Las amenazas terroristas contra los países de la OTAN: un bestiario
Defensa antiterrorista: harán falta más tecnologías punta para mantener a salvo a la Alianza (© DND/CF)
Friedrich Steinhäusler describe las amenazas asimétricas que acechan a la comunidad transatlántica y los esfuerzos de la OTAN para enfrentarse a ellas.

Los países miembros de la OTAN deben enfrentarse a las amenazas de seguridad asimétricas provenientes del terrorismo nacional e internacional, como ocurrió con los atentados contra Estados Unidos en 2001, Turquía en 2003, España en 2004 y Reino Unido en 2005. Además de todos estos sucesos, las autoridades europeas han contabilizado al menos 19 ataques terroristas de importancia desde el 11-S.

En abril de 1999 la Alianza incluyó al terrorismo entre los riesgos contra la seguridad de sus miembros citados en el Concepto Estratégico (SC), y durante la Cumbre de Praga del 21 de noviembre de 2002 aprobó un concepto militar para la defensa antiterrorista. Pero muchos de los retos de seguridad a los que debe enfrentarse la OTAN están todavía surgiendo e implican un riesgo realmente elevado, así que probablemente valga la pena que los analicemos con más detalle, junto a las medidas que la Alianza ha adoptado para hacerles frente desde Praga hasta ahora.

La yihad mundial

El risala (mensaje) de Osama Ben Laden de abril de 2006 reiteraba su estrategia de convocar una yihad a nivel mundial, pidiendo a todos los hombres, mujeres y jóvenes que se ofrecieran voluntarios para realizar atentados suicidas, mencionando específicamente Afganistán e Iraq.

Ya no puede descartarse una yihad contra las tropas del gobierno afgano y la OTAN en vista de varios factores: los señores de la guerra y los líderes tribales mantienen su influencia, y su lealtad hacia el régimen de Kabul resulta bastante dudosa, mientras que la incapacidad del gobierno para evitar que vuelva a crecer el cultivo de opio ha provocado un aumento de los recursos financieros de los terroristas al llegar a alcanzar la producción de esta droga la cantidad de 6.000 toneladas en 2006, según datos de la Oficina de las Naciones Unidas para las Drogas y el Crimen. Diversos medios de comunicación occidentales acusan al Servicio de Inteligencia de Pakistán (ISI) de proporcionar soporte logístico a los talibanes, incluyendo entrenamiento para los atentados suicidas, y se cree que muchos de los miembros de Al Qaeda siguen en libertad escondidos en la región sin ley fronteriza entre Afganistán y Pakistán.

Mientras tanto en Iraq el poder ha cambiado de manos de los sunitas a los chiítas por primera vez en la historia árabe. En su libro publicado en 2006, Radicalization of the Sunni-Shiá Divide, Ely Karmon explica cómo los chiítas iraníes apoyan a sus correligionarios de la región mediante grupos políticos locales como al-Da`waa al-Islamiya en Iraq, Amal en Líbano, Hizb-I Wahdat en Afganistán, y Tahrik-I Jafaria en Pakistán. Los países miembros de la OTAN que han proporcionado tropas para Iraq pueden verse situados entre unos bandos cada vez más radicalizados.

El terrorismo suicida

Los atentados terroristas suicidas constituyen la forma más letal de terrorismo, pues a pesar de representar tan sólo el 3% de los ataques terroristas han provocado el 48% de las víctimas en el periodo que va de 1980 a 2003. Este tipo de ataque ha ido creciendo desde los tres anuales en los años ochenta hasta casi quince al año en 2005. Más de 300 atentados suicidas en 16 países -Afganistán, Chechenia/Rusia, China, Indonesia, Iraq, Cachemira/Jammu, Kenia, Pakistán, Palestina/Israel, Arabia Saudita, Sri Lanka, Túnez, Turquía, Estados Unidos y Yemen- han provocado más de 5.300 muertos y 10.000 heridos. Tal y como han documentado diversos autores, entre ellos Scott Atran, el 75% de los atentados suicidas con bomba se produjeron tras los ataques terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos.

