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Vídeo debate: los nuevos medios de comunicación ¿son una ayuda o un estorbo en situaciones conflictivas?

Vídeo debate de la Revista de la OTAN: los nuevos medios de comunicación y las zonas conflictivas

Dada la larga tradición de debates en la Revista de la OTAN, parecía lógico adaptarlos a un medio más moderno para esta nueva edición.

Así pues, éste es el primer vídeo debate de esta Revista de la OTAN, que esperamos se vea seguido de otros muchos. Resulta bastante apropiado que en él se analicen los efectos de los nuevos medios de comunicación sobre las zonas de conflicto y las operaciones.

Se tratan temas como el grado de libertad que deben disfrutar los soldados para publicar su versión sobre las operaciones, qué tipo de audiencia está interesada en este tipo de información, la forma en que los militares pueden responder ante esta cambiante situación informativa y si Occidente está ganando la guerra de Internet a los insurgentes.

El director de la Revista de la OTAN, Paul King, está acompañado por sendos representantes de las dos partes de la ecuación: el ejército y los nuevos medios de comunicación.

El representante militar es el General van Loon, jefe de estado mayor de la OTAN en Heidelberg (Alemania) que el año pasado ocupó la jefatura del Mando Regional Sur en Afganistán.

El representante de los nuevos medios de comunicación es Hayden Hewitt, fundador de la página web liveleak.com, que durante años ha estado en primera línea de los temas militares y los nuevos medios de comunicación.

A continuación se facilita la transcripción del debate. Para pasar directamente a una pregunta, pulse sobre ella con el ratón en la sección "Pasar directamente a una pregunta".

Ir directamente a la pregunta

Introducción al debate.

PAUL KING, Director de la Revista de la OTAN: Hola y bienvenidos al primer vídeo debate de la Revista de la OTAN. Hoy examinaremos la dinámica evolutiva de los medios de comunicación y su efecto sobre problemas de gran complejidad, especialmente en lo relativo a los aspectos militares. Cada vez aparecen más sitios web, blogs y todo tipo de informaciones subidas a Internet que nos muestran la vida cotidiana en conflictos situados en diferentes lugares como, por ejemplo, en Afganistán. Las informaciones provienen de fuentes de todo tipo: soldados occidentales y afganos; pero también de talibanes e insurgentes.

Ahora que las naciones occidentales aportan a esos países recursos y personal –además de su propio compromiso– para ayudarles a crear una sociedad más libre, debemos preguntarnos si el hecho de que, tanto los soldados como el resto personal desplegado sobre el terreno, gocen de una mayor libertad de expresión representa una ayuda o un estorbo para aquellos esfuerzos.

También cabe plantearse si la información procedente de la línea del frente puede perjudicar la planificación militar o si, por el contrario, se trata de una prueba de libertad de actuación.

¿Quién está mejor cualificado para contarnos lo que ocurre en una guerra: los soldados o los periodistas? Y ¿qué opinión tienen las fuerzas armadas sobre la creciente presencia de los medios de comunicación en operaciones delicadas?

Hoy me acompañan dos magníficos representantes de ambas partes de la ecuación. En primer lugar el General Van Loon, en la actualidad jefe de estado mayor de la OTAN en Heidelberg y que el año pasado ocupó la jefatura del Mando Regional Sur en Afganistán.

También me acompaña Hayden Hewitt, fundador de una de las principales páginas web que muestran información sobre estos temas, LiveLeak.com, que ha sido mencionada por una larga lista de personalidades que incluye a Tony Blair y a miembros de la Casa Blanca.

Me gustaría empezar con el punto de vista del ejército. General Van Loon, respecto a los mensajes e informaciones sobre las actividades que se estaban llevando a cabo en Afganistán cuando usted se encontraba destinado en ese país, ¿hasta qué punto era consciente de que se estaban produciendo aquellas comunicaciones?

GENERAL TON VAN LOON (jefe de estado mayor en Heidelberg): Creo que, como padre con hijos que utilizan esas mismas herramientas, soy consciente de que los soldados van a usar blogs y medios similares para compartir sus impresiones sobre Afganistán. Se trata de un hecho natural, pues esa es la forma actual de comunicarse los jóvenes: igual que, hace unos años, enviaban correos electrónicos en lugar de cartas , ahora han pasado a crear blogs en los que escriben sus experiencias.

KING: ¿Cree que esto puede favorecer a las fuerzas armadas? ¿Se discute entre los mandos sobre las posibles consecuencias que pueden tener?

