra.

Escribir blogs no siempre resulta fácil. Primero tomo notas, después, si hay suministro eléctrico las paso al ordenador. Luego las guardo en un disco para finalmente acudir a un cibercafé de la ciudad y subirlas a mi bitácora.

Con todo es se pierde mucho tiempo, pero era importante contarle al mundo el sufrimiento de los jóvenes afganos a causa de la guerra, y su necesidad de ayuda. Y también considero importante que se publiquen noticias que no estén influidas por los grupos y partidos políticos, algo bastante inusual en mi país.

Me encanta escribir bitácoras –creo que me convertido en un adicto. Cuando tengo un suministro normal de electricidad llego a actualizarlas hasta tres veces al día. He viajado por todo Afganistán, escribiendo y tomando fotos en cada rincón de mi patria.

Muchos lectores me preguntan qué beneficios se pueden obtener de las bitácoras, y por qué gasto tanto tiempo y energías en ellas. Les contesto que quería aprender más sobre mi país y mostrarle a la gente el aspecto que tiene y las enormes diferencias que presenta la vida en sus diversas regiones. Quiero que el resto del mundo pueda conocer el verdadero rostro de mi gente y mi tierra.

También quiero documentarlo todo para las generaciones futuras, para que no lleguen a experimentar lo que yo he sufrido. Quiero retratar cómo se refleja la belleza, el amor, el odio, la risa, el enfado, el interés y la paz en el rostro de mi gente. Quiero mostrar el ayer, y cuánto se diferencia del mañana.

He intentado resaltar algunos de los sufrimientos de mi pueblo, como el de las mujeres afganas que sufren a diario la violencia doméstica. He retratado niños, la próxima generación, que vagan por las calles. Todavía los veo ahora, mendigando.

Para mí, el blog que escribo no sólo abarca mi vida cotidiana sino que también representa una ventana abierta al mundo. Escribiendo artículos sobre los niños afganos y sus derechos pude conseguir donativos para esos mismos niños. Por ejemplo, en otoño de 2007 recibía un montón de zapatos infantiles provenientes de EEUU. Los distribuí entre los niños pobres que vivían atemorizados ante la llegada del crudo invierno.

Mientras tanto he intentado también enseñar a otros, y puedo decir que ahora me siento muy feliz. Gracias a mis blogs he conocido a un montón de gente sensacional. A menudo imagino cómo sería llegar un día a reunirme con todos ellos. No me siento capaz de describir cuánto han cambiado mi vida las bitácoras. Por eso intento compartir esa experiencia con mis amigos y les animo a crear sus propios blogs.

Una de las principales razones por las que comencé a escribir en un blog fue la de compartir los conocimientos y aprender de mis lectores. Ellos me han enseñado muchas cosas. En un país que ha sufrido más de veinte años de guerra, que carece de unos medios de comunicación competentes y que ha tenido que comenzar de nuevo desde cero, el único camino posible consiste en ser autodidactas. Y creo que escribir bitácoras constituye una de las mejores formas de hacerlo.

En los últimos cuatro años he aprendido un montón de cosas gracias a mis lectores. Pero, tal y como escribí en mi blog en persa. "Cuánto más aprendo, más me doy cuenta de que no sé nada".

Cuando era joven solía escribir un poco sobre el mundo: mi mundo y el mundo que me rodeaba. Después, gracias al acceso a las nuevas tecnologías y a Internet, empecé a comprender muchas cosas que para mí resultaban nuevas.

Recuerdo que poco después oí por primera vez la palabra "blog", durante una clase de inglés. Encontré el primer servicio de blogs en persa, y un viejo amigo me enseñó su bitácora personal, que me produjo una enorme impresión.

En 2004 dirigía una revista satírica con caricaturas, que cerraron los fundamentalistas islámicos. Ya no podía escribir utilizando mi verdadero nombre, y durante unos cuantos meses estuve en peligro y tuve que mantenerme en constante movimiento.

Pero no podía quedarme callado, así que empecé a escribir otra vez una bitácora. Durante las primeras semanas recibí muchas contestaciones desde fuera de Afganistán de personas que leían mi blog, que les gustaba mucho porque resultaba difícil encontrar informaciones independientes referentes a Afganistán.

Yo escribía en persa y en inglés, y pronto hubo una gran cantidad de lectores visitando ambos blogs. En 2005 gané el premio "Reporteros sin fronteras" a la libertad de expresión en bitácoras.