Hay que recordar también que estos atentados pueden tener consecuencias económicas y ecológicas muy graves, aunque se produzcan fuera de Europa. En octubre de 2002 un bote conducido por terroristas suicidas consiguió colisionar contra el superpetrolero Limburg frente a las costas de Yemen, provocando un vertido de 90.000 barriles de crudo en el Golfo de Adén y un breve repunte del precio del petróleo.

El terrorismo interior

En Europa el terrorismo interior sigue constituyendo una amenaza para la seguridad contra los países miembros de la OTAN. Desgraciadamente, el terrorismo suicida es tolerado, e incluso admirado, entre los sectores más pobres y menos integrados de las comunidades musulmanas europeas. Fueron ciudadanos británicos los que llevaron a cabo los atentados suicidas de 2005 contra el sistema de transporte público londinense, y las fuerzas de seguridad británicas frustraron varios intentos criminales que pretendían diseminar ricino y realizar atentados contra aviones civiles. Y en Alemania la policía desarticuló en 2006 un plan para hacer explotar bombas en varios trenes.

Hasta ahora los que querían implicarse en actividades terroristas en su país tenían que viajar a las regiones montañosas de Pakistán y Afganistán para recibir allí el entrenamiento necesario, pero en el futuro podría haber muchas más opciones a su disposición. Los terroristas pueden aprender los fundamentos de las bombas trampa para carreteras, los coches bomba y la guerrilla urbana en Iraq, y volver a casa para utilizar esa experiencia en atentados cometidos en países de la OTAN.

Los ataques radiológicos

Además, las Conclusiones y Recomendaciones preliminares del Seminario de Investigación Avanzada OTAN-Rusia celebrado en diciembre de 2006 establecían que se podría utilizar material radioactivo en ataques terroristas para provocar una exposición incontrolada de las personas a la radiación ionizante. El objetivo de un Dispositivo de Dispersión Radiológica (RDD) consiste en la contaminación de la población y el entorno, prefiriendo causar un pánico masivo antes que una destrucción generalizada.

En un futuro previsible el terrorismo global seguirá siendo la mayor amenaza contra la defensa transatlántica
Existen miles de fuentes radioactivas potenciales que están siendo actualmente utilizadas en centros de investigación, instituciones médicas, instalaciones industriales y bases militares, cuya idoneidad para un ataque terrorista radiológico varía significativamente dependiendo del tipo de fuente e isótopo radioactivo usado. Cada año se producen cientos de incidentes en los que fuentes radioactivas médicas o industriales son robadas, abandonas o perdidas en todo el mundo. La relativa facilidad con la que puede construirse un RDD hace que sea más probable que los terroristas pretendan organizar un ataque de este tipo en zonas críticas de los países miembros de la OTAN.

Las armas de destrucción masiva

Los terroristas han demostrado repetidamente tanto su intención como su capacidad limitada para utilizar Armas de Destrucción Masiva (WMD). En Japón ocurrieron dos ataques con gas sarín en 1994 y 1995, mientras que en Estados Unidos se produjeron varias diseminaciones de ántrax en 2001, y Al Qaeda ha declarado su intención de desplegar WMD nucleares. En el periodo transcurrido entre 1990 y 2004 se produjeron al menos 27 casos conocidos en los que despareció material nuclear de calidad militar.

Lo más importante de todo es la protección física de las 450 toneladas de plutonio civil y militar. Si los terroristas eligieran la vía más sencilla desde el punto de vista técnico, utilizar uranio altamente enriquecido (HEU) para un dispositivo nuclear más o menos tosco, les bastaría con obtener unos 25 kilos entre las más de 1.700 toneladas de HEU almacenado por todo el mundo. El descubrimiento de la red de mercado negro nuclear que desarrolló el Dr. Abdul Qadeer Khan ha dejado al descubierto la debilidad de los programas internacionales de control, así que no se puede descartar la posibilidad de un ataque terrorista catastrófico con WMD contra un país miembro de la OTAN.