VAN LOON: Es una pregunta difícil de responder. Por supuesto que existen ejemplos tanto positivos como negativos, pero lo cierto es que la información está disponible y que la gente la comparte, se trata sencillamente de un hecho real. Tú no puedes cambiar el mundo; es así como funciona.

Y lo que debemos hacer es plantearnos cómo podemos gestionarlo de forma positiva; cómo nos aseguramos de que enseñamos a nuestros jóvenes soldados el modo en que funcionan las cosas, las reacciones que provocan en su patria los blogs que escriben, y lo que piensan sus padres cuando los leen; cómo podemos ayudarles a mejorar sus blogs y a inculcarles la trascendencia de la información sensible. Es la forma de evitar que aparezcan en sus blogs informaciones que puedan resultar peligrosas para ellos mismos o para las unidades en las que sirven, pero actuando siempre de una forma positiva. Reforzando los aspectos positivos, e intentando mitigar los menos buenos.

¿Qué papel desempeña actualmente la censura respecto a los nuevos medios?

KING: Según usted ¿puede haber situaciones en las que resulte correcto censurar o controlar la información que aparece en esos blogs?

VAN LOON: Sigo pensando que la palabra censura está anticuada. Hablamos de tecnologías de la información y de la era de la información. La censura debe ejercerse predominantemente a través de la educación, garantizando que la gente entienda el fondo del asunto. Puedo imaginar circunstancias concretas que hagan que resulte beneficioso detener la información durante un corto espacio de tiempo; hay muchos países que tienen sistemas de este tipo. Por ejemplo: si se produce una baja y se interrumpen las líneas telefónicas y los enlaces vía satélite, de modo que durante un cierto periodo de tiempo no se puede enviar información, sería la forma de garantizar que los familiares cercanos sean los primeros en recibir la noticia.

Pero repito que en mi opinión es mucho más importante el asegurarnos de que los jóvenes soldados reciben la formación adecuada. Estamos en la era de la información, pero ellos también tienen que entender que el blog que piensan que es privado no lo es en absoluto, porque a causa de Internet está a disposición de todo el mundo.

KING: ¿Existen ya programas orientados a la formación de los soldados en estos aspectos?

VAN LOON: Creo que hay un montón de países que tienen en funcionamiento programas de ese tipo. Lo que debemos proponer dentro de la OTAN es un sistema de gestión y un planteamiento estructurado y adecuado sobre el modo de abordar esta cuestión. Pero, desde luego, yo estoy completamente a favor de un sistema que permita a los soldados utilizar los nuevos medios de comunicación, beneficiándose de sus aspectos positivos.

En su introducción ha mencionado que actualmente existen muchísimas posibilidades nuevas para educar a la opinión pública, y es a eso a lo que me refiero. De ese modo se pueden usar los medios de comunicación para conseguir un efecto enormemente positivo.

¿Quién accede a esas páginas web?

KING: Pasemos ahora a preguntar a Hayden Hewitt; corríjame si me equivoco, pero creo que su página web no se creó específicamente para publicar mensajes de militares, y sin embargo ha demostrado ser muy popular entre ellos.

HAYDEN HEWITT (fundador de LiveLeak.com): Sí, está claro que no era eso en lo que pensábamos que nos iba a especializar, aunque sabíamos que sería uno de los aspectos relevantes de la página.

KING: Y ¿se sienten sorprendidos por ello? ¿Puede explicarnos por qué los militares han hecho tanto uso de su sitio web?

HEWITT: Creo que si uno establece un determinado entorno que la gente sabe que no es simplemente una página de entrenamiento, sino algo más, entonces los usuarios están más dispuestos a compartir cosas más serias, como vídeos de zonas de guerra o de conflicto.

KING: También los talibanes y la insurgencia de Afganistán han usado su página web. Si comparamos ambos bandos, los occidentales y los talibanes, ¿cuál cree que lleva ventaja? ¿Quién sube más vídeos? Y ¿qué tendencias pueda apreciar?

HEWITT: Bueno, primero me gustaría decir que dudo mucho que sean realmente talibanes los que suben vídeos a LiveLeak. Normalmente cuando alguien se ha preocupado de rastrearlos ha visto que provienen, en su mayoría, de fuentes occidentales.

Creo que si consideramos la cuestión como una guerra de propaganda no cabe la menor duda de que los talibanes y la insurgencia son mucho más eficaces a la hora de esparcir su mensaje de forma global y con gran celeridad. Quizás mucho más rápidamente de lo que pueden hacer los sistemas que se han creado para difundir información en esas zonas. Y es cierto que son muy prolíficos a la hora de publicar vídeos.