Comencé a animar a los jóvenes afganos a crear sus propios blogs. Fundé y organicé la Asociación Afgana de Autores de Bitácoras –www.afghanpenlog.com (en persa) y http://afghanpenlog-en.blogspot.com (en inglés) –para promover los blogs en mi país. El resultado fue Afghan Penlog, una red de autores de bitácoras afganos.

Estoy organizando en Kabul el primer seminario de trabajo sobre la redacción de bitácoras para estudiantes y periodistas. Su objetivo consiste en desarrollar los medios de comunicación digitales afganos mediante los blogs. Actualmente carecemos de una prensa totalmente libre, así que podemos llenar ese vacío utilizando las bitácoras. Con ellas podemos ejercer nuestra libertad de expresión e ir construyendo el camino hacia la democracia.

Empecé a compaginar la redacción de bitácoras con las colaboraciones en diversos periódicos y revistas, tanto en Afganistán como en el extranjero. He escrito sobre la discriminación, la desigualdad y las injusticias que aquí hemos sufrido millones de personas. Durante décadas, la tierra en la que nací se convirtió en una tierra de dolor e injusticia por culpa de los señores de la guerra.

Escribir blogs no siempre resulta fácil. Primero tomo notas, después, si hay suministro eléctrico las paso al ordenador. Luego las guardo en un disco para finalmente acudir a un cibercafé de la ciudad y subirlas a mi bitácora.

Con todo es se pierde mucho tiempo, pero era importante contarle al mundo el sufrimiento de los jóvenes afganos a causa de la guerra, y su necesidad de ayuda. Y también considero importante que se publiquen noticias que no estén influidas por los grupos y partidos políticos, algo bastante inusual en mi país.

Me encanta escribir bitácoras –creo que me convertido en un adicto. Cuando tengo un suministro normal de electricidad llego a actualizarlas hasta tres veces al día. He viajado por todo Afganistán, escribiendo y tomando fotos en cada rincón de mi patria.

Muchos lectores me preguntan qué beneficios se pueden obtener de las bitácoras, y por qué gasto tanto tiempo y energías en ellas. Les contesto que quería aprender más sobre mi país y mostrarle a la gente el aspecto que tiene y las enormes diferencias que presenta la vida en sus diversas regiones. Quiero que el resto del mundo pueda conocer el verdadero rostro de mi gente y mi tierra.

También quiero documentarlo todo para las generaciones futuras, para que no lleguen a experimentar lo que yo he sufrido. Quiero retratar cómo se refleja la belleza, el amor, el odio, la risa, el enfado, el interés y la paz en el rostro de mi gente. Quiero mostrar el ayer, y cuánto se diferencia del mañana.

He intentado resaltar algunos de los sufrimientos de mi pueblo, como el de las mujeres afganas que sufren a diario la violencia doméstica. He retratado niños, la próxima generación, que vagan por las calles. Todavía los veo ahora, mendigando.

Para mí, el blog que escribo no sólo abarca mi vida cotidiana sino que también representa una ventana abierta al mundo. Escribiendo artículos sobre los niños afganos y sus derechos pude conseguir donativos para esos mismos niños. Por ejemplo, en otoño de 2007 recibía un montón de zapatos infantiles provenientes de EEUU. Los distribuí entre los niños pobres que vivían atemorizados ante la llegada del crudo invierno.

Mientras tanto he intentado también enseñar a otros, y puedo decir que ahora me siento muy feliz. Gracias a mis blogs he conocido a un montón de gente sensacional. A menudo imagino cómo sería llegar un día a reunirme con todos ellos. No me siento capaz de describir cuánto han cambiado mi vida las bitácoras. Por eso intento compartir esa experiencia con mis amigos y les animo a crear sus propios blogs.

Una de las principales razones por las que comencé a escribir en un blog fue la de compartir los conocimientos y aprender de mis lectores. Ellos me han enseñado muchas cosas. En un país que ha sufrido más de veinte años de guerra, que carece de unos medios de comunicación competentes y que ha tenido que comenzar de nuevo desde cero, el único camino posible consiste en ser autodidactas. Y creo que escribir bitácoras constituye una de las mejores formas de hacerlo.

En los últimos cuatro años he aprendido un montón de cosas gracias a mis lectores. Pero, tal y como escribí en mi blog en persa. "Cuánto más aprendo, más me doy cuenta de que no sé nada".

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