El plan de actuación de la OTAN

La Alianza ha demostrado su propósito de responder a estas amenazas de diversas formas. Por ejemplo, a raíz de los ataques del 11-S los Aliados invocaron el Artículo 5, la cláusula de defensa colectiva del Tratado de Washington, cuando aún no habían transcurrido 24 horas desde dichos ataques. La OTAN desplegó sus aviones con Sistema Aerotransportado de Detección Avanzada y Control en Estados Unidos dentro del marco de la Operación Eagle Assist el 9 de octubre de 2001, y sus fuerzas navales en el Mediterráneo Oriental el 6 de octubre de ese mismo año (la operación pasó a denominarse oficialmente Active Endeavour el 26 octubre de 2001). Los Aliados también aprobaron un concepto militar para la defensa contra el terrorismo durante la Cumbre de Praga de 2002.

Pero todavía queda mucho por hacer. En los próximos diez o quince años los países miembros de la OTAN probablemente tengan que enfrentarse a amenazas como unas redes terroristas operando a nivel mundial y cada vez más letales según el modelo de Al Qaeda, un mayor número de estados en descomposición en África y Oriente Medio, la creciente disponibilidad de armas convencionales sofisticadas como misiles superficie-aire, el uso militar de tecnologías emergentes como la nanotecnología, la interrupción del suministro de recursos vitales a causa de ataques contra las fuentes de energía, y la proliferación de armas radiológicas y de destrucción masiva, tanto nucleares como biológicas o químicas.

Esto implica que la seguridad de los Aliados puede verse amenazada por crisis que aparecen con rapidez en países lejanos, pues los estados en desintegración han demostrado ser refugios hospitalarios para los terroristas que nos pueden atacar en nuestros propios hogares. Las soluciones militares tradicionales y bien planificadas de la guerra fría ya no sirven, y por eso las Cumbres de la OTAN han ido adoptando cada vez más medidas para mejorar las capacidades antiterroristas de los Aliados. Desde 2004 existe una iniciativa específica denominada "Programa de Trabajo sobre la Defensa Antiterrorista", emprendida bajo los auspicios de la Conferencia de Directores Nacionales de Armamento (CNAD) y que pretende lograr un desarrollo coordinado de tecnologías punta orientadas a la lucha antiterrorista. Entre las medidas previstas se pueden señalar la defensa contra coches bomba y minas de carreteras, la reducción de la vulnerabilidad de los aviones frente a misiles antiaéreos portátiles y de los helicópteros frente a lanzagranadas, y la protección de puertos y embarcaciones frente a lanchas rápidas con explosivos y submarinistas.

Además, los Aliados tienen a su disposición una Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF) completamente operativa, que servirá como catalizador para la transformación y la interoperatividad, mejorando así el potencial de sus fuerzas armadas para ser utilizadas en operaciones de la OTAN, la UE, las Naciones Unidas o de los mismos países. Los países miembros manifestaron en Riga su apoyo a los mecanismos que garanticen una capacidad de formación de fuerzas a largo plazo y que permitan un enfoque más sostenible y transparente para el mantenimiento de las capacidades futuras de la NRF. Y aunque ni esta Fuerza ni la Iniciativa de Transformación para Fuerzas de Operaciones Especiales, recientemente aprobada, han sido diseñadas para su uso exclusivo en misiones antiterroristas, lo cierto es que ambas refuerzan la capacidad de la Alianza para organizar operaciones expedicionarias, que con toda seguridad demostrará ser muy útil a la hora de enfrentarse a amenazas provenientes de estados en desintegración.

Los países de la OTAN también han utilizado la vía diplomática como respuesta. El Plan de Actuación de la Asociación contra el Terrorismo del Consejo de Asociación Euroatlántico, iniciado en Praga, se actualiza anualmente. Otro hito importante se produjo en la Cumbre de Riga de noviembre de 2006 al aprobar una Directiva Política Global que se centra en amenazas como el terrorismo y las armas de destrucción masiva, entre otros.