KING: ¿Ha visto usted cambios en esos vídeos a lo largo del tiempo, tanto en lo referente a estilo como a contenidos? ¿Ha observado alguna evolución?

HEWITT: El valor de sus producciones, a falta de un término más adecuado, ha aumentado ligeramente. Están usando más animaciones, gráficos 3D y textos. Siguen llevando siempre como música de fondo cualquier tipo de música islámica.

En cuanto a las tendencias, me parece que en el contenido de los vídeos ha disminuido la violencia directa contra las personas y va cambiando hacia operaciones militares, pues resulta evidente que difundir esa clase de violencia no les estaba beneficiando. No hay nada que provoque más rechazo entre la gente que eso. Así que ahora tienden a mostrar operaciones de tipo militar y cuelgan información sobre campañas de estas características.

¿En qué se parecen y diferencian los nuevos medios de comunicación respecto a los antiguos?

KING: En lo relativo a lo que la gente sube a su página, está claro que ustedes constituyen una organización de medios de comunicación totalmente nueva, sin las limitaciones que tienen las organizaciones mayoritarias y más asentadas, que mantienen una gran cantidad de debates sobre lo que debe o no debe mostrarse a unas audiencias amplias y variadas. ¿Qué clase de análisis realizan antes de poner en la red una información? Y por otra parte ¿qué piensan cuando algo de lo que se ha puesto en línea provoca protestas de las tropas desplegadas sobre el terreno?

HEWITT: Bueno, yo diría que contamos con una serie de garantías. A diferencia de lo que ocurre con los medios de comunicación tradicionales, que transmiten sus noticias directamente a los hogares, para entrar en nuestro sitio web (LiveLeak) tienes que llegar hasta él, leer una descripción, pinchar con el ratón en un enlace y verificar que tienes la edad mínima; todo ello constituye una serie de garantías de que la gente es consciente de los que va a ver.

Respecto a los soldados, creo que si existe una verdadera violación de la OPSEC (seguridad operativa) se enterarán muy pronto de ello y acudirán a nosotros pidiéndonos que se retire el vídeo. Tengo que decir que es realmente inusual que recibamos ese tipo de peticiones directamente de un soldado.

KING: Y ¿qué puede decirnos sobre sus relaciones con las fuerzas armadas? ¿Se han puesto en contacto con ustedes a causa de algunos de sus vídeos?

HEWITT: El ejército de EEUU, es decir, su división de medios de comunicación, publica vídeos en LiveLeak, tienen su propio canal. Aparte de esto la verdad es que tenemos poco contacto, aunque a veces les hemos proporcionado vídeos para usarlos en programas de entrenamiento.

¿Cuál es la mejor forma de controlar los mensajes?

KING: Usted ha estado vinculado a los nuevos medios de comunicación desde sus primeras etapas de desarrollo. ¿Qué tipo de reacciones mostraron los círculos militares en sus inicios, cuando se trataba de un fenómeno completamente nuevo?

HEWITT: La misma que los círculos gubernamentales: un terror abyecto. De pronto ya no tenían el control de toda la información. En esos primeros tiempos ni siquiera se trataba de informaciones especialmente delicadas; pero la cuestión era que había cosas saliendo a la luz sin ningún control y ellos no podían hacer nada al respecto.

Resulta comprensible: uno tiene ya establecidos unos determinados procedimientos para tratar estas cuestiones y de pronto aparecen estas nuevas tecnologías; fue toda una conmoción.

KING: General Van Loon, ¿quizás pueda aclararnos cómo se manifestó esta conmoción dentro del ejército?

VAN LOON: Se trata solo de una parte de una conmoción más amplia. Seamos realistas: lo cierto es que tenemos que tratar con los medios de comunicación, y que ahora mismo la puesta en común de la información es más importante que su protección. Tenemos ese mismo tipo de debate cuando hablamos sobre compartir información entre nosotros, especialmente si es clasificada.

Todavía sigue existiendo una fuerte tendencia a ocultar información por si se produjera una brecha de seguridad, por eso el debate sigue siendo el mismo de siempre. La posibilidad de que ocurra algo, una quiebra de la OPSEC, que intentamos evitar a toda costa, no debería impedirnos sacarle partido a todos los elementos positivos de esta nueva situación. Tenemos que empezar a ser conscientes de que existen muchísimas oportunidades aquí, en sitios web abiertos, pero quizás también en sitios un poco más seguros.

