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Redes sociales: causa, efecto y respuesta

El asesor en temas de innovación de Hillary Clinton explica cómo las redes sociales pueden influir sobre la forma de hacer política. Además de iniciar debates, reflejan el nuevo perfil y comportamiento de los votantes. Ahora les toca a los políticos reaccionar.

Cuando en enero de 2009 la Secretaria de Estado Hillary Clinton accedió al cargo había 4.100 millones de móviles en el mundo. Ahora hay más de 5.000 millones, y el 75% de ese incremento se ha producido en el mundo desarrollado. Y a todos estos usuarios hay que añadir 2.000 millones de conexiones de Internet.

Los móviles de voz y datos están resultando ser herramientas eficaces para el crecimiento económico y la movilidad social. Su demanda, ya muy alta de por sí, se está disparando. Pero los efectos económicos de estos cambios tecnológicos trastornan completamente las actuales condiciones sociales, económicas y de seguridad.

Esta convergencia de comunicaciones, infraestructuras y cambios demográficos no tiene precedentes en la historia

¿Por qué? Porque la irrupción de Internet como infraestructura transnacional ha supuesto mucho más que un cambio generacional en la tecnología de los medios de comunicación: representa la convergencia de tres modelos hacia una sola red.

La irrupción de Internet como infraestructura transnacional ha supuesto mucho más que un cambio generacional en la tecnología de los medios de comunicación.

  • Representa el paso de los medios impresos a la teledifusión, y de ahí a lo digital.
  • Pero también representa la evolución de las comunicaciones del correo al telégrafo, luego al teléfono y ahora a los paquetes.
  • Y, por último, representa el desarrollo de nuestras infraestructuras económicas desde las rutas marítimas al ferrocarril, de éste a las autopistas y ahora, cada vez más, a Internet.

Se trata de una convergencia sin precedentes históricos y profundamente transformadora.

Si añadimos los cambios demográficos que reflejan el aumento de las migraciones internacionales y una juventud que constituye más de la mitad de la población en los países en desarrollo, obtenemos la combinación que está alterando las condiciones socioeconómicas y políticas en todo el mundo.

Pueden verse sus efectos en la resistencia que muestran a la recesión los mercados TIC, desde Yakarta hasta Nairobi o San Francisco.

Puede verse su potencial para el trabajo conjunto en la investigación mundial sobre el cambio climático y la genética humana.

Y también se puede ver su poder en los movimientos de protesta de Oriente Medio.

Precisamente, el centro de gravedad del poder va desplazándose de forma apreciable desde los estados y las grandes instituciones a las pequeñas organizaciones y las personas individuales.

Así que nos enfrentamos a unos cambios cuyas implicaciones apenas empezamos a comprender.

Y que no necesitan una respuesta tecnológica, sino de política exterior.

La Red es el Che Guevara del siglo XXI

Las redes sociales y los movimientos políticos de protesta

Lo que está ocurriendo en Oriente Medio no puede considerarse una revolución provocada por la tecnología, pero ésta ha jugado un papel importante.

Dicho claramente: lo que está ocurriendo en Oriente Medio no puede considerarse una revolución provocada por la tecnología.

El desempleo juvenil, la impopularidad de las familias gobernantes, la subida de los precios de los alimentos y otros factores diversos fueron la causa de los movimientos de protesta.

Pero la tecnología ha jugado un papel importante. Es aún pronto para una evaluación final, pero podemos extraer algunas conclusiones de los acontecimientos recientes:

  • Primero, la tecnología aceleró el cambio político al conectar grupos de gente de ideas similares, y permitió una coordinación en tiempo real en el desarrollo de los movimientos. Aceleró un proceso que antes requería años y ahora sólo semanas o meses.

  • Segundo, las redes sociales fortalecieron lazos antes débiles, reuniendo a personas de diferentes intereses y orígenes que conectaron las acciones en la Red con las de la vida real.
  • Tercero, distribuyeron el liderazgo entre una amplia gama de personas. La Red es el Che Guevara del siglo XXI. Ya no hace falta una única figura para organizar e inspirar a las masas.
  • Cuarto, vemos que las mismas redes sociales que facilitaron su organización también nutrieron la información de los grandes medios de comunicación que relataron los detalles del cambio a los países de la zona y del resto del mundo. ¿Qué ocurrió cuando los jóvenes de la plaza de Tahrir enarbolaron pancartas con los nombres de sus hashtags de Twitter? La televisión panárabe captó esas imágenes y las difundió por satélite al mundo entero, otorgando el protagonismo a las auténticas voces de la calle.

