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Sumario

Respuesta de la OTAN al terrorismo
Dagmar de Mora-Figueroa

Aunque en el Concepto Estratégico de 1999 se menciona el terrorismo como una de las nuevas amenazas en la era posterior a la guerra fría, lo cierto es que los Aliados le prestaron poca atención hasta que se produjeron los atentados del 11 de septiembre de 2001. Menos de 24 horas después de estos ataques los Aliados invocaron por primera vez en la historia el Artículo 5 del Tratado de Washington, la cláusula de defensa colectiva. Desde entonces prácticamente todas las actividades de la OTAN han sido revisadas teniendo en cuenta la amenaza que representa el terrorismo, que ha influido en el desarrollo de sus políticas, conceptos, capacidades y asociaciones. La contribución de la OTAN en una lucha que se presenta larga y difícil pone de manifiesto las ventajas que aporta la organización y que se basan en su experiencia actual. Al mismo tiempo, al tratarse de una amenaza polifacética la cooperación con los países Socios y los diversos organismos internacionales se ha convertido en uno de los aspectos fundamentales de su planteamiento antiterrorista. Los ataques terroristas que siguen produciéndose deben recordarnos la gravedad de la amenaza que representan.

Cooperación antiterrorista entre la OTAN y Rusia
Andrei Kelin

Al poco tiempo de producirse los atentados de julio en el Metro de Londres el Presidente ruso Vladimir Putin se lamentó públicamente por los escasos avances conseguidos en la cooperación antiterrorista internacional, a pesar de la magnitud que ha alcanzado la amenaza terrorista y las atrocidades que está provocando. Pero para el Consejo OTAN-Rusia se trata de un área prioritaria. Rusia tiene mucho que ofrecer especialmente dentro del campo de la lucha antiterrorista, como capacidades de inteligencia e influencia política en regiones muy importantes del mundo. Dentro del Consejo la cooperación abarca desde evaluaciones conjuntas sobre la amenaza terrorista a la preparación de estudios conjuntos sobre los mejores procedimientos para enfrentarse a ella, pasando por ejercicios conjuntos para ensayar respuestas eficaces. Rusia ha confirmado también que a principios del próximo año empezará a participar en Active Edeavour, la operación antiterrorista de la OTAN en el Mediterráneo. La OTAN y Rusia han avanzado mucho en los últimos años en el desarrollo de su cooperación en el campo de la lucha antiterrorista, pero esta cooperación se encuentra aún en sus inicios y su dimensión práctica necesita ser potenciada.

Lucha contra la proliferación de WMD
Eric R. Terzuolo

Si la Alianza quiere mantener su credibilidad como institución de seguridad debe desempeñar su papel –y ser considerada como uno de los actores– a la hora de afrontar retos como la proliferación de armas de destrucción masiva (WMD). Pero aunque se esté de acuerdo en que las capacidades militares de la Alianza representan el elemento fundamental y distintivo dentro de la contribución que puede realizar la organización a la hora de enfrentarse a futuras amenazas de WMD, sigue faltando una visión estratégica común respecto a la cuestión de cómo y en qué casos se debe usar la fuerza de forma preventiva ante estas amenazas. La aparición de “nuevas amenazas” en general, y la intervención en Irak en particular, han levantado serios interrogantes sobre el significado y utilidad de conceptos básicos como prevención, anticipación y disuasión. Actuaciones y políticas que parecen romper las reglas establecidas, como el tan a menudo estereotipado unilateralismo norteamericano, pueden provocar una auténtica conmoción, pero aferrarse a la continuidad sin analizar las múltiples complejidades que se presentan no representa una alternativa viable. La iniciativa que ha emprendido la OTAN para mejorar la calidad del diálogo político tienen una importancia fundamental. El éxito de la tarea de conseguir una OTAN más eficaz desde el punto de vista estratégico dependerá de la voluntad política de los países miembros para compartir sus conocimientos y sus análisis, pero todavía será más importante crear y mantener una atmósfera de diálogo en la que los Aliados hablen los unos con los otros, y no los unos a los otros.