Yo puedo ir a mi banco en Holanda con mi tarjeta, introducirla en el cajero, pulsar unas cuantas teclas y acceder a una red segura con la que puedo enviar mi dinero de un sitio a otro. Si nos fiamos de un banco que maneja así nuestro dinero, no veo por qué no podemos hacer algo parecido con nuestra información.

Le daré un ejemplo: la lucha contra los IED (artefactos explosivos improvisados). En Afganistán los IED representan la amenaza más grave entre todas las que tenemos que afrontar. Y resulta de una importancia vital el que podamos entender cuanto antes cómo funciona y lo que está ocurriendo. Y si hablamos de los nuevos medios de comunicación, si pensamos en el caso de un joven sargento destinado en Afganistán, que pasara por una experiencia de ese tipo y que pudiera contarla en una página web segura daría lugar a que otro sargento destinado en los Holanda, en Estados Unidos o en Reino Unido pudiera acceder de inmediato a esa misma página y decir, mira esto que ha ocurrido en Afganistán, voy a incluirlo en mi entrenamiento.

Se trata de una utilización tremendamente poderosa de los nuevos medios, y creo que debemos adoptarla. Pero las fuerzas armadas han tenido que sufrir tantos cambios durante la última década que a veces se trata sólo de la resistencia ante los cambios; y ese tipo de resistencia pasa a convertirse en el problema.

Las operaciones complejas, como la de Afganistán, nos están obligando a aprender deprisa. La transformación de la OTAN está avanzando a un ritmo frenético y me siento muy optimista respecto a la posibilidad de que podamos ocuparnos de este tipo de cuestiones. Personalmente no me siento preocupado por eso.

Pero existe también otro aspecto a considerar: que tenemos que formar al público que accede a esos sitios y hacerle comprender desde qué punto de vista se han escrito esos blogs, porque existe un peligro evidente. Un joven –o una joven– soldado que se ve expuesto al fuego enemigo por primera vez en su vida, que tiene que devolver ese fuego... para él o ella es una experiencia tan intensa, algo tan importante, que por supuesto todo lo que escriba en su blog está completamente centrado en ese acontecimiento principal.

Y claro, si lo lees desde el contexto de tu propio país parece, bueno, como si en Afganistán se combatiera 24 horas al día, los siete días de la semana; y eso no es cierto. El noventa y nueve por ciento del trabajo realizado consiste en la reconstrucción y estabilización del país. Aunque también se produzcan operaciones de combate.

KING: Permítame preguntarle sobre la cadena de mando, porque evidentemente dentro de los ejércitos se sabe lo qué es una operación estrictamente controlada desde el punto de vista de la información, y cuándo resulta necesaria. Pero ahora que soldados que ocupan los niveles más bajos del escalafón pueden revelar información en esos sitios a los que usted ha denominado no seguros, de modo que todo el mundo puede verlos, ¿cómo afecta este hecho en una cadena de mando establecida de una forma muy estricta y sensible para una operación específica?

VAN LOON: Primero, tenemos los mejores soldados del mundo. No podemos dudar de eso. Se trata de soldados tremendamente buenos y muy, muy profesionales. Y yo tengo confianza en mis hombres, no tengo ningún motivo para no tenerla. Por supuesto que existe lo que he denominado antes un sistema de gestión. Debemos pensar en cómo nos aseguramos de que, si se equivocan, podamos decirle “eh, parece que no has estado muy listo ahí, cámbialo, fíjate más la próxima vez”. Así que nos estamos concentrando en eso.

Pero en todos los escalones de mando hay una misión que cumplir, lo que significa que yo asumo mis responsabilidades, mis coroneles asumen las suyas, y los soldados las suyas. El “cabo estratégico”, como se le ha llamado a veces... sabemos que existe, y que sus acciones tienen un efecto inmediato porque podría haber una cámara de televisión, y un político o un abogado contemplando lo que está haciendo.

Así que debemos asegurarnos de que nuestros “cabos estratégicos” tienen el bagaje adecuado para poder hacer su trabajo. Y eso incluye el confiar en ellos cuando publican algo en su blog.

¿Estas páginas web se usan con fines educativos o de entretenimiento?

KING: Me gustaría hacerles la misma pregunta a los dos: ¿Creen que lo que se está publicando y dando a conocer en directo por los que se encuentran sobre el terreno se percibe como más formativo, o más entretenido, en estos momentos?

