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La Revista de la OTAN se publica en español unas dos semanas después que en inglés a causa de la traducción.
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Los nuevos medios, ¿armas de comunicación masiva?
Vídeo debate de la Revista de la OTAN. Representantes militares y de los nuevos medios de comunicación debaten sobre cómo puede afectar a las operaciones, al apoyo a la misión y a la moral el desarrollo de los vídeos en la red, los blogs y otros nuevos medios en los conflictos.
Nasim Fekrat es un joven afgano cuyas bitácoras y fotos han obtenido el reconocimiento internacional. Para él los nuevos medios de comunicación representan un instrumento esencial para la creación de una nueva sociedad más democrática en Afganistán. Ahora nos ofrece en la Revista de la OTAN su visión sobre los efectos que los nuevos medios han tenido sobre él y sobre su país.
Hay pocas personas que sepan lo que es participar en un mismo conflicto como soldado y como periodista, y Vaughan Smith es una de ellas. A continuación nos describe la visión que tienen los militares de la prensa tal y como la ha conocido, anteriormente como soldado y ahora mientras utiliza las nuevas técnicas informativas en lugares como Afganistán.
¿Qué diferencias existen entre los nuevos medios de comunicación y los de los viejos tiempos? Robert Pszczel resalta algunas de esas diferencias, además de aportar su visión personal sobre el funcionamiento de los medios de comunicación en el antigo bloque soviético.
El puesto de portavoz de la ISAF en Afganistán tiene una enorme importancia a la hora de gestionar la difusión de los mensajes en una zona de conflictos. Nicholas Lunt lo ocupó durante el año pasado y nos cuenta ahora las lecciones que extrajo de esta experiencia.

Gestionar mensajes: el largo camino recorrido...

Hace justamente diez años me encontraba en Kampala (Uganda), informando sobre una conferencia empresarial. Se trataba de un evento bastante monótono, centrado en cuestiones relativas a los seguros. El presidente ugandés había anunciado que asistiría a la inauguración, pero finalmente no apareció.

Yo me había sumido en el soporífero trabajo de informar sobre cuestiones bastante arduas en el marco espectacular de las afueras de Kampala, cuando al tercer día salí bruscamente del sueño para despertar a la realidad.

Mientras mataba el tiempo en mi habitación a la hora de comer oí disparos en el exterior. Mi primera reacción consistió en tirarme al suelo. La segunda fue pensar "¿qué hago aquí tirado? Soy periodista, esto es oro puro para mí."

Así que me levanté, cogí cuaderno y bolígrafo y empecé a describir lo que estaba ocurriendo.

Parecía que el banco que estaba en el portal contiguo estaba sufriendo un atraco bastante chapucero.

Unos atracadores armados habían intentado arrebatarle el rifle al único guardia de seguridad del banco, sin conseguirlo a pesar de ser tres contra uno. El arma se disparó, al igual que la alarma del banco. Los atracadores huyeron presa del pánico, mientras les disparaba el guardia todavía armado con su fiel rifle.

Enseguida llegó el jefe de la policía local, que reconoció inmediatamente el coche de los atracadores y dijo que sabía quienes eran. En resumen, lo único que consiguieron los ladrones fue quedarse sin coche.

¿Por qué cuento todo esto? Porque todavía hoy, diez años más tarde, puedo recordar la emoción, la adrenalina y la excitación que sentí durante esos breves minutos. Los disparos, el conflicto, cómo todo parecía transcurrir a gran velocidad. Y la necesidad que sentía de apuntarlo y contárselo a otros.

Ahora hay mucha gente en todo el mundo que tiene esa misma sensación.

Gente que está cogiendo su versión modernizada del cuaderno y bolígrafo e informando desde zonas de conflicto o de guerra.

La disponibilidad, la simplicidad y el relativamente bajo coste que supone actualmente el suministro de información a una audiencia mundial están cambiando el modo en el que se emiten los mensajes desde esas zonas.

Ahora cualquiera puede ser un reportero, si así lo quiere.

Y eso incluye a los soldados. Cada vez con más frecuencia aportan vídeos o entradas de bitácoras desde el mismo corazón del conflicto. Y ciertos sitios web, como liveleak.com, se están convirtiendo en el lugar ideal para este tipo de contenidos.

En esta edición de la Revista de la OTAN aparece un montón de gente que ha podido contemplar de primera mano todos estos cambios en los medios de comunicación.

Un afamado bloguero afgano nos cuenta cómo su país y él mismo se han beneficiado del plus de libertad que proporcionan los nuevos medios.

Conoceremos la opinión de dos antiguos soldados convertidos en periodistas que trabajan a menudo en zonas de guerra.

Uno de los miembros del personal de la OTAN nos aporta su visión sobre la forma en que han evolucionado la libertad y la técnica de los medios de comunicación desde su época de periodista, al otro lado del Telón de Acero, durante la guerra fría.

Y nuestro primer vídeo debate nos ofrece la visión de los dos lados (los nuevos medios de comunicación y los militares) sobre si todos estos cambios ayudan o estorban a los que luchan en los conflictos.

Tanto la gestión del mensaje, como el uso de los nuevos medios de comunicación y la forma en la que los ejércitos se enfrentan a ellos constituyen verdaderos blancos móviles. No existen respuestas sencillas. Pero lo que sí está claro es que, a diferencia de lo que les pasó a aquellos incompetentes atracadores, este asunto no va a desaparecer durante bastante tiempo.

Paul King