Lucha contra el terrorismo en el Mediterráneo
Vicealmirante Roberto Cesaretti

Durante los cuatro últimos años, desde que la OTAN invocó por primera vez en su historia el Artículo 5, la operación Active Endeavour ha ido evolucionando desde un reducido despliegue inicial que aportó una presencia militar modesta en una zona de gran importancia marítima hasta una operación antiterrorista global y en adaptación continua que abarca todo el Mediterráneo. A lo largo de todo este proceso la Alianza ha contribuido al mantenimiento de la paz, estabilidad y seguridad en una región estratégica, obteniendo una experiencia incalculable en operaciones de vigilancia naval a la vez que desarrollaba procedimientos de recogida e intercambio de inteligencia relacionada con la lucha antiterrorista internacional. Actualmente Active Endeavour interviene en cuatro áreas: ayuda para la prevención y desarticulación de cualquier acción de apoyo al terrorismo en el mar o proveniente de él; control de “cuellos de botella” marítimos; escolta de ciertas embarcaciones a su paso por el estrecho de Gibraltar; y fomento del programa del Diálogo Mediterráneo. Gracias a la cooperación permanente de los organismos civiles y militares de todos los países mediterráneos llegará el momento en que a la OTAN solamente tenga que aportar coordinación dentro de un planteamiento más holístico de la lucha contra el terrorismo y las restantes actividades ilegales en la zona.

Cruzar el Rubicón
Ryan C. Hendrickson

La Operación Deliberate Force, la primera campaña aérea de la OTAN que se realizó en agosto y septiembre de 1995 y duró dos semanas y media, marcó el inicio de una nueva era para la OTAN. Aunque en su momento fue muy polémica, después de una década resulta evidente que esta operación resultó esencial para acabar con la guerra de Bosnia, lo que implicó unas importantísimas consecuencias políticas y unos beneficios evidentes para Bosnia-Herzegovina. Además, aunque posteriormente se viera un tanto eclipsada por la Operación Allied Force, la campaña aérea de la Alianza en Kosovo en 1999 que tuvo una duración mucho mayor, Deliberate Force probablemente fuese el acontecimiento que más haya contribuido a la transformación de la OTAN tras la guerra fría. Ayudó a allanar el camino para el Acuerdo de Paz de Dayton, que consiguió establecer un marco de gobierno para Bosnia-Herzegovina que todavía está en vigor en la actualidad. También contribuyó a sentar las bases para una gama mucho más amplia de misiones no previstas en el Artículo 5 en las que la Alianza está implicándose en la actualidad, consiguiendo que la organización no se limite al mantenimiento de su defensa colectiva.

Problemas del crecimiento
Peter van Ham

Una agenda política tan sobrecargada como la de la OTAN tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Por una parte la Alianza ha dejado de estar condicionada por su debate sobre las intervenciones “fuera del área”, por otra da la impresión de que cualquier amenaza contra la seguridad que pueda surgir se incluirá automáticamente en su ámbito de actuación. Ahora la OTAN no solamente actúa fuera del territorio de sus Aliados sino que además se espera que combata el terrorismo internacional, haga frente a las armas de destrucción masiva (WMD), contribuya a la democratización de Oriente Medio, entrene a las fuerzas de seguridad iraquíes y apoye a las fuerzas de mantenimiento de la paz de la Unión Africana en Darfur. Las numerosas iniciativas, actividades y operaciones que jalonan la agenda de la OTAN reflejan claramente sus esfuerzos para abarcar todos los retos de un entorno de seguridad en continuo cambio y resultan imprescindibles para que la Alianza mantenga su importancia dentro del marco de las prioridades de la política exterior norteamericana. La Alianza ha iniciado un ambicioso proceso de transformación, pero el espíritu de transformación todavía no ha alcanzado al Concepto Estratégico de la OTAN, que sigue sin modificarse desde abril de 1999. Por eso hasta ahora los Aliados han preferido no abrir esta caja de Pandora, el desarrollo de un nuevo Concepto Estratégico puede ser la catarsis transatlántica que necesita la Alianza.

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