VAN LOON: Es una buena pregunta. He visto blogs de soldados que en mi opinión resultaban muy educativos, pues dan una imagen muy exacta de lo que está ocurriendo, y permiten que el público se informe por sí mismo sobre cómo es realmente la situación y de lo difícil que es el trabajo en la realidad. También he visto algunos blogs que eran… menos eficaces a la hora de formar al público, tenían una mayor componente de entretenimiento. Pienso que es lo mismo que ocurre con Internet. Si vas a la red y buscas cualquier cosa que quieras investigar, ya sabes, encuentras cosas muy útiles y otras no tanto. Y se trata de informaciones que tienes que seleccionar por ti mismo.

KING: ¿Hayden Hewitt?

HEWITT: Creo que con ese tipo de cosas la cuestión no reside solo en los medios, sino también en la audiencia. Es lo mismo que ocurre con la televisión, una persona puede extraer un mensaje de una información mientras que otros se limitan a sentarse, verlo y reírse.

Así que siempre habrá alguien que pueda sacar algo positivo de los medios, pero no se puede garantizar que un vídeo sea educativo porque hay gente que sencillamente no quiere aprender. Pero para mí el aspecto más positivo de estos vídeos es que están enseñando a nuestra generación y a las generaciones más jóvenes lo que es realmente una guerra, porque creo que es algo que hemos perdido completamente de vista.

¿Qué efecto tienen sobre las misiones en curso?

KING: Y una pregunta derivada de la anterior: en lo que se refiere al efecto que produce el visionado de esos vídeos o la lectura de esos blogs, ¿piensan que la realidad de la guerra tiene alguna influencia sobre el apoyo a la misión? ¿Creen que la gente puede estar más a favor de lo que estamos haciendo, de lo que hace la OTAN en Afganistán, o menos a favor, porque vean la realidad de lo implica una guerra?

HEWITT: Cualquier cosa puede ser una espada de doble filo. La gente tiene una visión aséptica de la guerra, que ha recibido de los principales medios de comunicación, o de otras fuentes, y oye que estamos luchando contra unos enemigos ineficaces, que somos tremendamente superiores a ellos, y además ven vídeos de bombas cayendo desde mucha altura. Pero resulta que seguimos perdiendo soldados, y no logran comprender el motivo.

Creo que esos vídeos llevan a nuestros hogares la dura realidad de la guerra, poniéndola a disposición de gente que no puede, o no quiere, experimentarla. Y esa es la realidad que se vive sobre el terreno.

Puede resultarte horrible y hacer que no apoyes la guerra, pero al menos conocerás la realidad. Se trata de jóvenes bajo la amenaza directa de la muerte, de una muerte inminente. No de una bomba guiada por láser y lanzada desde algún lugar a miles de metros de altura.

KING: ¿Cuál es su opinión, General?

VAN LOON: Existen dos aspectos. Por un lado, explicar a la audiencia cuál es la realidad que los soldados desplegados sobre el terreno nos van a mostrar. No sólo la dura realidad de las operaciones de combate, sino también lo que hacen para ayudar al ejército afgano. Cómo cooperan con los afganos, cómo les ayudan con los proyectos de reconstrucción.

Pero también hay que tener en cuenta que uno de los principales problemas de Afganistán es la falta de acceso de la población a un información libre. Debemos permitir que nuestra audiencia se informe con libertad y forje sus propias opiniones. Y por nuestro propio interés nos conviene asegurarnos de que esta información sea lo más clara y comprensible posible.

No nos conviene esconder información, y además, bueno, no es que piense que nos tengamos que ocupar de venderle a la gente nuestras actuaciones en Afganistán, pero sí que deberíamos asegurarnos de que entienden lo complicado que resulta, además de la enorme importancia que tiene.

Su audiencia ¿es la misma que la de los medios tradicionales?

KING: En lo relativo a la audiencia –ustedes dos se han referido a ella–, me gustaría preguntarles a quién creen que va dirigida esta información. Resulta evidente que existe esa espada de doble filo que se ha mencionado antes, si consideramos a los que acceden a ella: por un lado ciudadanos de países occidentales y soldados de las naciones que aportan tropas, que son los que pagan con sus impuestos esta guerra, y por otro los talibanes e insurgentes que pretenden reclutar más combatientes para su causa.

Hayden, quizás pueda usted responder el primero. ¿Cree que su audiencia está repartida de forma más o menos uniforme, o que existe un cierto predominio del público de ciertos países?

