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La apertura al Mediterráneo y Oriente Medio


Hablar es bueno: El Vicesecretario General de la OTAN,
embajador Alessandro Minuto Rizzo (izquierda),
desarrolló las propuestas para la mejora del Diálogo
Mediterráneo y la Iniciativa de Cooperación de Estambul
a partir de una serie de reuniones con representantes
de los países implicados, como el emir de Bahrain
(derecha) (© Nicola de Santis)

Nicola de Santis describe las relaciones de cooperación que la OTAN está estableciendo con los países del Mediterráneo y Oriente Medio.

Diez años después iniciar un diálogo sobre seguridad con ciertos países de la región mediterránea - el Diálogo Mediterráneo - la Alianza ha invitado a los Estados que han participado en su Cumbre de Estambul a crear un marco cooperativo más amplio y ambicioso, elevando así su status hasta el nivel de una verdadera asociación. Al mismo tiempo los dirigentes de la OTAN lanzaron la Iniciativa de Cooperación de Estambul (ICI), un programa separado pero complementario que pretende fomentar la cooperación práctica con los países de Oriente Medio, comenzando con los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC).

La potenciación del Diálogo Mediterráneo y de la Iniciativa de Cooperación de Estambul conforman el fundamento de los actuales esfuerzos de asociación de la Alianza respecto al Mediterráneo y a Oriente Medio, así que implicarán un importante programa de apertura hacia el mundo árabe.

Las propuestas aprobadas en la Cumbre de Estambul por los dirigentes de la Alianza para el Diálogo Mediterráneo y la Iniciativa de Cooperación de Estambul se elaboraron a partir de una serie de reuniones del Vicesecretario General de la OTAN, el embajador Alessandro Minuto Rizzo, con diversos representantes de los países del Diálogo Mediterráneo y del GCC. Estas conversaciones supusieron también el comienzo de un proceso cooperativo a largo plazo cuyo éxito dependerá de la implicación activa de ciertas naciones del Mediterráneo y de Oriente Medio dentro de un espíritu de genuina asociación. Por eso aquellos países de la región que estén interesados pueden decidir libremente si se comprometen con la OTAN, y en caso afirmativo escoger el ritmo y amplitud de dicho compromiso. La Alianza no desea imponerles nada. Por el contrario, tendrá en cuenta sus diferencias y sus necesidades específicas a la hora de desarrollar programas de cooperación.

La actualización del Diálogo Mediterráneo

El Diálogo Mediterráneo nació para promover la seguridad y estabilidad regionales, mejorar la comprensión mutua entre la OTAN y sus Socios mediterráneos, corregir la imagen distorsionada que algunos de los países participantes tenían de la Alianza, y fomentar unas buenas relaciones de amistad en toda la región. Además pretende complementar otras iniciativas internacionales relativas a esta región, como el Proceso de Barcelona de la Unión Europea y la Iniciativa Mediterránea de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).

Aunque sus objetivos siguen siendo hoy los mismos que en el momento de su creación, el Diálogo Mediterráneo ha ido ampliando su ámbito y profundidad en el transcurso de la pasada década. El número de países participantes ha pasado de los cinco invitados inicialmente por los ministros de asuntos exteriores de la OTAN a acudir a su reunión de diciembre de 1994 en Bruselas - Egipto, Israel, Marruecos, Mauritania y Tunicia - a los siete actuales con la incorporación de Jordania en 1995 y Argelia en 2000. En cada uno de sus Programas de Trabajo anuales se establecen medidas para la cooperación práctica en una amplia gama de actividades relativas a cuestiones como prensa e información, planes de emergencia civil, ciencia y medio ambiente, gestión de crisis, políticas y estrategias de defensa, armamento ligero y de pequeño calibre, acción humanitaria contra las minas, proliferación y un programa de cooperación militar.

En Estambul los líderes de la Alianza ofrecieron elevar el Diálogo Mediterráneo hasta el nivel de una verdadera asociación con los objetivos siguientes: mejorar el diálogo político ya existente, conseguir la interoperatividad, desarrollar la reforma de la defensa y contribuir a la lucha antiterrorista.

