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Dando el alto a un barco: las unidades navales y aéreas de la OTAN inspeccionan a diario barcos mercantes que navegan por el Mediterráneo
(© AFSOUTH)
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El Vicealmirante Roberto Cesaretti revisa la forma en que la OTAN ha estado combatiendo el terrorismo en el Mediterráneo desde octubre de 2001.
Durante los cuatro últimos años, desde que la OTAN invocó por primera vez en su historia el Artículo 5, la operación de defensa colectiva ha ido evolucionando desde un reducido despliegue inicial que aportó una presencia militar modesta en una zona de gran importancia marítima hasta una operación antiterrorista global y en adaptación continua que abarca todo el Mediterráneo. A lo largo de todo este proceso la Alianza ha contribuido al mantenimiento de la paz, estabilidad y seguridad en una región estratégica, obteniendo una experiencia incalculable en operaciones de vigilancia naval a la vez que desarrollaba procedimientos de recogida e intercambio de inteligencia relacionada con la lucha antiterrorista internacional.
La Fuerza Naval Permanente de la OTAN en el Mediterráneo desplegó en la parte oriental de este mar el 6 de octubre de 2001, un día antes de que Estados Unidos iniciara la Operación Libertad Duradera para expulsar a los talibanes y Al Qaeda de Afganistán. Esta medida, adoptada a petición de Estados Unidos tras los ataques terroristas del 11 de septiembre y la consiguiente invocación por parte de la OTAN del Artículo 5, estaba destinada a proporcionar una presencia y vigilancia disuasorias en aguas internacionales de importancia estratégica en un momento clave.
En los años transcurridos la operación, denominada posteriormente Active Endeavour, se ha ido ganando complejidad a medida que la Alianza ha desarrollado sus funciones antiterroristas e integrado las lecciones aprendidas en el curso de la operación. De este modo se ha ido revisando periódicamente la mandato de Active Endeavour y ajustando su misión y composición para constituir una herramienta antiterrorista efectiva en todo el Mediterráneo.
En febrero de 2003 se amplió la operación para incluir la escolta de los barcos mercantes de los países Aliados a su paso por el estrecho de Gibraltar. Se trató de una medida preventiva adoptada a partir de varios informes de inteligencia que alertaban sobre la posibilidad de que se produjeran ataques terroristas contra buques que atravesasen lugares de paso estrechos. Los servicios de escolta se suspendieron en mayo de 2004, en vista de la disminución de las peticiones recibidas, pero pueden reactivarse en cualquier momento.
En abril de 2003 la OTAN aumentó el ámbito de Active Endeavour para incluir operaciones de abordaje con consentimiento, es decir realizadas con la conformidad de los armadores de los buques y sus países de matriculación, de acuerdo con las leyes internacionales. Y en marzo de 2004 la OTAN amplió su esfera de actuación a todo el Mediterráneo. Hasta el 15 de septiembre de 2005 se han controlado unos 69.000 buques y abordado un total de 95. Además se han escoltado 488 embarcaciones a través del Estrecho de Gibraltar.
Nuevo esquema operativo
En octubre de 2004 la OTAN puso en práctica un nuevo esquema operativo, centrándose en la obtención y procesamiento de información e inteligencia sobre barcos específicos. De esta forma la Alianza puede desplegar fuerzas de superficie como unidades de reacción con tareas específicas como el seguimiento y abordaje de buques. Este nuevo esquema operativo mantiene una postura proactiva, y permite que se incrementen los recursos necesarios en los picos de actividad operativa. Durante estos periodos las fuerzas de refuerzo, como los Grupos Marítimos Permanentes de la Fuerza de Respuesta de la OTAN, se unen a la Fuerza de Operativa Endeavour aportando un mayor presencia de fuerzas y un aumento de la capacidad de vigilancia.
Actualmente Active Endeavour interviene en las cuatro áreas siguientes: ayuda para la prevención y desarticulación de cualquier acción de apoyo al terrorismo en el mar o proveniente de él; control de “cuellos de botella”, o sea los puertos y puntos de paso más importantes del Mediterráneo, mediante el despliegue de dragaminas de los Grupos de Medidas Contra Minas Permanentes de la OTAN para realizar exploraciones preventivas de rutas marítimas; escolta de ciertas embarcaciones a su paso por el estrecho de Gibraltar cuando sea necesario; y fomento del programa del Diálogo Mediterráneo y otros programas de la OTAN destinados a promover las relaciones bilaterales y multilaterales.
Las unidades de la OTAN que participan en la operación Active Endeavour patrullan permanentemente en todo el Mediterráneo, recogiendo información y evaluando la situación de su entorno. Proporcionan así una presencia visible y constituyen unas potenciales fuerzas de reacción que podrían actuar rápidamente en caso de necesidad.