HEWITT: La audiencia es mayoritariamente occidental, no me cabe la menor duda sobre eso. Se trata de una página web de Occidente. Obviamente, ocurriría justo lo contrario si se tratara de una página del lado opuesto, o al menos eso pienso.

Creo que todos los medios tienen un cierto porcentaje de propaganda. Tanto si es intencionado como si no, lo cierto es que existe y que se pueden utilizar los medios de comunicación de cualquiera de los bandos para apoyar los argumentos propios.

Con los medios que apoyan a los talibanes puedes acceder a ellos y decir mira... no son asesinos sedientos de sangre, o por el contrario pensar que no son valientes luchadores por la libertad. Y con nuestras fuerzas, las tropas occidentales, puede ocurrir exactamente lo mismo. Puedes utilizar cualquier medio de comunicación para demostrar lo que quieras, si estás dispuesto a distorsionar los hechos. Y pienso que eso es algo que lleva ocurriendo demasiado tiempo.

Tal y como ha mencionado el general, las cosas positivas que se están haciendo en Afganistán no se están viendo lo suficiente. ¿Por qué no se está realizando un bombardeo masivo de información sobre ellas? Hoy en día no resulta demasiado caro hacerlo con los nuevos medios de comunicación. Deberíamos tener acceso a muchas más informaciones de ese tipo, de modo que la gente pueda saber qué está pasando realmente en el país, porque para la mayoría del público lo que hay es un montón de combates, de IED y ataques con cohetes RPG, y un montón de violencia contra la gente. Los aspectos positivos no aparecen en absoluto.

KING: Pero ustedes tienen en LiveLeak otros vídeos más constructivos, menos violentos y menos explosivos. ¿Reciben el mismo número de visitas, y está la gente igual de interesada en ese tipo de cuestiones?

HEWITT: Seamos realistas, si un vídeo muestra algo que vuela en pedazos, habrá mucha más gente que lo vea. Es algo natural. Pero lo que me gusta y resulta más interesante de los vídeos más positivos es que tienden a iniciar un debate más interesante, al menos en mi opinión. Con los vídeos de combate la cuestión se polariza: unos a favor y otros en contra, sea cual sea el bando que ha publicado el vídeo.

Cuando se trata de los esfuerzos de reconstrucción y de mantenimiento de la paz el debate deja de estar tan polarizado, y aunque la gente crea que se existe una cierta dosis de cinismo, o que se trata de una escena preparada, lo cierto es que uno ve ese vídeo y se pregunta: “¿De dónde vino? ¿De verdad es eso lo que está pasando?”. A lo mejor es sólo un soldado repartiendo caramelos, pero creo que debe haber un mayor conocimiento sobre los aspectos positivos de la actuación de la OTAN en Afganistán.

KING: General, hemos hablado ya de los grandes medios de comunicación. ¿Cree que los nuevos medios van a complementarlos, o a sustituirlos? ¿Pueden ustedes dar a conocer informaciones por las que a lo mejor los grandes medios tradicionales no muestran interés?

VAN LOON: Desde luego. Lo que publican los soldados en los nuevos medios y en sus blogs constituye una fuente de información adicional. Si podemos utilizarlos… hagámoslo –aunque no me gusta la palabra utilizar, porque se trata de algo natural, algo que ocurre por sí mismo. Se trata de compartir información.

Pero además nos ofrecen una visión de primera mano de lo que está ocurriendo, y eso posibilita que los responsables lleguen a entender qué piensan las tropas, por qué situaciones tiene que pasar un soldado, y de este modo puedan mejorar una tarea realmente difícil. Y si se complementa lo que ofrecen los medios de comunicación tradicionales, que están un tanto mejor organizados, con los nuevos, en los que uno puede profundizar en detalle en las cosas importantes, entonces puedes llegar a conectar los dos lados de la historia, el afgano y el occidental. Y precisamente esta vinculación es lo que les convierte en una herramienta realmente eficaz.

Y, por supuesto, no debemos caer nunca en la trampa de intentar abusar de los nuevos medios, como en ocasiones están haciendo los talibanes de forma deliberada. Están preparando ex profeso algunos de esos ataques con IED que se van grabar, y van recibir dinero por ello. Así que si consiguen un bonito vídeo lleno de sangre sacarán un montón un dinero, pero con ello distorsionan toda la realidad del conflicto.

Tenemos que ser conscientes de que eso está ocurriendo, y debemos prepararnos para enfrentarnos a ello. ¿Cómo podemos desacreditar este tipo de información? ¿Cómo hay que reaccionar ante lo que ocurre en los nuevos medios de comunicación?