Estos objetivos pueden conseguirse mediante una potenciación de la cooperación en ciertas áreas prioritarias, tal y como se detalla en el documento político "Un marco más ambicioso y amplio para el Diálogo Mediterráneo". Las propuestas de mejora consisten en explicar la transformación de la OTAN y sus esfuerzos en el terreno de la cooperación mediante iniciativas conjuntas de diplomacia pública, promover el control democrático de las fuerzas armadas y facilitar la transparencia en la elaboración de los planes y presupuestos de la defensa nacional, luchar contra el terrorismo mediante la puesta en común de sistemas y fuentes de inteligencia y la cooperación marítima, participar en las acciones de la Alianza contra el peligro que representan las armas de destrucción masiva y sus medios de lanzamiento, fomentar la cooperación en aquellos aspectos de la seguridad de fronteras en los que la OTAN pueda aportar valor añadido, potenciar la cooperación en el campo de los planes de emergencia civil, y promover la cooperación entre militares mediante la participación en maniobras y en las actividades de formación y adiestramiento relacionadas, mejorando así la capacidad de los Socios mediterráneos para participar en operaciones dirigidas por la Alianza.

Dentro del contexto de estas operaciones cabe reseñar que uno de los países del Diálogo Mediterráneo, Marruecos, participa en la Fuerza de Estabilización de Bosnia-Herzegovina y en la Fuerza para Kosovo, y que otros dos, Egipto y Jordania, aportaron en el pasado tropas a las operaciones de la OTAN en Bosnia-Herzegovina. Y es posible que los países del Diálogo Mediterráneo quieran participar en la Operación Active Endeavour, la misión marítima de la Alianza que debe detectar, disuadir y desarticular cualquier posible actividad terrorista en el Mediterráneo.

También puede potenciarse la dimensión política del Diálogo Mediterráneo mediante un incremento de las consultas a nivel de expertos y de embajadores tanto en formato multilateral (OTAN+7) como bilateral (OTAN+1) y mediante reuniones para abordar cuestiones específicas a nivel de ministros o incluso de jefes de Estado y de gobierno. La primera reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN y los países del Diálogo Mediterráneo tendrá lugar el próximo mes de diciembre para conmemorar el décimo aniversario de la creación del Diálogo.

Para potenciar la dimensión práctica del Diálogo Mediterráneo, además de utilizar las herramientas específicas ya existentes como el Programa Anual de Trabajo pueden emplearse otros mecanismos desarrollados originariamente para la Asociación para la Paz. Así podría prestarse asistencia utilizando herramientas como las diferentes Fundaciones de la OTAN, planes de acción que cubran una amplia gama de temas y que conformarían la base para una cooperación práctica y específica, diversos programas de cooperación hechos a medida, actividades y mecanismos que se usan actualmente en la APP y que puedan mejorar la capacidad de las fuerzas de la Alianza y de los Socios Mediterráneos de operar conjuntamente en futuras operaciones dirigidas por la OTAN y una mayor participación en los ejercicios de la APP que se consideren adecuados así como el incremento de la cooperación en los campos científico y medioambiental.

La Iniciativa de Cooperación de Estambul

La Iniciativa de Cooperación de Estambul (ICI) pretende mejorar la seguridad y la estabilidad regionales mediante un nuevo compromiso transatlántico con Oriente Medio y mantener su carácter complementario pero distintivo respecto a otras iniciativas como las emprendidas por la Unión Europea, el G8 y la OSCE. Una forma de conseguirlo consiste en promover la cooperación bilateral con los países de la región que se muestren interesados mediante actividades prácticas en las que la OTAN pueda aportar valor añadido.

