Ir a Página de Inicio de la OTAN
Ir a Página de Inicio de la Revista de la OTAN
      Número actual: otoño 2003 Números anteriores  |  Idioma
Ir a Página de Inicio de la OTAN
 Índice
 Introducción
 Sumario
 Debate
 Entrevista
 Reseña
 bibliográfica
 Especial
 Temas militares
 Colaboraciones
 Enlaces
 Próximo número
Ir a Página de Inicio de la Revista de la OTAN Escribir al Director/Suscripciones Versión para imprimir

Enviar este artículo a un amigo
Entrevista
General Totskiy: Embajador ruso ante la OTAN
 

(© NATO)

El general Konstantin Vasiliyevich Totskiy es el primer embajador ruso acreditado exclusivamente ante la OTAN. Militar profesional de 53 años de edad y nacido en Uzbekistán, toda su carrera había transcurrido hasta ahora en el Servicio de Fronteras, inicialmente de la Unión Soviética y más tarde de Rusia, llegando a ser director del Servicio Federal de Fronteras de Rusia en 1998. Ha conocido todas las regiones fronterizas rusas desde el Lejano Oriente hasta el Noroeste, incluyendo el Cáucaso y Afganistán. También ha formado parte del Consejo de Seguridad ruso desde noviembre de 1998.


Desde su punto de vista, ¿en qué ha cambiado la OTAN - si es que ha cambiado - desde que se convirtió usted en el primer embajador ruso acreditado exclusivamente ante la OTAN?


Antes de que me destinaran a este puesto no había tenido ningún trato directo con la OTAN, pero la Alianza constituía un factor que debíamos tener presente en el Servicio de Fronteras ruso, en el que yo servía. Incluso hubo una época en la que la OTAN fue la causa de unos pocos problemas, pero los tiempos han cambiado y con ellos nuestra actitud hacia ella. Debo señalar que los cambios que se han producido forman parte de un proceso bidireccional, y que debemos esperar y confiar en que ese proceso seguirá evolucionando para beneficio mutuo. Antes de venir a Bruselas el Presidente ruso, Vladimir Putin, solicitó que me entrevistase con él. En esa ocasión me encargó una serie de tareas que suponían un reconocimiento del hecho de que la Alianza es actualmente una organización seria e importante con un evidente papel a desempeñar en los asuntos internacionales, y con quien Rusia debe mantener unas relaciones de trabajo eficaces. Esas instrucciones coincidían con mi propia visión sobre la Alianza y me ayudaron a prepararme para las obligaciones a las que debo hacer frente como responsable de la Misión rusa ante la Alianza.

¿Hasta qué punto los rusos siguen hoy contemplando a la OTAN en función de los estereotipos de la guerra fría, y como podría superarse esa percepción?

No creo que debamos seguir hablando de estereotipos de la guerra fría y de la necesidad de superarlos. Los días de confrontación son cosa del pasado y los rusos ya no ven a la OTAN como el enemigo, sino todo lo contrario. En los últimos años la gente ha comprendido que las amenazas comunes y los retos del mundo moderno exigen una cooperación cada vez más estrecha. Además, nuestra cooperación dentro de la coalición internacional contra el terrorismo ha demostrado con cuánta eficacia puede Rusia combinar sus fuerzas con las de los países miembros de la Alianza ante una amenaza común.

Sin embargo, existen aspectos preocupantes en nuestras relaciones con la Alianza, sobre todo respecto a la ampliación de la OTAN hacia el este. Nosotros pensamos que los legítimos intereses de seguridad de Rusia deben ser tenidos en consideración. Nos damos cuenta de que los siete países invitados a incorporarse a la Alianza no aumentarán considerablemente sus capacidades globales, pero desde el punto de vista de las infraestructuras y la geografía la capacidad de despliegue de la OTAN ha aumentado. Y la integración en la Alianza de los Países Bálticos, fronterizos con Rusia, conlleva una multitud de cuestiones no resueltas que afectan directamente a nuestros intereses. Por ejemplo, actualmente no existen limitaciones al despliegue de fuerzas en las Repúblicas Bálticas dentro del Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en Europa. En la práctica esto significa que ese territorio podría convertirse en una "zona exenta de control de armamentos". Creo que la forma en la que los rusos contemplen a la OTAN dependerá en gran medida de cómo se resuelva esa cuestión.


¿Qué tamaño tiene la Misión rusa ante la OTAN y como está estructurada?

