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Sumario

Asociaciones eficaces
Christopher Bennett

Uno de los cambios que se han producido en el planteamiento de la OTAN para la seguridad desde el final de la guerra fría consiste en la forma en la que ha tendido su mano para formar asociaciones con países no miembros y con otras organizaciones internacionales. Esta política dio muy pronto sus frutos con la creación de foros y programas para facilitar la transición democrática en Europa Central y Oriental, evolucionó de forma pragmática ante las guerras de disolución de Yugoslavia y recibió un renovado impulso y un sentimiento de urgencia a partir de los ataques terroristas del 11 de septiembre. El fundamento de esta política es que en un entorno estratégico cada vez más complejo ninguna institución puede pretender tener por sí sola la fórmula mágica para asegurar la paz. Así que la mejor forma de proporcionar el mayor nivel de seguridad posible para los miembros de la OTAN y para el resto del mundo es crear una red de socios cooperantes que compartan el interés en preservar e impulsar la paz y la seguridad.

Vínculos necesarios
Julian Lindley-French

Lo peor de Irak ha sido su legado de mala voluntad y la creciente tendencia de muchos políticos a perseguir sus objetivos particulares a costa de la cooperación UE-OTAN. Si volvemos la vista a la Declaración UE-OTAN sobre la ESDP de diciembre de 2002, que en su momento parecía ofrecer un espíritu de interacción y complementariedad para el futuro, resulta sorprendente lo mucho que han cambiado las cosas. Ahora es el momento de poner manos a la obra. Los estadounidenses no pueden librarse de las dificultades que acarrea el mantenimiento de la paz y los europeos tienen que conseguir que sus capacidades de combate puedan actuar de forma conjunta. Dos áreas primordiales - planificación y mando operativo e inversiones en defensa - deben constituir la espina dorsal de la futura cooperación entre la UE y la OTAN. Mientras no se realicen esfuerzos serios para restaurar unas relaciones constructivas y cooperativas entre las dos organizaciones, los únicos beneficiados serán los enemigos de la democracia.

Esperanza con experiencia
Paul Fritch

Los ataques terroristas del 11 de septiembre convencieron a los responsables políticos de los países miembros de la OTAN y de Rusia del interés que tenía un amplio acercamiento mutuo. Teniendo en cuenta los intentos fallidos anteriores en las relaciones OTAN-Rusia, hizo falta un gran derroche de fe por ambas partes para constituir en mayo de 2002 el Consejo OTAN-Rusia (NRC), un organismo en el que los miembros de la OTAN y Rusia podían reunirse como iguales para discutir y desarrollar áreas de interés común, con los mismos derechos y obligaciones respecto a la implementación de las decisiones. El NRC asumió una agenda ambiciosa y ha conseguido un impresionante conjunto de éxitos en sus primeros 18 meses de existencia, pero todavía le queda mucho para desarrollar todo su potencial. Muchos en Occidente siguen contemplando a los rusos con una sospecha casi instintiva, y otros muchos en Rusia siguen abrigando temores hacia las intenciones de la Alianza. La OTAN y Rusia comparten un interés permanente en la extensión de la paz y prosperidad y las diferencias entre países y las rivalidades históricas van dejando paso a un amplio espíritu de asociación.

Avanzando con dificultades
James Sherr

La integración de Ucrania en las estructuras de seguridad euroatlánticas y la transformación de su sistema de seguridad nacional se han convertido en asuntos inseparables impulsados por dos motores. El primero de ellos ha sido el interés nacional de Ucrania. El segundo, la relación OTAN-Ucrania. Actualmente Ucrania no se ve amenazada por ningún atacante, sino por los que tratan de socavar sus cimientos. Las reformas se han desarrollado por etapas, y cada una de ellas ha supuesto un enfrentamiento con intereses creados y con la realidad económica. Sin la relación OTAN-Ucrania, la misma sostenibilidad de la reforma de la defensa se vería cuestionada. Ucrania ha participado en el Proceso de Planificación y Análisis de la Asociación para la Paz desde sus comienzos en 1994. Si bien la orientación inicial se centraba en las unidades marcadas como disponibles para las actividades de la APP dirigidas por la OTAN, en otoño de 2000 Ucrania decidió utilizar esta herramienta de planificación para apoyar sus esfuerzos en la reforma de la defensa. Los mayores obstáculos para las futuras reformas son los recursos disponibles y el sector de seguridad que se haya fuera de la jurisdicción del Ministerio de Defensa. Si logran vencer estos obstáculos, los ucranianos con toda probabilidad se volverán hacia la OTAN en busca de unas relaciones aún más estrechas.

Llamada desde Pekín
Zuqian Zhang

Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y los posteriores acontecimientos con ellos relacionados - la mejora en las relaciones OTAN-Rusia, la segunda ronda de ampliación de la Alianza tras la guerra fría y su creciente papel en Afganistán - han reducido la distancia física que separaba a China y la OTAN. Varios factores permiten ser optimistas respecto a una evolución positiva de las relaciones entre la OTAN y China: la Alianza ha ampliado sus perspectivas respecto a la cooperación con países de dentro y fuera de Europa; la OTAN y la ONU han demostrado repetidas veces que pueden mantener una relación complementaria en vez de antagónica; y China está atravesando una etapa de cambios profundos que probablemente tiendan a alinear su política de seguridad con la de la mayoría de los países. Según la OTAN vaya asumiendo misiones fuera de su área tradicional de operaciones se irá acercando a China en Asia Central, Meridional y Suroriental. Así que puede que sea ya el momento de oficializar sus relaciones con China.

Una Estructura de Mando totalmente nueva para la OTAN
Vice-Mariscal del Aire Andrew Vallance

La nueva Estructura de Mando de la OTAN representa la que quizás sea la evolución más importante dentro de la organización militar de la Alianza desde su creación hace más de 50 años. Ha sido optimizada para poder tener lo que los dirigentes de la Alianza describieron en la Cumbre de Praga del año pasado como "una estructura de mando más reducida, eficaz, eficiente y desplegable con vistas a cumplir los requisitos operativos para toda la gama de misiones de la Alianza". Está organizada a partir de dos Mandos Estratégicos, como su predecesora de 1999, pero a diferencia de ésta se basa en criterios funcionales en vez de geográficos. Toda la funcionalidad operativa de la OTAN se concentra actualmente en el Mando Aliado de Operaciones (ACO). El ACO tiene tres niveles de mando; su cuartel general está localizado en el Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas en Europa (SHAPE) y su responsable es el Comandante Supremo Aliado en Europa. Según las nuevas disposiciones, el SHAPE proporcionará asesoramiento estratégico "hacia arriba" al Cuartel General de la OTAN y directrices estratégicas "hacia abajo" a los cuarteles generales de segundo nivel del ACO. El otro Mando Estratégico, el Mando Aliado de Transformación (ACT) lidera los esfuerzos militares para transformar la Alianza y está localizado en Norfolk (Virginia, Estados Unidos). La trasformación representa un reto realmente exigente y constituye un proceso continuo, no una actuación a realizar en un momento dado.

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