Tenemos ya mucha experiencia sobre cómo reaccionar ante lo que ocurre en los medios tradicionales, pero en lo que se refiere a los nuevos medios todavía estamos en fase de aprendizaje.

KING: Hayden Hewitt, ¿podría explicarnos qué clase de relación mantienen ustedes con los grandes medios tradicionales? ¿Cómo les utilizan a ustedes, si es que lo hacen?

HEWITT: Por lo que me ha contado cierta gente de estos medios con la que he hablado, en muchas de las grandes salas de redacción se consulta nuestro sitio web con bastante frecuencia, y si ven alguna historia interesante o bien contactan con el que la publicó, o simplemente la cogen y la usan.

Creo que lo que ocurre es que los grandes medios tradicionales se ven sometidos a presiones que nosotros no tenemos que soportar. Resulta muy fácil retratarlos como el monstruo grande y perverso, cien por cien maldad. Pero no es así, ellos sufren presiones políticas y comerciales que a nosotros no nos llegan. Y tienen un cierto número de historias que pueden desarrollar en un determinado periodo de tiempo, mientras que nosotros no tenemos esa limitación.

Y también nos resulta mucho más fácil que nos consideren neutrales porque no tenemos que adaptarnos a ninguna audiencia específica, a diferencia de lo que le ocurre a cualquier cadena de televisión comercial.

Algunos se han comportado estupendamente. Hemos tratado con muchos de ellos y han sido totalmente honrados. Otros, en cambio, se sienten un poco amenazados por Internet, como se puede apreciar fácilmente por la forma en la que propagan historias sobre nuestra página. A fin de cuentas, es lo que siempre ocurre cuando tratas con grandes corporaciones.

KING: ¿Ve usted una tendencia a la fusión, o por el momento siguen rumbos no convergentes?

HEWITT: En mi opinión, Internet y los nuevos medios se irán organizando, y muchos sitios web se convertirán en corporaciones más estructuradas. Creo que a los grandes medios tradicionales todavía les queda bastante tarea por delante, tienen que soltar lastre y alcanzar el nivel necesario para poder operar en el mundo de los nuevos medios, si es que están realmente interesados en hacerlo.

Yo los veo simplemente como dos flujos diferentes de información. No creo que tengan motivos para competir, ni necesidad alguna de fusionarse. Se trata de dos vías completamente diferentes y separadas. Los medios tradicionales pueden ser un medio estupendo para presentar cosas nuevas al público, que a su vez puede acudir a los nuevos medios cuando quiera averiguar más sobre algún detalle o historia en especial.

¿Existe el riesgo de que se produzca una saturación por exceso de información?

KING: Me gustaría preguntarles sobre una cuestión que ya se ha planteado, y es que la información ahora es evidentemente mucho más amplia, libre y frecuente de lo que era hace tan sólo diez o quince años. También tenemos una guerra en Afganistán, así que existe un tema candente que cubrir.

Empezando por usted, general: ¿están ustedes preocupados por la posibilidad de una saturación por exceso de información y que… al proporcionar demasiadas informaciones pueda acabar produciéndose una cierta desensibilización respecto a la guerra?

VAN LOON: Por supuesto que puede ocurrir. Y si piensa en las diferentes zonas de conflicto en el mundo verá que después de un cierto periodo de tiempo los principales medios tradicionales van perdiendo interés. Es lo que acaba ocurriendo. En Afganistán no creo que eso pase a corto plazo, porque hay demasiadas cosas en primer plano de actualidad.

Pero también en ese aspecto los nuevos medios aportarán una fuente de información adicional, otra área a la que se puede acceder.

También sugeriría que para poder tomar decisiones en el entorno actual, la cantidad de información, y en especial las zonas de la que necesitamos obtener información, están diversificándose cada vez más. Antes lo que necesitábamos saber consistía básicamente en dónde estaba el enemigo y dónde nos encontrábamos nosotros. Pero eso ya no basta. Tenemos que saberlo todo sobre la población, qué es lo que le motiva. Necesitamos saber qué ponen nuestros adversarios en sus blogs, para poder ver qué efecto real tienen sobre la población.

Necesitamos saber que están haciendo las ONG (Organizaciones No Gubernamentales) para que podamos asegurarnos de que nuestras operaciones no perjudican las suyas. Así que tiende a aumentar la necesidad del acceso a una información cada vez más amplia, a la vez que cada uno debe concentrarse más en su propia tarea. Como ya he mencionado, ya no podemos permitirnos el lujo de que un general pueda intervenir en lo que está haciendo un soldado desplegado sobre el terreno, pues él mismo tiene otras muchas cosas de las que ocuparse.