La potenciación del Diálogo Mediterráneo y de la Iniciativa de Cooperación de Estambul conforman el fundamento de los esfuerzos de asociación de la Alianza respecto al Mediterráneo y a Oriente Medio

La Alianza ha identificado varias áreas de posible cooperación práctica, descritas en el Documento de Políticas de la ICI publicado tras la Cumbre. Dichas áreas consisten en el asesoramiento específico para cada país sobre cuestiones concretas como la reforma de la defensa, los presupuestos y planes de defensa, las relaciones entre civiles y militares, el fomento de la cooperación entre militares para favorecer la interoperatividad mediante la participación en maniobras escogidas y en actividades de formación y adiestramiento que puedan incrementar la capacidad de las fuerzas de los países participantes para operar junto a los de la Alianza en operaciones dirigidas por ésta de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas, la lucha antiterrorista incluyendo la puesta en común de información y la cooperación marítima así como las contribuciones a los trabajos de la Alianza sobre los peligros que representan las armas de destrucción masiva y sus medios de lanzamiento, el impulso a la cooperación en la seguridad fronteriza en aquellos aspectos que se consideren adecuados y en los que la OTAN pueda aportar valor añadido, como los relativos al terrorismo, el armamento ligero y de pequeño calibre, la lucha contra el tráfico ilegal de bienes o personas y el fomento de la cooperación en los planes de emergencias civiles.

Así los diferentes países pueden participar activamente o como observadores en ejercicios escogidos de la OTAN y la APP, e incluso intervenir en operaciones de mantenimiento de la paz dirigidas por la Alianza. De hecho, un país del GCC - los Emiratos Árabes Unidos - ha realizado una importante contribución a la operación que dirige la OTAN en Kosovo. Además estos países pueden participar también en la Operación Active Endeavour, y beneficiarse de los programas patrocinados por la Alianza y los centros de adiestramiento desarrollados dentro del marco de la APP, y especialmente en los cursos de planes de emergencia civil.

Inicialmente la OTAN se está centrando en los seis miembros del GCC: Bahrein, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Pero la Iniciativa de Cooperación de Estambul está abierta a todos los países de Oriente Medio que estén interesados en ella y que compartan sus objetivos y contenidos, como la lucha contra el terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva. Lo cierto es que su compromiso resulta imprescindible para el éxito de esta Iniciativa.

La Iniciativa de Cooperación de Estambul y el Diálogo Mediterráneo representan programas diferentes pero complementarios, que sirven a un mismo propósito: construir unos lazos cooperativos fuertes con los países del Mediterráneo y de Oriente Medio. En el futuro podrá invitarse a otros países a participar en los dos programas.

La cuestión de la OTAN y el conflicto palestino-israelí se presenta cada vez con más frecuencia en los debates de los círculos políticos, académicos y periodísticos, pero se trata de un asunto que no aparece en la agenda actual de la Alianza. Sin embargo, los Aliados han dejado claro en el Documento de Políticas de la ICI correspondiente que: "Los progresos hacia un acuerdo justo, permanente y global del conflicto palestino-israelí deben seguir representando una prioridad para los países de la región y para el conjunto de la comunidad internacional, así como para el éxito de los objetivos de seguridad y estabilidad de esta Iniciativa."

En cuanto al posible ingreso de la Autoridad Nacional Palestina en el Diálogo Mediterráneo o en la Iniciativa de Cooperación de Estambul, cualquier candidatura que se presente, incluida la de la Autoridad Nacional Palestina, será analizada por el Consejo del Atlántico Norte de forma individualizada teniendo en cuenta en las condiciones de cada país candidato.

La construcción de puentes mediante la diplomacia.

Las consultas celebradas por el embajador Minuto Rizzo en la región han evidenciado la importancia que tiene para la implementación de la Iniciativa de Cooperación de Estambul una mejor comprensión de lo que representan la OTAN y sus programas entre los países del Mediterráneo y de Oriente Medio. Los Aliados y los Socios están de acuerdo en que el mejor modo de conseguirlo será mediante un esfuerzo diplomático conjunto. Se trataría de un programa que difundiera una mejor comprensión de la transformación y las políticas actuales de la Alianza - especialmente en lo referente al Diálogo Mediterráneo y los países de la ICI -, un mayor conocimiento de los aspectos positivos que puede ofrecer una asociación con la OTAN y una mejora de la comprensión mutua que permitiera corregir la imagen distorsionada que puede tener la opinión pública de los países del Diálogo Mediterráneo y de la ICI.