El Cuartel General del Mando del Componente Marítimo de las Fuerzas Aliadas en Nápoles (CC- MAR Nápoles) controla la operación mediante el Centro de Operaciones Marítimas que está activo las 24 horas del día. Este Centro de Operaciones, que mantiene estrechas relaciones e intercambios de información con los organismos nacionales de varios países de la OTAN, está ubicado junto al Centro de Coordinación de Inteligencia Marítima de la OTAN. Otra importante fuente de información es el Centro Conjunto de Información y Análisis (JIAC), todavía en fase experimental, que está estructurado como centro de recogida de información para su filtrado, análisis y distribución en forma de inteligencia operativa a los mandos correspondientes. Está ubicado dentro del Mando de Fuerzas Conjuntas de Nápoles y controla toda su área de responsabilidad funcional. Todas estas agencias proporcionan la información y análisis que me permiten, como responsable de la Operación Active Endeavour, dirigir unos recursos limitados con la mayor eficacia posible.
La simple presencia física resulta de gran importancia para el mantenimiento de la seguridad marítima. El Mediterráneo está siendo patrullado por fragatas y corbetas que los Aliados han cedido voluntariamente para ser utilizadas en Active Endeavour, apoyadas por las dos fuerzas navales de alta disponibilidad de la Alianza cuando y donde resulte necesario. Junto a las unidades de superficie los submarinos proporcionan una capacidad de vigilancia complementaria permitiendo controlar con discreción zonas específicas a fin de detectar posibles comportamientos sospechosos. Los aviones de vigilancia naval proporcionan también cobertura para grandes zonas utilizando diversos tipos de sensores para detectar y clasificar buques y oros objetivos de interés.
La Operación Active Endeavour depende totalmente del apoyo logístico de los Aliados mediterráneos, utilizando dos bases logísticas –Souda en Grecia y Aksaz en Turquía– y otros puertos de este mar.
Funcionamiento de la operación
Todos los días son “interpelados” –es decir contactados e interrogados– por unidades navales y aviones de la OTAN barcos mercantes que navegan por el Mediterráneo, a los que se les pide que se identifiquen y declaren su actividad. Esta información se envía al CC MAR Nápoles y al Centro de Navegación de la OTAN en Northwood (Inglaterra). Si se observa algún indicio inusual o sospechoso pueden utilizarse equipos de asalto compuestos por 15 ó 20 personas especialmente preparadas para abordar los barcos e inspeccionar su documentación y carga. Si existe información fiable o pruebas claras de cualquier actividad relacionada con el terrorismo el Grupo de Combate Endeavour está preparado para desplegarse en la zona y adoptar las medidas necesarias de acuerdo con la autorización otorgada por el Consejo del Atlántico Norte.
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| Tanto Active Endeavour
como sus otras operaciones de intervención
naval le ha dado a la Alianza una experiencia
inigualable en este campo |
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Las inspecciones de los buques
se realizan con el consentimiento del país de registro y del capitán del barco. El CC MAR Nápoles evalúa la información recogida y, si descubre irregularidades –que no tienen que estar necesariamente relacionadas con el terrorismo– las comunica a las autoridades del siguiente puerto donde vaya a hacer escala el buque, siempre que se tenga establecido un protocolo a este respecto con el país correspondiente. El barco sospechoso será seguido hasta que las autoridades competentes adopten las medidas adecuadas o hasta que entre en aguas territoriales de un país en su ruta hacia el puerto. Si un barco se niega a ser abordado la OTAN adoptará todas las medidas necesarias para asegurar que será inspeccionado cuando entre en aguas jurisdiccionales de un país
de la Alianza.
El CC MAR Nápoles trabaja manteniendo una estrecha cooperación con las autoridades nacionales de la Alianza y en contacto directo con las fuerzas navales de la OTAN que operan en el Mediterráneo. Un ejemplo puede servir para ilustrar los potenciales beneficios de esta cooperación: en junio de 2003 un país de la región meridional informó de que un barco estaba actuando de manera sospechosa. El CC MAR Nápoles procuró que esta información se distribuyera lo más ampliamente posible para favorecer la disponibilidad ante la necesidad de cualquier acción posterior por parte de la OTAN o de las autoridades nacionales. Posteriormente el Servicio Guardacostas de un país Aliado pudo beneficiarse de esta información cuando detectó a ese barco navegando dentro de sus aguas territoriales y la autoridad nacional correspondiente decidió investigarlo más
a fondo.