Actualmente en la Misión rusa ante la OTAN trabajan 13 diplomáticos y 10 especialistas de la sección militar. Otros cuatro o cinco diplomáticos se nos unirán a finales de este año y el personal podrá aumentar según crezcan las necesidades de trabajo. Hoy en día tenemos algunos problemas relativos a la organización del trabajo de la Misión, pero se trata de cuestiones prácticas y estoy seguro de que se resolverán muy pronto.

¿Qué espera conseguir como Embajador ruso ante la OTAN?

Por encima de todo considero que mi tarea consiste en garantizar que los proyectos emprendidos durante el primer año de vida del Consejo OTAN-Rusia (NRC) sean implementados satisfactoriamente. Para ello hemos realizado ya los preparativos necesarios y se están resolviendo las cuestiones organizativas y financieras. Los "veinte" tienen ganas de ponerse a trabajar y eso me reafirma en que tendremos éxito. Preferiría no hacer predicciones sobre el futuro a largo plazo, pero espero que en vista de la forma positiva en la que evolucionan nuestras relaciones con la Alianza seremos capaces de completar las tareas que nos fueron encomendadas por nuestros respectivos dirigentes en la Cumbre de Roma: convertir al NRC en un instrumento eficaz para responder a nuestros retos de seguridad comunes. Creo que una de las principales tareas es la de aumentar la confianza entre las partes hasta un nivel tal que el proceso de acercamiento y cooperación llegue a ser irreversible.

¿En qué áreas ve usted mejores perspectivas de cooperación eficaz entre la OTAN y Rusia?

Las principales áreas de cooperación entre la OTAN y Rusia son bien conocidas y fueron expuestas por nuestros dirigentes en Roma. Cada una de ellas constituye una prioridad para nosotros y en todas ellas se han conseguido ya sólidos logros. Hemos sentado las bases para una respuesta conjunta ante crisis; está progresando el diálogo sobre las Armas de Destrucción Masiva (WMD); y está en aumento la colaboración en los planes de emergencia civil. Varios proyectos militares específicos están en marcha - especialmente en áreas como la búsqueda y rescate marítimos, la reforma militar y el control del tráfico aéreo. Y la defensa de misiles de teatro ha demostrado ser un área de cooperación prometedora. Estamos seguros de que al seguir mejorando la cooperación OTAN-Rusia en toda la gama de áreas expuestas en la Declaración de Roma - que es justo lo que quieren los "veinte" - podremos realizar una importante contribución al desarrollo de una nueva arquitectura de seguridad en el área euroatlántica. Además, estoy seguro de que el NRC será uno de los principales elementos de dicha arquitectura.

La amenaza que suponen la proliferación de WMD y el terrorismo internacional ha contribuido al acercamiento entre la OTAN y Rusia de los últimos años. ¿Cómo pueden ambas partes trabajar conjuntamente para afrontar estos retos?

El darnos cuenta de que el terrorismo y la proliferación de WMD suponen una amenaza para todos y de que tenemos que hacerles frente de forma conjunta ha contribuido a reunir a la OTAN y a Rusia. No es una coincidencia que esos temas aparezcan como cuestiones específicas tanto en la Declaración de Roma como en los planes de trabajo del NRC. Este último está trabajando actualmente en la evaluación conjunta de diversos tipos de amenazas terroristas y está en marcha un intercambio de conocimientos sobre cuestiones como la función de los militares en la lucha antiterrorista, entre otros. Se trata de un trabajo serio con resultados tangibles que queremos continuar. Por encima de todo nuestra tarea consiste en llevar la cooperación antiterrorista al nivel de una asociación estratégica en toda el área euroatlántica.

En lo que se refiere a la proliferación de WMD, seguimos implementando el Plan de Trabajo del NRC para 2003. Estamos elaborando un documento que refleja nuestra visión común sobre las tendencias globales en la proliferación de WMD y sus medios de lanzamiento y las motivaciones que existen para el desarrollo y adquisición de tecnología y materiales para WMD. Pero el NRC no es el único foro en el que se trata la amenaza que suponen el terrorismo y la proliferación de WMD y participan la OTAN y Rusia. Existen varias instituciones y programas que se ocupan de esos asuntos, pero creo que el NRC puede desempeñar un papel cada vez más importante en esta área puesto que intenta estandarizar los planteamientos prácticos, y la eficacia de los esfuerzos internacionales dependerá directamente de cómo funcione esta tarea. Esta es mi visión actual de nuestros esfuerzos conjuntos. En el futuro estos planteamientos desarrollados conjuntamente deben permitirnos ponerlos en práctica. El tiempo dirá en qué forma lo haremos.


