Análisis
La lucha contra el tráfico ilegal de seres humanos
Víctimas del tráfico de personas: hay que hacer más para reducir uno de los peores males de nuestro tiempo, que destruye miles de vidas. ( © UNMIK)
El Capitán Keith J. Allred analiza la política de la OTAN en la lucha contra el tráfico de seres humanos.
Entre los resultados menos conocidos de la Cumbre de Estambul de 2004 se incluye la aprobación de una Directriz Política de la OTAN contra el tráfico de seres humanos. Esta Directriz política considera que el tráfico de seres humanos merece una condena universal, describiéndolo como "el comercio de esclavos de los tiempos modernos, que alimenta la corrupción y el crimen organizado" facilitando la potencial "desestabilización de gobiernos débiles". La Directriz Política fue aprobada unánimemente por los jefes de estado y de gobierno y será aplicable a todos los países que aporten tropas a las operaciones de la Alianza. Hoy, transcurridos ya dos años, los progresos alcanzados empiezan a resultar visibles y la iniciativa ha desembocado en diversos esfuerzos para afrontar el problema de este tráfico ilegal.

Puede parecer extraño que la OTAN decida convertir en una cuestión de seguridad lo que aparentemente sería un problema social o policial, pero la iniciativa refleja la creciente conciencia de que el tráfico de seres humanos representa una amenaza para las operaciones de la Alianza, que a su vez pueden crear o favorecer la demanda de mujeres captadas mediante ese tráfico. Varias organizaciones internacionales han estimado que cada año cientos de miles de personas son víctimas de esta trata de seres humanos, que representa una importante fuente de ingresos para las organizaciones criminales cuyas actividades pueden llegar a desestabilizar los gobiernos legítimos y socavar la misión de la OTAN. Por eso debemos contemplar este tráfico ilegal como una amenaza contra la seguridad merecedora de la atención de la Alianza.

Aunque la Directriz Política aborda todos los diversos aspectos del tráfico de seres humanos, reconoce especialmente el efecto que puede llegar a tener el despliegue de tropas en la demanda de mujeres víctimas de las redes de tráfico sexual. Cuando las tropas desplegadas solicitan los servicios de prostitutas, a menudo están adquiriendo dichos servicios a empresas criminales organizadas y creando así una "demanda" de mujeres obligadas a prostituirse. El personal de las fuerzas de la OTAN implicado en este tipo de actividades muchas veces está utilizando esclavas sexuales y llenando los cofres del crimen organizado de los países en los que opera la Alianza. Y ninguno de estos resultados es digno de la OTAN o de sus miembros.

La decisión de la OTAN de ocuparse del tráfico de seres humanos coincidió con otros incidentes que demostraban el papel desempeñado por las tropas desplegadas sobre el terreno en las redes ilegales de prostitución. Las acusaciones de delitos sexuales cometidos por tropas de mantenimiento de paz de las Naciones Unidas que vieron la luz en el Congo en 2003 avergonzaron a la ONU. Su Secretario General, Kofi Annan, se sintió escandalizado al enterarse de las acusaciones de violación y acoso contra mujeres congoleñas por parte de fuerzas de las Naciones Unidas.

Otras acusaciones similares aparecidas durante la década anterior hacían más creíbles estos informes. En un estudio publicado en 2002 por la Fundación para el Desarrollo de la Mujer de las Naciones Unidas titulado "Mujeres, guerra y paz: la evaluación de los expertos independientes sobre el efecto de los conflictos armados en las mujeres y el papel de las mujeres en la construcción de la paz", las autoras, Elizabeth Rehn y Ellen Johnson Sirleaf, comprobaron la implicación de tropas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en delitos sexuales, incluyendo la trata de mujeres en Angola, Bosnia-Herzegovina, Camboya, Kosovo, Liberia, Mozambique, República Democrática del Congo, Sierra Leona, Somalia y Timor Oriental.

Cuando las fuerzas de mantenimiento de la paz se desplegaron en la antigua Yugoslavia en la década de los noventa trajeron con ellos una demanda de servicios sexuales que se vio pronto satisfecha mediante la oferta de mujeres trasladadas forzosamente con ese propósito. Los burdeles surgían de la noche a la mañana junto a los acuartelamientos, con nombres y decoración estrechamente relacionados con la nacionalidad de las tropas ubicadas en las bases más cercanas. Y cuando se cerraban las bases, los burdeles también cerraban. Muchas de las mujeres empleadas en esos prostíbulos habían sido trasladadas a la antigua Yugoslavia expresamente para servir a las tropas de la ONU. La relación entre el despliegue de las tropas y la demanda de mujeres resultaba imposible de negar.