Así que debe confiar en que los soldados y sus jefes de pelotón hagan las cosas de forma correcta. Tiene que asegurarse también de que comprenden la tarea a realizar. Y su actuación se va pareciendo cada vez más a la sociedad que nos rodea, cada vez más diversificada.

KING: Hayden Hewitt, ¿existe el riesgo de que se produzca un cansancio por exceso de información?

Creo que sería más probable si cada día de publicara un paquete de informaciones cuidadosamente aseadas y desinfectadas. En mi opinión el material que publican los soldados es mucho más personal. Se trata de opiniones personales, de mostrar experiencias personales, y la gente puede verlo cada día desde la perspectiva de una persona diferente. Así que no estoy demasiado preocupado por un posible cansancio, al menos en lo que se refiere al uso que le damos a los nuevos medios.

¿Pueden ser de utilidad los nuevos medios de comunicación para la población de Afganistán?

KING: General Van Loon, me gustaría preguntarle por la sociedad a la que nos estamos refiriendo, y que usted ha mencionado. Obviamente la sociedad afgana tiene un índice de alfabetización bastante bajo, y el suministro eléctrico tiende a ser poco fiable. Es decir, el acceso a Internet resulta bastante precario.

¿Hasta qué punto los nuevos medios, con la evolución que van teniendo, pueden resultar útiles para la sociedad afgana?

VAN LOON: Hasta el momento, prácticamente nada. El porcentaje de analfabetos es del 80 por ciento. La educación será el elemento que provoque un cambio radical en Afganistán, porque permitirá que la gente busque y obtenga información por sí misma. Y el que puede reunir información también puede tomar sus propias decisiones, y por lo tanto será mucho más difícil convertir en terroristas a grupos enteros de personas con unos cuantos discursos.

Así que tenemos que asegurar su acceso a la información, y evidentemente el primer paso para ello es la educación. Y hasta el momento en que se consiga ese objetivo, cualquier cosa que podamos hacer para ayudarles a acceder a la información resultará de gran importancia.

Por ejemplo, el reparto de radios. Las radios sencillas, que a veces se entregan con un pequeño generador o una batería, han proporcionado muy buenos resultados, porque con ellas la gente puede escuchar las opiniones de otros, y de este modo pueden llegar a tomar sus propias decisiones.

¿Qué consejos podemos dar para mejorar?

KING: Hayden, me gustaría terminar la entrevista con una pregunta comparativa sobre los vídeos que se publican en LiveLeak. Evidentemente, usted ve los que provienen de los insurgentes, los talibanes o de personas afines, así como los que publican los militares. Así que goza de una posición privilegiada para aconsejar a las fuerzas armadas sobre el modo en que pueden darle más eficacia a sus vídeos. ¿Qué consejo les daría?

Bueno, resultan muy difíciles de comparar porque los talibanes hacen vídeos que están perfectamente adaptados a la audiencia específica a la que quieren llegar. A diferencia de lo que ocurría con la propaganda antigua, no se trata de mandarnos un mensaje, de asustar al general o de nada parecido, sino de dirigirse a gente que cree en su causa para aumentar su apoyo.

Así que hacen sus vídeos teniendo a esa audiencia como objetivo.

Creo que lo que debemos hacer nosotros, quiero decir los occidentales, resulta mucho más difícil y complicado. Los países occidentales tienen mucho más acceso a la información, todos sabemos cómo funciona la propaganda. Y al ser más conscientes de cómo funciona somos también menos susceptibles a vernos influidos por ella.

En mi opinión tiene que haber el máximo nivel de sinceridad y transparencia dentro de los límites que impongan la seguridad operativa y otros condicionantes similares, porque eso es lo que la gente espera, y se dan cuenta si no lo obtienen. Y aunque eso no provoque una revolución, sí que siembra la semilla de la desconfianza.

Así que se trata sencillamente de eso, de sinceridad y transparencia, siempre que sea posible. Ese sería el mejor modo de plantear la relación con los nuevos medios desde el punto de vista de la OTAN, si se quiere meter de lleno en lo que podríamos denominar la guerra digital en línea.

KING: ¿Algo que añadir a eso, general?

VAN LOON: Estoy totalmente de acuerdo.

KING: Muy bien. General Van Loon, Hayden Hewitt, muchísimas gracias a los dos.

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