Conclusiones

Durante la Cumbre de Riga los miembros de la OTAN resaltaron que la defensa colectiva sigue siendo uno de los principales propósitos de la Alianza, y en un futuro previsible el terrorismo global seguirá siendo la mayor amenaza contra la defensa transatlántica. Los Aliados europeos ya han sufrido una amplia gama de sucesos relacionados con la seguridad, además de los ataques terroristas de Turquía, España, Reino Unido y Alemania.

Fuera de Europa, hechos como los arrestos que se realizaron en Toronto en 2006 podrían constituir una señal de coordinación y, quizás también, una cooperación más estrechas entre células terroristas durmientes de Norteamérica. En Afganistán los ataques suicidas con bomba y los dispositivos explosivos improvisados se han ido convirtiendo en la forma habitual de ataque utilizada por los insurgentes que se han aliado con los talibanes. Si estos ataques tuvieran éxito podrían facilitar la vuelta de Al Qaeda. Y en Iraq los terroristas están implicando cada vez a las fuerzas de la coalición que dirige EEUU en ataques en los que usen una gran variedad de dispositivos explosivos improvisados cuya capacidad de destrucción bien puede haber sido importada desde los mismos países de la OTAN.

Los futuros ataques terroristas pueden haber nacido tanto dentro de las fronteras de los países miembros de la OTAN, a partir de terroristas locales, o desde fuera del área euroatlántica. Estos atentados se pueden producir sin apenas aviso previo, utilizando armas no convencionales y medios asimétricos, que podrían incluir las WMD. Afortunadamente, la mejora y potenciación de la capacidad de la Alianza para afrontar el reto de las amenazas asimétricas se ha convertido en una de sus principales prioridades.
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1) Un informe publicado en febrero de 2005 por el Centro Noruego de Investigación sobre Defensa establecía que desde el 11-S se habían evitado en Europa al menos 15 ataques terroristas importantes. En junio de ese mismo año Glenn Schoen, experto en terrorismo de los Servicios de Seguridad e Integridad de Ernest & Young, manifestó que habían sido 19 los atentados desarticulados. Y está claro que el número ha ido creciendo desde entonces. Puede consultarse el texto Strategic priorities for protecting Europe´s infrastructure against terrorism, Informe sobre la Reunión de la Nueva Agenda de Defensa, Bruselas, 27 de junio de 2005 (www.forum-europe.com/publication/NDA_SOD_27June2005FORPRINT.pdf)

2) Jazeera (Doha): Bin Laden accuses West (transcripción), 24 de abril de 2006; http://english.aljazeera.net/NR/exeres/F9694745-060C-419C-8523-2E093B7B807D.htm

3) Para ésta y otras informaciones sobre terrorismo suicida puede consultarse: Atran, Scott, Genesis and Future of Suicide Terrorism, http://www.interdisciplines.org/terrorism/papaers/1 (última visita: 19 de enero 2006); OTAN, Suicide Terrorism: The Strategic Threat and Countermeasures, (Informe de agosto de 2004); Speckhard, Anne, Understanding Suicide Terrorism: Countering Human Bombs and Their Senders, dentro de la obra Topics in terrorism: toward a Transatlantic Consensus on the Nature of the Threat (volumen 1), Editores: Jason S. Purcell y Joshua D. Weintraub, Atlantic Council Publication (2005); Entrenamiento y Doctrina de Mando del Ejército de EEUU, Suicide Bombing in the COE, Manual DCSINCT número 1.03 (15 de agosto de 2005)

4) Conclusiones y Recomendaciones del Seminario de Investigación Avanzada OTAN-Rusia "Social and Psychological Effects of Radiological Terrorism", Bratislava, Eslovaquia, 20 de diciembre de 2006

5) Zaitseva, L., Steinhäusler, F., Illicit trafficking of weapons-usable nuclear material: facts and uncertainties, Physics and Society Newsletter 33, 1, páginas 5-8 (2004)