También Estados Unidos se vio implicado en un incidente embarazoso que vino a demostrar la estrecha relación existente entre las tropas y la trata de mujeres. En mayo de 2002 un reportaje televisivo de la Fox News sugirió que las tropas norteamericanas estacionadas en Corea del Sur llevaban a cabo "patrullas de cortesía" para proteger los burdeles que explotaban a ciertas mujeres. La emisión de estas revelaciones en Estados Unidos provocó que catorce congresistas escribieran al General Inspector del Departamento de Defensa instándole a investigar lo que parecía ser la participación o al menos un apoyo oficial a la trata de mujeres. Aunque finalmente el General Inspector llegó a la conclusión de que no había existido un abierto apoyo a las redes de trata de mujeres en Corea del Sur, también detectó una relación "excesivamente familiar" entre las fuerzas estadounidenses sobre el terreno y el tráfico sexual. Las fuerzas norteamericanas destacadas en Corea del Sur se sintieron bastante abochornadas por estas revelaciones y adoptaron rápidamente medidas para evitar que los soldados estadounidenses se vieran implicados en este tipo de hechos.

La política de la OTAN

Debido en parte a incidentes como los descritos, en marzo de 2004 los embajadores noruego y estadounidense ante la OTAN empezaron a considerar la posibilidad de desarrollar una política a nivel de toda la Alianza sobre la cuestión del tráfico de seres humanos. La Directriz Política aprobada finalmente en Estambul establecía un rumbo a seguir diseñado para impedir que las tropas de los Aliados se implicaran en actividades que facilitaran o apoyaran el tráfico de seres humanos.

Los países miembros deben realizar diversas actuaciones para reducir el tráfico ilegal de personas, entre ellas modificaciones de sus legislaciones nacionales; ratificación, aceptación o aprobación (según corresponda) de la Convención de las Naciones Unidas contra el crimen organizado y su Protocolo para la prevención, supresión y castigo del tráfico de personas, en especial de mujeres y niños; adiestramiento específico de todo el personal que participe en operaciones dirigidas por la OTAN; disposiciones legales contractuales que proscriban a los contratistas que participen en el tráfico de seres humanos o lo faciliten, y que les obliguen a comprometerse a evaluar la implementación de estas actuaciones dentro del marco de las revisiones que actualmente se realizan por parte de las autoridades competentes.

El tráfico ilegal de seres humanos amenaza con desestabilizar a los gobiernos locales y promover a las redes criminales
Todos los Aliados habían suscrito -y la mayoría ratificado- tanto la Convención de las Naciones Unidas contra el crimen organizado como su Protocolo mucho antes de que se solicitara en la Cumbre de Estambul. Desde dicha Cumbre otros dos países -Bélgica y Estados Unidos- han ratificado la Convención y el Protocolo sobre el tráfico ilegal de personas. Otros cinco están pendientes de ratificarlos: República Checa, Grecia, Hungría, Islandia y Luxemburgo.

Buena parte de los progresos conseguidos en la lucha contra el tráfico ilegal de seres humanos han sido el resultado de la aprobación de nuevas leyes, el desarrollo de la capacidad de las ONG, las agencias policiales y la judicatura para proporcionar servicios a las personas sometidas a este tráfico, y el aprendizaje a partir de las prácticas modelo para la investigación y persecución de este tipo de delitos.

Por ejemplo, Noruega implementó en 2003 un Plan Nacional de Actuación sobre el Tráfico de seres humanos y publicó en junio de 2005 un plan revisado que incluye disposiciones para la identificación de las víctimas y un aumento de los esfuerzos para identificar y perseguir a los traficantes, y que se implementará entre 2006 y 2008. El Código de Conducta de las fuerzas armadas noruegas prohíbe la compra de servicios sexuales y todo tipo de relaciones que pudieran provocar la pérdida de confianza en la imparcialidad de las fuerzas. El personal militar noruego que viole este código de conducta puede ser sancionado por ello.

A partir del 15 de noviembre de 2005 Estados Unidos ha introducido un nuevo artículo en su código de justicia militar que prohíbe a los miembros de sus fuerzas armadas adquirir los servicios de prostitutas. El nuevo artículo permitirá que los mandos militares puedan castigar a los soldados que paguen por la prestación de servicios sexuales. Las fuerzas estadounidenses estacionadas en Corea tienen un potente programa de amplio espectro destinado a impedir que los soldados norteamericanos desplegados en ese país utilicen establecimientos en los que pueda haber mujeres sometidas a la trata ilegal.

Desarrollo de capacidades

La Agencia para el Desarrollo Internacional de EEUU (USAID) y Rumanía han colaborado en un manual de adiestramiento sobre las "prácticas modelo" a seguir a nivel regional en la lucha contra el tráfico de seres humanos por parte de los responsables policiales. Este manual constituye el resultado de dos años de intensa colaboración entre USAID-Rumanía, el Programa para el Desarrollo de la ONU y el Ministerio rumano de Administración e Interior.