El debate sobre si estas tecnologías son más adecuadas para dictaduras o democracias está ya superado. Lo que no quiere decir que los dictadores no puedan usarlas con eficacia. De hecho, lo hacen.

Resulta evidente la capacidad de las redes de información descentralizadas para facilitar el libre flujo de información y potenciar los movimientos de protesta. Las tecnologías de conexión no sólo permiten que la gente comparta ideas y descubra información antes oculta o prohibida, sino que también abre una ventana a los diferentes modos de vida en todo el mundo.

El debate sobre si estas tecnologías son más adecuadas para dictaduras o democracias está ya superado. Lo que no quiere decir que los dictadores no puedan usarlas con eficacia. De hecho, lo hacen. Somos conscientes de los peligros de una represión reforzada por sofisticadas herramientas de vigilancia.

Pero los acontecimientos de la historia reciente muestran que, en conjunto, las tecnologías de la red que impregnan el sistema nervioso de la actual vida política, económica y social tienden a resistirse ante cualquier control centralizado y a fomentar movimientos descentralizados de ideas. La pregunta entonces es: ¿cómo aprovechar esas fuerzas para que sirvan a los intereses de la comunidad internacional promoviendo nuestra seguridad común y prosperidad económica y la implementación de nuestras aspiraciones políticas?

La tecnología por sí sola es agnóstica, simplemente amplifica y difunde la sociología de una comunidad. Si la comunidad aspira a tener democracia, lo facilita. Si aspira a cualquier otra cosa, también lo facilitará. Y aunque consiga derribar una estructura de poder, nada garantiza que consiga edificar otra nueva en su lugar.

Así que la política del gobierno estadounidense de promover el acceso y adopción de las tecnologías de conexión como instrumentos de progreso y fortalecimiento personal no representa una apuesta por la tecnología, sino por las aspiraciones de progreso de la gente que facilita dicha tecnología.

Desarrollar una diplomacia personal

En el siglo XXI la innovación radical de la diplomacia consiste en el contacto personal.

Las redes sociales le aportan a los gobiernos una herramienta potente para conectar directamente con la gente de forma más natural y cercana. La diplomacia normalmente se desarrolla mediante interacciones oficiales entre estados soberanos.

Durante el siglo XX los gobiernos intentaron llevar a cabo actuaciones diplomáticas sobre la opinión pública extranjera difundiendo mensajes fuera de sus fronteras.

En el siglo XXI la innovación radical de la diplomacia consiste en el contacto personal.

Al usar las tecnologías de conexión y las redes sociales, personas de todos los países pueden interactuar entre sí sobre las cuestiones acuciantes de nuestro tiempo.

Pueden compartir soluciones para problemas comunes, tomar y modificar ideas nuevas, invertir en empresas transnacionales, tanto sociales como comerciales, y entretenerse mutuamente.

Los resultados de estas interacciones ya están dando fruto:

  • Las ONG internacionales que trabajan para compartir la propagación del VIH utilizan mensajes de texto para difundir instrucciones para el uso de los medicamentos antivirales.
  • Se está estudiando un programa de banca por teléfono móvil desarrollado en Kenia para su posible uso en el resto del mundo.
  • Y toda una generación de jóvenes se ha inspirado en los acontecimientos fomentados por las redes sociales en Túnez y Egipto para conseguir sus propias aspiraciones de una sociedad más abierta.

Al integrar las redes sociales en nuestra gestión de la labor de gobierno, la Secretaria Clinton está desarrollando relaciones y creando conexiones con personas interesadas de tantos sectores e idiomas diferentes como sea posible.

La tecnología no va a resolver todos nuestros retos de política exterior, pero nos permitirá contestar preguntas diferentes de personas diferentes

En resumen, estamos situando nuestra labor de gobierno en la red global. A través de ella le hablamos a nuevas comunidades y, sobre todo, les escuchamos. Somos conscientes de que tenemos dos oídos y una sola boca. La tecnología no va a resolver todos nuestros retos de política exterior, pero nos permitirá contestar diferentes clases de preguntas de diferentes clases de personas.

Aunque sólo fuera por esta posibilidad, Internet representaría un cambio radical en la labor de gobierno.

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