Aunque las importantes actividades cooperativas de la Alianza tendrán, sin duda alguna, un impacto mayor sobre la percepción que tengan de ella los países del Diálogo Mediterráneo y de la ICI que cualquier campaña de información por muy eficaz que sea, la OTAN tiene un mensaje muy positivo que dar. Se trata de la alianza más poderosa y con más éxito de toda la historia, que mantuvo la paz en Europa durante la guerra fría y que después se ha transformado a sí misma y que evoluciona con enorme rapidez. Durante todo ese proceso ha ido forjando nuevas asociaciones de cooperación de las que han obtenido beneficios prácticos tanto los Aliados como a los Socios. Además, con sus operaciones de apoyo a la paz - desde los Balcanes hasta Afganistán - y su colaboración con otros actores internacionales ha contribuido a crear un entorno seguro para que tras los conflictos pudieran llevarse a cabo las tareas de reconstrucción política, social y económica, lo que ha beneficiado directamente a las comunidades musulmanas que vivían en esos lugares.

Estambul, sede de la última Cumbre de la OTAN que ha prestado su nombre a la Iniciativa de Cooperación de Estambul, constituye en muchos aspectos un símbolo de lo que ha llegado a ser la Alianza. Situada en un cruce de caminos entre civilizaciones, culturas y religiones, la ciudad conecta físicamente Europa y Asia. Pero para abordar los retos de seguridad que afrontamos actualmente hará falta levantar puentes políticos y trabajar juntos para superar nuestras diferencias.

Durante los últimos años la Alianza ha concentrado sus esfuerzos informativos en esta región sobre los líderes de opinión para que su influencia y reputación dentro de las sociedades en las que se integran contribuyan a que los mensajes de la OTAN alcancen una audiencia más amplia. Por eso la División de Diplomacia Pública de la OTAN ha identificado a los principales líderes de opinión de los países del Mediterráneo y de Oriente Medio y ha establecido vínculos con académicos, Universidades, grupos de reflexión e Institutos de estudios estratégicos e internacionales de estas dos regiones, además de con parlamentarios y periodistas. También ha invitado a visitar su sede a personajes públicos con gran influencia social y junto a otras instituciones que han aportado parte de la financiación ha patrocinado diversas conferencias internacionales. Y desde 1995 la Alianza organiza anualmente reuniones en forma de "brain-storming" sobre la seguridad en la región mediterránea en forma de conferencias internacionales con la participación de embajadores del Diálogo Mediterráneo y de los Aliados, además de intelectuales de prestigio internacional. El pasado mes de mayo organizó una Conferencia de embajadores en su Escuela de Defensa en Roma, en la que se reunieron por primera vez participantes provenientes de países de la OTAN, del Diálogo Mediterráneo y de la ICI.

Los retos que la OTAN debe superar en el Mediterráneo y en Oriente Medio son muy diferentes de los que afrontó en los inicios de sus relaciones de cooperación con los países de Europa Central y Oriental, pero eso no significa que sean menos difíciles o complejos. Además, transformar la relación de enemistad que existió durante la guerra fría en una amplia integración de los países de esa región en las estructuras euroatlánticas supuso un logro extraordinario desde cualquier punto de vista. Se trató de una tarea que desde su comienzo requirió grandes esfuerzos para superar los prejuicios, despejar falsas impresiones e ir construyendo una confianza y entendimiento mutuos mediante una campaña coordinada de diplomacia pública, en la que se trabajó con agencias gubernamentales al tiempo que se fomentaba el nacimiento de organizaciones no gubernamentales que tomaran la iniciativa en los debates internos.

Ahora se precisa un esfuerzo similar, basado en el reconocimiento de que levantar puentes con el Mediterráneo y Oriente Medio merece el mismo grado de atención por parte de la OTAN que el que se prestó a la superación del enfrentamiento y división entre Oriente y Occidente a principios de los años noventa. Aumentar sensiblemente los esfuerzos diplomáticos de la Alianza en la región, de forma concertada con nuestros Socios, supondría un importantísimo primer paso en esa dirección.

Nicola de Santis es Coordinador para los países del Diálogo Mediterráneo y la ICI en la División de Diplomacia Pública de la OTAN.

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