El manual ha sido elaborado por cuerpos de vigilancia fronteriza, unidades policiales especializadas y fiscales, y fue adoptado oficialmente por la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Crimen en la reunión de altos responsables policiales de la región celebrada en Viena en diciembre de 2003. La estrategia regional de adiestramiento contra el tráfico de seres humanos ha sido aprobada por 13 países del sureste europeo -Albania, Bosnia-Herzegovina, Bulgaria, Croacia, Eslovenia, Grecia, Hungría, Serbia y Montenegro, la ex República Yugoslava de Macedonia*, Moldavia, Rumanía, Turquía y Ucrania, además de la Misión de las Naciones Unidas en Kosovo- y se pretende que llegue a ser el programa más avanzando del mundo en la lucha policial contra el tráfico ilegal de seres humanos. Cientos de policías de la región han recibido ya un adiestramiento especializado basado en este manual, y varias academias de policía de diferentes países han incluido sus módulos dentro de su currículo. El manual incluye un compendio legislativo y un directorio de contactos específico para Europa Suroriental. La sección de prácticas modelo, que incluye una visión global de la metodología del tráfico, sugerencias prácticas para la cooperación internacional, técnicas investigadoras especializadas y propuestas de tácticas para desarticular el tráfico, puede ser adaptado a cualquier otra zona del mundo.

La Organización Internacional para la Emigración (IOM), la USAID y el gobierno turco han implementado conjuntamente un proyecto contra el tráfico ilegal de seres humanos iniciado por la oficina de la IOM en Ankara. El proyecto adopta un planteamiento global para combatir el tráfico, incrementar la persecución de los traficantes, proteger a las víctimas del tráfico y evitar dicho tráfico mediante la concienciación de la opinión pública y la intervención policial. Los 600.000 dólares presupuestados para el proyecto incluyen la financiación de una "línea de atención telefónica 157", cuya existencia se da a conocer a las potenciales víctimas del tráfico mediante anuncios en los puestos de control de inmigración. Esta línea 157 es en cierto modo similar a la línea de emergencia 911 utilizada en Estados Unidos (o 112 en Europa), que ofrece atención especializada urgente y que ya ha contribuido a coordinar el rescate de 60 víctimas de este tráfico, y ayudado a la IOM a devolver a más de 200 mujeres a sus hogares. Actualmente está en fase de desarrollo una red nacional de referencia para las víctimas del tráfico ilegal de seres humanos.

La Escuela de la OTAN ha desarrollado tres capítulos que se incluyen en otros tantos cursos permanentes impartidos en Oberammergau (Alemania) y que informan a los alumnos de la Escuela de la OTAN sobre las cuestiones relativas al tráfico ilegal de seres humanos: un capítulo general, un capítulo para mandos militares y otro sobre actuación policial. Todos los capítulos están disponibles para otras instituciones de adiestramiento de la OTAN y la Asociación para la Paz (APP), y existe una versión para Internet orientada a la enseñanza a distancia. El Centro de Adiestramiento de la APP de Ankara (Turquía) creó un curso de una semana de duración sobre la Lucha contra el contrabando y el tráfico de seres humanos, que se impartió durante el año pasado mediante equipos de adiestramiento móviles en Albania, Azerbaiyán, Georgia, Kazajstán, Rumanía, la ex República Yugoslava de Macedonia*, Tayikistán, Turkmenistán y Ucrania.

Tanto estas iniciativas como otras muchas similares se encuentran en diversas fases de planificación y aplicación en toda la Alianza. La OTAN reconoció en su Cumbre de Estambul que no podía seguir ignorando la doble amenaza que representa el tráfico de seres humanos. Primero como empresa que proporciona millones de dólares anuales al crimen organizado, y amenaza con desestabilizar a los gobiernos locales y promover a las redes criminales que se oponen a ellos. La utilización por parte de tropas de la OTAN de estos establecimientos financia y apoya una amenaza de seguridad que es totalmente contraproducente para la misión de la Alianza. Y en segundo lugar, los Aliados han reconocido que las tropas que utilizan los servicios de los burdeles o que de cualquier otra forma facilitan el tráfico de seres humanos están implicadas en la actividad criminal como clientes. Tanto por una cuestión de principios como por el mantenimiento de la integridad de las operaciones de la OTAN, estos hechos deben ser evitados. Sin embargo, hasta este momento que se sepa sólo Noruega y Estados Unidos han tomado acciones concretas para prohibir a su personal militar la utilización de los servicios de prostitutas mientras está desplegado sobre el terreno.

Otros Socios de la OTAN están enfocando sus actuaciones para implementar la Directriz política de un modo más particularizado, y la Alianza está llevando a cabo una revisión en profundidad de esta Directriz para considerar posibles mejoras por si el Consejo del Atlántico Norte lo estimara necesario. Aunque ya se han producido avances positivos, todavía es demasiado pronto para medir el impacto de todas las iniciativas actualmente en desarrollo. Pero hay motivos para mantener la esperanza de que las iniciativas que están entrando actualmente en vigor van a desarticular y debilitar las redes criminales que se benefician del tráfico ilegal organizado de seres humanos. Hace falta que muchos otros gobiernos tomen medidas para prohibir a sus fuerzas el que potencien la trata de seres humanos utilizando establecimientos en los que las víctimas de ese tráfico pueden estar retenidas contra su voluntad. Sólo el tiempo podrá decirnos hasta qué punto la nueva Directriz política contribuirá a reducir lo que constituye uno de los grandes males de nuestro tiempo.
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* Turquía reconoce a la República de Macedonia por su nombre constitucional.