¿Cuáles son las prioridades para la reforma de la defensa en Rusia y qué papel cree que puede desempeñar la OTAN en ese proceso?

Las prioridades en la fase actual de la reforma de la defensa quedaron claramente definidas en el discurso anual del Presidente Putin ante la Asamblea Federal el 16 de mayo de 2003. Básicamente consisten en "un importante rearme, una mejora del sistema de reclutamiento y la mejora de la propia estructura de las fuerzas armadas". Entre las prioridades también se cuenta la mejora del sistema de seguridad social para el personal militar, así como su estatus social y el prestigio que merece el servicio militar. En un país como Rusia, dado el tamaño de su territorio, la reforma militar supone una cuestión extremadamente compleja y polifacética, especialmente en una época de cambios sociales y económicos.

Todo el que piense que la organización militar estatal puede reformarse simplemente reduciendo la cantidad de efectivos o dejando esta tarea totalmente a los militares estará cometiendo un gran error. En realidad, desde mediados de los 90 se han introducido un conjunto de medidas económicas, sociopolíticas y militares relativas al desarrollo militar con el objetivo de transformar radicalmente la organización militar del país.

En vista de la importancia y urgencia de esta cuestión el NRC la ha colocado como una de las mayores prioridades en la cooperación OTAN-Rusia. Por supuesto que no existen soluciones universales para racionalizar la estructura de una organización militar ni para garantizar que las fuerzas armadas tengan una sólida base material y técnica a pesar de lo limitado de los recursos. Aunque cada país es único y no es conveniente copiar la experiencia de otros países en un área tan sensible como la seguridad militar, estamos dispuestos a estudiar en detalle los planteamientos de los restantes miembros del NRC y a compartir nuestra propia experiencia sobre diferentes aspectos del desarrollo militar.

Pensamos que el Grupo de Trabajo Ad Hoc sobre Reforma de la Defensa, creado a finales de 2002, está realizando un buen trabajo de coordinación en este campo. El programa de cooperación de este año se está llevando a cabo conforme al calendario previsto. Los grupos de trabajo de expertos sobre el personal de las fuerzas armadas y sobre los aspectos macroeconómicos y sociales de la reforma militar recibieron numerosos elogios por todos aquellos que participaron en ellos. Y dos investigadores rusos han empezado a trabajar en el mes de septiembre en la Escuela de Defensa de la OTAN en Roma.

Aparte de esto, en lo que se refiere a trazar nuestros planes para el próximo año creo que deberíamos poner un énfasis especial en la cooperación práctica. Los seminarios, las conferencias y las visitas de intercambio están muy bien, pero solamente darán fruto en el futuro. Por eso atribuimos una importancia especial a proyectos como el reciclaje profesional del personal militar desmovilizado para dotarle de habilidades útiles en la vida civil o la destrucción de los arsenales sobrantes de minas antipersonal rusas. Creo que a partir de esos proyectos, y de otros nuevos también del tipo "práctico", será juzgado el papel de la OTAN en el desarrollo de la cooperación para la reforma militar.


Rusia fue el principal colaborador de fuera de la OTAN en las operaciones de Mantenimiento de la Paz de la Alianza en los Balcanes hasta que retiró sus fuerzas este verano. ¿Qué lecciones ha obtenido Rusia de la experiencia de trabajo conjunto con las fuerzas de la OTAN en los Balcanes y cuándo volverán a servir los soldados rusos junto a sus colegas de la Alianza?

En este momento los expertos rusos están trabajando junto a sus colegas de la OTAN para preparar una evaluación conjunta de la experiencia extraída de las operaciones de mantenimiento de la paz en Bosnia-Herzegovina y en la provincia serbia de Kosovo. Creo que de este ejercicio saldrá un importante documento que reflejará nuestra experiencia hasta la actualidad y, lo que resulta más importante, contendrá recomendaciones sobre cómo puede aumentar la eficacia y eficiencia de la futura cooperación entre la OTAN y Rusia en el mantenimiento de la paz. No quiero adelantarme a las recomendaciones de la evaluación de los expertos, pero sí puedo decir que nuestras tropas de mantenimiento de la paz tienen claras sus funciones y trabajan conforme al mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y que son totalmente capaces de operar de forma conjunta con eficacia en las condiciones más difíciles. Los soldados y mandos rusos, que han trabajado codo con codo con sus colegas de la OTAN, mantienen un cariñoso recuerdo del espíritu de camaradería y cooperación que a menudo constituyó un verdadero apoyo durante los difíciles tiempos de las operaciones en los Balcanes.