Tener una fuerza naval lista para actuar le proporciona
a la OTAN la posibilidad de reaccionar no solamente
ante ataques terroristas sino también ante una amplia gama de situaciones y emergencias, como operaciones humanitarias, de búsqueda y salvamento, y de ayuda ante desastres. Así fue como en diciembre de 2001 los barcos y helicópteros de la OTAN pudieron rescatar a 84 civiles de una plataforma petrolífera siniestrada en medio de grandes vientos y mar gruesa. Y en enero de 2002 colaboraron en el salvamento de 254 pasajeros de un barco que se estaba hundiendo en el Mediterráneo oriental cerca de Creta. Los helicópteros
evacuaron a los pasajeros y el casco del barco
pudo ser reparado en el mar antes de ser remolcado
hasta el puerto.
Durante la Cumbre de Estambul de junio de 2004
la Alianza decidió impulsar la operación Active Endeavour invitando
a participar en ella a los países Socios de la OTAN, incluyendo los del Diálogo Mediterráneo. Todas las ofertas de colaboración, incluyendo las de otros países no Socios que han mostrado interés, se estudian de forma individualizada para cada caso. Rusia y Ucrania, por ejemplo, ofrecieron su apoyo en 2004 y ahora varios equipos de expertos de ambos países trabajan para integrar a las fuerzas rusas y ucranianas en la operación
en 2006.
Tres países del Diálogo Mediterráneo –Argelia, Israel y Marruecos– y otros tres países Socios –Croacia, Georgia y Suecia– han expresado su deseo de participar en la operación. El grado y amplitud de su colaboración se adaptarán a las características del país correspondiente y se optimizarán en función
de las ofertas recibidas y a las necesidades existentes.
Mejora del uso compartido de inteligencia
La OTAN está desarrollando un sistema experimental de interconexión que permita a todos los países del Mediterráneo intercambiar de una manera más eficaz información sobre los barcos mercantes que operan en la zona. Una vez que esté aprobado e implementado servirá para mejorar nuestro conocimiento sobre las actividades ilegales y, por tanto, nuestra capacidad para controlarlas. La información recogida sobre el tráfico de buques mercantes en el Mediterráneo ayudará a
actuar con eficacia frente a estos problemas tanto a las agencias policiales
como a las fuerzas de la OTAN que se hallen en aguas internacionales.
Dentro de este contexto la OTAN está intentando aumentar las contribuciones de los países mediterráneos no pertenecientes a la Alianza, lo que permitiría incrementar la eficacia de las actuaciones gracias a la mejora de la cooperación y el intercambio de inteligencia, además de reducir la cantidad de recursos dedicados a la operación.
Con el paso de los años Active Endeavour se ha ido convirtiendo en
una operación basada en la inteligencia gracias al intercambio de información naval entre los Aliados y los países mediterráneos. El nivel alcanzado de puesta en común de información proporciona una base sólida sobre la que construir el futuro, con el objetivo final de crear un sistema mucho más efectivo de recogida y análisis de información e ir pasando de una operación
con apoyo de inteligencia a otra dirigida por ella.
La principal herramienta para ello sería el JIAC, utilizado para impulsar una estrategia común de recogida de información y distribución de informes que proporcione valoraciones y avisos y aconseje sobre el despliegue de medios. Su creación pretende impulsar una distribución de información lo más amplia posible y garantizar que sus resultados se reciban puntualmente en los países u organismos que mejor uso puedan hacer de ella. El JIAC debe contribuir a potenciar los esfuerzos de la OTAN y los países Aliados para proporcionar una información útil que contribuya a la lucha contra los factores de desestabilización en la región como el terrorismo, el crimen organizado y la proliferación de armas de destrucción
masiva.
Tanto Active Endeavour como sus otras operaciones de intervención naval le ha dado a la Alianza una experiencia inigualable en este campo, que resultará de gran importancia dentro de los esfuerzos internacionales generales para combatir el terrorismo y, sobre todo, la proliferación y contrabando de armas de destrucción masiva. Por ello los países que participan en la Iniciativa de Seguridad sobre Proliferación, una asociación dirigida por EEUU destinada a detener el flujo de tecnologías críticas hacia y desde agentes estatales y no estatales sospechosos, tratan ahora de aplicar las lecciones extraídas de las operaciones marítimas
de la OTAN.
La operación Active Endeavour ha demostrado ser una herramienta eficaz
contra el terrorismo en el Mediterráneo. Gracias a la cooperación permanente de los organismos civiles y militares de todos los países mediterráneos llegará el momento en que a la OTAN solamente tenga que aportar coordinación dentro de un planteamiento más holístico de la lucha contra el terrorismo y las restantes actividades ilegales en la zona. Según se vayan estableciendo vínculos eficaces y aprobando los acuerdos necesarios para que las autoridades nacionales puedan reaccionar ante la detección de indicios sospechosos, Active Endeavour se irá convirtiendo en una actividad rutinaria en la que participarán los países
Aliados y Socios de la OTAN.
El Vicealmirante Roberto Cesaretti
es comandante en jefe de la operación Active Endeavour.
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