Respecto a posibles operaciones conjuntas en el futuro, por el momento no hay planes específicos al respecto. Pero estamos realizando los preparativos necesarios para la futura cooperación en el mantenimiento de la paz, como socios, en condiciones de igualdad. Respecto a los aspectos políticos y legales el Grupo de Trabajo del NRC sobre Mantenimiento de la Paz ha preparado un documento conjunto titulado "Aspectos políticos del concepto genérico de operaciones conjuntas OTAN-Rusia de mantenimiento de la paz" que va a ser probado en los denominados "ejercicios de procedimiento". Y a nivel militar se aprobó un programa para mejorar la interoperatividad entre las fuerzas de mantenimiento de la paz rusas y de la OTAN que está en fase de implementación. En el caso de que se adopte una decisión política que implique emprender una operación conjunta - que en el caso ruso debería de ser aprobada por el Consejo de la Federación de la Asamblea Federal - estoy seguro de que nuestras tropas estarían preparadas para realizar sus funciones de forma sobresaliente.


La OTAN ha asumido la responsabilidad del mantenimiento de la paz en Kabul y sus alrededores y ha ayudado a Polonia a reunir una fuerza para proporcionar seguridad en una parte de Irak. ¿Contempla Rusia un papel futuro propio en estas misiones, y estaría dispuesta a participar en otras operaciones dirigidas por la OTAN fuera del área euroatlántica?

Problemas como los de Afganistán e Irak requieren la aportación de toda la comunidad internacional. Existen diversos mecanismos e instituciones internacionales implicados en esas cuestiones, además de la OTAN. Nuestra opinión es que las Naciones Unidas deben desempeñar el papel protagonista en estos asuntos y que con esa condición Rusia, como miembro permanente del Consejo de Seguridad, no permanecería ajena al problema. Respecto a su pregunta de si Rusia está en principio dispuesta a llevar a cabo operaciones conjuntas con la OTAN, incluso fuera de la zona tradicional de actuación de la Alianza, se trata de una posibilidad que no podemos descartar. Nuestra principal preocupación sería la de coordinar los planteamientos políticos de la situación que precisase una acción conjunta y la de garantizar que dicha actuación tuviera una adecuada base conforme a la legalidad internacional.

La OTAN se ha ampliado con la inclusión de antiguos miembros del Pacto de Varsovia y ex repúblicas soviéticas y está forjando unas relaciones más profundas con otras ex repúblicas soviéticas en el Cáucaso y Asia Central. ¿Cuál es la opinión de Rusia sobre estos hechos y sobre el deseo manifestado por otras ex repúblicas soviéticas de convertirse en miembros de la Alianza?

No nos parece que la futura ampliación de la OTAN sea algo a celebrar. Tal y como están las cosas podríamos vernos ante unas nuevas bases militares, unidades militares y otras infraestructuras de una poderosa alianza militar apareciendo en nuestras fronteras. En mi opinión ese planteamiento de seguridad constituye un residuo del pasado, una reliquia de la guerra fría. Por otra parte, cada Estado soberano es muy dueño de decidir por sí mismo cómo quiere garantizar su seguridad, lo que incluye la posibilidad de incorporarse a las diversas alianzas y organizaciones internacionales existentes. Pero no nos alegramos por ese giro de los acontecimientos. Estamos a favor de unos mecanismos de seguridad más universales para el área euroatlántica - como las Naciones Unidas y la Organización para la seguridad y la cooperación en Europa.

¿Qué posibilidades hay de que Rusia llegue a ser algún día un miembro de la OTAN?

Esta cuestión ya ha tenido respuesta en ocasiones anteriores. El Presidente Putin ha declarado que Rusia no aspira a incorporarse a la OTAN. No creo que la integración sea un asunto de especial relevancia. Lo que sí es importante es la forma en la que se construyan las relaciones entre naciones - o entre alianzas de naciones - y sobre qué base se fundamenten; los propósitos que persigan en su cooperación; y los beneficios que aporte a otros su cooperación. Creemos que las relaciones OTAN-Rusia forman parte de la cambiante arquitectura de seguridad europea y que el NRC está convirtiéndose en un pilar de las relaciones internacionales. La OTAN y Rusia han asumido un compromiso serio respecto al futuro de Europa. Y en lo que respecta a esta Misión, no existirían diferencias entre que nos incorporásemos a la Alianza o que utilizásemos otras modalidades de cooperación.
...Subir...